FLAMIANO

Digo, señora, finalmente que no puedo

porque ni mi voluntad a ello no puede

doblarse, ni mi querer puede dello

quitarse, e aunque aquí tan solo de bien

e tan acompañado de pesar me dexeis,

digo que allá donde vos vays, allá voy,

y aunque vos vays, aqui quedays donde

yo quedo, porque ni allá, ni acá, ni en

ninguna parte donde yo me halle, nunca

vuestra vista de mis ojos se quita, sino

que en mi fantasia do quiera que esteys,

do quier que esten, los dos juntos

estamos. E si esto, señora, no creeys,

mis obras os haran dello testigo.

* * * * *

Al fin la señora Belisena se partio con

Isiana e muy enojada, a lo que mostraua,

e llegó a la compañia de los suyos.

Flamiano quedó a solas, fuesse por otra

via con el consuelo que pensar podeys;

en aquella noche todos los caualleros

cenaron con el señor cardenal, donde se

concerto de yr venidos de la caça a vnos

baños que ocho millas de la ciudad estan

de la mar, en vn muy hermoso lugar que

Virgiliano se llama, porque supieron

que la señora duquesa e la princesa de

Salusano con otras muchas damas se yuan

por estar alli todo el mes de Abril, como

cada año las damas y señoras de Noplesano

acostumbran hazer. Visto Flamiano que

esta jornada se le aparejaua conforme

a su desseo, suplicó al señor cardenal

que ordenase vn juego de cañas para el

segundo dia de pasqua que todas las damas

ya a Virgiliano serian venidas. De lo

qual el señor cardenal, fue tan contento

que se ofrecio tener el vn puesto con

la meytad de aquellos caualleros, desta

manera: que los de su puesto saldrian a

la estradiota vestidos como turcos con

mascaras y rodelas turquescas, vestidos

todos de las colores que su señoria les

daria, y que jugarian con alcanzias. E

que Flamiano tuviesse el otro puesto a

la gineta con los otros caualleros que

alli primero se hallaron en la caça.

E que ante que al puesto saliessen,

que saliessen ellos todos juntos e

començassen su juego de cañas partidos

por medio. En el qual juego él con sus

turcos llegaria como hombre que viene

de fuera, e assi juntados ellos todos,

començarian el otro juego contra los que

en él viniessen. E ansi el señor cardenal

tomó a cargo de suplicar a la señora

princesa que para aquella noche conbidase

a la señora duquesa e á Belisena, con

todas las otras damas que alli se

hallassen, para que en su posada aquella

noche passado el juego todas cenassen y

alli hiziessen la fiesta. Pues acabada la

caça, dende a dos dias con mucho plazer

los vnos e los otros todos juntos a la

ciudad se tornaron.

Donde despues de llegados, Flamiano

acordo de enbiar a Felisel a visitar a

Vasquiran con el qual acordo respondelle

a su carta. E despachado que le houo,

Felisel se partio, e llegado a Felernissa

donde halló a Vasquiran, despues de hauer

hablado mucho con él en especial de las

cosas dela caça e lo que en ella se era

seguido, la carta de Flamiano le dió, la

qual en esta manera razonaua.

CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN

RESPUESTA DE LA SUYA POSTRERA

No quiero, Vasquiran, dexarme de

responder a tus cartas e quexas, si

quiera porque no pienses que razon me

falta para ello, como a ti crees que te

sobra para lo que hazes. Yo, si bien me

entiendes, no digo que de la muerte de

Violina no te duelas como es razon que

lo hagas, mas que los estremos dexes e

apartes de ti, pues que in genere son

reprobados; porque como ya te he dicho y

tú dizes, tus lastimas todas la muerte

las ha causado, y en verdad al parecer

estas son las mas crudas de sofrir, y

al ser las mas leues de conortar, pues

como dicho tengo, el tiempo e la razon

naturalmente las madura e aplaca de tal

suerte que assi como la carne muerta

en la sepultura se consume, assi el

dolor que dexa en la viua se resfria.

