¡Qvanto me estuuiera mejor perder la
uida que conoscer tu mucha crueza e poca
piedad! Digo esto, señora, porque assi
quisiera con razon alabarte de generosa
en uerte satisfazer los seruicios con
tanta fe hechos, como la tengo en loar
mucho tu fermosura e gran merecer, e
no que dieras la muerte a quien tantas
uezes con mucha uoluntad por tu seruicio
quería tomalla. E pues esto esperauas
hazer, no engañaras a él, ni cansaras a
mi, ni turbaras la limpieza de tú linaje.
Cata que las de tan alta sangre como
tú, mas son obligadas a satisfazer el
menor seruicio del mundo, si dél son
consentidoras, que a guardar su mayor
honra; que cierta te hago que si su
muerte uieras, siempre tu uida lloraras;
mira quanto le eres en cargo, que en el
tiempo de su morir, quien mas memoria de
su alma e de su cuerpo hauia de tener, se
membró de tus cartas, las quales fechas
pedaços, en agua beuió, porque nadie
dellas memoria huuiesse, e por lleuar
consigo alguna cosa tuya, e porque mas
compassion hayas dél en la muerte que
huuiste en la uida, te hago saber que si
como yo lo uieras morir, de compassion
hizieras en presencia lo que en ausencia
tu poco amor e mucho oluido fizieron que
no feziste. O quantos su muerte llorauan
e la causa no sabian! pero a mi que el
secreto no se me escondió, con mas razon
mucho mas que a nadie pesaua, membrandome
como en tu mano estaua su uida, uiendo
tu mucha crueldad e su poco remedio, a
él heziste morir e a su madre, porque
no muere, e a mi que biuiendo muera. No
creo que codicias la uida, conosciendo
lo que has hecho, sino en que sabes que
pocos lo sabian, e agora temerás menos
la fama de tu mala fama que ues clara mi
muerte, do aunque quiera no quedará quien
tu crueza publicara. No pensé tan poco
dezirte, ni tanto miedo mostrarte. E si
con la calidad te enojo, con la cantidad
te contento. Pues si gran razon hauia de
osar, mas no de acabar tan ayna; e si por
atreuido algo merezco, mandame matar, que
mas merced me harás en darme la muerte
que en dexarme tal uida.