NOTAS:

[1] Con erudición verdaderamente admirable, no sólo por lo extensa,

sino por lo minuciosa y segura, y con agudeza y sagacidad crítica

todavía más raras que su erudición, discurre sobre todos estos puntos

Arturo Farinelli en su reciente opúsculo _Note sul Boccaccio in Ispagna

nell' Età Media_, Braunschweig, 1906 (tirada aparte del _Archiv für das

studium der neuren Sprachen und Literaturen_, de L. Herrigs), al cual

debe añadirse su estudio sobre el _Corbaccio_ en la España medioeval,

publicado en la _Miscelánea Mussafia_. Creo que entre los hispanistas

que hoy viven nadie ha avanzado tanto como Farinelli en el estudio

comparativo de las letras españolas con las extranjeras, especialmente

con la italiana y la alemana. Sus monografías son un tesoro, todavía no

bastante apreciado en España, y la rica materia que contienen hubiera

bastado á un escritor menos docto y conciso para escribir voluminosos

libros.

[2] Así resulta de su célebre carta á Mainardo Cavalcanti, mariscal del

reino de Sicilia, descubierta en la biblioteca de Siena y publicada por

Tiraboschi (_Storia della letteratura italiana_, t. V, pág. 844, ed. de

Milán, 1823): «Sane quod inclitas mulieres tuas domesticas meas legere

permiseris, non laudo; quin imo quæso per fidem tuam, ne feceris...

Cave igitur iterum meo monitu precibusque, ne feceris... Et si decori

dominarum tuarum parcere non vis, parce saltem honori meo, si adeo me

diligis, ut lacrimas in passionibus meis effundas. Existimabunt enim

legentes me spurgidum, lenonem, incestuosum senem, impurum hominem,

turpiloquum, maledicum, et aliorum scelerum avidum relatorem. Non enim

ubique est qui in excusationem meam consurgens dicat: juvenis scripsit,

et majoris coactus imperio».

Hugo Fóscolo, en su precioso _Discorso sul testo del Decamerone_

(_Prose Letterarie_, t. III, ed. de Florencia, 1850), supone con

probabilidad que el mismo Boccaccio llegó á destruir el original

autógrafo de su libro, lo cual explica la incorrección de las copias.

[3] Es cosa digna de repararse que el Petrarca, con ser tan amigo de

Boccaccio, no recibió de su parte el _Decameron_ ni le vio más que por

casualidad, ni elogió en él otra cosa que esta novela y la descripción

de la peste: «Librum tuum, quem nostro materno eloquio, ut opinor, olim

juvenis edididisti, nescio quidem unde vel qualiter ad me delatum vidi».

Sin duda por haberse omitido la epístola proemial en algunas copias fue

tenida la Griselda entre muchos humanistas por composición original

del Petrarca, pero no creo que incurriesen en tal error Bernat Metge,

tan versado en las obras de Boccaccio, ni Chaucer, que la imita en uno

de los _Canterbury Tales_. Pero la verdad es que procedieron como si

ignoraran el verdadero autor de la fábula.

[4] Hizo una elegantísima edición de este tratado D. Mariano Aguiló

en su _Bibliotheca d' obretes singulars del bon temps de nostra

lengua materna estampades en letra lemosina_ (Barcelona, librería de

Verdaguer). La portada dice así:

_Historia de Valter e de la pacient Griselda escrita en llatí per

Francesch Petrarcha: e arromançada per Bernat Metge. Estampada en

Barcelona per n' Evarist Villastres en l' any M.DCCC.Lxxxiij._

Dos códices tuvo presentes el Sr. Aguiló: uno de la Biblioteca

Universitaria de Barcelona, y otro, al parecer más antiguo, que él

poseía, comprado en Cádiz al bibliófilo D. Joaquín Rubio. En este

segundo códice, el título era _Istoria de Valter é de Griselda,

composta por Bernat Metge, la qual racita Petrarcha poheta laureat en

les obres del qual io he singular afeccio_.

Hay tres romances modernos escritos sobre el texto de la novela de

Metge: _Historia de Griselda la qual lo marques Valter prengué per

muller essent una humil pastoreta e isqué lo més singular exemple de

la obediencia que tota dona casada deu tenir a son marit_ (Barcelona,

1895). Lleva las iniciales A. B. T. (Antonio Bulbena y Tusell).

[5] «La pasciencia, fortitut e amor conjugal de Griselda, la istoria

de la qual fon per mi de lati en nostra lengua vulgar transportada,

callare, car tant es notoria que ya la reciten per enganar les nits en

les vetles e com filen en ivern entorn del foch».

[6] Manuscrito de la Biblioteca Escurialense (a-IV-5), dado á luz por

Herman Knust en un tomo de la Sociedad de Bibliófilos Españoles, _Dos

obras didácticas y dos leyendas_... Madrid, 1878. Vid. pp. 260-265.

[7] _Boccaccio and the Decameron in castilian and catalan literature.

Thesis presented to the faculty of Bryn Mawr College for the degree of

doctor of philosophy by Caroline Brown Bourland_, 1905.

(Tirada aparte de la _Revue Hispanique_, t. XII).

Tesis semejantes á ésta convendría que apareciesen de vez en cuando en

las universidades españolas. La joven doctora norteamericana examina y

describe con todo rigor bibliográfico los códices y ediciones españolas

del _Decameron_ y busca luego el rastro de Boccaccio en nuestra

novelística y dramaturgia de los siglos XV, XVI y XVII, analizando una

por una, y en todos sus detalles, las imitaciones de cada cuento. Es un

trabajo de investigación y de crítica digno de las mayores alabanzas.

Para no repetir lo que allí está inmejorablemente dicho, abreviaré

mucho la parte concerniente á Boccaccio en estas páginas.]

[8] Ha sido reimpresa por miss Bourland en el tomo IX de la _Revue

Hispanique_, conforme al único ejemplar conocido de 1603.

[9] También ha reimpreso (_ib._) la señorita Bourland este texto,

tomado de la _Suma de todas las crónicas del mundo_ (Valencia, 1510),

traducción hecha por Narcis Viñoles del _Suplementum Chronicorum_, de

Foresti.

[10] Ns. 1273, 1274 y 1275 del _Romancero_ de Durán.

[11] Nota comunicada á miss Bourland por D. Ramón Menéndez Pidal. La

composición de Fernando de la Torre está en un códice de la Biblioteca

de Palacio.

[12] Una detallada é interesante descripción de este códice puede verse

en el estudio de miss Bourland. Para mi objeto basta con la siguiente

nota, que me comunicaron los señores Bonsoms y Massó y Torrents antes

que la erudita señora diese á luz su trabajo:

«Es un manuscrito en papel que conserva su encuadernación antigua, con

señales de los clavos y cierres; en un tejuelo de papel pegado se lee:

_Las Cien... manuscriptas catalan_. La medida general de la página es

de 295 × 216 milímetros. La foliación, que va de 1 á CCCxxiij, empieza

en la 1.ª novela de la 1.ª jornada, con las palabras _Covinent cosa

es mols cares dones_. Contiene entero el Decameron, que termina en el

folio CCCxxxiij de esta manera:

«_E vosaltres gracioses dones ab la sua gracia romaniu en pau recordant

vos de mi si d'alguna cosa de aquestes que haureu legides per ventura

vos ajudau._

«_Fo acabada la present translacio dimarts que comptaven V dies del

mes d'Abril en l'any de la fructificant Incarnacio del fill de deu

M.CCCC.xxviiij, en la vila de Sant Cugat de Valles._

«_Aci feneix la deena e derrera Jornada del libre appellat De_ (sic)

_Cameron, nominat lo Princep Galeot, en altra manera Lo cento novella_.

«Los folios preliminares contienen el proemio y la introducción,

de manera que está completa la obra de Boccaccio. De los folios

preliminares, útiles, aparecen recortados la mayor parte y alterado

su orden 8 ff. blancos (el último de los cuales lleva alguna

anotación ajena al texto) + 5 ff. de _Taula_ á 2 columnas + 2 ff. de

_introducció_ + 2 ff. blancos + 9 ff. de _proemi_ y _introducció_.

«Hay letra de dos manos distintas, como si los redactores se hubiesen

partido el trabajo. La primera es más hermosa, aunque no cuidada.

Escribe á renglón seguido y caligrafía alguna inicial, alternando

las tintas roja y azul: comprende la introducción, el proemio y el

texto hasta el folio CLxxxii (novela 8.ª de la 5.ª jornada). La

segunda mano escribe á dos columnas, y comprende todo el resto del

manuscrito incluso la suscripción final; es más corrida y no tiene

inicial ninguna. Todo el manuscrito carece de epígrafes en tinta roja,

habiéndose dejado en blanco el espacio correspondiente».

[13] _Obras completas de D. Manuel Milá y Fontanals_, t. III, p. 457.

[14] _Memorias de la Real Academia de la Historia_, t. IV, p. 460.

[15] _Demostracion histórica del verdadero valor de todas las monedas

que corrían en Castilla durante el reynado del señor don Enrique III_

(Madrid, 1796, pp. 374-379).

[16] Cf. Miss Bourland: «If the manuscript of the library of Benavente

was in Spanish, the papel cebti menor on which it was written, would

show that the _Decameron_ was translated into spanish, at least in

part, during the fourteenth or at the very drawn of the fifteenth

century». (Pág. 24.)