Porque si assi no fuesse, muchas madres

que ardientemente los hijos aman e los

pierden, por ser fragiles para soffrir el

dolor con la braueza dél, con la flaqueza

de la complision, si este remedio el

tiempo naturalmente no les pusiesse, las

mas dellas del seso o de la vida vernian

a menos, e aun algunos padres lo mismo

harian, e otras muchas personas que de

conjunto amor contentos acompañados

viuian como tú hazias. Empero como he

dicho el natural remedio lo remedia

continuamente, e donde este faltasse o

si assi no fuese, digo que por razon más

obligado serias segun quien eres a hazer

lo que digo que lo que hazes, por muchas

causas que ya te tengo dichas, porque

como sabes, la estremidad del plañir nace

de la voluntad, la virtud del soffrir es

parte de la razon.

Pues mira quan grande es, nuestra

differencia entre la voluntad é la razon.

Lo vno parte de discrecion e cordura; lo

otro o es o está a dos dedos de locura,

en especial que los virtuosos varones

más son conocidos en las aduersidades

por su buen seso e sofrimiento que no

en las prosperidades por grandezas ni

gouierno; porque lo vno muchos respectos

lo pudieron causar para hazerse, lo otro

sola virtud lo templa para sofrirse.

Assi que por todas las partes verás que

por fuerça tu dolor ha de menguar. Mas

¿qué hare yo que si sola vna vez que

vi a la que mi mal ordena, de tantos

malos me fue causa? en las otras que la

veo ¿qué puedo sentir? Su ausencia me

atormenta de passion; su presencia me

condena de temor; su condicion e valer me

quitan esperança; mi suerte y ventura me

hazen desconfiar. Mi pena me da congoxa

incomportable. Lo que siento me haze

dessear la muerte; remedio en mi no le

hay; della no se espera. E assi tengo

más aparejado el camino de desesperar

que abierta la puerta de esperança para

ningun bien.

Assi que por Dios te ruego que comiences

á poner consuelo en ti, porque puedas

presto con tu compañia venir a poner

remedio en mí, y con tal confiança me

quedo cantando este villancico que a mi

proposito haze y a mi pesar he hecho.

Yo consiento por seruiros

mi muerte sin que se sienta

vos señora no contenta.

El primer dia que os vi

tan mortal fue mi herida

que en veros me vi sin vida

y el viuir se vio sin mi,

pues que en viendoos consenti

mis males que son sin cuenta,

vos señora mal contenta.

Consenti verme sin ella

solamente por miraros

y por solo dessearos

tuue por bueno perdella;

y más que los males della

quise qu'el alma los sienta

y vos dello descontenta.

Consenti que mi tormento

tan secreto fuese y tal,

que el menor mal de mi mal

diesse muerte al sentimiento;

quise más qu'el soffrimiento

que lo suffra y lo consienta

por hazeros más contenta.

De suerte que mis sospiros

aunque sean sin compas

los quiero sin querer mas

de quereros y seruiros,

sin más remedio pediros

de la muerte que m'afrenta

que veros della contenta.

LAS COSAS QUE VASQUIRAN CONTO A FELISEL

DESPUES DE LEYDA LA CARTA, QUE LE HAUIAN

SEGUIDO YENDO A CAÇA

Despues de leyda Vasquiran la carta que

Felisel le dió, hablando de muchas cosas

Felisel le conto todas las cosas de la

caça, assi de los caualleros y damas que

en ella fueron como de los atauios que

todos sacaron, e aun parte de lo que su

señor con Belisena passó hablandose con

ella a solas. Pues hauiendolo todo muy

bien relatado, otro dia paseandosse los

dos como otras vezes solian por vna sala,

Vasquiran le començo á dezir:

Pues que ayer, Felisel, me contaste todos

los mysterios de la caça que allá haueys

tenido, e aun lo que a tu señor en ella

le siguio, quiero contarte lo que a mi

en otra me ha acontecido. Flamiano, como

dizes, fue por acompañar a quien de

enamorados pensamientos acompañado le

tiene e aun por dar con su vista descanso

a sus ojos. Yo por acompañar a mi soledad

de mas soledad e por dar a los mios con

ella de lagrimas más compañia con menos

atauios e mas angustias la semana passada

tambien me fuy á caça, en la qual me

acontecio lo que agora oyras.

