_Que quenta Mycyllo lo que le sucedio en
el conbite del rico Everates._
MYCILLO.--Yo te [lo de]seo contar porque
me es muy sabroso dezirlo y acordarme
dél; mas dime tú, Pitagoras, ¿quando me
contarás estas tus transformacyones?
GALLO.--Quando tú, Micyllo, acabares de
contarme lo que te acontecyo en la cena y
me dixeres tu suenno, porque te lo deseo
saber.
MYCILLO.--Bien te acordarás que no
comi ayer ninguna vez en casa, porque
topandome ayer aquel rico Eberates en
la plaça me dixo que labado y polido me
fuese con él a comer.
GALLO.--Bien me aquerdo, porque yo en
todo el dia no comi, asta que viniendo
tu a la noche bien arto, me distes vnas
cynco abas, por cyerto esplendida cena
para gallo el qual en otro tiempo fue rey
y poderoso peleador.
MYCILLO.--Pues entonces yo me eché a
dormir quando te di las abas; luego me
dormi e comence a sonnar en la noche vn
suenno mas sabroso quel vyno, netar ny
anbrosia.
GALLO.--Pues antes que me quentes el
suenno ¡oh Mycyllo! me quenta todo lo
que paso en la cena de Eberates, porque
me plazerá ny tanpoco te pesará a ti si
agora quisieres, contandome todo lo que
comiste, rumiarlo como entre suennos.
MYCILLO.--Yo pienso serte enojoso si lo
que alli pasó te contase, mas pues tú lo
deseas saber, yo huelgo de te lo dezir
porque nunca asta agora he sido conbidado
de algun ryco, ¡o Pitagora! e sabras que
ayer rejido con buena fortuna me topé
con Eutratas[291] y saludandole como yo
lo tenia en costunbre, encobryame quanto
podia por verguença que no byese my capa
despedaçada, y dizeme el: Mycyllo, oy
celebro el nascimiento de vna hija mia,
he conbidado a muchas personas para comer
e cenar; e porque me dizen que vno de los
conbidados está enfermo e no puede venir,
vente tú en su lugar y haz de manera
que por ser festibal el conbite vayas
polido e ataviado lo mejor que pudieres e
comeras allá si acaso si aquel faltare,
porque avn lo pone en duda. E como yo
oí a Hencrates adorele y fume (_sic_)
rogando a Dios todopoderoso, porque
tubiese hefeto my felicedad, diese aquel
henfermo en quyo lugar yo habia de oqupar
la silla en el conbite algun frenesi o
modorylla o dolor de costado o gotata
(_sic_) de tal manera que le yziese
quedar en su casa y no fuese allá. Pues
myentras llegaba la ora de la cena yo me
fui al baño y me labé y este tienpo se me
yzo vn siglo o vna gran edad, mas quando
fue el tienpo llegado voyme solycy[to]
lo mejor que yo pude atabiado, puesta
mi pobre capa de la parte más linpia y
que sus agujeros menos se parescyesen;
allegando a las puertas hallo otros
muchos onbres, entre los quales veo
que cuatro moços traen sentado en una
silla aquel enfermo en quyo lugar yo era
combidado e benia el mismo manifestando
traer gran enfermedad, porque jemia
muy doloroso y tosia y escopia muy
asquerosamente; venia amaryllo e ynchado;
era viejo de más de setenta años y dezian
ser vn filosofo que lee en esquelas y
aze cancyones en publyco; traya vnas
vistiduras muy yploclitas, y como
Archebio el medico le vio y qu'era alli
conbidado le dixo: señor, mejor fuera que
os quedarades en vuestra casa estando tan
enfermo que salir agora acá; el qual
respondio: no es razon que Daron filosofo
quebrante a su amigo la palabra avnque
esté enfermo de qualquiera enfermedad.