[17] _Capítulo Xlv de como Fadrique ama e non es amado e en cortesia

despendiendo se consume el qual non auiendo mas de un falcon a la dona

suya lo dio._

Devedes pues saber que Copo de Burgesi Dominique el qual fue en la

nuestra çibdat, por ventura aun es, ombre de grand reverençia e

abtoridad, e de los nuestros por costumbres e por virtud mucho mas

que por nobleza de sangre caro e dino de eterna fama, e seyendo ya de

años lleno espesas vegadas de las cosas pasadas con sus vezinos e con

otros se deleytava de rrazonar, la qual cosa el con mejor e mas orden

e con mayor memoria apostado de fablar que otro ombre sopo fazer. Era

usado de dezir entre las otras sus bellas cosas que en Florençia fue

ya un mançebo llamado Fadrique e fijo de Miçer Felipo Albergin en obra

de armas e en cortesia preçiado sobre otro ombre donzel de Toscana

e quel, asi como á los mas de los gentiles ombres contesçe, de una

gentil dona llamada Madona Jovena se enamoró, en sus tiempos tenida de

las mas bellas donas e de las mas graçiosas que en Florençia fuesen

e por quel amor della conquistar podiese justava e facia de armas

e fazia fiestas e dava lo suyo syn algund detenimiento, mas ella,

non menos onesta de bella, de aquestas cosas por ella fechas nin de

aquel se curava que lo fazia. Despendiendo pues Fadrique allende de

todo su poder mucho, en ninguna cosa conquietando, asi como de ligero

contesçe las riquezas menguaron e el quedó pobre syn otra cosa serle

quedado salvo un solo pequeño heredamiento de las rrentas del qual

muy estrechamente bevia, e allende de aquesto un solo falcon de los

mejores del mundo le avia quedado. Por que amando mas que nunca, no

paresçiendole mas çibdadano ser como deseava, a los campos allá donde

el su pobre heredamiento era se fue a estar e aqui quando podia caçando

e syn alguna cosa rrequerir padescientemente la pobreza comportava. Ora

acaesçio que seyendo asi Fadrique e veniendo al estremo el marido de

madona Jovena enfermó e veyendose á la muerte venir fizo testamento e

seyendo muy rico en ella dexó su heredero a un su fijo ya grandezillo

e despues de aquesto aviendo mucho amada a Madona Jovena a ella, sy

contesçiese aquel fijo syn legitimo heredero muriese, su heredera

sola estableçio, e muriese (_sic_). Quedada pues biuda Madona Jovena,

como usança es de las nuestras donas, el año adelante con aqueste su

fijo se fue a un condado en una su posesion asaz vezina aquella de

Fadrique, por lo qual contesçio que aqueste moçuelo a amistar con

Fadrique e deleytarse con aves e con canes e aviendo muchas vegadas

visto el falcon de Fadrique bolar, est[r]aña mente plaziendole, fuerte

deseava de averlo, mas despues non osava demandarlo veyendo a el ser

tanto caro, e asi estando la cosa contesçio quel mançebo enfermó, de

que la dolorosa madre mucho temerosa como aquella que mas no tenia e

lo amava quanto mas se podia fijo amar, (e) todo el dia estandole en

derredor non quedava de conortarlo espesas vegadas e le preguntava si

alguna cosa era la qual desease, rogandole mucho que gelo dixiese que

por çierto sy posible fuese trabajaria de averlo. El moçuelo oydas

muchas vegadas aquestas profiertas dixo: madre mia, sy vos fazedes

que yo aya el falcon de Fadrique, yo me creo prestamente guarir; la

dona oyendo aquesto algund tanto estovo e començo a pensar aquello que

fazer devia: ella sabia que Fadrique luenga mente la avia amado e que

jamas un solo mirar della non avia avido, porque dezia como enbiaré yo

o yre a demandarle aqueste falcon que por lo que yo oygo es el mejor

falcon que ombres viesen e allende desto le mantiene en el mundo? E

como yre yo nin sere en desconortar un ombre gentil como este al qual

ningund otro deleyte le es quedado e que aqueste le quiera tomar? E

asi fecho pensamiento ocupada, aunque ella fuese çierta de averlo sy

lo demandase, syn saber que avia de dezir non respondio al fijo, mas

ultima mente tanto la vençio el amor del fijo que ella consigo dispuso

de conçertarlo como quiera que acaesçiese de non enbiar, mas ir ella

mesma por el e traerlo, e respondiole: fijo mio conortate e piensa de

guaresçer e aver fuerça, que yo te prometo que la primera cosa que

yo fare de mañana sera yr por el asy que te lo traere. El moçuelo de

aquesto alegre el dia mesmo mostro alguna mejoria; la dona de mañana

seguiente tomada una muger en conpañia por manera de deporte se fue

a la pequeña casa de Fadrique e fizolo llamar, e el por que non era

tiempo non era ydo aquel dia a caçar e era en un su huerto e fazia sus

çiertas lavores aparejar, el qual oyendo que Madona Jovena lo llamava a

la puerta, maravillandose fuerte alegre corrio allá, la qual veyendolo

venir, con una feminil plazenteria fuele delante aviendola ya Fadrique

reverente mente saludado, dixo: bien este Fadrique (_faltan algunas

palabras entre el fin de un folio y comienzo de otro_) e mas que non

te fuere menester, e el satisfazimiento es tal que yo entiendo con

esta mi conpañia en uno amigable mente contigo comer esta mañana. A

la qual Fadrique omil mente respondio: señora, ningund don jamas me

rrecuerdo aver resçibido de vos salvo tanto de bien que sy yo alguna

cosa vali, por el vuestro amor e valor que valido vos he ha seydo e

por çierto esta vuestra liberal venida me es mucho mas cara que non

seria sy comienço fuese a mi dado a espender quanto en lo pasado he ya

espendido, avnque a pobre huesped seades venida. E asi dicho alegre

mente dentro en casa la rreççibio e en un su huerto la llevó, e alli,

non aviendo quien le fazer tener conpañia, dixo: señora, pues que

aqui non es otrie, aquesta mujer deste labrador vos terrna conpañia

en tanto que yo vaya a facer poner la mesa. E el aunque la su pobreza

fuese estrema non se era tanto vista quanto nesçesario le fazia, ca

el avia fuera de orden despendido sus rriquezas, mas aquesta mañana

fallando ninguna cosa de que podiese a la dueña onrrar por amor de la

qual el a infinitos ombres onrrados avia fecho fuera de razon, congoxos

entre sy mesmo maldiziendo la fortuna, como ombre fuera de sy fuese

agora acá agora allá corriendo, nin dineros nin prenda fallandose e

seyendo la ora tarde e el deseo grande de mucho onrrar la gentil dona

e non queriendo a otro mas al su labrador rrequerir, vido al su buen

falcon en la su sala sobre el alcandara porque non aviendo otra cosa a

que acorrerse tomolo e fallandolo grueso penso aquel ser digna vianda

de tal dueña e por tanto syn mas pensar tirole la cabeça e a una su

moça presta mente lo fizo pelar e poner en un asador asaz diligente

mente. E puesta la mesa con unos manteles muy blancos de los quales

algunos avia, con alegre cara torrno a la dueña en su huerto e el

comer que fazer se podia dexolo aparejado. Entanto la dueña con su

compañera levantandose fue á la mesa e syn saber que se comia en uno

con Fadrique, el qual con muy grand fee la conbidara, comieron el buen

falcon e levantados de la mesa ella algund tanto con plazibles rrazones

conel estava e paresçiendole a la dueña tiempo de dezir aquello por

que era alli venida, asy benina mente con Fadrique començo a fablar:

Fadrique, recordandote tu de la preterita vida [e] de la mi onestidad

la qual por ventura tu as rreputado a dureza e crueldad yo non dubdo

ninguna cosa que tu te devas maravillar de la mi presup(ri)çion

sentiendo aquello por que prinçipal mente aqui venida so; mas si fijos

ovieses avido por los quales podieses conosçer de quanta fuerça sea el

amor que a ellos se ha, paresçeme ser çierta que en parte me averias

por escusada; mas como tu non los tengas, yo que uno he, non puedo por

ende las leyes comunes de las madres fuyr, las quales fuerças seguir

conveniendome, convieneme allende del plazo tuyo e allende de toda

razon, quererte demandar un don el qual yo se que grave mente as caro

e es razon ca ninguno otro deleyte nin ninguna consolaçion dexada ha a

ti la tu estraña fortuna, e aqueste don es el falcon tuyo del qual el

niño mio es tanto pagado que sy yo non gelo lievo temo que lo agravie

tanto en la enfermedat que tiene que despues le sigua cosa por la qual

lo pierda. E por esto yo te rruego non por el amor que tu me as al

qual tu de ninguna cosa eras tenido mas por la alta nobleza la cual en

usar cortesya eres mayor que ninguno otro mostrando que te deva plazer

de darmelo por que yo por este don pueda dezir de aver resçebido en

vida mi fijo e por ende avertelo he sienpre obligado. Fadrique oyendo

aquello que la dona le demandava e sentiendo que servir non le podia

por que a comer gelo avia dado, començo en presençia a llorar ante

que alguna palabra respondiese. La dueña veyendo el grand llanto quel

fazia, penso que del dolor de ver de sy partirle el buen falcon veniese

mas que de otras cosas quasy fue por dezir que non lo queria; mas

despues del llanto rrespondiendo Fadrique dixo asy: señora, despues

que a Dios plogo que en vos posiese mi amor en asaz me ha reputado la

fortuna contraria e some della dolido, mas todas son seydas ligeras

en respeto de aquello que ella me faze al presente por que con ella

jamas paz aver non devo pensando que vos aqui a la mi pobre casa

venida seades donde en tanto que rico fue venir desdeñastes, e de mi

un pequeño don queredes e ella me aya asi fecho quedar que vos lo non

puedo dar, e porque esto ser non puede vos dire breve mente: como yo

oy vy que vuestra merced comigo comer queria, aviendo rreguardado a

vuestra exçelençia e a vuestro valor reputé digna e conuenible cosa

que con mas cara vianda segund la mi posibilidad yo vos deviese onrrar

que con aquello que general mente por las otras presonas non se usa,

porque rrecordandome del falcon que me demandades e de la su bondad,

ser digno manjar de vos lo reputé e desta manera a el asado avedes

comido el qual yo por bien empleado rreputé, mas veyendo agora que en

otra manera lo deseavades me es asy grande duelo pues servir non vos

puedo que jamas paz non puedo dar. E esto dicho las plumas e los pies e

el pico le fizo en testimonio lançar delante, la qual cosa veyendo la

dona e oyendo primero lo retraxo por dar a comer a dona tan excelente

falcon e despues la grande nobleza de su coraçon la qual la pobreza,

non avia podido nin podia contrastar (e) mucho entre sy mesma lo loo.

Despues de quedada fuera de la esperança de aver el falcon por la salud

del fijo (e) entrada en pensamiento e rregraçiando mucho a Fadrique el

honor fecho e la su buena voluntad, toda malenconia en sy se partió e

torrnó al fijo, el qual por la malenconia quel falcon aver non podia e

por la enfermedad que mucho aquesto le deviese aver traydo non pasaron

muchos dias que con grand dolor de la madre de aquesta vida pasó, la

qual despues que llena de lagrimas e de amargura rrefrigerada algund

tanto, e seyendo muy rica quedada e aun(a) moça, muchas vegada[s] fue

de los hermanos costreñida a torrnar a casar. La qual aun que querido

non lo oviese mas veyendose aquexada e rrecordandose del valor de

Fadrique e de la su manifiçençia ultima, esto es de aver muerto un asi

maravilloso falcon por onrrar a ella, dixo a los hermanos: pues que

asy vos plaze que yo case aunque toda via de muy buena voluntad si vos

ploguiese syn maridar me estaría, mas sy a vosotros mas plaze que yo

marido tome por çierto yo jamas non tomaré ninguno sy non he a Fadrique

de Harbegin. De lo qual los hermanos faziendo burla dixieron: hermana,

qué es esto que tu dizes, como quieres tu aquel que non ha cosa del

mundo? A los quales ella rrespondio: hermanos mios, yo se bien que asi

es como vos otros dezides, mas yo quiero antes ombre que aya menester

riquezas que rriquezas que ayan menester ombre. Los hermanos oyendo el

coraçon e voluntad della e conosçiendo que Fadrique era ombre de mucho

bien aunque pobre, asi como ella queria a el con todas sus rriquezas

la dieron. El qual asy fecho la dona a quien tanto el amava por muger

avida e allende de aquesto verse muy rico en alegría con ella mejor e

mas sabio termino tovo e los años suyos acabó.