RECUENTA VASQUIRAN Á FELISEL LO QUE LE

ACONTECIO EN LA CAÇA, E LA OBRA QUE SOBRE

ELLO HIZO

Estando con sus canes estos mis

seruidores en sus paradas puestos como yo

los hauia dexado, contecio que vn ciervo

e vna cierva juntos en la vna dellas

dieron, de que dadas laxas a los perros

començaron a seguirlos por vna llanura

que entrellos e un bosque se hazia. E

siendo los canes muy buenos dieronles

vn alcance en el cual la cierua se houo

de apartar de su compañia e vino a dar

donde yo estaua, por su desventura e la

mia, e assi como yo la vi venir salile

por el traues adelante e ante que al

bosque llegasse la maté. Llegados alli

parte destos mis seruidores, porque ya

era algo tarde mandela cargar sobre vna

azemila con la otra caça que muerto

hauiamos, y yo comence a venirme la via

de aquella eredad mia a donde la otra vez

me hallaste, e seyendo ya al aquanto del

bosque alongados, sentimos los mayores

bramidos del mundo, los quales por nos

oydos, paramos por saber qué podria ser,

e vimos venir vn cieruo que en el bosque

se nos era entrado bramando, y era el

que en compañia de la cierua venia, el

qual ni por el temor de los canes que al

encuentro le salieron, ni por lo que los

mios le ocuparon jamas dexó de hazer su

via hasta llegar al azemila do la cierua

venia cargada. E como yo lo vi pense lo

que podia ser como fue, aunque milagro

parezca, e assi mandé que ninguno le

hiziesse daño. Pues llegado que fue do su

dolor lo guiaua, començo á dar de nuevo

muy mayores bramidos derramando de los

ojos infinitas lagrimas. Como tal le vi

hazer tanto dolor, començo a refrescar

en mi llaga, que temiendo en mi algun

desmayo que afrenta me hiziesse, mandé

lo dexassen estar e segui mi camino para

donde él yva, mas como nos vido partir,

con mayores gemidos començo a seguirnos

hasta llegar do yo yva, de donde jamas

se es partido. Como esto vi mandé que

a la cierua desollassen el cuero e lo

hinchiessen de feno e dentro en el

jardin lo colgassen en vna lonja que en

el hay tan alto que el ciervo solamente

pudiesse alcançar a su cabeça. E desde

aquel dia que alli lo pusieron mandé

meter dentro al cieruo e jamas de donde

la cierua está se es partido, saluo

cuando costreñido de la hambre algun

poco por la huerta a pacer se aparta.

Pusome tanta tristeza ser, Felisel, lo

que te he contado, que despues de hauer

cenado a solas retraydo en mi camara,

veniendome a la memoria todas mis glorias

pasadas y la congoxa presente, juzgando

por lo que este irracional hazia lo que

de razon yo deuia hazer, con infinitas

lagrimas comence contra mí maldiziendo

mi desuentura a dezir infinitas e muy

lastimeras palabras, tantas que largo

seria contarlas. Saluo que estando assi

yo me senti assi venir a menos el sentido

e no sé si trasportado del juyzio o si

de dolor y del sueño vencido, yo vi en

vision todas las cosas que a tu amo embio

dentro en una carta que le tengo ya

escripta, lo qual verás en versos rimados

conpuestos más como supe que como deuiera

o quisiera. E despues hize sobre este

caso deste cieruo esta cancion, la qual

no he querido que tu amo la vea, por que

no halle en ella con que responder a mi

carta como suele.

¿Que dolor puedo quexar

de mis angustias e males

viendo que los animales

mayor sienten mi pesar?

Quexaré de mi dolor

que es tan crudo su tormento

que vn bruto sin sentimiento

le siente mucho mayor,

de pesar que yo le siento,

mas no se puede ygualar

con mis angustias mortales

porque ell alma de mis males

mayor siente mi pesar.

Acabado que houo de decirle la cancion le

dixo: Felisel, yo querria que mañana te

partiesses, porque llevasses a Flamiano

vn cauallo mio de la gineta con vn gentil

jaez, que agora poco ha me han traydo

de España, porque aproueche para el,

pues que a mí ya seruir no me puede.

