Pues que remediays mis males
bien seays venido, mal,
pero haueys de ser mortal,
que los mios son mortales.
Si vos guareceys mi pena
y passiones con matarme,
pues que venis á sanarme
vos vengays en ora buena,
mas mira bien que son tales
y la causa dellos tal
que si vos no soys mortal
nunca sanareys mis males.
Assi estuue, Felisel, con esta cancion
e con mi enfermedad algun dia reposado
esperando con ella dar fin á mis
enfermedades, e no quiso mi desuentura
que houiessen fin hasta que yo en ellas
fenezca, sino que la salud del cuerpo me
tornó por lleuarme la del desseo, y assi
con tal desesperacion yo torné á hazer
este villancico.
Pues que ya tornays, salud,
a matarme con la vida
vos seays la mal venida.
Yo pensaua ya gozar
de mí riendome sin vos
e que os ybades con Dios
por dexarme reposar,
mas pues que quereys tornar
donde os tienen aborrida
vos seays la mal venida.
Pues assi estuuieron todos aquel dia
en diuersas cosas hablando, assi de lo
que en el juego de cañas hauia pasado
como de las damas y señoras que en
Virgiliano hauian estado aquellos dias y
de los caualleros assimesmo y de muchas
cosas que hauian passado. En especial
le recitó la egloga que Flamiano habia
representado, de que Vasquiran holgó en
mucha manera. E assi a la noche hauiendo
cenado, Felisel lo dió la carta que le
traya, porque hasta alli no se la hauia
dado, la qual dezia en esta manera.