LERIANO AL AVCTOR

¡O mi uerdadero amigo! bien pensarás tú

que mi presencia estaua de ti tan lexos

que no pudiesse saber lo que hazias, ni

oyr lo que hablauas; no lo creas, que

nunca de ti tan apartado me fallasse

que junto contigo no estuuiesse. Porque

despues que uentura en la uida de ti

me partió, nunca en la muerte de ti me

parti. Junto contigo siempre he andado,

e a todo lo que a Laureola de mi parte e

de la tuya dezias estaua presente. Sabe

Dios que si pudiera quisiera hablarte.

Pero ni yo podia, ni su miedo me dexaba,

que antes te certifico que por esto que

hago, aunque es poca la habla, espero

mucho el tormento; e porque desto segun

la confiança tengo de tu gran uirtud,

no recibas la pena que yo, dexo de mas

hablar en ello y uengo a lo que haze al

caso de tu habla, e mi respuesta. Dizes

me, señor, que quisieras poderme dar la

uida, como me diste la muerte; no creas

que tu mensaje me la dió, ni yo, segun el

principio lleuaua, me pudiera escusar de

llegar a este fin. Dizes que quisieras

que estuuiera en disposicion que pudiera

gozar del arrepentimiento de Laureola;

no te lo quiero agradescer, pues no te

lo puedo pagar, que el mayor seruicio

que puede ni puedo hazer, no es tan

grande que la menor merced que de ti he

recetado no sea mayor. Pues sus mercedes

ya no las quiero ni puedo gozar dellas

aunque quiera, e si con arrepentimiento

me satisfaziesse, de su crueza quedé

tan quexoso que aunque mas hiziesse no

seré pagado. Dizes me, mi buen amigo,

que dé mi muerte por bien empleada pues

con ella gané lo que sin ella perdia;

luego lo haria yo si de la uida quedara

algo con que pudiera gozallo. ¿Pero qué

me aprouecha a mi creer lo que dize sin

ver lo que haze? E creo que si pudiera

otra uez uerme biuo, tornara a darme mas

pena e menos esperança, pues esto al

mejor librar de biuir se esperaua; más

quise suffrir buena muerte que passar

mala uida. No creas que si creyera que

era mas seruida biuiendo, que dexandome

morir, me matara. Pero como con la uida

no me podia aprouechar, pense con la

muerte remediarme; que no me tengas

por tan uencido de seso, que no sé que

fuera bien biuir para seruilla aunque

no para gozalla. Pero como nunca de su

respuesta supe de lo que mas que seruia,

como tú sabes, dexéme morir, pues ya la

uida queria dexarme. Dizes me, señor,

que querrias poder cobrarme aunque

supiesses perderte; yo te lo creo y en

esto lo pago, pues en otra cosa no puedo.

Dexiste que quisieras que rogasse por tu

muerte, porque en ella de nuestra amistad

gozassemos, pues en la uida no podiamos;

no tengas tal esperança, que mas quiero

oyr dezir que biues sin uerme, que saber

que conmigo biues muerto, aunque en tu

muerte muera tu uida, e biua tu fama, e

assi te dexo, no porque de ti me alexo,

supplicandote que no hagas por mal que te

hable, pues aunque quiero, no puedo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 125 / 605 题