Querria que llegasses a tiempo que para

el juego de las cañas que me has dicho le

siruiesse. Otro dia recebido Felisel el

cauallo e la carta se partio. E llegado a

Noplesano, halló que Flamiano con todos

los caualleros eran ya partidos para

Virgiliano, porque la señora duquesa e la

princesa con todas las damas ya estauan

alli. Donde otro dia Felisel llegó, con

el qual Flamiano holgó mucho e houo mucho

plazer de oyrle contar lo que a Vasquiran

hauia acontecido e tambien con el cauallo

que era muy bueno y el jaez muy rico,

en especial llegando a tal tiempo. Y

recebida la carta començola a leer la

qual assi dezia.

CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO EN

RESPUESTA DE LA SUYA

Quanto mejor seria, Flamiano, que a esta

question pusiessemos silencio que no

proseguirla, pues que tan poco prouecho

a los dos nos acarrea. Tú me dizes que

no me reprueuas porque de mi mal me duelo

pues que es razon que lo haga, sino que

no deuo tanto en estremo dolerme. Mi mal

quisiera yo que limitaras que no fuera

tan grande, que mi tristeza pequeña es

para con él. Dizes que como la carne

muerta en la sepultura se consume,

assi el dolor que dexa en la viua se

resfria; falso es esse argumento pues

en mi que lo prueuo por el contrario

lo veo. Tornasme a alegar las mugeres

que perderian el sentido si por esto no

fuesse. A la fe por ser ellas flacas

de sentido e fragiles pierden dello la

memoria, que no por lo que dizes. Si

honesto me fuesse alegarte cosas de

nuestra fe, vna cosa te diria de la que

no tuvo par, que en tal caso hizo, con

que callasses. Tambien me alegas como

philosopho lo que de la voluntad o de la

razon parte, quál es auto mas virtuoso,

e das lexos del terrero, que los que

desso han glossado, en especial Juan de

Mena e muchos no ponen contraste en tal

caso, entre la voluntad e la razon, saluo

de aquellos apetitos que viciosamente

muestra naturaleza, desseo voluntario,

que el dolerse nadie de la cosa amada de

puro amor e gratitud y contentamiento

que le tenia, le parte viendola perdida.

Pues estos autos virtuosos y razonables

son, que no voluntad voluntaria. Ansi

que no te cale philosophia comigo que

poco te aprouecharia ni a Aristoteles si

mi mal sintiera. Mas sabía el Petrarca

que no tú ni yo, mas ya sabes lo que

respondio siendo juzgado porque a cabo de

veynte años que madama Laurea era muerta

la plañia e la seruia, quando dixo:

¿Que salud dió a mi herida quebrarse

la cuerda del arco? Nunca de tu mal vi

ningun martir e del mio verás todas las

poesias y escripturas dende que el mundo

se començo hasta agora llenas, de lo que

aun la sangre del martir Garcisanchez

viua tenemos e no oluidada la del mesmo

Petrarca que te he dicho, sin otros

infinitos que dellos no se escriue. Tú

no hallas remedio para ti que cada dia

hablas o puedes hablar a quien te pena;

quieresle hallar para mi que no le tengo.

Tambien me dizes que la primera vista

tanto tanto mal te causó, ¿que sentiras

en las otras? Digo que la primera vez te

enamoró, las otras te reenamoran, todo el

mal que te causa su ausencia es desseo

de verla. El que te haze su presencia

es desseo de codiciarla. En fin, son

vanidades que la vna con la otra se

texen; mas si lo quieres ver, mira qual

pena es mayor: la que sientes viendo,

o la que ausente padezes por ver; aquí

juzgarás mi mal qué tal es. En fin, que

tú careces de consejo e confiança, yo de

consuelo y esperança; tú buscas compañia,

yo huyo della; tú desseas gozar, yo

morir; lo que tú no dessearas si quiera

por ver a Belisena. Mira qué mal te causa

verla. Assi que en esto no habria cabo,

creeme, y dexalo estar; y pues que lo

que en la caça te acontecio me has hecho

saber, Felisel te contará lo que a mi en

otra me ha seguido, sobre lo qual hize

esta obra que aqui te embio.