E dixe yo: mas veo, sennor Tromopol,
que ansi se llamava el filosofo, que
olgara Ancrates que os muryerades en
vuestra casa y cama en el servicyo de
vuestros qryados que no venirle a ocupar
el conbyte con hambrientos, y que si
acierta aqui a salirseos el anima, que le
paresce segun venis que no podeys mucho
durar. El filosofo, como su yntencyon
era padescer qualquiera muerte o ynjuria
por comer de fiesta para satisfazer a
su glotonia, disimuló el donayre que
le dyxe con mucha gravedad, y estando
en esto vino a nosotros Encrates y
mirando por el filosofo podrydo dixo:
buen Temospol, muchas gracias te doy
por aver venido con esta tu enfermedad
al conbite, puesto caso que aunque no
binieras no se te dexara de enbiar
todo el conbite por orden a tu posada;
sientate e comeras; e como yo oi que
los moços le metian adentro para le
asentar a comer, muy triste comienzo a
maldezir su flaca enfermedad, pues no
le bastó a destruyr, y muy amarillo de
afrenta de mi desventura, pues pense
cenar mejor, dispuseme para salir de
la sala del conbite para conplir la
condicyon con que Encrates me abia
conbidado, e comenceme a deleznar con
alguna pesadunbre, mostrandome al vespede
cada vez que bolbia la cara a mi, y
casi con my rostro amaryllo le dezia:
voyme a mi pesar. Tambien me enojaba más
ver que en toda la mesa no avia sylla
vazia para mí, porque estaban puestas
en derredor en numero ygual con los
conbidados; en fin como Eucrates me bio
tan triste y me yva, alcançóme casi a
la puerta y dixome: tu, Mycyllo, buelbe
acá e cenarás con nosotros, y mandó a
vn yjo suyo que se entrase a cenar con
las mujeres y me dexase aquel lugar.
Pues como poco antes me yva triste y
desventurado, buelbo luego muy alegre con
mi prospero suceso; como ninguno se quiso
sentar junto al hanbriento filosofo por
no le ver toser, viendo aquella sylla
va[cia] que estava enfrente dél fuime
ally asentar de lo qual mucho me pesó;
luego començo la cena; ¡oh Pitagoras!
qué opulento comer, qué fertylidad de
manjares, qué diversidad de vinos, qué
copiosidad de guisados, de salsas y
especya, e quién te lo bastase a contar;
quánto vaso de oro; plateles, copas y
jarros eran todos de oro; los pajes muy
dispuestos y muy bien atabyados; abia
cantores que nunca dexaban de cantar;
abia dibersos ynstrumentos de musica
que azian muy diversos instrumentos de
melodia y muchos que dançavan y bailavan
muy gracyosamente; en suma toda la fiesta
pasó en mucha curyosidad, sino que tenia
yo vn contrapeso que me tercyaba el
plazer, y era que aquel maldito viejo de
Tresuropoles el qual con su tos y esqupir
me ynchia tanto de asco que yo no podia
comer si la anbre no me ayudara, y por
otra parte no me dexaba tener atencyon
a la musica porque me fatigava con
disputar comigo quistiones de filosofia,
preguntandome qué sentia de Juan de voto
a Dios con que espantan los ninnos las
amas que los qrian; afirmome con grandes
juramentos que abia sido su conbidado y
que le diera vna blanca de aquellas cynco
que consygo suele traer, la qual dixo
que tenia en gran veneracyon y despues
quisome matar sobre presbadirme con mucha
ynstancya que quando era de dia no era de
noche y cuando era noche no era de dia.
En estas y en otras vanidades me molia,
hasta que llegado el fin de la cena, que
quisiera yo ver antes su fin de aquel
traidor por que el gozo de tanto bien me
estorbaba. Ya as oido ¡oh Pitágoras! lo
que en la cena pasó.
GALLO.--Mucho me ha parescido bien tu
buena fortuna; mas no puedo estar en
mi, de enojado de aquel malaventurado
filosofo e con quantas importunaciones
estorbaba placer tan sabroso.