ANTONIO SÁNCHEZ IOLI EN LOOR DEL AUTOR

Mi lengua muy torpe, mi muy ruda pluma,

mi poco saber, mi grande deseo

agora conviene que largo resuma

en loor de persona, que con mayor suma

de lo que diré merece su arreo.

El grande tesoro de[1273] acerva Siqueo

no se compara con este minero,

el oro y la plata parece muy feo

delante de aqueste á quien claro veo

Minerva lo tiene por su tesorero.

Las minas ó venas que hobo en España

de oros y platas y de otros metales,

al grande poder por fuerza y por maña

que tenía adquerido, que era cosa extraña,

de grandes haciendas y ricos caudales.

Si el rey Hispan fundó cosas reales

y hizo otros hechos en ella famosos,

ya casi que vemos por tierra los tales;

pero aun que faltaron, por ser terrenales,

ya han adquirido otros más frutuosos.

El oro y la plata al fin, fin, fué tierra,

y asina se halló sin trabajo poner

las minas que ora hay, Tritona las cierra;

no se abren á nadie sino á pura guerra

que el que las quisiere con si ha de traer.

En esto está firme España y su ser,

toda bordada de sublimes ciencias

que están en personas de mucho valer,

y de los que hay, podremos creer

vos sois el uno de más preeminencias.

Y no os doy aquellas que os debría de dar

según que se debe á su merecimiento,

que sería manera de nunca acabar

un imprincipio de siempre contar

y al cabo que falte la suma y el cuento.

Porque habéis fundado tan hondo secreto

de dichos subtiles, avisos y cosas,

que cualquier curioso de noble talento

si los nota bien verá lo que siento

ser digno de fama y honrra gloriosas.

Todos los vicios que están embaucados

de aquellos que piensan apenas se engañan

reciban v noten los vuestros dechados,

que allí entenderán como andan burlados,

verán si coligen los bienes qne apañan.

E los que otros puntos también amarañan

mirando muy bien lo que va apuntando

á sí mesmos cierto temen que se dañan;

de donde sucede que muchos se ensañan

á Dios maldiciendo no habiendo pecado.

_Vale, autor charissime._

EL IMPRESOR Á LOS LECTORES SOBRE LA

CORRECCIÓN DE LOS LIBROS

Es costumbre tan usada en cualquiera que

lee un libro, si halla algunos defetos

ó mentiras ó letras mal puestas ó unas

por otras, que luego echan la culpa al

impresor que lo imprimió, sin saber si

aciertan ó si no, que como ya tiene esta

fama no habrá nadie que se la quite,

y para desengañar los que así echan

la culpa á los impresores determiné

avisarles declarándoles la manera que

se tiene en las correcciones; y habéis

de saber que en cualquier emplenta hay

un corretor asalariado para que corrija

todos los libros que se imprimen, y éste

ha de tener cuidado de corregir todas

las faltas que halla en el original y

que se hacen en la emplenta, y así, si

algunos defetos se hacen, son á cargo del

corretor y no del impresor, y así ninguno

se debe de maravillar por las faltas que

halla, porque por sí mesmo puede juzgar

á los corretores: estáis escribiendo una

carta á donde tenéis todo vuestro juicio

y memoria y entendimiento, á donde no

tenéis más con quien entender sino con

el papel y la pluma y tinta, y después

de escrita, tornándola á leer halláis en

ella harto que tornar á enmendar, y aun

tomarla á trastadas, cuanto más donde

hay tantas menudencias de letra que no

basta juicio humano para hacer que en lo

que se imprime no lleve defetos; porque

por mí lo he visto passar dos y tres

veces y aun cuatro una prueba, y si me

tomasen juramento juraría que no hay en

ella qué corregir, y tornarla á leer y

hallar en ella algunas mentiras ó letras

mal puestas, y aun algunos que me han

dado obras á imprimir, y ellos mismos son

corretores de sus obras, y decirme que

en sus obras no han de llevar sola una

mentira, y al cabo de impresa la obra

tornarla á pasar el autor y hallar tantas

que estaban espantados; assí que se pasan

los ojos y no basta nadie á hacer que

no lleve defetos, aunque más mirar y

diligencia tengan.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 569 / 605 题