VISION DE AMOR EN QUE VASQUIRAN CUENTA LAS COSAS

QUE VIO ESTANDO TRASPUESTO, LO QUE HABLO Y LE

LE RESPONDIERON.

Combatido de dolores

e penosos pensamientos,

desesperado d'amores,

congoxado de tormentos,

vi que mis males mayores

turbauan mis sentimientos,

e turbado,

yo me puse de cansado

a pensar

las tristeças e pesar

que causauan mi cuydado.

E vi que la soledad

teniendome conpañia

no me tiene piedad

de las penas que sentia,

mas con mucha crueldad

lastimaua mi porfia

de dolor

diziendome: pues que amor

te tiene tal,

no te quexes de mi mal

qu'es de todos el mayor.

(_Responde Vasquiran á la soledad._)

Si el menor mal de mi mal

eres tú e de mis enojos

teniendome siempre tal

que me sacas a manojos

con rabia triste mortal

las lagrimas a los ojos

de passion

sacadas del coraçon

donde estan,

dime qué tales seran

los que mas crueles son.

(_Prosigue._)

Con mi soledad hablando

sin tornar a responderme,

ni dormiendo, ni velando,

ni sabiendo qué hazerme

en mis males contemplando,

comence a trasponerme

no dormido

mas traspuesto sin sentido

no de sueño

mas como quien de veleño

sus ponçoñas ha beuido.

Pues sintiendo desta suerte

mis sentidos ya dexarme

aun qu'el dolor era fuerte

comence de consolarme;

dixe: cierto esto es la muerte,

que ya viene a remediarme

segun creo;

mas dudo pues no la veo

qu'esta es ella

por hazer que mi querella

crezca mas con su desseo.

Y con tal medio turbado

mas qu'en ver mi vida muerta,

aunque del pesar cansado

comence la vista abierta

a mirar é vi en vn prado

vna muy hermosa huerta

de verdura,

yo dudando en mi ventura

dixe: duermo

y en sueño qu'esto es vn yermo

como aqui se me figura.

Y assi estando yo entre mi

turbado desta manera

comence quexarme assi;

no quiere el morir que muera;

luego mas abaxo vi

vna hermosa ribera

que baxaua

de vna montaña qu'estaua

de boscaje

muy cubierta, e vi vn saluaje

que por ella passeaua.

Vile que volvio a mirarme

con vn gesto triste y fiero,

yo comence de alegrarme

e a decir: si aqui le espero

este viene a remediarme

con la muerte que yo quiero,

mas llegado

vile muy acompañado

que traya

gente que mi compañia

por mi mal hauian dexado.

(_Admiracion._)

Comenceme de admirar

dudando si serian ellos,

por mejor determinar

acorde de muy bien vellos

tornandolos a mirar

y acabé de conocellos

claramente,

dixe entre mi: ciertamente

agora creo

qu'es complido mi desseo

pues que a mí torna esta gente.

(_Declara quien viene con el saluaje e de

la manera que viene._)

Mis plazeres derramados

venian sin ordenança

guarnecidos de cuydados,

ya perdida su esperança,

diziendo: fuymos trocados

con la muerte y la mudança

que ha mudado

nuestras glorias en cuydado

de dolor

pues do el gozo era mayor

mis tristeças ha dexado.

Vi mi descanso al costado

con vna ropa pardilla

de trabajo muy cansado

assentado en vna silla

de dolor bien lastimado

publicando su mancilla

e su pesar,

començando de cantar

esta cancion:

no me dexe la passion

un momento reposar.

Venia el contentamiento

más cansado vn poco atras

con esquiuo pensamiento

sospirando sin compas,

diziendo: de descontento

no espero plazer jamas

que me contente,

pues murio publicamente

quien causaua

el bien que me contentaua,

ya plazer no me consiente.

Mi esperança vi primera

de amarillo ya vestida

quexando desta manera:

donde s'acabó la vida,

¿qué remedio es el que espera

la esperança qu'es perdida

e acabada?

verse mas desesperada

de remedio

pues que en el mal do no hay medio

s'espera pena doblada.

Tambien vi a mi memoria

cubierta de mi dolor

recordandome la gloria

que senti siendo amador,

e con ella la vitoria

de los peligros d'amor

ya passados

porque no siendo oluidados

fuessen viuos

para hazer mas esquiuos

mis males e lastimados.

