LA PARTIDA DE FLAMIANO

Acauados sus razonamientos hablaron en

otras muchas cosas todo aquel dia, hasta

la tarde que Flamiano fue a besar las

manos a la señora duquesa e despedirse

della e de su señora con la vista. A la

qual embió estas coplas que hizo por la

partida, despues de haberse despedido.

Poco es el mal que m'aquexa

estando en vuestra presencia

en respecto del que ausencia

dentro en el alma me dexa

y en la vida,

porque siento en la partida

tanta pena e tal tormento

que no hallo a lo que siento

ya medida

ni me basta el suffrimiento.

E siendo mi pena tal,

no me quexo ni hay de quién

que quien nunca tuvo bien

no se ha de quexar de mal,

ni yo lo hago

porque con la pena pago

aunque me sea cruel

mi pensamiento, pues dél

me satisfago

con que no hay remedio en él.

Callo porque siempre crece

mi dolor que nunca mengua

pues ha callado mi lengua

lo que mi alma padece,

con tal pena,

mas agora me condena

este mal deste partir

para que os ose dezir:

aun no suena

que se acaba mi viuir.

Acabase porque veros

me mata con dessear

y el desseo con pesar

de verme no mereceros,

pues presente

de tal bien tan mal se siente

el triste que no os verá,

dezidme qué sentirá

siendo ausente,

claro esta que morirá.

Assi que, señora mia,

lo que siempre desseé

fue morir en vuestra fee

como agora se me guia,

si mi suerte

alcançasse con la muerte

tanto bien en pago della

qu'os pesasse a vos con ella,

menos fuerte

me seria padecella.

Mas nunca vos hareys tal

porque vuestro merecer

no lo consiente hazer

viendo que es pequeño mal

morir por ello,

assi que si me querello

será, señora, de mi,

porque nunca os mereci

e sin merecello

tantos males padeci.

E podeys ser cierta desto

qu'en veros supe juzgar

que no se podia pagar

tanto bien con menos qu'esto,

de manera,

que conocera quien quiera

pues que se muestra tan claro

que a muy poco mal me paro

aunque muera

e que no me cuesta caro.

Assi que con la partida

no'stá mi mal en morir

siendo qual será la vida,

mas consiste en el viuir,

que si pensaua

todo el mal que me causaua

lo que yo no merecia,

quanto en ella adolecia

me sanaua

cada vegada c'os via.

De suerte que mi dolencia,

me fuerça para que muera

pues la salud no se espera

que daua vuestra presencia,

pues sin ella

todo'l mal de mi querella

no'stá más d'en el viuir

junto con ella,

no hauria mucho que sofrir.

Assi que parto muriendo

e voy viuo desseando

la muerte que ya demando

por no morir mas viuiendo.

Dios me guarde

que su venir no se tarde

mas que abreuie su venida,

porque ya estoy de la vida

tan cobarde

quanto estoy de la partida.

De manera que tardarse

lo poco que durará

no es viuir pero será

la muerte más alargarse,

porque della

menor mal es padecel'a

que penando desealla

pues el triste qu'en buscalla

va tras ella

descansará si la halla.

Y de ser con ella cierto

no puedo mucho tardar

pues començadme a contar

dende agora ya por muerto:

que lo ya soy

e no creays que dende hoy,

porque dende el primer dia

c'os puse en mi fantasia

muerto estoy

e muerta el anima mia.

Pues embiadas estas coplas con vn paje

suyo para que a la señora Yssiana se las

diesse, porque de su mano a noticia de

Belisena viniessen, Flamiano se partió

con el marques de Persiana que avn no

era partido, e con el prior de Albano y

el prior de Mariana, los quales juntos

partieron. Vasquiran salió con ellos vna

gran pieça del camino, en la cual siempre

con Flamiano fue hablando. Llegados

donde despedirse deuian, Flamiano dixo

a Vasquiran: Señor Vasquiran, esto que

agora os quiero dezir, va fuera de todas

las passiones e fantasias de las cosas

de amores, ni sus vanidades, saluo que

la verdad es esta, que despues que esta

partida determiné nunca mi coraçon,

dello ha podido tener contentamiento e

alegria, ante vna intrinseca tristeça

que del espiritu e del animo me nace e

nunca vna hora me dexa, sin poder conocer

causa que para ello tenga, quitadas las

que te dixe que no son desta qualidad,

por lo que apartarme de ti me fatiga,

desseo y esperança de tornarte a ver

daria consuelo e de la señora Belissena

assi mesmo; mas creeme vna cosa e mira

en qué hora te lo digo, que mi vida será

muy poca porque yo me lo siento en la

mano e verlo has que assi será. A lo qual

Vasquiran con muchas razones satisfizo,

apartandoselo de la memoria y en algo

reprehendiendole, aunque en lo intrinseco

no menos alteracion recibia qu'el otro

publicaua. E assi se despidio Vasquiran

del señor marques e de los dos priores

e de otros caualleros que con ellos

yuan, e a la fin de Flamiano con tantas

lagrimas que ninguno podia prenunciar

palabra al otro; ante estando vn poco

abraçados, al vno e al otro las entrañas

verdaderamente se les arrancaban, hasta

que despartidos sin hablar se dieron paz,

e assi Vasquiran e los suyos se tornó a

Noplesano tanto lleno de tristeça que

en todo el camino ni en aquella noche

a ninguno habló palabra, ante la pasó

toda trastornando por el juyzio diuersas

cosas; venianle a la memoria sus viejas

e frescas llagas, su nueua soledad, las

palabras que Flamiano le hauia dicho que

de nueuo dolor le afligian, recelando lo

que tenia como fue.

