_Como el Gallo da a entender a su amo
Micyllo quel es Pitagoras y como fue
trasformado en gallo y Mycillo dize vna
fabula de quien fue el gallo._
Pues oyeme, Micyllo, que tú oyras de mi
vn quento muy nuevo e incleyble; que te
ago saber queste que agora te parezco
gallo no a mucho tienpo que fue onbre.
MYCILLO.--En verdad yo he oydo ser esto
ansi quel gallo fue vn paje muy privado
del dios Mares que sienpre le aconpannó
en los plazeres y deleytes e que vna
noche le llevó consigo quando yba a
dormir con Venus, y que porque tenia gran
temor del sol y que no los viese y lo
parlase a Vulcano, dexóle en su guarda,
requeriendole que no se durmiese porque
si el sol salia y los bia que lo parlarya
a Bulcano, y dizen que tú te dormiste y
el sol salio y que como los vido fuelo
a dezir a su marido de Venus, y asi
Bulcano con gran enojo vino y prendiolos
en vna rez que fabrycó y presos llevolos
ante los dioses, y que Mares con el gran
enojo que hubo te bolbió en gallo y que
agora por satisfazer a Mares quando no
haces otro provecho alguno manifiestas
la salida del sol con grandes clamores y
cantos.
GALLO.--Es la verdad todo eso que se
cuenta, mas lo que yo agora quiero dezir
otra cosa es; muy poco tienpo ha que yo
fuy trasformado en gallo.
MYCILLO.--¿Deque manera es eso ansi;
porque lo deseo mucho saber?
GALLO.--Dime, Micyllo, ¿oyste algun
tienpo de vn Pitagoras sabio?
MYCILLO.--¿Acaso dizes por vn sofista
encantador el qual constituyó que no
se comiesen carnes ny abas, manjar muy
suabe, para la despedida de la mesa, y
aquel que presvadio a los onbres que no
ablasen por cynco años?
GALLO.--Pues sabes tanbien como Pitágoras
abia sido Eufurbio?
MYCILLO.--Yo no sé mas sino que
dizen queste Pitagoras abia sido vn
honbre enbaydor que azia prodigios y
encantamientos.
GALLO.--Pues yo soy Pitagoras, por lo
qual te ruego que no me maltrates con
esas enjuryas, pues no conoscyste mis
costumbres.
MYCILLO.--Por cierto esto es mas
milagroso ver vn gallo filosofo; pues
declaranos, buen yjo de Menesarca, qué
causa fue la que te mudó de onbre en
ave, porque ny este acontecimiento es
verisimile ni razonable creer, e ademas
por aver visto en ti dos cosas muy ajenas
de Pitagoras.
GALLO.--Dime quales son.
MYCILLO.--Lo vno es verte que eres
parlero y bullicyoso, mandando el que por
cynco años enteros no ablasen los onbres;
lo otro contradize a su ley porque como
yo no tubiese ayer que te dar de comer
te eché vnas abas y tú las comiste con
muy buena boluntad, por lo qual es muy
mas necesario que mientas tu en dezir que
seas Pitagoras; que si eres Pitagoras tú
le has contradezido pues mandaste que se
abya de huyr de comer las habas como la
misma cabeça del padre.
GALLO.--¿No has conoscido ¡oh Micillo!
qué sea la causa de aqueste acaescimiento
que qunple para qualquier género de bida?
entonces quando era filosofo desechaba
las habas; mas agora que soy gallo no las
desecho, por serme agradable manjar; mas
si no te fuere molesto, oyeme e dezirte
he cómo de Pitagoras comence a ser esto
que agora soy, anque hasta agora he sido
transformado en otras muchas diversas
figuras de animales; dezirtelo he lo que
me acaescyo en cada vna por si.
MYCILLO.--Yo te ruego me lo quentes
porque a mi me será muy sabroso oyrte e
tanto que si alguno me preguntare quál
queria mas, oyrte a ti o bolver aquel
dichoso suenno que sonnava astaqui,
juzgarya ser yguales los tus sabrosos
quentos con aquella sabrosa posesion de
riquezas en que yo me sonnava estar.
GALLO.--Tú tanbien me traes a la
memoria lo que en el suenno biste como
quien guarda vnas vanas ymajinaciones,
tu fantasia te regozijas de vna vana
felicydad.
MYCILLO.--Mas sé cyerto que m'es tan
dulce este suenno que nunca del me
olvydaré ni de otra cosa más me quiero
acordar.
GALLO.--Por cierto que me muestras ser
tan dulce este suenno que deseo saber qué
fue.