Mi desseo vi venir

postrero con gran pesar

e sentile assi dezir:

lo mejor es acabar

pues que s'acabó el viuir:

¿qué puedo ya dessear

sino la muerte?

para que acabe y concierte

que fenezça

mi dessear e padezça

lo que ha querido mi suerte

(_Pregunta quien es el saluaje y responde

el Desseo._)

Como a mí los vi llegar

aunque muy turbado estaua

comence de demandar

quien era el que los guiaua

que con tan triste pesar

de contino me miraua

desnudado:

este es el tiempo passado

de tu gloria

el que agora tu memoria

atormenta con cuydado.

(_El Desseo._)

Este que miras tan triste

con quien vees que venimos,

este es el que tú perdiste

por quien todos te perdimos,

que despues que no le vimos

nunca vn hora mas te vimos

ningun dia

e dexo en tu compañia

que te guarde

soledad, la que muy tarde

se va do hay alegria.

Pues aquella a quien fablauas

diziendo que mal te trata

e aunque della te quexauas

no es ella la que te mata

mas es la que desseauas,

triste muerte cruda ingrata

robadora

que te quitó la señora

cuyo eras

e no quiere que tú mueras

por matarte cada hora.

(_Responde y pregunta._)

Quien comigo razonaua

claramente lo entendia,

mas tan lexos de mi estaua

que aunque muy claro le oya

la distancia me quitaua

que ya no le conocia,

e atordido

dixe: bien os he entendido

mas no veo

quién soys vos. Soy tu desseo

que jamas verás complido.

(_Pregunta á su desseo y respondele._)

Demandale, como estas

tan apartado de aqui

que yo siento que me das

mil congoxas dentro en mi?

Dixo: nunca me veras

qu'estoy muy lexos de ti,

sé que desseas

verme, pero no lo creas,

porque amor

no consiente en tu dolor

por saluarte que me veas.

Qu'este jardin que aqui esta

con tantas rosas y flores

es el lugar que se da

a los buenos sofridores

que con mucha lealtad

en su mal sufren dolores,

y es ley esta

y an los amadores puesta

por razon

que gana tal galardon

el que mas caro le cuesta.

(_Replica._)

Quando bien lo houe entendido

tanto mal creció en mi mal,

que ya como aborrecido

dixe con rabia mortal:

¿quién ha tanto mal sofrido

que del mio sea ygual

en nada dél?

pues porqué si es tan cruel

bien no merezco

la muerte pues la padezco

con la misma vida dél?

Quanto más que yo no quiero

mi suerte más mejorada,

ni más beneficio espero

que la muerte ver llegada,

pues qu'en desealla muero

mateme de vna vegada

con matar,

e si esto amor quiere dar

que a ti te plaze,

poco es el bien que te haze

pues da fin a tu pesar.

(_El Desseo replica._)

Que la pena aborrecida

con que tú te desesperas

es que mueres con la vida

ante qu'en la muerte mueras,

que es la gloria conocida

de todo el bien que ya esperas,

y essa fue

con quien Petrarca y su fee

ganó la voz

de martir, e Badajoz

sin otros mill que yo sé.

(_Cuenta como vio su amiga._)

Escuchandole turbado

sin saber qué responder

vi venir por medio un prado

quien causaua mi plazer

y agora con su cuydado

tan triste me haze ser;

pues en vella

yo me fuy muy rezio a ella,

e allegado

me vide resuscitado

quando pude conocella.

(_Habla Vasquiran a su amiga._)

Viendome con tal vitoria

comencele de dezir:

mi bien, mi dios, y mi gloria,

¿cómo puedo yo viuir

viendo viua tu memoria

despues que te vi morir?

¿No bastaua

el dolor que yo pasaua

a no matarme?

pero no queria acabarme

porque yo lo desseaua.

(_Responde Violina._)

Començo de responderme:

ya sé quanto viues triste

en perderte y en perderme

el dia que me perdiste:

e sé que en solo no verme

nunca más descanso viste,

e tambien sé

que t'atormenta mi fe,

e assi siento

más mal en tu sentimiento

qu'en la muerte que passé.