CUENTA EL AUCTOR LO QUE VASQUIRAN HIZO

DESPUES DE TORNADO TODO EL TIEMPO QUE

DURÓ HASTA QUE SUPO LA NUEUA DE LA BATALLA

Tornado Vasquiran a Noplesano començó

adereçar las cosas de su partida, en el

qual tiempo cada dia yua a visitar a la

señora duquesa e muchas vezes hablaua con

la señora Belisena de diversas cosas,

en especial de los caualleros que eran

partidos. E assi a cabo de algun tiempo,

hauida vna naue se partio. Llegado a

Felernisa començo a poner en orden las

cosas necessarias para partirse al campo,

y en este tiempo siempre estuuo con mucha

congoxa e tristeça recelando alguna mala

nueua como despues le vino, la qual fue

causa que diuersas uezes determinara

partirse dissimuladamente, porque las

palabras que Flamiano en la partida le

habló le causauan infinitos e temerosos

pensamientos. Pues estando assi recelando

e su partida poniendo en orden, vna noche

passada la semana de passion, que era

la primera de la pascua de alegria en

la qual fue la cruel batalla de Rauena,

Vasquiran estando en su lecho dormiendo

le siguio vn sueño en el qual vio todo o

lo mas que en aquella triste jornada de

Rauena se era seguido. Lo qual con mucha

turbacion otro dia contó a sus criados,

siempre diziendoles lo que temia, assi

como fue.

CUENTA VASQUIRAN A SUS CRIADOS LAS COSAS

QUE LA NOCHE ANTE HAUIA SOÑADO

Habeys de saber, hermanos, que no puedo

menos de hazer de no descobriros vn caso

qu'esta noche me ha seguido, como a

fieles seruidores e buenos amigos, aunque

las cosas de los sueños en general por

cosas vanas son tenidas, como plega a

Dios que esta sea. Mas como la materia

della tan graue me sea, el recelo que

dello tengo me haze que me parezca a la

vista verdadera. Haueys de saber que esta

noche estando de mis fatigas con el dolor

mas atonito que dormido, como suelo, me

parecio que me hallaua caminando a la

marina de Venecia por vna llanura cerca

de vna ciudad la qual veya cercada de

gente que no podia ninguno conocer. E

assi andando por vna ribera de vn rio

arriba sintia muy gran roydo de armas

e de artilleria en tanta manera que me

parecia que la tierra toda se queria

hundir e que el cielo se caya. E como

tal roydo senti, apressuré mi andar por

vn pequeño bosque y en poco espacio me

vi al salido dél en vna altura e assi

mirando el gran alarido de las vozes,

miré allende el rio que junto me estaua,

vi la mas cruda batalla e la mayor que

parece hauer oydo, no solo en vna parte,

mas en diuersas, de la qual me parecia

que via salir muy mucha gente e meterse

en el rio en vnas barcas e los vnos

yuan el rio arriba e los otros el rio

abaxo, de los quales no podia conocer

quién ninguno dellos fuesse, saluos que

los que yuan por el rio arriba lleuauan

vnas cruzes coloradas en los pechos e

los cuerpos e ropas teñidos de sangre, e

parecia que yuan cantando e muy alegres.

E los que yuan el rio ayuso lleuauan

vnas cruzes blancas en los pechos e los

cuerpos assi mesmo de sangre teñidos,

e los rostros assi mesmo de sangre

llorosos, e pareciame que sus barcas

yendo el rio abaxo, que se hundian en

el agua e ninguna parecia, ni los que

en ellos yuan. E las otras que arriba

caminauan me parecia que se metian por

vna floresta la mas hermosa del mundo, e

que todos yuan cantando e muy alegres, e

assi desaparecian de mi uista. Estando

assi vi venir vna gran barca con muchos

caualleros mancebos, con la deuisa de los

que arriba caminauan, e vilos a todos con

vnas coronas de flores en las cabeças e

vnos ramos en las manos, cantando muy

alegres, e como en par de mi llegaron,

vino la barca acostandose a la ribera del

rio donde yo estaua, e como mas cerca

de mi fue, conoci qu'en la proa de la

barca venia Flamiano con muchas heridas

en el rostro y en la persona, e vi que

me saludó con la cabeça e no hablaua.

Vi junto con él a su costado al conde de

Auertino, de la misma manera dél herido.

