El pesar que tengo de tus males te seria
satisfacion dellos mismos si creyeses
quanto es grande, y él solo tomarias por
galardon sin que otro pidieses, avnque
fuese poca paga segund lo que tienes
merecido, la qual yo te daria como deuo
si la quisieses de mi hazienda y no de
mi onrra. No respondere á todas las
cosas de tu carta porque en saber que te
escriuo me huye la sangre del coraçon y
la razon del iuycio. Ninguna causa de
las que dizes me haze consentir tu mal
sino sola mi bondad, porque cierto no
estó dudosa del, porque el estrecho á que
llegaste fue testigo de lo que sofriste.
Dizes que nunca me hiziste seruicio. Lo
que por mi has hecho me obliga á nunca
oluidallo y sienpre desear satisfacerlo,
no segund tu deseo mas segund mi onestad.
La virtud y piedad y conpasion que
pensaste que te ayudarian para comigo,
aunque son aceptas á mi condicion, para
en tu caso son enemigas de mi fama y por
esto las hallaste contrarias. Quando
estaua presa saluaste mi vida y agora
que estó libre quieres condenalla. Pues
tanto me quieres, antes devrias querer tu
pena con mi onrra que tu remedio con mi
culpa; no creas que tan sanamente biuen
las gentes, que sabido que te hablé,
iuzgasen nuestras linpias intenciones,
porque tenemos tienpo tan malo que antes
se afea la bondad que se alaba la virtud;
assi que es escusada tu demanda porque
ninguna esperança hallarás en ella aunque
la muerte que dizes te viese recebir,
auiendo por mejor la crueldad onesta
que la piedad culpada. Dirás oyendo tal
desesperança que só mouible porque te
comence á hazer merced en escreuirte
y agora determino de no remediarte.
Bien sabes tú quan sanamente lo hize y
puesto que en ello uviera otra cosa, tan
conuenible es la mudança en las cosas
dañosas como la firmeza en las onestas.
Mucho te ruego que te esfuerces como
fuerte y te remedies como discreto. No
pongas en peligro tu vida y en disputa
mi onrra, pues tanto la deseas, que
se dirá muriendo tú que galardono los
seruicios quitando las vidas, lo que si
al rey venço de dias se dirá al reues.
Ternas en el reyno toda la parte que
quisieres, crecere tu onrra, doblaré tu
renta, sobiré tu estado, ninguna cosa
ordenarás que reuocada te sea, assi
que biuiendo causarás que me iuzguen
agradecida y muriendo que me tengan por
mal acondicionada. Avnque por otra cosa
no te esforçases, sino por el cuydado que
tu pena me da lo devrias hazer. No quiero
mas dezirte porque no digas que me pides
esperança y te do conseio. Plugiere á
Dios que fuera tu demanda iusta, por que
vieras que como te aconseió en lo vno te
satisfiziera en lo otro; y assi acabo
para sienpre de más responderte ni oyrte.