(Debo a mi querido amigo D. Ramón Menéndez Pidal la copia de esta

novela).

[18] _Las C no║velas de Juā Vocacio_ (portada en grandes letras

monacales).

(Al fin): _Aqui se acaban las Ciento novellas de Miçer juan bocacio,

poeta eloquete. Impreessas en la muy noble y muy leal cibdad de

Seuilla: por Meynardo ungut alemano y Stanislao polono cōpañeros. En

el año de nro. señor Mill quatrociētos noventa y seys: a ocho dias del

mes de noviembre._ (N.° 54 de la _Bibliografía ibérica del siglo XV_ de

Haebler.)

2.ª ed.

_Las C novelas de micer Juan Vocacio Florentino poeta eloquente. En

las quales se hallarā notables exemplos y muy elegante estilo. Agora

nuevamente ympressas corregidas y emendadas de muchos vocablos y

palabras viciosas._

(Al fin): _Aqui se acaban las cient novellas... Fueron impressas en la

Imperial cibdad de Tolledo, por Juan de Villaquiran impresor de libros.

A costa de Cosme damian. Acabose a viij del mes de Noviembre: Año del

nascimiento de nuestro Salvador y Redemptor Jesu Christo de mill y

quinientos y XX.iiij._

3.ª ed.

_Las cient novellas_...

(Colofon)... _Fueron impressas en la muy noble y leal villa de

valladolid. Acabose a veynte y quatro dias del mes de Março. Año de

nuestro Salvador y redemptor Jesu Christo de Mill y Quinientos y

treynta y nueve años._

4.ª ed.

_Las cient novellas_...

(Colofon)... _Fueron impressas en la muy noble villa de Median (sic)

del Campo: por Pedro de Castro impresor: a costa de Juā de espinosa

mercader de libros. A onze dias del mes de agosto de M. y D. XL. iij

años._

Además de los ejemplares citados en el texto, existe uno en la

Biblioteca Imperial de Viena.

5.ª ed.

_Las cient novellas_...

(Colofon)... _Aquí se acaban las cient nouellas de Micer Juan bocacio

poeta eloquente. Fueron impressas en la muy noble villa de Valladolid:

en casa de Juan de Villaquiran impresor de libros: a costa de Juan

espinosa. Acabosse a quinze dias del mes de Deziembre. Año de mil y

quinientos y cinquenta años._

Como muestra del estilo de esta traducción puede verse la novela del

_Fermoso escarnio de Tofano_ (4.ª de la jornada 7.ª, numerada 72 por

el traductor) que ha reimpreso el Sr. Farinelli (_Note_ pp. 105-107)

conforme al texto de la edicion de Burgos. El códice escurialense

termina precisamente con esta novela: «De como madona Guita, muger de

Cofano, pensando que oviese embriagado a su marido fue a casa de su

amante e alla fasta la media noche estovo, e de como Cofano cerro la

puerta por de dentro, e como torno su muger que non la quiso abrir. Et

de l' arte que ella fizo».

[19] Ed. de Medina del Campo, fol. CLXXIV vuelto:

Parte te, amor, y vete al mi señor

Y cuenta le las penas que sostengo

Y como por su causa á muerte vengo

Callando mi querer por gran temor...

(Está en la Novela XCV «de como una donzella se enamoro en Palermo del

rey don Pedro de Aragon, y como cayo en grande enfermedad por aquella

causa y como despues el rey la galardono muy bien».)

[20] Vid. la colección de Reusch _Die Indices Librorum Prohibitorum

des sechszehnten Jahrhunderts_ (tom. 176 de la Sociedad Literaria

de Stuttgart), p. 394. El _Decameron_ está puesto entre los libros

latinos. Entre los que se prohiben en romance están las novelas de Juan

Boccaccio (p. 437).

[21] En nuestras bibliotecas, aun en las menos conocidas, suelen

encontrarse raros ejemplares del _Decameron_. En la de las Escuelas

Pías de San Fernando (Madrid) recuerdo haber visto, hace años, la

auténtica de Florencia de 1527, que es una de las más apreciadas y de

las que han alcanzado precios más exorbitantes en las ventas.

[22] El _Decameron_ fue mirado siempre con indulgencia aun por los

varones más graves de nuestro siglo XVI. En un curioso dictamen que

redactó como secretario del Santo Oficio sobre prohibición de libros,

decía el gran historiador Jerónimo de Zurita: «En las novelas de Juan

Bocatio hay algunas muy deshonestas, y por esto será bien que se vede

la translacion dellas en romance sino fuese espurgándolas, _porque

las más dellas son ingeniosissimas y muy eloquentes_. (_Revista de

Archivos, Bibliotecas y Museos_, 1903, t. VII, pp. 220 y ss.)

[23] Sobre las imitaciones que Boccaccio hizo de Pedro Alfonso debe

consultarse un erudito y reciente trabajo de Letterio di Francia,

_Alcune novelle del Decameron illustrate nelle fonti_. (_Giornale

Storico della letteratura italiana_, t. XLIV, p. 23 y ss.)

[24] _Die Quellen des Dekameron, von Dr. Marcus Landau_ (2.ª ed.);

Stuttgart, 1884, p. 203.

Cf. mi _Tratado de los romances viejos_, t. II, pp. 425-426.

[25] Vid. _Tratado de los romances viejos_, t. II, p. 404. Corríjase la

errata _giornata terza_ en vez de _quarta_.

[26] El mismo Farinelli (p. 99) ha sorprendido en la otra novela

catalana del siglo XV _Curial y Guelfa_ una cita muy detallada de

la novela de Ghismonda y Guiscardo: «Recordats vos, senyora, de les

paraules que dix Guismunda de Tancredi a son pare sobre lo fet de

Guiscart, e de la descripcio de noblesa?...».

En la _Comedia de la Gloria de amor_ del comendador Rocaberti, en el

_Inferno dos namorados_ del portugués Duarte de Brito, y en otras

composiciones análogas, figuran Ghismonda y Guiscardo entre las parejas

enamoradas de trágica nombradía.

Á la celebridad de esta novela contribuyó mucho la traducción latina de

Leonardo Bruni de Arezzo (Leonardo Aretino), cuyos escritos eran tan

familiares á nuestros humanistas.

[27] Para esta imitación vid. el libro de miss Bourland, pp. 95-97.

[28] Véase principalmente el articulo de D. Emilio Cotarelo _Sobre el

origen y desarrollo de la leyenda de Los Amantes de Teruel_ (_Revista

de Archivos, Bibliotecas y Museos_, n. 5, mayo de 1903, pp. 343-377).

Miss Bourland, cuya tesis se publicó en 1905, llega por su parte á las

mismas conclusiones.

Á la numerosa serie de obras poéticas relativas á la historia de _Los

Amantes_ debe añadirse, y es una de las más antiguas, la _Silva sexta_

del poeta latino de Calatayud Antonio Serón (nacido en 1512). Falta,

en el tomo de sus versos que publicó D. Ignacio de Asso en Amsterdam

(_Antonii Seronis Bilbilitani Carmina_, 1781), pero está en otras

muchas composiciones suyas inéditas en el mismo códice de la Biblioteca

Nacional que sirvió á Asso para hacer su selección. Las noticias de la

vida de Serón alcanzan hasta 1567.

[29] «No quiero tratar aquí de lo que se dice del suceso tan sonado y

tan contado de Marcilla y Segura, que aunque no lo tengo por impossible

creo certissimamente ser fabuloso, pues no hay escritor de autoridad y

classico, ni aquellos Anales tantas veces citados con ser particulares

de las cosas de Teruel, ni otro Auctor alguno que dello haga mención;

si bien algunos Poetas le han tomado por sujeto de sus versos, los

quales creo que si hallaran en Archivos alguna cosa desto ó si en las

ruynas de la parroquial de San Pedro de Teruel (queriéndole reedificar)

se huviera hallado sepultura de marmol con inscripcion de estos

Amantes, no lo callaran».

(_Historias eclesiásticas y seculares de Aragón_... Tomo II. Zaragoza,

1619, lib. III, cap. 14.)

[30] Vid. _Noticias históricas sobre Los Amantes de Teruel por D.

Isidoro de Antillón_. Madrid, imp. de Fuentenebro, 1806. Este folleto,

tan convincente y bien razonado como todos los escritos históricos de

su autor, nada perdió de su fuerza con el hallazgo de otra «escritura

pública», fabricación del mismo Yagüe, que publicó en 1842 D. Esteban

Gabarda en su _Historia de los Amantes de Teruel_.

[31] Miss Bourland recuerda oportunamente este pasaje de Ricardo de

Turia en la loa que precede á su comedia _La burladora burlada_:

La diversidad de asuntos

Que en las loas han tomado

Para pediros silencio

Nuestros Terencios y Plautos,

Ya contando alguna hazaña

De César ó de Alejandro,

Ya refiriendo novelas

Del Ferrarés ó el Bocacio...

El _Ferrarés_ debe de ser Giraldi Cinthio. Un precioso ejemplo de este

género de _loas_ tenemos en la que precede á _La Rueda de la Fortuna_,

del doctor Mira de Amescua, donde está referido aquel mismo cuento de

Bandello que fue germen de la admirable comedia de Lope _El villano en

su rincón_.

[32] Las restantes son: _El llegar en ocasión_, _La discreta

enamorada_, _El servir con mala estrella_, _La boda entre dos maridos_,

_El exemplo de casadas_.

[33] _La | Zucca | del | Doni | En Spañol._

(Al fin): _In Venetia | Per Francesco | Marcolini | Il Mese d' Ottobre

| MDLI_.

8.º 166 pp. y 5 hs. sin foliar de índice. Con diez y seis grabados en

madera.

(Dedicatoria): _La Zuca del Doni de lengua Thoscana en Castellano_.

«Al Illustre Señor Juan Bautista de Divicii, Abbad de Bibiena y de San

Juan in Venere.

«Entre las virtudes (Illustre Señor) que a un hombre hazen perfeto

y acabado, una y muy principal, es el agradecimiento; porque por él

venimos á caber con todos, ganamos nuevas amistades, conservamos las

viejas, y de los enemigos hazemos amigos. Tiene tanta fuerza esta

virtud, que á los hombres cobardes haze muy osados en el dar, á los que

reciven regocijados en el pagar y á los avaros liberales. Buena cosa es

ser agradecido, y malísima ser ingrato...

