Pues dame tú la industria, que soy rudo,
grossero y corto, y en un mismo grado
mi razonar y mi remedio dudo.
Bien que llevando LIRIA su ganado
por mi dehesa, junto con el mío,
me preguntó si soy enamorado.
Y el otro día estando junto al río
llorando solo, en medio de la siesta,
LIRIA llevaba al monte su cabrío.
Y díxome: Pastor, ¿qué cosa es ésta?
y yo turbado, sin osar miralla,
volvíle en un suspiro la respuesta.
Mas ya estoy resumido de buscalla,
y decirle por cifra lo que siento,
al menos matárame el enojalla.
De cualquier suerte acaba mi tormento,
con muerte, si la enojo, ó con la vida,
si mi amor y mi fe le dan contento.
Veremos esta empresa concluída,
venceré mi temor con mi deseo,
_la vitoria, ó ganada ó bien perdida_.
¿Oyes cantar? _D._ Si oyo. _F._ A lo que creo,
LIRIA es aquélla. _D._ Eslo, _F._ Al valle viene.
¡Ay, que te busco y tiemblo si te veo!
Ascóndete de mí, que no conviene,
si tengo de hablarle, que te vea.