TODOS TRES PASTORES

Montes, sierras y collados, que entendido

habéis mi pena rabiosa y mis dolores,

escuchando mis fatigas y querellas

que al alto cielo han subido,

rompiendo con mis clamores

las estrellas,

Doleos de mis trabajos y fatiga;

llorad conmigo mis ansias y mis males;

moveos á compasión de mi tormento,

pues la dulce mi enemiga

quiere sean mortales

los que siento.

Los ríos desta montaña, con las fuentes,

testigos de mis fatigas y cuidados,

cansados ya de me ver con mis enojos,

detengan hoy sus corrientes,

dando lágrimas parados

á mis ojos.

Tú, Eco, que estás contino resonando,

de mis llantos grande amiga y compañera,

llevando mis tristes voces por los vientos,

no dexes de ir publicando

cómo me acusan, que muera

mis tormentos.

Y tú, mi ganado triste y afligido,

con pastor tan sin ventura y desdichado,

que alredor deste acebo andas paciendo,

aquí te estarás tendido

tomando en ti mi cuidado,

y padesciendo.

Soledad muy agradable, y compañía

á mis tristes pensamientos y memoria,

con la cual siempre descansa mi tristeza,

no dexes de ser mi guía,

porque sienta en ti su gloria

mi firmeza.

Belisia, si mis clamores han herido

tus oídos, yo te ruego que escucharlos

quieras con lástima alguna y compasión

de verme tan afligido,

y no quieras ataparlos

sin razón.

Porque si no remediares mi dolor,

á mí me basta que sepas que padezco,

con entera libertad, y así lo quiero,

con muy verdadero amor,

pues á la muerte me ofrezco

y por ti muero.

_Fin._

Á LOOR Y HONRA DE SEÑOR JESUCHRISTO Y DE

SU BENDITA MADRE SANTA MARÍA,

NUESTRO AMPARO Y GUÍA, FUERON IMPRESSOS

LOS SIETE COLLOQUIOS EN LA CIUDAD DE

MONDOÑEDO

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 603 / 605 题