«Siendo yo, pues, deudor por tantas partes á V. m. no he querido ser

de los que pagan luego (ó por mejor dezir), no he podido serlo, ni

tan poco de los que tardan en pagar, por no ser tachado de hombre

desconocido, ansi queriendo yo tener el medio, por no errar: suscedió

que estando con el Doni (hombre como V. m. sabe, agudo) venimos a

hablar de la Zucca, que él no ha muchos dias hizo estampar: roguele

que me embiase una, porque no havia provado calabaças este año;

él lo hizo como amigo, agradóme la materia o argumento del libro

(que sin dubda para entretener una conversacion un rato, es de los

buenos que he leido). Encarecisele tanto al Señor Conde Fortunato de

Martinengo, que él como deseoso de saber nuestro lenguaje, allende de

ser tan aficionado a la nacion española, me rogó con gran instancia

le traduxese, poniendo me delante la utilidad y probecho que de alli

redundaria á muchos que carescen de la lengua Italiana. Conoscida su

voluntad (aunque querria mas escreuir de mio si supiese que traduzirlo

de otros) le otorgué lo que me pidió; acordéme despues, que para

hombre que podia poco, este era el tiempo, lugar y coyuntura donde

podria mostrar la voluntad que tengo de servir a V. m. pagando en

parte lo que en todo no puedo, y así determiné dedicarle este pequeño

trabajo del traslado de la Zucca, dado que el original el Doni no le

haya consagrado a ninguno. Porque de mas de mostrar que reconozco la

deuda, la obra vaya más segura y amparada debaxo la sombra y favor

de V. m. y asi le suplico la reciva en servicio: que yo soy cierto

que le agradará, confiado de su ingenio y buen natural, y si no le

contentare, será más por el nombre que por lo que la calabaça contiene.

Está llena de muchas y provechosas sentencias, de muy buenos exemplos,

de sabrosos donaires, de apacibles chistes, de ingeniosas agudezas,

de gustosas boverias, de graciosos descuidos, de bien entendidos

motes, de dichos y prestezas bien dignas de ser sabidas, de manera que

por ella se puede decir: «so el sayal hay al». Lo que se ve paresce

cosa de burla, y de lo que no se paresce todo ó la maior parte es de

veras. Es un repertorio de tiempos, una red varredera que todos los

estados, oficios, edades recoge en sí. Finalmente es un Sileno de

Alcibiades, a todos avisa, con todos habla, de suerte que asi grandes

como pequeños, ricos y pobres, doctos y ignorantes, señores y los que

no lo son, viejos y moços, y en conclusion desde el Papa hasta el

que no tiene capa, sin sacar ninguno, pueden sacar desta Zuca tanto

çumo que salgan llenos, y la calabaça no quede menguada. Una cosa

quiero advertir a quien este librillo leerá, que la Zucca en el vulgar

italiano tiene tanta fuerza, que a penas se puede traduzir en otra

lengua con tanta. La razon es porque cada lengua tiene sus particulares

maneras de hablar, de manera que lo que suena bien en una, volviendo

lo en otra, palabra por palabra, suena mal. Como paresce por muchos

libros traduzidos en esta lengua de italiano, y en los que de latin y

griego se traduzen en castellano; pero, como el romance nuestro sea

tan conforme al Toscano, por ser tan allegado al latin, aunque en algo

difieran, no en todo. No dexo de confesar que la lengua Toscana no sea

muy abundante, rica y llena de probervios, chistes y otras sentenciosas

invenciones de hablar: las quales en nuestro castellano ninguna fuerza

tendrian. Como si dixesemos de uno que quieren ahorcar «han mandado los

alcaldes que le lleven a Fuligno». Esta palabra tiene dos sentidos, o

que le mandan yr a una ciudad, que se llama _Fuligno_, ó que le mandan

ahorcar _fune_, quiero dezir soga ó cordel, _ligno_, leño ó madero;

quien quisiere darle esta fuerza en castellano, temia bien qué hazer;

de manera que es menester que en algunas partes tomemos el sentido, y

lo volvamos en otras palabras, y no queramos ir atados a la letra como

los judios. Por lo qual han hecho muchos errores algunos interpretes.

Es averiguado (como paresce) que ni ellos entendian los originales, ni

sus traslados los que los leen, antes sé dezir que quedan embelesados,

paresciendoles que leen cosas encantadas y sin pies ni cabeça, a cuya

causa vienen a ser tenidos en poco los authores por aquellos que los

leen mal traduzidos, en otra lengua peregrina, allende que confunden

con palabras groseras el sentido que el author pretende y hazen una

disonancia tan grande, que despertarian la risa al más grave y saturno,

y sacarian de sus casillas al más sufrido que se hallase. Por éstos

se podría dezir: Habló el Buey y dixo mu. Quien quisiere experimentar

lo dicho lea la traducion del Boccacio y del Plutarco, Quinto Curcio

y otros muchos authores, de los quales por no ser prolíxo no hago

memoria. Algunas veces solia yo leer (estando en Hespaña) el Boccacio,

pero sin duda las más no acertava la entrada, y si acaso atinava, me

perdia por el libro, sin saber salir, digo que en una hora dava veinte

tropeçones, que bastavan confundir el ingenio de Platon. He usado

(Illustre señor) destos preámbulos y corolarios para venir a este

punto. Conviene a saber que mi intencion no ha sido en la traducion

deste libro llegarme mucho a la letra, porque la letra mata, mas antes

al spiritu, que da vida, sino es quando fuere menester. Desta manera,

yo fiador, que la calabaça no salga vana, ni los que la gustaren

vuelvan desagradados, ni mal contentos ó confusos. Pero dirá alguno:

«en fin es calabaça»; yo lo confieso, pero no por eso se ha de dexar de

comer de ella, que ni ella comida hará mal estomago ni el nombre ha de

poner miedo a ninguno. Escrito está que infinito es el número de las

calabaças, y segun mi opinion no hay hombre que no lo sea, pero esta es

la diferencia, que unos disimulan más que otros, y aun veemos muchas

vezes que en la sobrehaz algunos parescen y son tenidos por calabaças y

no lo son del todo, aunque (como he dicho) lo sean en algo. Todas las

cosas perfectas no son estimadas por de fuera. Naturaleza es tan sabia

y discreta que puso la virtud dellas debaxo de muchas llaves. Como

paresce en los cielos y en la tierra: en la qual veemos que los arboles

tienen su virtud ascondida, y asimesmo el oro, y los otros metales.

¿Qué diremos de las piedras preciosas, que se hazen en la mar? Pues lo

mesmo podremos dezir que acaesce entre los hombres: que los más sabios

tienen su prudencia más ascondida, aunque en lo exterior sean tenidos

por livianos. A éstos soy cierto que no les dará hastío la corteza de

la calabaça, antes se holgarán de tocarla, porque saben que leyendola

gozarán de los secretos interiores que debaxo de la corteça, o por

mexor dezir del nombre de calabaça están encerrados. Reciva pues V.

m. este pequeño presente de la Zucca, o calabaça, que por haberla el

Doni cortado fresca con el rocío de la mañana, temo que de mis manos

no salga seca y sin çumo. Verdad es que he trabajado de conservarla en

aquella frescura (ya que no he podido mejorarla) que el Doni la cortó

de su propio jardín. Ella va a buena coyuntura: e que segun me paresce

agora es tiempo de las calabaças en esta tierra, aunque en otras sea

en Setiembre. Pienso que tomará V. m. tanto gusto que perdonará parte

de la deuda en que estoy, y acceptará el presente en servicio... De

Venecia a XXV de Setiembre MD.LI».

[34] Gran parte de los chistes ó _cicalamentos_, _baias_ y _chacheras_

del Doni (nombres que el traductor conserva) están fundados en

proverbios ó tienden á dar su explicación, por lo cual figura este

libro en la erudita _Monografía sobre los refranes, adagios_, etc.,

del Sr. D. José María Sbarbi (1891), donde pueden verse reproducidos

algunos de estos cuentecillos (pp. 392-393). Entre ellos está el

siguiente, que á los bibliófilos nos puede servir de defensa cuando

parece que nos detenemos en libros de poco momento.

«No me paresce cosa justa (me dixo el Bice) que en vuestra _Librería_

hagais memoria de algunos authores de poca manera y poco credito; pero

yo le dixe: las plantas parescen bien en un jardín, porque aunque ellas

no valgan nada, a lo menos hazen sombra en el verano. Siempre debriamos

discurrir por las cosas deste mundo, por que tales cuales son siempre

aprovechan para algo, por lo qual suelen dezir las viejas: «No hay cosa

mala que no aproveche para algo».

[35] Con las novelas esparcidas en las varias obras del Doni (que

además hizo una imitación del _Calila_ y _Dimna_) intitulándola

_Filosofia Morale_ (Venecia, 1552), formó una pequeña colección el

erudito Bartolomé Gamba, á quien tanto debe la bibliografía de la

novelística italiana (Venecia, 1815). Otra edición algo más amplia de

estas novelas selectas hizo en Luca, 1852, Salvador Bongi, reimpresa

con otros opúsculos del Doni en la _Biblioteca Rara_ de Daelli: _Le

Novelle di Antonfrancesco Doni, già pubblicate da Salvatore Bongi,

nuova edizione, diligentemente rivista e corretta. Con l'aggiunta

della Mula e della Chiave, dicerie, e dello «Stufajolo», commedia, del

medesimo Doni._ Milán, Daelli, 1863.

[36] _Mondi celesti, terrestri, e infernali, de gli Accademici

Pellegrini. Composti dal Doni; Mondo piccolo, grande, misto, risibile,

imaginato, de' Pazzi, e Massimo, Inferno de gli scolari, de'

malmaritati, delle puttane e ruffiani, soldati e capitani poltroni,

Dottor_ (sic) _cattivi, legisti, artisti, de gli usurai, de' poeti e

compositori ignoranti. In Venetia. Appresso Domenico Farri. MD.LXXV_

(1575).

[37] _Horas de recreacion, recogidas por Ludovico Guicciardino,

noble ciudadano de Florencia. Traducidas de lengua Toscana. En que

se hallaran dichos, hechos y exemplos de personas señaladas, con

aplicacion de diversas fabulas de que se puede sacar mucha doctrina._

(Escudo del impresor.) _Con Licencia y Privilegio Real. En Bilbao, por

Mathias Mares, Impressor d' el señorio de Vizcaya. Año de 1586._ 8.º,

208 pp.

Censura de Lucas Gracián Dantisco: «Por mandado de los señores d' el

Real Consejo he visto este libro intitulado _Horas de Recreacion_ de

Ludovico Guicciardino, traduzidas de Italiano en Español, y le he

conferido con su original impresso en Venecia, y hallo que no tiene

cosa contra la fe, ni contra buenas costumbres, ni deshonesta, antes

para que vaya mas casta la letura le he testado algunas cosas que van

señaladas, y emendado otras, sin las quales lo demas puede passar, por

ser lectura apacible, y al fin son todos apotegmas y dichos gustosos,

y de buen exemplo para la vida humana, y puestas en un breve y

compendioso tratado... (Madrid, 4 de Julio de 1584.)

Licencia á _Juan de Millis Godinez impresor_ (hijo de Vicente) para

imprimir las _Horas de Recreacion, las quales el avia hecho traduzir_.

