SIRALVO

BATTO, de tal manera señalástete,

de suerte tus cantares compusístelos,

que de tu mano con tu loor premiástete.

Y tú, SILVANO, tanto enriquecístelos

tus conceptos de amor, que deste premio

como de cosa humilde desviástelos.

Por esto sin gastar largo proemio,

firmen las nueve musas mi sentencia,

pues sois entrambos de su ilustre gremio.

Iguales sois en música y en ciencia,

iguales sois en arte, en voz, en gracia,

assí yo os imitara en elocuencia,

como en cantar vosotros al de Thracia.

Bien confiado estaba cada cual destos

pastores en su vitoria, porque á la

verdad les cupo mucho al repartir de la

arrogancia, pero el punto de honrados,

que lo eran en extremo, venció en ellos,

y pasaron afablemente por la sentencia de

_Siralvo_, la cual aprobaron _Mendino_

y _Cardenio_, y juntos se retiraron á

las cabañas, porque el aire comenzó

á correr menos fresco y en el cielo

parecieron unas nubecillas, que cubrían

la claridad de la Luna, entre relámpagos,

aunque pequeños, muy espesos, y ya con

desapacibilidad estaban en descubierto;

no pareció, después de recogidos, que

Batto y Silvano quedasen cansados, porque

nueva, aunque amigablemente, sacaron

contiendas, muy dignas de su habilidad,

recitando versos propios y ajenos: Batto

loando el italiano, Silvano el español,

y cuando Batto decía un _soneto_ lleno

de musas, Silvano una _glossa_ llena de

amores, y no quitándole su virtud al

hendecasílabo, todos allí se inclinaron

al castellano, porque puesto caso que

la autoridad de un _soneto_ es grande y

digno de toda la estimación que le puede

dar el más apassionado, el artificio

y gracia de una COPLA, hecha de igual

ingenio, los mismos Toscanos la alaban

sumamente y no se entiende, que les falta

gravedad á nuestras RIMAS, si la tiene

el que las hace, porque siempre, ó por

la mayor parte, las coplas se parecen á

su dueño. Y allí dixo _Mendino_ algunas

de su quinto abuelo, el gran pastor de

_Santillana_, que pudieran frisar con

las de _Titiro_ y _Sincero_. ¿Y quién

duda, dixo SIRALVO, que lo uno ó lo otro

pueda ser malo ó bueno? Yo sé decir, que

igualmente me tienen inclinado; pero

conozco que á nuestra lengua le está

mejor el propio, aliende de que las leyes

del ajeno las veo muy mal guardadas,

cuando suena el agudo que atormenta

como instrumento destemplado; cuando se

reiteran los consonantes, que es como dar

otavas en las músicas; la ortografía,

el remate de las _canciones_, pocos son

los que lo guardan, pues un _soneto_

que entra en mil epítetos y sale sin

conceto ninguno, y tiénese por esencia

que sea escuro y toque fábula, y andarse

ha un poeta desvanecido para hurtar un

amanecimiento ó traspuesta del Sol del

latino ó del griego, que aunque el imitar

es bueno, el hurtar nadie lo apruebe,

que en fin cuesta poco; pues que tras un

vocablo exquisito ó nuevo, al gusto de

decirle, le encajarán donde nunca venga,

y de aquí viene que muchos buenos modos

de decir, por tiempo se dejan de los

discretos, estragados de los necios hasta

desterrallos con enfado de su prolija

repetición. Hora yo quiero deciros un

_soneto_ mío á propósito de que he de

seguir siempre la llaneza, que aunque

alguna vez me salgo della, por cumplir

con todos, no me descuido mucho fuera de

mi estilo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 548 / 605 题