RESPUESTA DEL REY

Por bien aconseiado me tuuiera de

vosotros sino tuuiese sabido ser tan

devido vengar las desonrras como perdonar

las culpas. No era menester dezirme

las razones porque los poderosos deuen

recebir conseio, porque aquellas y otras

que dexastes de dezir tengo yo conocidas;

mas bien sabes quando el coraçon está

enbargado de pasion que estan cerrados

los oydos al conseio, y en tal tiempo las

frutuosas palabras en lugar de amansar

acrecientan la saña porque reuerdecen

en la memoria la causa della; pero digo

que estuuiese libre de tal enpedimento

yo creeria que dispongo y ordeno

sabiamente la muerte de Laureola, lo

qual quiero mostraros por causas iustas

determinadas segund onrra y iusticia. Si

el yerro desta muger quedase sin pena no

seria menos culpante que Leriano en mi

desonrra. Publicado que tal cosa perdoné

seria de los comarcanos despreciado

y de los naturales desobedecido y de

todos mal estimado, y podria ser acusado

que supe mal conseruar la generosidad

de mis antecesores, y á tanto se

estenderia esta culpa si castigada no

fuese que podrie amanzillar la fama de

los pasados y la onrra de los presentes

y la sangre de los por venir, que sola

vna macula en el linage cunde toda la

generacion. Perdonando á Laureola seria

causa de otras mayores maldades que en

esfuerço de mi perdon se harian, pues

más quiero poner miedo por cruel que dar

atreuimiento por piadoso y sere estimado

como conuiene que los reyes lo sean.

Segund iusticia mirad quantas razones ay

para que sea sentenciada. Bien sabeys

que establecen nuestras leyes que la

muger que fuere acusada de tal pecado

muera por ello. Pues ya veys quanto más

me conuiene ser llamado rey iusto que

perdonador culpado, que lo seria muy

conocido si en lugar de guardar la ley

la quebrase, pues a sí mismo se condena

quien al que yerra perdona. Ygualmente se

deue guardar el derecho, y el coraçon del

juez no se ha de mouer por fauor ni amor

ni cobdicia ni por ningun otro acidente;

siendo derecha la iusticia es alabada y

si es fauorable aborrecida. Nunca se deue

torcer pues de tantos bienes es causa:

pone miedo á los malos, sostiene los

buenos, pacifica las diferencias, ataia

las questiones, escusa las contiendas,

abiene los debates, asegura los caminos,

onrra los pueblos, fauorece los pequeños,

enfrena los mayores. Es para el bien

comun en gran manera muy prouechosa;

pues para conseruar tal bien porque las

leyes se sostengan iusto es que en mis

proprias cosas la vse. Si tanto la salud

de Laureola quereys y tanto su bondad

alabays, dad vn testigo de su inocencia

como ay tres de su cargo y será

perdonada con razon y alabada con verdad.

Dezis que deuiera dar tanta fe al iuyzio

de Dios como al testimonio de los onbres;

no os marauilleys de assi no hazello, que

veo el testimonio cierto y el iuycio no

acabado; que puesto que Leriano leuase

lo meior de la batalla podemos iuzgar el

medio y no saber el fin. No respondo á

todos los apuntamientos de vuestra habla

por no hazer largo proceso y en el fin

enbiaros sin esperança. Mucho quisiera

aceutar vuestro ruego por vuestro

merecimiento; sino lo hago aveldo por

bien, que no menos deueys desear la onrra

del padre que la saluacion de la hija.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 102 / 605 题