(Madrid, 17 de Julio de 1584.)

Dedicatoria: «A la muy illustre señora dona Ginesa de Torrecilla, muger

d' el muy Ilustre señor Licenciado Duarte de Acuña, Corregidor d' el

señorio de Vizcaya, Vicente de Millis Godinez, traductor de esta obra».

No hay duda que esta edición es la primera, por lo que dice en la

dedicatoria: «y pareciéndome que para sacarle _esta primera vez á luz

en nuestra lengua vulgar_ tenia necessidad assi él como yo de salir

debaxo d' el amparo de quien las lenguas de los maldicientes estuviesen

arrendadas, lo quise hazer assi, por lo cual le dedico y le ofrezco á

V. m.».

Es libro raro como todos los impresos en Bilbao en el siglo XVI.

Sobre la familia de los Millis, que tanta importancia tiene en nuestros

anales tipográficos, ha recogido curiosas noticias D. Cristóbal

Pérez Pastor en su excelente monografía sobre _La Imprenta en Medina

del Campo_ (Madrid, 1895). Eran oriundos de Tridino, en Italia, y

estuvieron dedicados al trato y comercio de libros en Lyón y Medina

del Campo simultáneamente. Guillermo de Millis, el que podemos llamar

patriarca de la dinastía española, empieza á figurar en Medina como

librero en 1530, como editor en 1540 y como impresor en 1555. Hijo

suyo fué Vicente de Millis, librero é impresor como su padre, aunque

con imprenta pobre y decadente, que fué embargada por deudas en 1572.

Tal contratiempo le obligó á trasladarse á Salamanca, donde trabajó

en la imprenta de los hermanos Juntas, á quienes debió de seguir á

Madrid en 1576. Allí parece que mejoró algo de fortuna, imprimiendo por

cuenta propia algunos libros. Presumía de cierta literatura, puesto

que además de las obras de Guicciardino y Bandello llevan su nombre

_Los ocho libros de los inventores de las cosas_ de Polidoro Virgilio,

pero lo que hizo fué apropiarse casi literalmente la traducción que

Francisco Thamara había hecho del mismo tratado (Amberes, 1550)

expurgándola algo. De la que tiene el nombre de Millis no he manejado

edición anterior á la de Medina del Campo de 1599, pero de sus mismos

preliminares resulta que estaba traducida desde 1584. El privilegio de

esta obra, lo mismo que el de las _Horas de Recreación_, está dado á

favor de _Juan Millis Godinez impressor_, que por lo visto disfrutaba

de situación más bonancible que su padre. Aparece como impresor en

Salamanca, en Valladolid y en Medina del Campo hasta 1614. Á la misma

familia perteneció el acaudalado librero de Medina Jerónimo de Millis,

editor del _Inventario_ de Antonio de Villegas en 1577.

[38] Añádanse _La mayor victoria_, _El mayordomo de la Duquesa de

Amalfi_, _Los bandos de Sena_, _La quinta de Florencia_, _El desdén

vengado_, _El perseguido_ y alguna otra.

[39] Una de las más apreciables ediciones de las novelas de Bandello

fue hecha por un español italianizado, Alfonso de Ulloa, editor y

traductor ambidextro. _Il primo volume del Bandello novamente corretto

et illustrato dal Sig. Alfonso Ulloa. In Venetia, appresso Camillo

Franceschini MDLVI_, 4.º. Del mismo año son los volúmenes segundo y

tercero.

[40] _Historias tragicas exemplares sacados de las obras del Bandello

Verones. Nueuamente traduzidas de las que en lengua Francesa adornaron

Pierres Bouistau, y Francisco de Belleforet. Contienense en este libro

catorze historias notables, repartidas por capitulos. Año 1589. Con

Privilegio Real. En Salamāca, por Pedro Lasso impressor. A costa de

Iuan de Millis Godinez._ 8.º, 10 hs. prls. sin foliar, y 373 pp.

Tasa-Summa del Privilegio: «a Juan de Millis Godinez, vezino de

Medina del Campo, para que por tiempo de diez años... él y no otra

ninguna persona pueda hazer imprimir la primera parte de las Historias

Trágicas»... (18 de Setiembre de 1584). Aprobación de Juan de Olave:

«no hallo en él cosa que offenda a la religión catholica, ni mal

sonante, antes muchos y muy buenos exemplos y moralidad, fuera de

algunas maneras de hablar algo desenvueltas que en la lengua Francesa

(donde está mas estendido) deven permitirse, y en la nuestra no suenan

bien, y assi las he testado, y emendado otras».

_A. D. Martin Idiaquez, Secretario del Consejo de Estado del Rey

nuestro señor_ (dedicatoria):

«Considerando pues el Bandello, natural de Verona (N del A.: Es error:

Bandello nació en Castelnuovo en el Piamonte, y por su educación fué

lombardo.), author grave, el fruto, y riquezas que se pueden grangear

de la historia... recogio muchas y muy notables, unas acontecidas en

nuestra edad y otras poco antes, queriendo en esto imitar a algunos

que tuvieron por mejor escrevir lo succedido en su tiempo, y debaxo

de Principes que vieron, que volver a referir los hechos antiguos.

Lo qual haze con toda llaneza y fidelidad, sin procurar afeytes ni

colores rethoricos, que nos encubran la verdad de los succesos; y

destas escogi catorce, que me parecieron a proposito para industriar y

disciplinar la juventud de nuestro tiempo en actos de virtud, y apartar

sus pensamientos de vicios y peccados, y parecio me traduzirlas en la

forma y estilo que estan en la lengua Francesa, porque en ella Pierres

Bovistau y Francisco de Belleforest las pusieron con más adorno, y en

estilo muy dulce y sabroso, añadiendo a cada una un sumario con que las

hazen más agradables y bien recebidas de todos»... (De Salamanca, en

ocho de Julio 1589).

_Al lector_... «Me pareció no seria razon que la nuestra (lengua)

careciesse de cosa de que se le podia seguir tanto fruto, mayormente

que no hay ninguna vulgar en que no anden, y assi las recogi, añidiendo

o quitando cosas superfluas, y que en el Español no son tan honestas

como devieran, attento que la Francesa tiene algunas solturas que acá

no suenan bien. Hallarse han mudadas sentencias por este respeto, y las

historias puestas en capitulos porque la letura larga no canse»...

_Erratas.--Tabla de las Historias que se contienen en esta obra._

Historia primera. «De como Eduardo tercero Rey de Ingalaterra se

enamoró de la Condesa de Salberic, y como despues de averla seguido por

muchas vias se vino á casar con ella».

H. 2.ª «De Mahometo Emperador Turco, tan enamorado de una griega, que

se olvidaba de los negocios del imperio, tanto que se conjuraron sus

vassallos para quitarle el estado. Y cómo advertido mandó juntar los

Baxas y principales de su corte, y en su presencia él mismo le cortó la

cabeça, por evitar la conjuracion».

H. 3.ª «De dos enamorados, que el uno se mató con veneno y el otro

murió de pesar de ver muerto al otro». (Es la historia de Julieta y

Romeo.)

H. 4.ª «De una dama piamontesa, que aviendola tomado su marido en

adulterio la castigó cruelmente».

H. 5.ª «De como un cavallero valenciano, enamorado de una donzella,

hija de un official particular, como no pudiesse gozarla sino por via

de matrimonio, se casó con ella, y despues con otra su igual, de que

indinada la primera se vengó cruelmente del dicho cavallero».

H. 6.ª «De como una Duquesa de Saboya fue accusada falsamente de

adulterio por el Conde de Pancaller su vassallo. Y como siendo

condenada a muerte fue librada por el combate de don Juan de Mendoça

caballero español. Y como despues de muchos successos se vinieron los

dos á casar».

H. 7.ª «De Aleran de Saxonia y de Adelasia hija del Emperador Otton

tercero. Su huyda a Italia, y como fueron conocidos y las casas que en

Italia decienden dellos».

H. 8.ª «De una dama, la qual fue accusada de adulterio, y puesta y

echada para pasto y manjar de los leones, y como fue librada, y su

innocencia conocida, y el accusador llevó la pena que estava aparejada

para ella».

H. 9.ª «De la crueldad de Pandora, dama milanesa, contra el propio

fruto de su vientre, por verse desamparada de quien le avia engendrado».

H. 10.ª «En que se cuenta la barbara crueldad de un cavallero Albanes,

que estando en lo último de su vida mató a su muger, temiendo que

él muerto gozaria otro de su hermosura, que era estremada. Y como

queriendo tener compañia a su muger, se mató en acabandola de matar a

ella».

H. 11.ª «De un Marques de Ferrara que sin respeto del amor paternal

hizo degollar a su propio hijo, porque le halló en adulterio con su

madrastra, a la qual hizo tambien cortar la cabeça en la cárcel». (Es

el argumento de _Parisina_ y de _El Castigo sin venganza_.)

H. 12.ª «En que se cuenta un hecho generoso y notable de Alexandro de

Medicis, primero Duque de Florencia; contra un cavallero privado suyo,

que aviendo corrompido la hija de un pobre molinero, se la hizo tomar

por esposa; y que la dotasse ricamente».

H. 13.ª «De Mengublo Lercaro genovés; el qual vengó justamente en el

Emperador de Trapisonda el agravio que avia recebido en su corte. Y

la modestia de que usó con el que le avia offendido, teniendole en su

poder».

H. 14.ª «En que se cuenta como el señor de Virle, estuvo mudo tres

años; por mandado de una dama a quien servia, y como al cabo se vengó

de su termino».

Las dedicatorias de cada una de las novelas, parte esencialísima de la

obra de Bandello, que manifiestan el carácter histórico de la mayor

parte de sus relatos, faltan en esta versión, como en la de Belleforest.

[41] De Giraldi procede tambien otra comedia de Lope, _Servir a señor

discreto_.

[42] _Primera parte de las Cien Novelas de M. Ivan Baptista Giraldo

Cinthio: donde se hallaran varios discursos de entretenimiento,

doctrina moral y politica, y sentencias, y avisos notables. Traducidas

de su lengua Toscana, por Luys Gaytan de Vozmediano. Dirigidas á don

Pedro Lasso de la Vega, señor de las villas de Cuerva y Batres y los

Arcos._ (Escudo del Mecenas). _Impresso en Toledo por Pedro Rodriguez,

1590. A costa de Iulian Martinez, mercader de libros._

Las señas de la impresión se repiten al fin.

4.º, 288 hs.

Privilegio al traductor, vecino de Toledo, por ocho

años.--Dedicatoria.--Prólogo al lector.--Aprobación de Tomás Gracián

Dantisco.--Canción del Maestro Cristóbal de Toledo.--Estancias

del Maestro Valdivielso.--Soneto del Licenciado Luis de la

Cruz.--Texto.--Tabla sin foliar.--Nota final.

