_MIÇILO çapatero pobre y vn GALLO suyo._
O líbreme Dios de gallo tan maldito y tan
bozinglero. Dios te sea aduerso en tu
deseado mantenimiento, pues con tu ronco
y importuno bozear me quitas y estorbas
mi sabroso y bienauenturado sueño,
holganza tan apazible de todas las cosas.
Ayer en todo el dia no leuanté cabeça
trabajando con el alesna y cerda: y avn
con dificultad es passada la media noche
y ya me desasosiegas en mi dormir. Calla,
sino en verdad que te dé con esta horma
en la cabeça; que mas prouecho me harás
en la olla quando amanezca, que hazes ay
bozeando.
GALLO.--Marauillome de tu ingratitud,
Miçilo, pues a mí que tanto prouecho
te hago en despertarte por ser ya hora
conveniente al trabajo, con tanta cólera
me maldizes y blasfemas. No era eso lo
que ayer dezias renegando de la pobreza,
sino que querias trabajar de noche y de
dia por auer alguna riqueza.
MIÇILO.--O Dios inmortal, ¿qué es esto
que oyo? ¿El gallo habla? ¿Qué mal aguero
o monstruoso prodigio es este?
GALLO.--¿Y deso te escandalizas, y con
tanta turbasion te marauillas, o Miçilo?
MIÇILO.--¿Pues, cómo y no me tengo
de marauillar de vn tan prodigioso
aconteçimiento? ¿Qué tengo de pensar sino
que algun demonio habla en ti? Por lo
qual me conuiene que te corte la cabeça,
porque acaso en algun tiempo no me hagas
otra mas peligrosa ylusion. ¿Huyes? ¿Por
qué no esperas?
GALLO.--Ten paçiençia, Miçilo, y oye lo
que te diré: que te quiero mostrar quán
poca razon tienes de escandalizarte, y
avn confio que despues no te pessará
oyrme.
MIÇILO.--Agora siendo gallo, dime ¿tu
quién eres?
GALLO.--¿Nunca oyste dezir de aquel gran
philosopho Pithagoras, y de su famosa
opinion que tenia?
MIÇILO.--Pocos çapateros has visto te
entender con filosofos. A mi alo menos,
poco me vaga para entender con ellos.
GALLO.--Pues mira que este fué el hombre
mas sabio que huuo en su tiempo, y este
afirmo y tuvo por çierto que las almas
después de criadas por Dios passauan
de cuerpos en cuerpos. Probaua con
gran efficaçia de argumentos: que en
qualquiera tiempo que vn animal muere,
está aparejado otro cuerpo en el vientre
de alguna hembra en dispusiçion de
reçibir alma, y que a este se passa el
alma del que agora murió. De manera, que
puede ser que una mesma alma auiendo sido
criada de largo tiempo haya venido en
infinitos cuerpos, y que agora quinientos
años huuiese sido rey, y despues vn
miserable azacan[298], y ansi en vn
tiempo vn hombre sabio, y en otro vn
neçio, y en otro rana, y en otro asno,
cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir
esto?
MIÇILO.--Por çierto, yo nunca oy cuentos
ni musicas mas agraçiadas que aquellas
que hazen entre si quando en mucha priesa
se encuentran las hormas y charanbiles
con el tranchete.
GALLO.--Ansi parece ser eso. Porque la
poca esperiençia que tienes de las cosas
te es ocasion que agora te escandalizes
de ver cosa tan comun a los que leen.
MIÇILO.--Por çierto que me espantas de
oyr lo que dizes.
GALLO.--Pues dime agora, de dónde piensas
que les viene á muchos brutos animales
hazer cosas tan agudas y tan ingeniosas
que avn muy enseñados hombres no bastaran
hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del
elefante, del tigre, lebrel y raposa?
¿Que has visto hacer a vna mona, que se
podria dezir de aqui a mañana? Ni habrá
quien tanto te diga como yo si el tiempo
nos diesse a ello lugar, y tú tuuieses de
oyrlo gana y algun agradeçimiento. Porque
te hago saber que ha mas de mil años que
soy criado en el mundo, y despues acá
he viuido en infinitas differençias de
cuerpos, en cada vno de los quales me han
aconteçido tanta diuersidad de cuentos,
que antes nos faltaria tiempo que me
faltasse a mi que dezir, y a ti que
holgasses de oyr.
