_Soneto._
Por más que el viejo segador usado
la hoz extienda por la mies amiga,
no puede tanto que de alguna espiga
no se quede el rastrojo acompañado.
Aunque el corvo arador con más cuidado
los bueyes rija y el arado siga,
no le hace tan diestro su fatiga
que no vaya algún sulco desviado.
Y tú, PASTOR, que con tan pobre apero,
de los humildes campos te retiras,
lleno de faltas, sin enmienda alguna,
Si te llamaren rústico y grosero,
tendrás paciencia, pues, si bien lo miras,
aquesta es mi disculpa y tu fortuna.