Esta traducción comprende sólo la introducción y las dos primeras

décadas: en total treinta cuentos ó _exemplos_, como el traductor los

llama. No abarca, por consiguiente, toda la primera parte italiana,

que llega hasta la quinta década inclusive. Algunos pasajes están

expurgados y una de las novelas sustituida con otra de Sansovino. Los

versos entretejidos en la prosa se traducen en verso.

Copiaré lo más sustancial del _prólogo al lector_, porque contiene

varias especies útiles, y el libro es muy raro:

«Lo mesmo entiendo que debio de considerar Juan Baptista Giraldo

Cinthio, quando quiso componer esta obra, el qual viendo que si

escrevia historia sola como la que hizo de Ferrara, no grangearia

sino las voluntades de aquellos pocos que le son afficionados, y si

cosas de Poesia, como el Hercules en estancias, algunas tragedias,

y muchos sonetos y canciones que compuso, no gustarian dello sino

los que naturalmente se inclinan a leerlo, quiso escrevir estas cien

Novelas, con que entendio agradar generalmente a todos. A los amigos

de historia verdadera con la que pone esparcida por toda la obra, a

los afficionados a Philosophia con el Dialogo de Amor que sirve de

introducion en esta primera parte, y los tres dialogos de la vida civil

que estan al principio de la segunda, a los que tratan de Poesia con

las canciones que dan fin a las Decadas, y a los que gustan de cuentos

fabulosos con ciento y diez que cuentan las personas que para esto

introduce, pues en todos ellos debe de haver muy pocos verdaderos,

puesto que muy conformes a verdad y a razon, exemplares y honestos.

Honestos digo, respecto de los que andan en su lengua, que para lo que

en la nuestra se usa no lo son tanto que se permitieran imprimir sin

hacer lo que se ha hecho, que fue quitarles lo que notablemente era

lascivo y deshonesto. Para lo qual uvo necessidad de quitar clausulas

enteras, y aun toda una novela, que es la segunda de la primera

Decada, en cuyo lugar puse la del Maestro que enseña a amar, tomada de

las ciento que recopiló el Sansovino. Esto y otras cosas semejantes

hallará quitadas y mudadas el que confiriere la traduzion con el

original, especialmente el Saco de Roma que se quitó por evitar algunos

inconvenientes que pudieran seguirse de imprimirle. No quise poner en

esta primera parte mas de veynte novelas, y la introducion con sus diez

exemplos, viendo que hazen bastante volumen para un libro como este que

por ser para todos ha de ser acomodado en el precio y en el tamaño.

Moviome a sacarle a luz el ser de gusto y entretenimiento, y ver que no

ay en nuestra lengua cosa deste subjeto que sea de importancia, pues

son de harto poca los que llaman _entretenimientos de damas y galanes_,

y pesavame que a falta de otros mejores los tomasse en las manos quien

alcançó a ver las Novelas de Juan Bocacio que un tiempo anduvieron

traduzidas, pues va de uno a otro lo que de oro terso y pulido a hierro

tosco y mal labrado. Aora tambien han salido algunas de las historias

trágicas traduzidas de frances, que son parte de las Novelas del

Vandelo autor italiano, y no han parecido mal. A cuya causa entiendo

que ya que hasta aora se ha usado poco en España este género de libros,

por no aver començado a traduzir los de Italia y Francia, no solo avrá

de aqui adelante quien por su gusto los traduzga, pero será por ventura

parte el ver que se estima esto tanto en los estrangeros, para que los

naturales hagan lo que nunca han hecho, que es componer Novelas. Lo

qual entiendo harán mejor que todos ellos, y mas en tan venturosa edad

qual la presente, en que como vemos tiene nuestra España, no un sabio

solo como los Hebreos a Salomon, ni dos como los Romanos, conviene

a saber Caton y Lelio, ni siete como los Griegos, cuyos nombres son

tan notorios, sino millares dellos cada ciudad que la illustran y

enriquezen. Entretanto yo que he dado principio a la traduzion de esta

obra del Giraldo la yre prosiguiendo hasta el fin, si viere que se

recibe con el gusto y aplauso que el ingenio de su auctor pide, y mi

trabajo y voluntad merecen».

[43] _Primera y segunda parte del honesto y agradable entretenimiento

de damas y galanes, compuesto por Ivan Francisco Carvacho, Cavallero

Napolitano. Traduzido de lengua Toscana, en la nuestra vulgar, por

Francisco Truchado, vezino de la ciudad de Baeça. Con Privilegio. En

Madrid, por Luys Sanchez: Año M.D.XCVIII. A costa de Miguel Martinez,

mercader de libros._

8.º, 8 hs. prls. 287 pp.

Tassa.--Erratas.--Privilegio.--Dedicatoria.--Al discreto y prudente

lector: «No os maravilleis, amigo Lector, si á caso huvieredes leydo

otra vez en lengua Toscana este agradable entretenimiento, y agora le

hallasedes en algunas partes (no del sentido) diferente: lo que hize

por la necessidad que en tales ocasiones se deve usar, pues bien sabeis

la diferencia que hay entre la libertad Italiana y la nuestra, lo qual

entiendo será instrumento para que de mí se diga que por emendar faltas

y defetos agenos saco en público los mios; por tanto (prudentissimo

Letor) suplico os los corrijays, y amigablemente emendeys, porque mi

voluntad y deseo fue de acertar con la verdadera sentencia, y ponerlo

en estilo más puro y casto que me fue possible, y que vos escardando

estas peregrinas plantas, cogiessedes dellas sus morales y virtuosas

flores, sin hazer caso de cosas que sólo sirven al gusto. Atrevime

tambien a hermosear este honesto entretenimiento de damas y galanes,

con estos ultimos y agenos versos de divino juyzio compuestos. Y

usar de diferente sentido, no menos gustoso y apacible que el suyo

propio, porque assi convino, como en la segunda parte deste honesto

entretenimiento vereys».

(Estos versos, que por lo visto no pertenecen á Truchado, y son por

cierto detestables, sirven para sustituir á los enigmas del original,

que ofrecen casi siempre un sentido licencioso.)

Soneto de Juan Doncel.

No tengo ni he visto más que el primer tomo de esta edición.

--_Primera parte del honesto y agradable entretenimiento_... (ut

supra). _Con licencia. En Pamplona, en casa de Nicolás de Assiayn,

Impressor del Reyno de Navarra. Año 1612. A costa de Iuan de Bonilla,

Mercader de libros._

8.º, 203 pp.

Aprobación de Fr. Baltasar de Azevedo, de la Orden de San Agustin (4

de Septiembre de 1612).--Erratas.--Licencia y Tassa.--_Al discreto y

prudente lector_ (prólogo).--Soneto de Gil de Cabrera.

--_Segunda parte_... Pamplona, Nicolás de Assiayn, 1612.

8.º, 4 hs. prls., 203 foliadas y una en que se repiten las señas de la

edición. Los preliminares son idénticos, salvo el soneto, que es aquí

el de Juan Doncel y no el de Gil de Cabrera.

[44] Es muy verosímil que las _Historias prodigiosas_ se imprimiesen

por primera vez en Sevilla, donde tenía su establecimiento tipográfico

Andrea Pescioni. Pero no encuentro noticia alguna de esta edición, y

sólo he manejado las dos siguientes:

--_Historias prodigiosas y maravillosas de diversos svcessos acaescidos

en el mundo. Escriptas en lengua Francesa, por Pedro Bouistau, Claudio

Tesserant, y Francisco Belleforest. Traducidos en romance Castellano,

por Andrea Pescioni, vezino de Seuilla. Dirigidas al muy Illustre

señor Licenciado Pero Diaz de Tudanca, del Consejo de su Magestad, y

Alcalde en la su casa y Corte. Con Privilegio. En Medina del Campo.

Por Francisco del Canto. A costa de Benito Boyer, mercader de libros.

MD.LXXXVI._

8.º, 391 folios.

Aprobación de Tomás Gracián Dantisco (Madrid, 10 de Noviembre

de 1585).--Privilegio á Andrea Pescioni por seis años (Monzón,

29 de Noviembre 1585).--Dedicatoria.--_Al cristiano lector_

(prólogo).--Texto-Tabla de capítulos.--Tabla alfabética de todas las

cosas más señaladas.--Catálogo de los autores citados.--Fe de erratas.

--_Historias prodigiosas_... _Con licencia. En Madrid, por Luis

Sanchez. Año 1603. A costa de Bautista Lopez, mercader de libros._

8.º, 8 hs. prls., 402 pp. dobles y 5 hs. más sin foliar para la tabla.

Tasa (Valladolid, 19 de Julio 1613).

Aprobación de Gracián Dantisco.--Erratas.--Licencia (Valladolid, 15 de

Mayo de 1603).--Dedicatoria y prólogo, lo mismo que en la primera, de

la cual ésta es copia exacta.

En el prólogo dice Pescioni:

«Algunos años ha que vi la primera parte de aquestas _Historias

Prodigiosas_, que en lengua Francesa escrivio el docto y ilustre varon

Pedro Bouaistau, señor de Launai, y me parecio obra que merecia estar

escrita en los coraçones de los fieles: porque con singular erudicion,

y con vivos y maravillosos exemplos nos enseña y dotrina; y luego me

dio voluntad de traduzirla y por entonces no pude poner en execucion mi

desseo, porque hallé que aquel libro estava imperfeto y defetuoso de

algunas hojas, de que avia tenido culpa la ignorancia de alguno, que

por no aver conocido aquella joya se las avia quitado, para desflorarla

de algunas pinturas y retratos que en el principio de cada capitulo

tenia, que la curiosidad del autor avia fecho retratar, para con mayor

facilidad representar a los ojos de los letores las Historias y casos

que en ellas se contenian: de que recibi no pequeño desgusto, y procuré

que de Francia me fuesse traydo otro de aquellos libros, y se passaron

muchos meses antes que huviesse podido conseguir mi intento; pero con

la mucha diligencia y cuydado que en ello puse, le consegui, y aun

aventajadamente, porque me fue traydo el original de que he sacado

aquesta mi traducion, que no sólo lo fue de aquella obra que tanto

avia deseado, mas aun tuvo añadidas otras tres partes que tratan del

mismo sugeto, que han escrito dos eruditos varones, quales son Claudio

Tesserant y Francisco Belleforest...

«En el traduzir no he guardado el rigor de la letra, porque como cada

lengua tenga su frasis, no tiene el de la una buena consonancia en la

otra; sólo he procurado no apartarme del sentido que tuvieron los que

lo escrivieron, y aun en aquesto he excedido en algunos particulares

casos, porque dizen algunas cosas que en aquesta lengua no fueran

bien recebidas, y por la misma causa he cercenado algunas dellas.

Tambien he dilatado otras algunas, por hazerlas más inteligibles,

que estavan cortas, porque el original las suple con los retratos de

las figuras que en él estan debuxadas, y en esta traducion no se han

podido estampar _por la carestia assi del artifice como de la obra.