MIÇILO.--O mi buen gallo, qué
bienauenturado me seria el señorio que
tengo sobre ti, si me quissieses tanto
agradar que con tu dulce y sabrosa lengua
me comunicasses alguna parte de los
tus fortunosos aconteçimientos. Yo te
prometo que en pago y galardon de este
inextimable seruiçio y plazer te dé en
amaneçiendo la raçion doblada, avnque
sepa quitarlo de mi mantenimiento.
GALLO.--Pues por ser tuyo te soy obligado
agradar, y agora más por ver el premio
reluzir.
MIÇILO.--Pues, aguarda, ençenderé candela
y ponermehe a trabajar. Agora comiença,
que oyente tienes el mas obediente y
atento que nunca a maestro oyó.
GALLO.--O dioses y diosas, favoreced mi
flaca y dezlenable memoria.
MIÇILO.--¿Qué dizes? ¿Eres hereje ó
gentil, cómo llamas á los dioses y diosas?
GALLO.--Pues, cómo y agora sabes que
todos los gallos somos françeses como
el nombre nos lo dize, y que los
françeses hazemos deso poco caudal?
Principalmente despues que hizo liga
con los turcos nuestro Rey, truxolos
alli, y medio proffesamos su ley por la
conuersaçion[299]. Pero de aqui adelante
yo te prometo de hablar contigo en toda
religion.
MIÇILO.--Agora pues comiença, yo te
ruego, y has de contar desde el primero
dia de tu ser.
GALLO.--Ansi lo haré; tenme atençion, yo
te diré cosas tantas y tan admirables
que con ningun tiempo se puedan medir,
y sino fuese por tu mucha cordura no
las podrias creer. Dezirte he muchos
aconteçimientos de grande admiraçion,
verás los honbres conuertidos en vestias,
y las vestias conuertidas en honbres
y con gran façilidad. Oyrás cautelas,
astuçias, industrias, agudeças, engaños,
mentiras y trafagos en que a la contina
enplean los honbres su natural, verás en
conclusion como en vn espejo lo que los
honbres son de su natural inclinaçion,
por donde juzgarás la gran liberalidad y
misericordia de Dios.
MIÇILO.--Mira, gallo, bien, que pues yo
me confio de ti, no piensses agora con
arrogançias y soberuia de eloquentes
palabras burlar de mi contándome tan
grandes mentiras que no se puedan creer,
porque puesto caso que todo me lo hagas
con tu eloquençia muy claro y aparente,
auenturas ganar poco interes mintiendo
a vn honbre tan bajo como yo, y hazer
injuria a ese filosofo Pithagoras que
dizes que en otro tiempo fueste y al
respeto que todo honbre se deue á sí.
Porque el virtuoso en el cometimiento de
la poquedad no ha de tener tanto temor a
los que la verán, como a la verguença que
deue auer de si.
GALLO.--No me marauillo, Miçilo, que
temas oy de te confiar de mi que te
diré verdad por auer visto una tan gran
cosa y tan no vsada ni oyda de ti como
ver vn gallo hablar. Pero mira bien que
te obliga mucho, sobre todo lo que has
dicho, a me creer, considerar que pues
yo hablé, y para ti que no es pequeña
muestra de deydad, a lo qual repugna el
mentir; y ya quando no me quisieres
considerar mas de gallo confia de mi,
que terné respecto al premio y galardon
que me has prometido dar en mi comer,
porque no quiero que me acontezca contigo
oy lo que aconteçio a aquel ambicioso
musico Euangelista en esta çiudad. Lo
qual por te hazer perder el temor quiero
que oyas aqui. Tu sabras que aconteçio
en Castilla vna gran pestelençia, (año
de 1525 fue esta pestelençia)[300] que
en un año entero y más fue perseguido
todo el Reyno de gran mortandad. De
manera que en ningun pueblo que fuesse
de algunos vezinos se sufria viuir,
porque no se entendia sino en enterrar
muertos desde que amanecia hasta en gran
pieza de la noche que se recogian los
hombres descansar. Era la enfermedad un
genero de postema naçida en las ingles,
sobacos ó garganta, a la qual llamaban
landre. De la qual siendo heridos suçedia
vna terrible calentura, y dentro de
veynte y cuatro horas heria la postema
en el coraçon y era çierta la muerte.
