_Grisaldo._--_Torcato._--_Filonio._
FILONIO.--¿Qué te parece, Grisaldo, de
las regocijadas y apacibles fiestas que
en estos desposorios de Silveida en
nuestro lugar hemos tenido, y con cuánto
contento de todos se ha regocijado?
Que si bien miras en ello, no se han
visto en nuestros tiempos bodas que con
mayor solemnidad se festejasen, ni en
que tantos zagales tan bien adrezados
ni tantas zagalas tan hermosas y bien
ataviadas y compuestas se hayan en uno
juntado.
GRISALDO.--Razón tienes, Filonio, en lo
que dices, aunque yo no venga del todo
contento, por algunos agravios que en
ellas se han recibido, que á mi ver han
sido en perjuicio de algunos compañeros
nuestros, que con justa causa podrán
quedar sentidos de la sinrazón que
recibieron. Y porque no eres de tan torpe
entendimiento que tu juicio no baste para
haber conocido lo que digo, dime, así
goces muchos años los amores de Micenia
y puedas romper en su servicio el jubón
colorado y sayo verde con la caperuza
azul y zaragüelles que para los días de
fiesta tienes guardados, ¿no fué mal
juzgada la lucha entre Palemón y Melibeo
dándose la ventaja á quien no la tenía y
poniendo la guirnalda á quien no la había
merecido; que si tuviste atención no fué
pequeña ventaja la que tuvo el que dieron
por vencido al que por vencedor señalaron?
FILONIO.--Verdaderamente, hermano
Grisaldo, bien desengañado estaba yo de
que el juicio fué hecho más con afición
que no con razón ni justicia; porque
puesto caso que Palemón sobrepujase en
fuerzas á Melibeo, no por eso se le
debía atribuir la victoria, pues nunca
le dió caída en que ambos no pareciesen
juntamente en el suelo, y demás desto,
si bien miraste la destreza de Melibeo
en echar los traspiés, el aviso en armar
las zancadillas, la buena maña en dar los
vaivenes, juzgarás que no había zagal en
todas estas aldeas que en esto pudiese
sobrepujarlo; y cuando Palemón con sus
fuertes brazos en alto lo levantaba,
así como dicen que Hércules hizo al
poderoso Anteo, al caer estaba Melibeo
tan mañoso que, apenas con sus espaldas
tocaba la tierra, cuando en un punto
tenía á Palemón debaxo de sí, que quien
quiera que le viera más dignamente le
juzgara por victorioso que por vencido.
Pero ¿qué quieres que hiciese el buen
pastor Quiral, puesto por juez, que
por complacer á su amada Floria le era
forzado que, con justicia ó sin ella,
diese la sentencia por Palemón su hermano?
GRISALDO.--Si al amor pones de por
medio, pocas cosas justas dexarán de
tornar injustamente hechas. Y dexando la
lucha, no fué menos de ver el juego de
la chueca, que tan reñido fué por todas
partes, en el cual se mostró bien la
desenvoltura y ligereza de los zagales,
que en todo un día no pudieron acabar de
ganarse el precio que para los vencedores
estaba puesto; ni en la corrida del bollo
se acabó de determinar cuál de los tres
que llegaron á la par lo había tocado
más presto que los otros, y en otras dos
veces que tomaron á correr, parecía que
siempre con igualdad habían llegado.
FILONIO.--Bien parece que con faltar
Torcato en estos regocijos y fiestas,
todos los pastores y mancebos aldeanos
pueden tener presunción que cuando él
presente se hallaba, ninguno había que
con gran parte en fuerzas y maña le
igualase; todas las joyas y preseas eran
suyas, porque mejor que todos lo merecía
y en tirar á mano ó con una honda, en
saltar y bailar á todos sobrepujaba,
en tañer y cantar con flauta, rabel
y cherumbela, otro segundo dios Pan
parecía. No había zagala hermosa en toda
la comarca que por él no se perdiese;
todas deseaban que las amase, y, en fin,
de todas las cosas de buen pastor á todos
los otros pastores era preferido; mas
agora yo no puedo entender qué enfermedad
le trae tan fatigado y abatido, tan
diferente del que ser solía, que apenas
le conozco cuando le veo su gesto, que en
color blanca con las mejillas coloradas
á la blanca leche cubierta de algunas
hojas de olorosos claveles semejaba,
agora flaco, amarillo, con ojos sumidos,
más figura de la mesma muerte que de
hombre que tiene vida me parece; su
tañer y cantar todo se ha convertido
en lloros y tristezas; sus placeres y
regocijos en suspiros y gemidos; su dulce
conversación en una soledad tan triste
que siempre anda huyendo de aquellos que
lo podrían hacer compañía. En verdad te
digo, Grisaldo, que las veces que con él
me hallo, en verle cual le veo, con gran
lástima que le tengo, me pesa de haberle
encontrado, viendo el poco remedio que á
sus males puedo darle.
GRISALDO.--Mal se puede remediar el
mal que no se conoce; pero bien sería
procurar de saberlo dél, si como amigo
quisiesse manifestarnos lo que siente.
FILONIO.--Muchas veces se lo he
preguntado, y lo que entiendo es que él
no entiende su mal, ó si lo conoce, no
ha querido declararse conmigo; pero lo
que yo solo no he podido, podría ser
que entrambos como amigos podiésemos
acabarlo. Y si su dolencia es tal que
por alguna manera podiese ser curada,
justo será que á cualquiera trabajo nos
pongamos para que un zagal de tanta
estima y tan amigo y compañero de todos
no acabe tan presto sus días, trayendo la
vida tan aborrida.
GRISALDO.--¿Pues sabes tú por ventura
dónde hallarlo podiésemos? que assí goce
yo de mi amada Lidia, no procure con
menor cuidado su salud que la mía propia.
FILONIO.--No tiene estancia tan cierta
que no somos dudosos de encontrarle,
porque siempre se aparta por los xarales
más espesos y algunas veces en los
valles sombríos, y en las cuevas escuras
se encierra, donde sus gemidos, sus
lamentaciones y querellas no puedan ser
oídas; pero lo más cierto será hallarle á
la fuente del olivo, que está enmedio de
la espesura del bosque de Diana, porque
muchas veces arrimado á aquel árbol lo
he visto tañer y cantar estando puesto
debaxo de la sombra y oteando de allí su
ganado, el cual se puede decir que anda
sin dueño, según el descuido del que lo
apacienta.
GRISALDO.--Pues sigue, Filonio, el
camino, que cerca estamos del lugar
donde dices. Y para que menos cansancio
sintamos, podremos ir cantando una
canción que pocos días ha cantaba Lidia
á la vuelta que hacia del campo para la
aldea trayendo á sestear sus ovejas.
FILONIO.--Comienza tú á decirla, que yo
te ayudaré lo mejor que supiere.