Assimismo he encubierto y dissimulado algunos nombres de personas que

en el discurso de aquesta obra se citan, por no ser catolicos_, que mi

intento ha sido que no haya cosa con que las orejas de los pios puedan

ser ofendidas: aunque bien se conoce que el mismo intento tuvieron los

autores originarios de aquestas historias, _mas en su natural patria

les es concedido más libertad, debaxo de ser catolicos_»...

Al fin añadió el traductor tres _historias_ de su cosecha:

Cap. I: «De un monstruo que el año de mil y quinientos y cincuenta y

cuatro nacio en la villa de Medina del Campo».

Cap. II: «De un monstruo que el año 1563 nacio en Jaen». (Esta

historia, verdaderamente monstruosa, de un sacerdote sacrílego recuerda

la manera de los cuentos anticlericales que Fr. Anselmo de Turmeda

intercaló en su _Disputa del Asno_.)

Cap. III: «De un prodigio que el año 1579 se vio en Vizcaya, cerca de

la villa de Bermeo».

Además intercala en el texto alguno que otro párrafo suyo, por ejemplo

éste (fol. 54 de la edición de Madrid), al tratar de ciertos peces

voladores:

«Uno de aquestos mismos pescados monstruosos, ó particular especie

de voladores, he visto yo el traductor de aqueste libro en el museo

de Gonçalo Argote de Molina, ilustre cavallero de aquesta ciudad de

Sevilla y veynteiquatro de ella, provincial de la Santa Hermandad de

la provincia del Andaluzia, que tiene de muchos libros raros y otras

varias curiosidades; el qual despues presentó a Mateo Vazquez de Leca,

secretario de la Magestad del Catolico Rey don Felipe nuestro señor,

único protector de los virtuosos».

Ocasionalmente traduce algunos versos de Virgilio, Horacio y Lucano, y

también algunos de Ronsard (pp. 254, 255, 384, 395), de _Boyssiero_ (p.

388) y de otro poeta francés (en lengua latina) cuyo nombre no expresa

(p. 292). Estas versiones no son inelegantes, como puede juzgarse por

estas dos cortísimas muestras del «famoso poeta Pedro Ronsardo, en

algunos de sus graves versos que escribió, abundosos de admirables

sentencias»:

El valeroso padre siempre engendra

Al hijo imitador de su grandeza,

Y assi por solo el nombre de la raza

Es el joven caballo apetecido,

Y el podenco sagaz sigue al venado

Sólo imitando a sus progenitores,

Que es cosa natural el heredarse

De los padres los vicios y virtudes.

* * * * *

Los malos acarrean en la tierra

Pestes, hambres, trabajos y tormentos,

Y causan en el aire mil rumores,

Para con el estruendo amedrentarnos,

Y vezes hay nos fingen a la vista

Dos Soles, o la Luna escura y negra,

Y hazen que las nubes lluevan sangre,

Y que horrendos prodigios se nos muestren.

Andrea Pescioni, sin duda oriundo de Italia, empieza á figurar en

Sevilla como editor por los años de 1572, dando trabajo á las prensas

de Juan Gutiérrez y Álvaro Escribano, que estamparon á su costa

algunos libros, entre ellos el Solino, _De las cosas maravillosas del

mundo_, traducido por Cristóbal de las Casas (1573). En 1581 tenía ya

imprenta propia, de la cual salieron una porción de libros que hoy son

joyas bibliográficas, como el _Libro de la Montería_ de Alfonso XI y

el _Viaje ó Itinerario_ de Ruy González de Clavijo en su embajada al

Gran Tamerlán, publicados uno y otro por Argote de Molina; la _Crónica

del Gran Capitán_, los _Diálogos_ de Bernardino de Escalante, varias

colecciones poéticas de Juan de la Cueva, Joaquín Romero de Cepeda,

Pedro de Padilla, y el rarísimo tomo que contiene _Algunas obras de

Fernando de Herrera_. Desde 1585 Pescioni aparece en sociedad con Juan

de León. Hasta 1587 se encuentra su nombre en portadas de libros.

Vid. Escudero y Peroso, _Tipografia Hispalense_ (Madrid, 1894), p. 33,

y Hazañas y la Rua, _La Imprenta en Sevilla_ (Sevilla, 1892), pp. 82-84.

[45] Capítulos XXXIV de la primera parte de la _Silva_, XV, XXIX, XXXI

y XXXIII de la _Silva_.

[46] «Cosa muy contraria a la comun orden de naturaleza, y por esto yo

no la creo». (Cap. XI de la tercera parte de la _Silva_.)

[47] Cap. XXIII de la primera parte de la _Silva_: _Del admirable nadar

de un hombre, de do parece que tuvo origen la fabula que el pueblo

cuenta del pece Nicolao_»...

«Desde que me sé acordar, siempre oí contar a viejas no sé qué cuentos

y consejas de un pece Nicolao, que era hombre y andaba en la mar... Lo

qual siempre lo juzgué por mentira y fabula como otras muchas que asi

se cuentan... Y en el caso presente he creydo que esta fabula que dicen

del pece Nicolao trae su origen, y se levantó de lo que escriven dos

hombres de mucha doctrina y verdad: el uno es Joviano Pontano, varon

dotissimo en letras de humanidad, y singular poeta y orador, segun

sus libros lo testifican. Y el otro Alexandro de Alexandro, excelente

jurisconsulto y muy docto tambien en humanas letras, el qual hizo un

libro llamado _Dias geniales_, que contiene muy grandes autoridades»...

[48] Caps. XLIV y XLV de la primera parte de la _Silva_ y XXVII de la

tercera: «en el qual se trata y determina en qué parte y signo del

Zodiaco se hallaba el Sol en el instante de su creacion, y assi la Luna

y otros planetas, y qué principio fue el del año y de los tiempos, y en

qué parte de nuestro año de agora fue aquel comienço».

[49] Caps. XXII de la cuarta parte, XIX, XX y XXI de la tercera.

[50] Cap. XLIII de la segunda parte: «De una muy subtil manera que tuvo

Archimedes para ver cómo un platero avia mezclado plata en una corona

de oro y quanta cantidad, sin deshazer la corona. Y otras algunas cosas

deste notable varón».

La principal fuente de este capítulo es Vitruvio en el libro sexto de

su _Tratado de arquitectura_.

[51] Cap. XII de la segunda parte: «Do se cuentan algunas cosas muy

extrañas, que se hallaron en montes y piedras, que parece aver quedado

desde el diluvio general, o a lo menos su causa es muy obscura y

incognita».

[52] Parte primera. Cap. XX: «De la extraña y fiera condicion de Timon

ateniense inimicissimo de todo el género humano, de su vida quál era,

y dónde y cómo se mandó enterrar». Es muy verosímil que este capítulo,

traducido al inglés en el _Palace of Pleausere_ de Painter (_Of the

straunge and beastlie nature of Timon of Athens, ennemie to mankinde,

with his death, buriall and epithafe_), sea la verdadera fuente del

_Timon de Atenas_ de Shakespeare, más bien que la _Vida de Marco

Antonio_ por Plutarco.

Cap. XXVII: «De la extraña condicion y vida de Diógenes Cinico

philosopho, y de muchas sentencias notables suyas, y dichos, y

respuestas muy agudas y graciosas».

Cap. XXXIX: «De la estraña opinion y condicion de dos philosophos, uno

en llorar y otro en reyr, y por qué lo hazian, y otras cosas dellos».

Parte segunda. Cap. XXVIII: «Del excelentissimo capitan y muy poderoso

rey el gran Tamorlan, de los reynos y provincias que conquistó, de su

disciplina y arte militar».

Cap. XXIX: «De los extraños y admirables vicios de Heliogabalo,

Emperador que fue de Roma, y de sus excesos y prodigalidades

increybles».

Parte primera. Cap. XIII: «De qué linaje y de qué tierra fue Mahoma, y

en qué tiempo començó su malvada seta, que por pecado de los hombres

tan extendida está por el mundo».

Parte cuarta. Caps. X y XI: «Historia de los siete sabios de Grecia».

[53] Parte tercera. Cap. XXIV: «En que se contiene la hystoria de una

gran crueldad que usó Alboyno Rey de los Longobardos con Rosimunda

su muger, y la extraña manera y maldad con que se vengó ella del mal

sucesso que ella y los que fueron con ella uvieron».

[54] Parte primera. Cap. IX: «De una muger que andando en abitos de

hombre alcançó a ser sumo Pontífice y papa en Roma, y del fin que uvo,

y de otra muger que se hizo Emperador, y lo fue algun tiempo». Esta

patraña, que se encuentra en todas las ediciones de la _Silva_ hasta la

de Lyon, 1556, que es la que manejo, desapareció en las del siglo XVII.

Fue expurgada también en muchos ejemplares del _Libro de Juan Bocacio

que tracta de las ilustres mujeres_, del cual existen, por lo menos,

dos ediciones góticas en lengua castellana.

[55] Entre los cuentos tomados de las _Noches Áticas_, algunos, como

el del león de Androcles, habían sido utilizados ya por Fr. Antonio

de Guevara. De Aulo Gelio procede también la anécdota del litigio

de Evathlo, tan popular en las antiguas escuelas de dialéctica y

jurisprudencia. «De un pleyto que huvo entre un discipulo y su maestro

tan subtil y dudoso, que los jueces no supieron determinarlo, y queda

la determinacion al juyzio del discreto lector». (Parte primera. Cap.

XVIII)

[56] Caps. XVII, XVIII y XIX de la parte segunda de la _Silva_.

[57] Parte segunda. Cap. XI. «De un notable trance y batalla que uvo

entre dos cavalleros castellanos, en el qual acaescio una cosa muy

notable pocas vezes vista».

[58] Parte tercera. Cap. XXV. «De un muy hermoso engaño que una reyna

de Aragon hizo al Rey su marido, y como fue engendrado el Rey D. Jayme

de Aragon su hijo».

En el cap. VIII, parte primera, «Sobre los inventores de la

artillería», cita un libro probablemente apócrifo pero muy anterior,

como se ve, á Fr. Prudencio de Sandoval que con frecuencia le alega.

«En la corónica del rey don Alonso que ganó a Toledo escrive don Pedro

Obispo de Leon, que en una batalla de mar, que huvo entre el armada del

rey de Tunez y la del rey de Sevilla, moros, a quien favorecia el rey

don Alonso, los navios del rey de Tunez trayan ciertos tiros de hierro

o lombardas con que tiravan muchos truenos de fuego; lo qual si assi

es, devia de ser artilleria, aunque no en la perfeccion de agora, y ha

esto más de quatrocientos años».

[59] _Los ocho libros de Polidoro Vergilio, ciudadano de Urbino, de los

inventores de las cosas. Nuevamente traducido por Vicente de Millis

Godinez, de Latin en Romance, conforme al que Su Sanctidad mandó

emendar, como por el Motu proprio que va al principio parece. Con

privilegio real, en Medina del Campo, por Christoval Lasso Vaca. Año

M.D.LXXXXIX._ 4.º.