Conuenia huyr de conuersaçion y compañia,
porque era mal contagioso, que luego se
pegaua si auia ayuntamiento de gentes,
y ansi huyan los ricos que podian de
los grandes pueblos a las pequeñas
aldeas que menos gente y congregaçion
huuiesse. Y despues se defendia la
entrada de los que viniessen de fuera
con temor que trayendo consigo el mal
corrompiesse y contaminasse el pueblo.
Y ansi aconteçia que el que no salia
temprano de la çiudad juntamente con sus
alhajas y hazienda; si acaso saliese
algo tarde, quando ya estaua ençendida
la pestelencia andaua vagando por los
campos porque no le querian acoxer en
parte alguna, por lo qual sucedia morir
por alli por mala prouision de hambre y
miseria corridos y desconsolados. Y lo
que más era de llorar, que puestos en la
neçesidad los padres, huyan dellos los
hijos con la mayor crueldad del mundo,
y por el semejante huyan dellos los
padres por escapar cada qual con la vida.
Y suçedia que por huyr los sacerdotes
el peligro de la pestelençia, no auia
quien confesasse ni administrasse los
sacramentos, de manera que todos morian
sin ellos, y en el entierro, o quedauan
sin sepoltura, o se echauan veynte
personas en una. Era, en suma, la mas
trabajada y miserable vida y infeliz que
ninguna lengua ni pluma puede escriuir
ni encareçer. Teniasse por conueniente
medio, do quiera que los honbres estauan
exerçitarse en cosas de alegria y plazer,
en huertas, rios, fuentes, florestas,
xardines, prados, juegos, bayles y todo
genero de regoçijo; huyendo a la contina
con todas sus fuerças de qualquiera
ocasion que los pudiesse dar tristeza y
pesar. Agora quiero te dezir vna cossa
notable que en esta nuestra çiudad
passó; y es que se tomó por ocupacion y
exerçiçio salutifero y muy conueniente
para euitar la tristeza y ocasion del
mal hazer en todas las calles, passos, o
lo que los antiguos llamaron palestras
o estadios, y porque mejor me entiendas
digo que se hazian en todas las calles
vnos palenques que las cerrauan con vn
seto de madera entretexida arboleda de
flores, rosas y yeruas muy graciosas,
quedando sola vna pequeña puerta por la
qual al principio de la calle pudiessen
entrar, y otra puerta al fin por donde
pudiessen salir, y alli dentro se hazia
vn entoldado talamo[301] o teatro para
que se sentassen los juezes, y en cada
calle auia vn juego particular dentro de
aquellos palenques o palestras. En vna
calle auia lucha, en otra esgrima, en
otra danza y bayle; en otra se jugauan
virlos, saltar, correr, tirar barra; y
a todos estos juegos y exerçiçios hauia
ricas joyas que se dauan al que mejor
se exercitasse por premio, y ansi todos
aqui venian a lleuar el palio, o premio
ricamente vestidos[302] o disfraçados que
agradaban[303] mucho a los miradores y
adornauan la fiesta y regocijo. En vna
calle estaua hecho vn palenque de mucho
más rico, hermoso y apazible aparato
que en todas las otras. Estaua hecho vn
seto con muchos generos y diferencias
de arboles, flores y frutas, naranjos,
camuessos, çiruelas, guindas, claveles,
azuçenas, alelies, rosas, violetas,
marauillas y jazmines, y todas las frutas
colgauan de los árboles que juzgaras
ser allí naturalmente nacidas[304].
Auia a vna parte del palenque vn teatro
ricamente entoldado, y en él auia vn
estrado: debajo de vn dosel de brocado
estauan sentados Apolo y Orfeo prinçipes
de la musica de bien contrahechos
disfrazes. Tenia el vno dellos en la mano
vna bihuela, que dezian auer sido aquella
que hubieron los insulanos de Lesbos; que
yua por el mar haziendo con las olas muy
triste musica por la muerte de su señor
Orpheo quando le despedaçaron las mujeres
griegas, y cortada la cabeça juntamente
con la vihuela la echaron en el Negro
Ponto, y las aguas del mar la lleuaron
hasta Lesbos, y los insulanos la pusieron
en Delphos en el templo de Apolo, y de
alli la truxieron los desta çiudad para
esta fiesta y desafio[305]. Ansi dezian
estos juezes que la darian por premio
y galardon al que mejor cantasse y
tañiesse en vna vihuela, por ser la mas
estimada joya que en el mundo entre los
musicos se podia auer. En aquel tiempo
estaua en esta nuestra çiudad vn honbre
muy ambiçioso que se llamaba Euangelista,
el qual avnque era mançebo de edad de
treynta años y de buena dispusiçion y
rostro, pero era muy mayor la presunçion
que de si tenia de passar en todo a
todos. Este despues que obo andado todos
los palenques y palestras, y que en
ninguno pudo auer vitoria, ni en lucha,
ni esgrima, ni en otro alguno de aquellos
exerçiçios, acordó de se vestir lo mas
rico que pudo ayudandose de ropas y joyas
muy preçiadas suyas y de sus amigos, y
cargando de collares y cadenas su cuello
y onbros, y de muchos y muy estimados
anillos sus dedos, y procuró auer vna
vihuela con gran suma de dinero, la qual
lleuaua las clauijas de oro, y todo el
mastil y tapa labrada de vn taraçe de
piedras finas de inestimable valor, y
eran las maderas del cedro del monte
Libano, y del ebano fino de la insula
Meroe, juntamente con las costillas y
cercos. Tenia por la tapa junto a la
puente y lazo pintados del mesmo taraçe
a Apolo y Orpheo con sus vihuelas en
las manos de muy admirable official que
la labró. Era la vihuela de tanto valor
que no auia preçio en que se pudiesse
estimar. Este como entró en el teatro,
fue de todos muy mirado, por el rico
aparato y atauio que traya. Estaua todo
el teatro lleno de tapetes y estançias
llenas de damas y caualleros que auian
venido a ver diffinir aquella preciosa
joya en aquella fiesta posponiendo su
salud y su vida. Y como le mandaron los
juezes que començase a tañer esperando
dél que lleuaria la ventaja al mesmo
Apolo que resuçitase. En fin, él començo
a tañer de tal manera que a juizio
razonable que no fuese piedra pareçeria
no saber tocar las cuerdas mas que vn
asno! Y cuando vino a cantar todos se
mouieron a escarnio y risa visto que la
cançion era muy fria y cantada sin algun
arte, gracia, y donayre de la musica.
Pues como los juezes le oyeron cantar y
tañer tan sin arte y orden esperando dél
el extremo de la musica, hiriendole con
vn palo y con mucho baldon fue traydo por
el teatro diciendole vn pregonero en alta
voz grandes vituperios, y fue mandado
por los juezes estar vilissimamente
sentado en el suelo con mucha inominia a
vista de todos hasta que fue sentenciado
el juizio, y luego entro vn mançebo de
razonable disposiçion y edad, natural de
vna pequeña y baja aldea desta nuestra
çiudad, pobre, mal vestido y peor
atauiado en cabello y apuesto. Este traya
en la mano una vihuela grosera y mal
dolada de pino y de otro palo comun, sin
polideza ni afeyte alguno. Tan grosero
en su representaçion que a todos los
que estauan en el teatro mouio a risa
y escarnio juzgando que este tambien
pagaria con Euangelista su atreuimiento y
temeridad, y puesto ante los juezes les
demandó en alta voz le oyessen, y despues
de auer oydo a aquellos dos tan señalados
musicos en la vihuela Torres Naruaez y
Macotera, tan nombrados en España que
admirablemente auian hecho su deuer y
obligacion, mandaron los juezes que
tañese este pobre varon, que dixo auer
por nombre Tespin. El qual como començo
a tañer hazia hablar las cuerdas con
tanta exçelençia y melodia que lleuaua
los honbres bobos, dormidos tras si; y a
vna buelta de consonancia los despertaua
como con vna vara. Tenia de voz vn tenor
admirable, el qual quando començo a
cantar no auia honbre que no saliesse
de si, porque era la voz de admirable
fuerça, magestad y dulçor. Cantaba en vna
ingeniosa composicion de metro castellano
las batallas y vitoria del Rey catolico
Fernando sobre el Reyno y çiudad de
Granada, y aquellos razonamientos y auiso
que pasó con aquel antiguo moro Auenamar,
descripçion de Alixares, alcazar y
meschita. Los juezes dieron por Tespin
la sentençia y vitoria, y le dieron la
joya del premio y trihunfo, y luego
voluiendose el pregonero á Euangelista
que estaua miserablemente sentado en
tierra le dixo en alta voz: ves aqui,
o souerbio y ambiçioso Euangelista qué
te han aprouechado tus anillos, vihuela
dorada y ricos atauios, pues por causa
dellos han aduertido todos los miradores
mas a tu temeridad, locura, ambiçion y
neçedad, quando por sola la apariençia de
tus riquezas pensaste ganar el premio, no
sabiendo en la verdad cantar ni tañer.
Pues mentiste a ti y a todos pensaste
engañar serás infame para siempre jamas
por exemplo del mentir, lleuando el
premio el pobre Tespin como musico de
verdad sin aparençia ni fiçion. Esto te
he contado, Miçilo, porque me dixiste
que con aparato de palabras no pensasse
dezirte grandes mentiras, yo digo que
te prometo de no ser como este musico
Euangelista, que quiso ganar el premio
y joya con solo el aparato y apariencia
de su hermosura y riqueza, con temor que
despues no solamente me quites el comer
que me prometes por galardon, pero avn me
des de palos, y avn por mas te asegurar
te hago juramento solemne al gran poder
de dios; y,
MIÇILO.--Calla, calla gallo,
oyeme,--dime, y no me prometiste al
prinçipio que hablarias conmigo en toda
religion?
GALLO.--Pues en qué falto de la promesa?
MIÇILO.--En que con tanta fuerça y
behemencia juras a dios.
GALLO.--Pues no puedo jurar?
MIÇILO.--Vnos clerigos santos que andan
en esta villa nos dizen que no.
GALLO.--Dexate desos santones. Opinion
fue de vnos herejes llamados Manicheos
condenada por conçilio, que dezian:
que en ninguna manera era liçito jurar.
Pero a mi pareçeme que es liçito imitar
a Dios, pues el juró por si mesmo
quando quiso hazer çierta la promessa
a habraan. Donde dize San Pablo que no
auia otro mayor por quien jurasse Dios,
que lo jurara como juró por si, y en la
sagrada escriptura a cada passo se hallan
juramentos de profetas y santos que juran
por vida de Dios[306], y el mesmo San
Pablo le jura con toda su santidad, que
dixo escriuiendo a los Galatas: si por la
gracia somos hijos de dios, luego juro a
dios que somos herederos. Y hazia bien,
porque ninguno jura sino por el que más
ama, y por el que conoçe ser mayor. Ansi
dize el refran: quien bien le jura, bien
le cree. Pero dexado esto, yo te prometo
contar cosas verdaderas y de admiraçion
con que sobrelleuando el trabajo te
deleyte y de plazer. Pues venido al
principio de mi ser tú sabrás que como
te he dicho yo fue aquel gran filosofo
Pythagoras samio hijo de Menesarra,
honbre rico y de gran negoçio en la
mercaderia.
MIÇILO.--Espera, gallo, que ya me
acuerdo, que yo he oydo dezir dese sabio
y santo filosofo, que enseñó muchas
buenas cosas a los de su tiempo. Agora,
pues, dime, gallo, porque via dexando de
ser aquel filosofo veniste a ser gallo,
vn aue de tan poca estima y valor?
GALLO.--Primero que viniesse a ser gallo
fue transformado en otras diuersidades de
animales y gentes, entre las quales he
sido rana, y hombre bajo popular y Rey.
MIÇILO.--Y qué Rey fueste?
GALLO.--Yo fue Sardanapalo Rey de los
Medos mucho antes que fuese Pithagoras.
