RESPUESTA DE VASQUIRAN

Bien sabia que a tal estrecho te hauia de

traer como has llegado. En tu alteracion

conozco lo que en mi passion conoces,

hacerte quiero contento, mudasme de

nuevas, quiero te responder a lo que

pides. Lo que con essa señora passé, fue

que hallandome la señora Belisena, ella

se llegó con nosotros e dixome que me

esforçase e me allegrase, que no juzgaba

menos discrecion en mi seso, que dolor en

mi pesar, e que la fortuna me pudo quitar

lo que pudo, pero no la virtud que en mí

quedaua que era más. Yo le respondi que

Dios le diesse tanta parte del bien en la

tierra, quanto de su hermosura le hauia

dado de la del cielo, pues que estaua en

ella más aparejado el merecer para ello,

que en mí el consuelo para ser alegre, e

que bien sabia yo que si possible fuera

que en mí pudiera haber de remedio para

mi tristeça esperança, que della a solas

la esperaua, pero que no solo me faltaua

remedio, mas esperança dél. Respondiome

que no hauia cosa sin remedio viniendo,

e que lo mucho que le dolia verme tal, y

el desseo que tenia de verme con menos

tristeça le offrecia a consentirme que la

siruiesse, e que dello seria contenta, e

que assi me aceptaua por su seruidor con

prometimiento de fauorecerme de manera

que sin perjuicio suyo que algo de mi

congoxa afloxaria. Yo le respondi que lo

hauia por impossible. E por no poderle

más responder al presente, la enbié

despues estas coplas sobre el caso mesmo.

COPLAS QUE VASQUIRAN EMBIÓ A YSSIANA

SOBRE QUE LE MANDÓ QUE LE SIRUIESSE

Tan llagada está mi vida

de los males de mi mal

que por ser la causa tal

no ay do quepa otra herida,

de manera

que si mi mal tal no fuera,

solo veros

me forçara de quereros

por cuya causa viuiera.

Mas estoy como el herido

que la raçon e natura

le descubren en la cura

no poder ser guarecido,

bien que cierto

vuestra beldad e concierto

daran vida

a quien la tenga perdida,

pero ya passo de muerto.

Porque si'l morir recrece

do la vida se dessea,

con la muerte se pelea

pues llegado s'aborrece,

pero quando

vive el viuo desseando

s'el morir,

aquel tal es de dezir

que es más que muerto penando.

Desta suerte, dama, muestro,

siendo vuestras gracias tales,

que la sobra de mis males

no m'an dexado ser vuestro,

ni soy mio,

porque mi franco albedrio

es verdad

que no'stá en mi libertad

mas está en el daño mio.

Pues si vos no me sanays

yo no quiero guarecer,

no quiero querer poder

aunque vos, dama, querays;

¿sabeys porqué?

Porque ya murió mi fe,

e pues no es viua

no será jamas captiua

sino de quien siempre fue.

No, porque mi desuentura

con su mucha crueldad

a mi fe e mi libertad

las metió en la sepultura

con aquella

por quien viue mi querella

assi penando,

yo la muerte desseando

más que no viuir sin ella.

LO QUE SE CONCERTO ACABADO LA HABLA ENTRE

ELLOS DOS

Assi pussieron silencio por entonces en

su contienda, mudando en otras cosas

su passatiempo, e dende a pocos dias,

estando vn dia sobre tabla razonando

el vno con el otro, Flamiano con muy

ahincados ruegos rogo a Vasquiran que

quissiese ser contento que los dos

tuviessen vna tela de justa real, pues

que avnque cosa de fiesta e plazer

fuesse para los atribulados del mal que

ellos lo estauan, tanto para publicar

sus apassionados dolores daua aparejo

como a los alegres e contentos de plazer

les abria camino. Porque no holgauan

menos los vnos en manifestar su mal, que

los otros en publicar su bien con sus

intenciones, e que en esto no solo él

haria señalada gracia e merced, mas aun

a todas las damas haria gran seruicio.

A lo qual Vasquiran le respondio:

Verdaderamente, Flamiano, más aparejo

hay en mi para llorar como vees, que

no para justar como quieres, pero pues

que el amistad nuestra me forço en tal

tiempo venir a verte, e el amor que te

tengo me obliga a complazerte en todo lo

que possible me será. Assi que ordena

lo que te parecera, que de aquello sere

contento, no en esto que es poca cosa,

mas donde la vida e honrra en todo

peligro se pussiese lo seria. En especial

que yo recibo tanta pena en ver la que

con la mia te doy, que desseo hallar algo

con que te pueda complazer. Flamiano

agradeciendoselo mucho, respondio: Si

tan complido te hiziera la fortuna de

ventura como de virtud, jamas viuieras

descontento. E assi los dos caualgaron

disfraçados e se fueron a casa del

cardenal de Brujas que era vn notable

cauallero e mancebo, e tan inclinado

a las cosas de la caualleria, aunque

perlado, quanto en el mundo lo houiesse,

e assi llegados a su posada, retraydos

todos tres a solas, su pensamiento e a

lo que eran ydos, le hizieron saber, de

lo qual él holgo demasiadamente. Pues

en la misma hora, todos tres vestidos

de mascara, al palacio del visorey se

fueron. El qual con mucho plazer los

recibio, e assi todos quatro en la

camara de su guarda ropa sentados a vna

ventana que sale sobre la mar, hablaron

todo el caso porque alli eran venidos,

e con mucho contentamiento e plazer fue

dello contento. E hauiendo assi estado

vna gran pieça de la tarde, los tres

se tornaron a casa del cardenal, donde

cenaron con muchos otros caualleros que

alli acostumbrauan venir a comer, y en

la cena se publicó la tela que querian

tener, lo qual puso en mucho plazer e

regocijo a todos. E hauiendo cenado, en

presencia de todos, se ordenó el cartel

con las condiciones siguientes e diosse a

vn albardan que la pregonasse.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 166 / 605 题