De la popularidad persistente de este que pudiéramos llamar manual

del erudito á la violeta en el siglo XVI dan testimonio, en España,

el ridículo poema de Juan de la Cueva, _De los inventores de las

cosas_, en cuatro libros y en verso suelto; el _Suplemento á Virgilio

Polidoro_, que tenía hecho aquel estudiante que acompañó á D. Quijote

á la cueva de Montesinos, declarando por muy gentil estilo cosas de

gran sustancia, que el autor _De rerum inventoribus_ se había dejado

en el tintero, y la _República Literaria_ de Saavedra Fajardo, en

que Polidoro es uno de los guías del autor por las calles de aquella

república, juntamente con Marco Terencio Varrón.

[60] Parte cuarta. Cap. XXI. «De quan excelente capitan fue Castrucho

Astracano, su estraño nacimiento y sus grandes hazañas, y como acabó».

Al fin dice: «Leonardo de Arecio, y Blondo, y sant Antonino, y

_Machabello_ (a quien yo más he seguido) lo escriven, a ellos me

remito».

[61] Parte cuarta. Cap. XX. «En el qual se cuenta una conjuracion muy

grande, y subito alboroto acaecido en la ciudad de Florencia, y las

muertes que en ella por él se siguieron».

[62] _Petri Mexiæ hominis philosophi nomen absque ullis bonis

literis ridicule sibi arrogantis_, dice de él con su habitual pasión

Reinaldo González de Montes tratando de los enemigos del doctor

Egidio (_Inquisitionis Hispanicæ Artes_, Heidelberg, 1567, pág.

272 de la reimpresión de Usoz en el tomo XIII de los _Reformistas

antiguos españoles_). Si este testimonio puede recusarse por parcial

y sospechoso, parece, en cambio, algo exagerado el encomio de Juan de

Mal-Lara, el cual dice que Mexia «meresce ganar eterna fama, y ser

tenido por el primero que en Hespaña començo a abrir las buenas letras»

(_Philosophia Vulgar_, fol. 109), pues aun entendiéndose _abrir_ en el

sentido de vulgarizar no fue el primero ni con mucho».

[63] Y ya se lo parecería sin duda á los hombres que podemos considerar

como excepcionales en su tiempo. D. Diego de Mendoza decía de ella,

entre burlas y veras, en la segunda carta de _El Bachiller de Arcadia_,

poniendo la picante censura en boca del asendereado capitan Pedro de

Salazar: «Yo veo que Pero Mexía agrada á todo el mundo con aquella su

_Silva de varia leccion_; pues ¡Cuerpo ahora de San Julian! ¿por qué mi

coronica no ha de agradar á todos muy mejor? Pues que aquella _Silva_

no es otra cosa sino un paramento viejo de remiendos y una ensalada de

diversas yerbas dulces y amargas, y en mi libro no se hallará una vejez

ni una antigüedad, aunque el dotor Castillo le destilase por todas

sus alquitaras. Y Pero Mexía no puso en toda su _Silva_ de su cosecha

un árbol siquiera...». (Respuesta del capitán Salazar al Bachiller de

Arcadia.--_Sales españolas_ de Paz y Melia, I, 88).

[64] _Libro llamado Silva d' varia leciō dirigido a la S. C. C. M. d' l

Emperador y rey ñro señor dō Carlos quinto deste nombre. Cōpuesto por

un cavallero de Sevilla llamado Pero Mexia... con privilegio imperial._

M.D.XL.

(_Al fin_): «_Deo gratias._ Fue imprimido el presente libro en la muy

noble y muy leal ciudad de Sevilla por Dominico de Robertis impressor,

con licencia y facultad de los muy reverēdos señores el señor licēciado

del Corro inquisidor apostolico y canonigo y el señor licēciado

Fes-miño (sic) provisor general y canonigo d' sta dicha ciudad, aviendo

sido examinado por su comission y mādado: por los muy reverendos

padres Rector y colegiales del colegio de Sto. Thomas de la ordē de

Santo Domingo de la dicha ciudad. Acabosse en el mes d' Julio de mil

y quinientos y [=q]renta años». Fol. let. gót. VIII hs. prls. y 136

foliadas.

El norteamericano Harrise es el único bibliógrafo que describe

esta edición rarísima, en sus adiciones á la _Biblioteca Americana

Vetustissima_, y Brunet copia la noticia en el _Suplemento_.

--_Silva de varia lecion cōpuesta por un cavallero de Sevilla llamado

Pero Mexia segūda vez impressa y añadida por el mismo autor. M.D.XL._

(_Al fin_): «Fue impresso el presente libro en la muy noble y muy

leal ciudad de Sevilla en las casas de Juan Crōberger, con licencia y

facultad de los muy reverēdos señores el licēciado del Corro inquisidor

apostolico y el señor licēciado Temiño, provisor general y canonigo

desta dicha ciudad, aviendo sido examinado por su comission y mandado.

Año de mill y quinientos y cuarenta. A XII dias de Deciēbre».

Esta edición, aunque del mismo año que la primera, es enteramente

distinta de ella, puesto que no sólo tiene corregidas las erratas, sino

añadidos diez capítulos, según expresa el autor de la advertencia.

Lleva después del proemio una Tabla de los autores consultados, y un

epigrama de Francisco Leandro, que no sabemos si estará en la primera.

--_Silva de varia lecion_...

(_Al fin_): «Sevilla, Juan Cromberger, _1542, a XXii dias del mes de

Março_».

En el encabezamiento del libro se dice que esta «nuevamente agora

corregido y emendado, y añadidos algunos capitulos por el mismo autor».

La obra está dividida en tres partes, las dos primeras tienen el mismo

número de capítulos que las ediciones posteriores; la tercera sólo

26, á las cuales se añadieron después 10. Acaso estén ya en las dos

ediciones siguientes, que no conozco:

--Sevilla, 1543.

--Anvers, 1544.

--1547. La citan los traductores de Ticknor, sin especificar el lugar.

--_Silva de varia lection cōpuesta por el magnifico cavallero Pero

Mexia nuevamēte agora en el año de mil y quinientos y cincuenta y uno.

Añadida en ella la quarta parte por el mismo autor: en la qual se

tractan muchas cosas y muy agradables y curiosas._ Valladolid, 1551,

por Juan de Villaquirán.

Dudo que esta sea la primera edición en que apareció la cuarta parte,

compuesta de 22 capítulos. Lo natural es que se imprimiese antes en

Sevilla. El privilegio está dado á «D. Francisco Mexía, hijo de Pero

Mexía, nuestro coronista defuncto».

Todas las ediciones hasta aquí citadas son en folio y en letra gótica.

Entre las posteriores, casi todas en octavo y de letra redonda, debe

hacerse especial mención de la de Zaragoza, 1555, que contiene una

quinta y sexta parte de autor anónimo, que al parecer tuvieron poco

éxito, pues no se las encuentra en las demás ediciones del siglo XVI.

Estas son innumerables: Valencia, 1551; Venecia, 1553, 1564, 1573;

Anvers, 1555, 1564, 1593; Sevilla, 1563 y 1570; Lérida, 1572... Como

la mayor parte de estas ediciones están hechas en país extranjero,

conservan todavía el cuento de la Papisa Juana, que se mandó expurgar

en España, y que no sé cómo habían dejado correr los inquisidores Corro

y Temiño.

El curioso elogio de D. Fernando Colón, que hay en el capítulo de las

librerías (III de la tercera parte) y algún otro pasaje más ó menos

relacionado con las Indias, ha hecho subir el precio y estimación

de las primeras ediciones de la _Silva_, buscadas con afán por los

americanistas.

Entre las pocas ediciones del siglo XVII son curiosas las de Madrid,

1669 y 1673, por Mateo de Espinosa y Arteaga. Una y otra contienen

la quinta y sexta parte de la edición de Zaragoza, que no creemos

auténticas, aunque el encabezamiento de la quinta dice que hay en ella

«muchas y agradables cosas, que dexó escriptas el mesmo autor, aora

nuevamente añadidas con el mesmo lenguaje antiguo en que se hallaron».

El estilo no parece de Pero Mexía, pero los materiales históricos y

geográficos son del mismo género que los que él solía utilizar. Hay

en estas adiciones una breve historia del Ducado de Milán, dividida

en cuatro capítulos; biografías de Agesilao, Alejandro Magno, Homero,

Nino y Semíramis; disertaciones sobre antigüedades romanas y griegas,

sobre las artes mágicas, sobre los ritos funerales entre los indios de

Nueva España; descripciones de la Scitia, de la Etiopía, de la isla de

Ceylán y otros países remotos; algunos fragmentos de historia natural

sobre los elefantes y dragones, y un tratado bastante extenso sobre los

trabajos de Hércules. El caudal novelístico que puede entresacarse de

todo este fárrago es muy escaso.

[65] Sobre estas ediciones consúltese el _Manual_ de Brunet, sin

olvidar el _Suplemento_.

[66] Encuentro esta noticia en la _Biographie Universelle_ de Michaud,

1816, tomo XVII, pág. 452. La obra de Girardet se titula _Œuvres

diverses ou l' on remarque plusieurs traits des Histoires saintes,

profanes et naturelles_, Lyon, 1675, 12.º. Descubrió el plagio el abate

d'Artigny.

[67] Es el capítulo XXXVII de la primera parte de la _Silva_: «De una

muger que casó muchas veces y de otro hombre de la misma manera, que

casó con ella al cabo, y en qué pararon; cuenta se otro cuento de la

incontinencia de otra muger». Mexía, que siempre se apoya en alguna

autoridad, trae aquí la de San Jerónimo en su carta á Geroncia, viuda.

Hay una extraña novela anónima del siglo XVII: «Discursos de la viuda

de veinticuatro maridos», cuyo título parece sugerido por este cuento

de Pero Mexía.

[68] Vid. Garrett Underhill, _Spanish literature in the England of

the Tudors_ (New-York, 1899), pp. 258-259. Parece que además de la

_Silva_, traducida por Fortescue, consultó Marlowe otra fuente. _Magni

Tamerlanis vita_ de Pedro Perondino (Florencia, 1553).

[69] Las autoridades á que Lope se refiere en su dedicatoria son

puntualmente las mismas en que van fundados los capítulos X y XI de la

primera parte de la _Silva_: «quién fueron las bellicosisimas amazonas,

y qué principio fué el suyo, y cómo conquistaron grandes provincias y

ciudades, y algunas cosas particulares y notables suyas».

[70] Vid. Farinelli (Arturo), _Sulle ricerche ispano-italiane di

Benedetto Croce_ (en la _Rassegna Bibliografica della Letteratura

Italiana_). 1899, pág. 269.

No conozco el libro de E. Koeppel, _Studien zur geschichte der

italienischen Novelle in der englischen Literatur_, Strasburgo, 1892,

que allí se cita, y que, al parecer, da más detalles sobre esta

imitación.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 35 / 605 题