BERARDO

Tan mala vez las delicadas manos

de aquel marfil para mil muertes hechas,

y aquellos ojos claros soberanos

tiran al corazón mortales flechas,

que quedan de los golpes inhumanos

mis fuerzas pocas, flacas y deshechas,

y tan pasmado, flojo y débil quedo,

que vence á mi deseo el triste miedo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 294 / 605 题