Delio me espanta cómo no descansa,
si topa con quien ha de respetarle,
que habla tanto, que, aunque bueno, cansa;
ya yo lo estaba casi de escucharle.
Con tales afectos representaron los
discretos pastores, que á los oyentes no
les parecía representación, sino propio
caso, y aunque agradó á todos, á FILIDA
mucho más, porque sabía más por entero
aquella historia. Liria era su amiga y
Fanio y Delio muy conocidos de todos, y
assí, estuvo con gran atención desde el
principio hasta el cabo; que le hizo gran
donaire verlos despedir murmurándose, y
agradeciendo á los pastores la curiosidad
con que la entretenían, pidió á Sasio que
rematasse la fiesta, el cual, las manos
en la lira y el pensamiento en Silvera,
pastora gentil, á quien nuevamente amaba,
cantó con gran dulzura aquestos versos
suaves: