_Como de Epulon fue transformado en asno;
cosa de notar y gran sentencia._
GALLO.--Oyeme, mi buen Micillo, que yo
te satisfare; sabras que como complí
el espacio de mi vida en el qual había
de dejar de ser Epulon, fue llevado
á los infiernos á ser sentenciado de
mis costumbres y despues que con gran
compaña de ánimas me pasó en su barca
Aqueron, fue presentado ante las Furias
infernales Aleto y Tesifone y los jueces
Minos y Pluton, los quales estaban
asentados en un tribunal cercados de
los acusadores y en siendo empresentado
vi ante los ojos junto todo mi mal, que
me parescio que otra vez pasaba por él;
y como le vi rescebí muy entrañable
dolor, tan grande que tuviera por bien
dejar de ser; despues que Minos me hubo
desanimado mandó que me leyesen la
sentencia conforme á su ley é levantóse
un viejo calvo de gran autoridad é
abriendo un libro dijo ansí: ley teneis
¡oh dioses! conforme á la qual el mismo
se puede condenar; pues oíd; el viejo
en alta voz leyo ansi: porque los ricos
en el mundo mientras viven cometen
nefandísimos pecados, robos, usuras,
latrocinios, fuerzas, teniendo á los
pobres en menosprecio, es determinado
por toda nuestra infernal congregación
que sus cuerpos padezcan penas entre
los condenados y sus ánimas vuelvan al
mundo á informar cuerpos de asnos, hasta
que conforme á sus obras sea nuestra
voluntad. Y como fuese leida esta ley,
mandó Minos que fuese asno diez años y
luego lo aprobo toda la congregacion y
aulló Proserpina y ladró muy fieramente
el can Cerbero, porque se requería esta
solenidad porque fuese alguna cosa firme
y enviolabre en el infierno, y como no
pude suplicar fue sacado de allí y en
esta oportunidad ofreciose en Egito estar
de parto una burra de un geciano, y como
vino á parir yo me vine á ser el asno
primero que nasció, y desque yo me vi
metido en cuerpo tan vil pense rebentar
de enojo; mas como vi que era escusada
mi pasion pues traía poco provecho el
mucho me doler, aunque por una parte
pense dejarme morir de hambre y no mamar
pensandome escapar de la cruel sentencia,
mas desque consideré que era inviolable
ley y ya estaba determinado en el senado
infernal y como vi que aquel egicio era
rico que me podia bien mantener determiné
de sufrir con paciencia mi malhadada
suerte, pensando que podia venir á manos
de otro en el mundo que no me tratase
tan bien, y más que como mi amo me veia
pequeño y bonito y el primero y que con
grandes aullidos me apartaba de la madre
y no queria mamar, entre tres hermanos
mios se condolia de mi y me traia con
gran piedad á las tetas y puestas á la
boca me las apretaba y aunque yo no
queria me hacia mamar por fuerza.
MICILLO.--¡Oh! donosa transformacion de
rey y filósofo en asno; ¿y no rescibias
en ello enojo? porque me huelgo en te lo
oir.
GALLO.--Ansi como acaesce deleitarse
el hombre recontando entre sí aquello
que en tiempos pasados con prospero
estado le acaesció y se regocija en
lo contar de nuevo mill veces á sus
amigos, representándoles qualquiera
particularidad notable que en ello se
ofreciere, ansi sin ninguna comparacion
apasionan más las adversidades traidas
á la memoria, enojan considerar de
mucho qualquiera miseria y fatiga que
cada cual pasó; mas yo tengo por bien
padescer cualquiera dolor que de contarte
mis trabajos se me puede seguir, por
te complacer. Y ahora, Micillo, sabrás
que como fue convalesciendo en edad con
gran regalo como el egicio me criaba,
esforceme á sufrir mi miseria aunque
conosciese mi dolor, y mientra fue
pequeño no tengo cosa que de contarte
sea, porque con la niñez todos los
animales pasan el mal sin sufrir.
Inviábame con [mis] hermanos al prado y
despues que de mamar y pascer las yerbas
tiernas estábamos hartos, armabamos
batallas por aquellos campos deleitosos;
corriamos con grandes relinchos y saltos;
ansi veniamos á juntar con los pechos é
boca, peleabamos sin nos herir y despues
con mucho placer volviamos á escaramuzar
é íbamos á las viñas y mieses; con gran
sabor hartábamos nuestros estomagos á
nuestro querer, y si los viñadores ó
misigeros nos prendaban, nuestro amo sin
pasion alguna nos rescataba. Por nos
ver borricos, que la edad nos citaba al
trabajo, comenzonos el egicio á dar paja
y cebada porque nos pusiese el manjar
fuerzas y ya yo iba á llevar la comida al
campo á los gañanes y la cebada y trigo á
la sembrada y aun llevaba á mi amo sobre
mi á requerir el ganado y labranzas, y
en fin que fue ya grande para llevar
cualquiera carga, ofrecio...