Pero deues consolarte

e dexarme reposar

pues que por apassionarte

no me puedes ya cobrar

ni menos por tú matarte

podré yo resuscitar,

e tu pena

a los dos ygual condena,

e tu dolor

lo sintieras muy mayor

si me vieras ser agena.

(_Responde Vasquiran._)

Todo el mal que yo sentia

y el tormento que passaua,

si penaua, si moria,

tu desseo lo causaua,

que jamas noche ni dia

nunca vn hora me dexaua,

mas agora

que te veo yo, señora,

yo no espero

más dolor ni más bien quiero

de mirarte cada hora.

(_Violina._)

Tú piensas que soy aquella

que en tu desseo desseas

e que acabas tu querella;

no lo pienses ni lo creas

bien que soy memoria della,

mas no esperes que me veas

ya jamas,

que aunque comigo estás

soy vision

metida en tu coraçon

con la pena que le das.

Tus males y tus enojos

con tu mucho dessear

te pintan a mi en tus ojos

que me puedas contemplar,

pero no son sino antojos

para darte más pesar

e más despecho,

que mi cuerpo ya es dessecho

e consumido

y en lo mesmo convertido

de do primero fue hecho.

(_Vasquiran._)

Casi atonito en oylla

como sin seso turbado,

quisse llegarme y asilla,

e halleme tan pesado

como quien la pesadilla

sueña que le tiene atado

de manera

que no pude aunque quisiera

más hablalle,

e assi la vi por el valle

tornarse por do viniera.

Quando tal desdicha vi

causada sin mas concierto

luego yo dixe entre mi:

ciertamente no soy muerto;

estando en esto senti

mi paje y vime despierto

acostado

sobre vn lecho, tan cansado

que quisiera

matarme sino temiera

el morir desesperado.

Vime tan aborrecido

que comence de dezir:

tanto mal mi mal ha sido

que me desecha el morir

conociendo que le pido;

dame muerte en el viuir

por alargar

mi pesar de más pesar

para que muera

viuiendo desta manera,

muriendo en el dessear.

Viue mi vida captiua

desseandose el morir

porque le haze el viuir

qu'el mismo que muere viua.

Quien la muerte se dessea

y la vida no le dexa

con mayor dolor l'aquexa

el viuir con quien pelea

qu'el morir que se le alexa,

pues la pena mas esquiua

de comportar y sofrir

es la muerte no viuir

do la vida muere viua.

E assi, Flamiano, estando qual has oydo,

creyendo que ya mis fatigas eran acabadas

con la muerte como se començaron,

recordome un paje mio que entró en la

camara y assi con el plazer que puedes

pensar que de qual estoy, hame parecido

escrebirtelo porque mis passatiempos

sepas, assi como tus desesperaciones me

escriues, que en ninguna cosa hallarás

que la razon te pueda dar esperança.

Nunca vi mejor negocio para poner en

razon que passion de amores; si tanto

en tu caso entendieses como en el mio

piensas saber, verias como estas cosas

enamoradas ninguna dellas por razon se

govierna, porque son cosas que la ventura

las guia; pues lo que ventura ha de hazer

qué has menester pesarlo con el peso de

la razon? Por tu fe que cesses de más

escreuirme sobre esto, ni más ygualar

tu question con mi perdida, bastete que

tú has de esperar la ventura, yo ya he

desesperado con mi desuentura.

LO QUE EN ESTE TIEMPO QUE FELISEL FUE Y

TORNÓ, SE CONCERTO EN EL JUEGO DE CAÑAS

En este tiempo la señora duquesa con

muchas otras damas e señoras fue partida

para Virgiliano, y el señor cardenal

con todos los caualleros. En el qual

tiempo Flamiano dió orden en lo que para

el juego de cañas hauia menester, y el

señor cardenal assimesmo. Fueron del

puesto de Flamiano el conde de la Marca,

el marques Calerin, el prior de Albano,

el marques de Villatonda, el prior de

Mariana, el duque de Fenisa, el duque

de Braverino, su cuñado Francalver,

el conde de Sarriseno, Qusander el

fauorido, Galarino de Isian, Esclevan de

la Torre, Guillermo Lauro, el marques de

Persiana. Fueron con el señor cardenal

el conde de Auertino, Atineo de Leuerin,

el conde de Ponteforto, Fermines de

Mesano, Francastino de Eredes, Camilo de

Leonis, Lisandro de Xarqui, Preminer de

Castilplano, el marques de la Chesta,

Alarcos de Reyner, Pomerin, Russeler el

pacifico, Alualader de Caronis, el conde

Torrior, Perrequin de la Gruta.

