DELIO, tu voluntad no merecida no es
menester mostrarla con palabras, pues en
obras está tan conocida. Pero después
que tus orejas abras, más lastimosas
á escuchar mi duelo en un lenguaje de
pastor de cabras, Ni á ti podrá servirte
de recelo, pues ya tienes sobradas
prevenciones, ni á mí de altivo en tanto
desconsuelo. Y no son de manera mis
passiones que se puedan contar tan de
camino, que aunque sobra razón, faltan
razones.