EL AVCTOR

Qvando Laureola hablaua estas cosas

a Leriano, estaua yo en estraña

manera espantado, uiendo su mucha

piedad, juzgando su seso, conosciendo

su uoluntad. E tanto sus amorosas

razones sin fuerça uencian, que aunque

conmigo no hablaua, muchas vezes sino

para descortesia aun le respondiera

agradesciendole mucho lo que dezia,

aunque aprouechaua poco; pero como sus

razones a mi pensar parescian justas,

nunca crey que Leriano tuuiera cosa que

le responder, ni con que le satisfazer.

No por la poca confiança de su seso, mas

por la mucha turbacion de su alma en uer

delante si la que mas que a si queria.

A lo qual los ojos en el suelo con

mucha cortesia e acatamiento, començo a

responder en esta manera.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 128 / 605 题