BATTO

Pues yo tengo, SIRALVO, un rico vaso

que á mi opinión es de ponerse dino

con las riquezas del soberbio Crasso.

El pie de haya, el tapador de pino,

de cedro el cuerpo y de manera el arte,

que excede el precio del metal más fino.

Dédalo le labró parte por parte,

tallando en él del uno al otro polo,

cuanto el cielo y el sol mira y reparte.

Y cuando en tanta hermosura violo,

fuese por Delfos, y passando á Anfriso,

dióle al santo pastor el rubio Apolo.

Y cuando al carro trasponerse quiso

el retor de la luz, dejó el ganado

y aqueste vaso con mayor aviso,

Á las Ninfas del Tajo encomendado;

y ellas después le dieron á SILVANA,

de quien mi padre fué pastor preciado.

Ella á él y él á mí; mas si me gana

SILVANO, ahora quiero que le lleve.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 525 / 605 题