Al muy honorable señor William Hervey.»

Libertado López, proseguimos la obra de distribución. Pero de pronto

sentí los primeros síntomas de una enfermedad, que me obligaron a

volver con premura a Madrid. Ya de vuelta, me atacó una fiebre que

me retuvo en el lecho unas semanas. Tuve varios ataques de delirio;

durante uno de ellos me imaginé que estaba en la plaza de Martín

Muñoz empeñado en una lucha a muerte con el cabecilla Balmaseda.

Apenas me vi limpio de fiebre, se apoderó de mí una melancolía

profunda que me imposibilitaba para todo trabajo. Me recomendaron un

cambio de lugar y de aires, y me volví a Inglaterra.

La Biblia en España, Tomo III (de 3) O viajes, aventuras y prisiones de un inglés en su intento de difundir las Escrituras por la Península · 第 20 / 35 题