MIÇILO.--Agora me parece, gallo, que
me comienças a encantar, o por mejor
dezir a engañar, porque comienças por
vna cosa tan repugnante y tan lejos de
verisimilitud para poderla creer. Porque
segun yo te he oydo y me acuerdo, ese
filosofo Pithagoras fue el mas virtuoso
hombre que huuo en su tiempo. El qual por
aprender los secretos de la tierra y del
cielo se fue a Egipto con aquellos sabios
que alli auia en el templo que entonces
dezian Sacerdotes de Jupiter Amon que
vibian en las Syrtes, y de alli se vino
a visitar los magos a Babilonia, que era
otro genero de sabios, y al fin se voluio
a la ytalia, donde llegado a la ciudad
de Croton hallo que reinaua mucho alli
la luxuria, y el deleyte, y el suntuoso
comer y beber, de lo qual los apartó con
su buena doctrina, y exemplo. Este hizo
admirables leyes de templança, modestia y
castidad, en las quales mandó que ninguno
comiesse carne, por apartarlos de la
luxuria, y desta manera bastó refrenarlos
de los viçios y tambien mandaua a
sus discipulos que por çinco años no
hablassen, porque conoçia el buen sabio
quantos males vengan en el mundo por
el hablar demassiado. ¡Quan contrarias
fueron estas dos cosas a las costumbres
y vida de Sardanapalo Rey de los Medos,
del qual he oydo cosas tan contrarias
que me hazen creer que finges por burlar
de mi! Porque he oydo dezir que fue el
mayor gloton y luxurioso que huuo en sus
tiempos, tanto que señalaua premios a los
inuentores de guisados y comeres, y a
los que de nueuo le enseñasen maneras de
luxuriar, y ansi este infeliz suçio mando
poner en su sepoltura estas palabras:
aqui yaze Sardanapalo, Rey de Medos, hijo
de Anazindaro: Come honbre, bebe y juega,
y conociendo que eres mortal satisfaz
tu animo de los deleytes presentes,
porque despues no hay de que puedas con
alegria gozar. Que ansi hize yo, y solo
me queda que comi y harté este mi apetito
de luxuria y deleyte, y en fin todo se
queda acá, y yo resulto conuertido en
poluo! Mira pues, o gallo, qué manifiesta
contrariedad ay entre estos dos por donde
veo yo que me estimes en poco pues tan
claramente propones cosa tan lexos de
verisimilitud. O parece que descuydado en
tu fingir manifiestes la vanidad de tu
fiçion.
GALLO.--O quan pertinaz estás, Miçilo,
en tu incredulidad, ya no sé con que
juramentos ó palabras te asegure para que
me quieras oyr. Quanto mas te admirarias
si te dixesse, que fue yo tambien
en vn tiempo aquel Emperador Romano
Heliogabalo, vn tan disoluto gloton y
vicioso en su comer.
MIÇILO.--O valame dios si verdad es
lo que me conto este dia passado este
nuestro vezino Demophon, que dixo que
lo hauia leido en vn libro que dixo
llamarse _Selua de varia leçion_. Por
cierto si verdad es, y no lo finge aquel
auctor, argumento me es muy claro de lo
que presumo de ti, porque en el viçio de
comer y beber y luxuriar excede avn a
Sardanapalo sin comparaçion.
GALLO.--De pocas cosas te comienças a
admirar, ó Miçilo y de cosas faciles de
entender te comienças a alterar, y mueues
dubdas y objeçiones que causan repunançia
y perplegidad en tu entendimiento. Lo
qual todo naçe de la poca esperiençia que
tienes de las cosas, y principalmente
proçede en ti esa tu confusion de no ser
ocupado hasta aqui en la especulaçion
de la filosofia, donde se aprende y
sabe la naturaleza de las cosas. Donde
si tú te hubieras exercitado supieras
la rayz porque aborreci el deleyte y
luxuria siendo Pythagoras, y le segui avn
con tanto estudio siendo Heliogabalo,
o Sardanapalo. No te fatigues agora
por saber el prinçipio de naturaleza
por donde proçeda esta variedad de
inclinaçion, porque ni haze a tu
proposito ni te haze menester, ni nos
deuemos agora en esto ocupar. Solamente
por te dar manera de sabor y graçia en
el trabajar pretendo que sepas como todo
lo fue, y lo que en cada estado passé, y
conocerás como de sabios y neçios, ricos,
pobres, reyes y filosofos, el mejor
estado y mas seguro de los bayuenes de
fortuna tienes tú, y que entre todos los
hombres tú eres el mas feliz.
MIÇILO.--Que yo te parezco el mas bien
auenturado honbre de los que has visto,
o gallo? Por çierto yo pienso que burlas
pues no veo en mi porqué. Pero quiero
dexar de estorbar el discurso de tu
admirable narracion con mis perplexos
argumentos, y bastame gozar del deleyte
que espero reçebir de tu graçioso cuento
para el passo de mi miserable vida sola
y trabajada, que si como tú dizes, otro
más misero y trabajado ay que yo en el
mundo respecto del qual yo me puedo dezir
bienauenturado, yo concluyo que en el
mundo no ay que desear. Agora pues el
tiempo se nos va, comiençame a contar
desde que fueste Pythagoras lo que
passaste en cada estado y naturaleza,
porque neçesariamente en tanta diuersidad
de formas y variedad de tiempos te
deuyeron de aconteçer, y visto cosas y
cuentos dignos de oyr. Agora dexadas
otras cosas muchas aparte yo te ruego que
me digas como te suçedio la muerte siendo
Heliogabalo, y en qué estado y forma
sucediste despues, y de ay me contarás tu
vida hasta la que agora possees de gallo
que lo deseo en particular oyr.