Salio primero Flamiano con todos los de

su partida e por ser el cabo de aquel

juego todos salieron de las colores de la

señora Belisena con aljubas de brocado

blanco e raso encarnado, cada uno de la

manera que le parecio, con capas del

mismo raso forradas del damasco blanco;

algunos sacaron sobre las mesmas colores

algunas invenciones de chaperia de plata

entre las quales fue vno el marques de

Persiana que sacó vnas palmas de plata

sembradas por la ropa y vna palma grande

en medio de la adarga, con vnas letras en

torno que dezian:

La primera letra desta

tengo yo en las otras puesta.

No quiso Flamiano sacar más de las

colores por no perjudicar a los que con

él salian, mas sacó en torno de la adarga

y en vna manga rica que sacó, unas letras

de oro esmaltadas que dezian:

De la obra qu'en mi hacen

vuestras colores y obras,

bastan a todos las sobras.

Sacó el señor prior de Albano toda la

marlota e adarga cubierta de lazadas de

oro con vna letra en torno de la capa e

de la adarga bordada de oro que dezia:

No pueden desañudarse

las lazadas

estando en el alma atadas.

Sacó el señor prior de Mariana vnas

muestras de dechado labradas en el adarga

con vna letra que dezia:

No se muestra

lo que peno a causa vuestra.

Salidos todos, como en tal muestra se

suele salir, a vn llano entre la villa

y el mar donde en vn gran tablado con

mucha tapeceria todas las damas estauan,

començaron entrellos mismos su juego de

cañas; habiendo jugado vna pieça, el

señor cardenal aparecio con su batalla

por encima un montecico quanto un tiro de

ballesta de alli; venian en su ordenança

a usança de turcos con sus añafiles e

vanderas en las lanças estradiotas.

Salieron todos con aljubas de brocado

negro forradas de raso pardillo, con sus

mascaras turquesas.

Pues al tiempo que se descubrieron los

dos del puesto de Flamiano, juntaron

todos, e con alcanzias en las manos los

salieron a recebir al cabo del llano,

y echadas las alcanzias quando a ellos

llegaron dieron la vuelta e los turcos

con sus estradiotas enristradas en el

alcance hasta ponerlos en el lugar del

juego; y ansi se trauó muy reziamente,

tanto que parecio a todos muy gentil

fiesta, e duró un quarto de ora hasta

que se despartieron e passaron otra hora

en passar carreras los vnos a la gineta,

los otros a la estradiota. Siendo ya

tarde, la duquesa con su hija Belisena e

todas las otras damas fueronse a apear a

la posada de la señora princesa, donde

se dió vna rica colacion, e duró el

dançar hasta la cena. Pues en muy largo

y ancho corredor se paró vna tabla muy

larga, tanto que las damas cabian a la

una parte della, y todos los caualleros

a la otra. Excepto el cardenal que no

cenó alli, los otros todos cenaron con

mucha alegria. Acauado el cenar todos los

caualleros se fueron a sus aposentos e

mudaron los vestidos e tornaron a danzar

e cada uno lo más galan que venir pudo.

Llegado Flamiano a su posada enbió su

atauio a vn tanborino dela señora duquesa

que se llamaua Perequin; todas las

otras ropas o las mas se dieron aquella

noche a los ministriles y albardanes.

Flamiano se detuuo en su posada con otros

quatro caualleros para recitar aquella

noche vna egloga en la cual se contiene

pastorilmente todo lo que en la caça con

Belisena passó. Quando supo que todos los

caualleros ya eran en casa de la señora

princesa y el dançar començado, él partio

de su posada e con todo su concierto

llegó a la fiesta e recitó su egloga,

como aqui se recita.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 154 / 605 题