_Pone á quantos peligros se ponen las
personas por adquirir riquezas y lo que
dello les sucede y si es lícito o no._
MICILLO.--Dime agora quantos son los
que menos preciada su vida y pospuesta
la seguridad de vivir se disponen a
salir de sus propias tierras donde son
nacidos y criados, y desamparados sus
padres y parientes, no estimando el
sosiego de su anima, se ponen en el mar
de las tempestades ciertas a mal comer
y mal beber, a peligro de morir cada
hora en manos de sus enemigos, para
pasar a las Indias por adquerir las
inciertas riquezas del oro, por gozar
de la felicidad de lo poseer, y después
de pasados diez años en las Indias o
en otros semejantes lugares a quántos
peligros se disponen por lo ganar de
aquella gente barbara y sin fe ni sin
ley, quanto animó con arte uno solo a
docientos de aquellos solo por ver entre
las piedras el oro relucir; y aun despues
de haber pasados todos estos peligros
plugiese a Dios fuese licita su posesion
porque no sé yo con qué color pueden
ellos tomar aquella gente el oro que
poseen; y a fin si fuesen a lo cavar de
las venas de la tierra y con su propio
trabajo y sudor lo procurasen adquerir
descubriendo las minas donde está, aun
con justo título lo podrían tomar, no
haciendo cuenta si era nescesario de lo
tomar a su rey por estar en su territorio
y juridicion, porque no quiero agora
dudar si posean los reinos con razon
ni los extraños se los puedan tomar;
bien sé yo que por vedar ellos que se
les predique el Evangelio de Dios les
podemos hacer guerras y todo lo demas; en
suma todo lo puede el dinero; las peñas
quebranta, los rios pasan en seco; no hay
lugar tan alto que un asno cargado de
oro no lo suba; ¡oh, qué bienaventuranza
es el tener que dar; qué miseria es
el contino rescebir!; las riquezas
conservan los amigos, allegan los
parientes, adquieren quien de vos diga
bien; todos le saludan, todos le llaman
al rico señor, y si pobre es, de todos
es desechado y aborrescido de contino;
quel pobre os hable, ois pensando qué os
quiere pedir; en conclusion siempre oi
decir quel oro mandaba todas las cosas
criadas; mas dime, Gallo, porqué te ries.
GALLO.--Riome porque tú tambien, Micillo,
estás en la misma necedad que'stá el
inorante vulgo en la opinion que tienen
los ricos; pues creeme a mi, que muy
más trabajada y desventurada vida pasan
ellos que vosotros, y hablo esto por
saberlo como lo sé muy bien porque yo soy
inspirimentado en todas las vidas de los
hombres; en un tiempo fui rico y en otro
pobre como ago agora; si esperas lo oirás.
MICILLO.--Pues, por Dios, que es
razon que tú nos cuentes como fueste
transformado y qué has pasado en
cualquier estado de tu vida.
GALLO.--Pues oyeme y ten por prosupuesto
que en toda mi vida nunca yo vi estado de
hombre mas bienaventurado quel tuyo.
MICILLO.--Yo te ruego que me enseñes
mi bienaventuranza y cuenta desde qué
fueste nascido hasta ahora que eres gallo
y como fueste en cada uno transformado
y qué te acaesció en cada una de tus
transformaciones, porque necesariamente
paresce que han de ser cosas diversas y
notabres.