¿Viste jamás un rayo poderoso,
cuyo furor el roble antiguo hiende?
Tan fuerte, tan terrible y riguroso
es el ardor que la alma triste enciende.
¿Viste el poder de un río pressuroso,
que de un peñasco altíssimo desciende?
Tan brava, tan soberbia y alterada
Diana me paresce estando airada.
Mas no aprovecha nada
para que el vil temor me dé tristeza,
pues cuanto más peligros, más firmeza.