GALLO.--Tú sabras, cómo ya dizes que
oyste a Demophon, que como yo fuesse tan
viçioso y de tan luxuriosa inclinaçion,
siguio la muerte al mi muy más continuo
vso de viuir. Porque de todos fue
aborreçido por mi suçio comer y luxuriar,
y ansi vn dia acabando en todo deleyte
de comer y beber esplendidamente, me
retray a vna privada a purgar mi vientre
que con grande instançia me aquexó la
gran repleçion de yrle a baçiar. En el
qual lugar entraron dos mis mas pribados
familiares, y por estar ya enhastiados
de mis viçios y vida suçia, con mano
armada me començaron a herir hasta que
me mataron, y despues avn se me huvo de
dar mi conueniente sepoltura por cumplido
galardon, que me echaron el cuerpo en
aquella privada donde estuve abscondido
mucho tiempo que no me hallaron, hasta
que fue a salir al Tibre entre las
inmundiçias y suçiedades que uienen por
el comun conducto de la çiudad. Y ansi
sabras, que dexando mi cuerpo caydo
alli, salida mi ánima se fue a lançar en
el vientre de una fiera y muy valiente
puerca que en los montes de Armenia
estaua preñada de seys lechones, y yo
vine a salir en el prímero que pario.
MIÇILO.--O valame Dios; yo sueño lo que
oyo? Que de honbre veniste a ser puerco,
tan suçio y tan bruto animal? No puedo
disimular admiraçion quando veo que
tiene naturaleza formadas criaturas como
tú que en esperiençia y conocimiento
llena ventaja a mi inhabilidad tan sin
comparacion. Ya me voy desengañando de mi
ceguedad, y voy conociendo de tu mucho
saber lo poco que soy. Y ansi de oy más
me quiero someter a tu disçiplina, como
veo que tiene tanta muestra de deidad.
GALLO.--Y este tienes, Miçilo, por caso
de admiracion? Pues menos podrias creer
que aurá alguno que juntamente sea
honbre y puerco, y avn pluguiesse a dios
no fuesse peor y mas vil. Que avn la
naturaleza del puerco no es la peor.
MIÇILO.--Pues cómo y puede auer algun
animal mas torpe y suçio que el?
GALLO.--Preguntaselo a Grilo, noble varon
griego, el qual boluiendo de la guerra
de Troya passando por la ysla de Candia
le conuertio la maga Cyrçes en puerco, y
despues por ruego de Ulixes le quisiera
boluer honbre, y tanta ventaja halló
Grilo en la naturaleza de puerco, y tanta
mejora y bondad que escogio quedarse
ansi, y menospreçió boluerse a su natural
patria.
MIÇILO.--Por cierto cosas me cuentas que
avn a los hombres de mucha esperiençia
cansassen admiraçion, quanto más a vn
pobre çapatero como yo.
GALLO.--Pues porque no me tengas por
mentiroso, y que quiero ganar opinion
contigo contandote fabulas, sabras que
esta historia auctorizó Plutarco el
historiador griego de más auctoridad.
MIÇILO.--Pues, valame dios, que bondad
halló ese Grilo en la naturaleza de
puerco, por la qual a nuestra naturaleza
de hombre la prefirio?
GALLO.--La que yo hallé.
MIÇILO.--Eso deseo mucho saber de ti.
GALLO.--A lo menos vna cosa trabajaré
mostrarte como aquel que de ambas
naturalezas por esperiençia sabra dezir.
Que comparada la vida y inclinacion de
muchos hombres al comun viuir de vn
puerco, es mas perfeto con gran ventaja
en su natural. Prinçipalmente quando de
viçios tiene el hombre ocupada la razon.
Y agora pues es venido el dia abre la
tienda y yo me passearé con mis gallinas
por la casa y corral en el entretanto
que nos aparejas, el manjar que emos de
comer. Y en el canto que se sigue verás
claramente la prueba de mi intinçion.
MIÇILO.--Sea ansi.
_Fin del primer canto del gallo._