Vi en la delantera assentados al prior

de Mariana e al prior Albano, e vi a

Rosseller el pacifico e Alualader de

Caronis e a Pomerin e a Petrequin de la

Gruta, e vi a Guillermo de Lauro e a su

hermano el conde de Torremuestra e mas de

cien caualleros Españoles e de Noplesano,

e vilos todos con muchas heridas en

sus personas. Vi infinitas barcas de

aquella manera, en las quales parecia que

mucha gente conocia. E como esta barca

principal tanto cerca de mi llegó, puseme

al orilla del agua por entrar en ella, e

siendo cerca de mi Flamiano, alargó la

mano contra mi, e yo por entrar en la

barca, pareciome hauer caydo en el agua.

Con la qual turbacion recordé, e tan

alterado que mas no podia ser. Assi que

todo lo que de la noche quedaua, passé

velando en diuersos pensamientos. Plega a

Dios que no hayamos alguna mala nueua.

CUENTA EL AUCTOR COMO DENDE A POCOS DIAS

LLEGÓ FELISEL A FELERNISA CON LA NUEUA DE

LA BATALLA

Passados algunos dias despues desto,

llegó en el puerto de Felernisa vna nave

que de Noplesano venia, por la qual

se supieron las nueuas de la batalla

passada. Venia en la nave Felisel,

el qual como a Vasquiran vio, ¿quién

podrá contar los dolorosos gemidos, los

entrañables gritos que en su presencia

dio, estando gran pieça sin palabra

poderle pronunciar? Al qual con muchos

ruegos e consolaciones, Vasquiran començo

a rogar que se reposasse, aunque no menos

alteracion en él hauia para oyr lo que ya

pensaua que le podria contar que en él

para poderselo dezir. Pues algo Felisel

sosegado, començó en esta manera a dezir:

Agora podras, Vasquiran, de verdad

plañir, agora no tienes quien tu

porfia te vença, agora el más de los

solos te puedes llamar, agora el más

verdaderamente lastimado, agora el más

sin consuelo e con menos remedio; agora

podras dezir que tus males esperança de

bien no tienen, agora con raçon pediras

la muerte porque en ella halles reposo,

agora con raçon della te podras quexar,

pues lo que recelas perder te llena e a

ti que la pides dexa, agora tienes raçon

de aborrecer la vida, agora conozco que

ninguno en desdichas te es igual, agora

puedes dezir que la fortuna teniendote

debaxo su rueda ha parado fuera de toda

raçon contra ti; agora comiença de

nueuo a plañir e llorar con la muerte

de Violina, la de tu carissimo amigo

Flamiano, con todos quantos amigos en

el mundo tenias, pues que la muerte

ninguno te ha dexado. Assi que no me

pidas más particularidades de tu mal e

mis malas nueuas, sino que ninguno te

queda de quien alegrarte puedas; por eso

en general comiença de todos a dolerte e

de ti a hauer lastima, porque ellos con

honrrosas muertes ya repossan e tu amarga

e triste vida viuiras desseandola. Vna

carta te traygo de mi señor, la qual en

mi presencia acauó de escreuir dando fin

a su vida.

CARTA DE FLAMIANO A VASQUIRAN ESTANDO

PARA MORIR

Vasquiran, si la breuedad de mi muerte

más largo espacio me diera, más larga te

huuiera hecho mi carta. Pero pues la vida

no ha tenido más lugar para partirse de

mi, perdoname. No te escribo del caso,

ni de como nuestra batalla passó, porque

de muchos lo sabras, e ninguno sabe como

fue, ni puede saber mas de lo que vió.

Solo quiero que sepas que sin mi ninguno

de quantos amigos tenias te queda viuo,

salvo algunos que en prission quedan.

Bien sé que nos ternás envidia por no

hauerte hallado con nosotros para dexar

nuestra compañia, como soy cierto que

lo hizieras. Yo te lloro porque agora

conozco que tu vida será qual publicauas.

Ningun remedio para tu consuelo tienes

mejor que con la discrecion esperar

tras lastimada vida honrrosa muerte,

donde segun comienço a sentir, creo que

el verdadero reposo se halla. Assi que

discreto eres, conforma tu desseo con la

voluntad de Dios y él te dara remedio a

tus pesares como a mi me ha hecho. De

mi te ruego que no plangas mi muerte

porque es la cosa de que en este mundo

he sido más contento. Si mi ausencia te

fuere graue, piensa en que la vida no

es tan larga que presto no nos veamos e

con esta esperança que de tu desseo me

consuela, vive contento. Solo vna cosa me

parece que a mi anima da pena queriendo

de mí partirse e a mi cuerpo queriendo

despedirse della, esto es que mis ojos

no ayan podido ver a mi señora antes de

mi fin, para que dende aqui començara a

sentir la gloria que allá espero, pues

que acá siempre me fallecio. Verdad

es que siempre esperé en la muerte el

descanso que en la vida no hallaua. E no

alargo mas porque mi viuir se acorta,

que a esta e a mi vida a vna dió cabo,

encomendandote a Dios a quien mi alma

encomiendo. Hecha en Ferrara a XVII de

Abril. Año 1512.

El que en la muerte mas que tú ha sido

venturoso, tu verdadero amigo, Flamiano.

Deo gratias.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 172 / 605 题