en trabajo, y por consiguiente en progreso, sin aludir de modo especial
a esa falange de poetas y pensadores que, en la historia intelectual
del país, exaltan el nombre nacional y son lucida parte de la
intelectualidad de nuestra América. Si en lo antiguo cuenta Guatemala
con Landivar, con Fray Matías Córdova, en lo moderno puede gloriarse
con los peregrinos ingenios de José Milla y Batres Montufar, con
Isisarri, Agustín Gómez Carrillo, Fernando Cruz, los Diéguez, Montufar,
Saravia, el malogrado Domingo Estrada y otros. Y en la actualidad con
el eminente doctor Ortega, con D. Antonio Batres Jauregui, con Salazar,
con Falla, con los insignes salvadoreños, a quienes Guatemala adoptara,
Joaquín Méndez y Francisco Castañeda, con Enrique Gómez Carrillo
y Tible Machado, cuyos nombres, célebre el uno en la literatura,
brillante el otro en la diplomacia y en el periodismo, figuran en la
prensa de Europa; con una juventud, en fin, que es florida corona de su
renacimiento intelectual.
ECUADOR
[Ilustración]
Quien estas líneas escribe ha conocido personalmente a dos de los
prohombres ecuatorianos que han tenido recientemente gran resonancia:
el general Eloy Alfaro, que ha sucumbido tan trágicamente, y el general
Leónidas Plaza. Tiene la idea de que ambos, conforme con sus pensares y
decires, han tenido espíritus de patriotas. Han hablado del bien de su
patria; han expuesto plataformas de libertad y de progreso. Han llegado
al poder, y la revolución ha aparecido, latente o estallante. ¿Es la
enfermedad endémica continental, apenas curada en los países grandes
del Sur a fuerza de inmigración y de trabajo? El caso es que, ahora
mismo, el cable comunica las noticias lamentables de ese país merecedor
de situación más brillante.
Sabido es que el Ecuador, en su primitiva época independiente, formó
parte del inmenso imperio que el conquistador Huaynacapac legó a sus
hijos Huáscar y Atahualpa. Dejó al primero el Perú con las tierras
meridionales hasta Chile, y a Atahualpa el Reino de Quito, como lo
habían poseído sus abuelos, los Shiris. Pero la rivalidad entre los dos
príncipes abrió una guerra desastrosa, en la cual estaban envueltos
aquellos reinos cuando llegaron los conquistadores Francisco Pizarro,
Diego de Almagro y Sebastián de Benalcázar. Con la toma de Quito, el
6 de Diciembre de 1534, el antiguo reino de Quito pasó a poder de la
Corona española. Hasta 1717 fué regido por un solo Virrey que residía
en Lima; su virreinato comprendía las Audiencias de Panamá, Caracas,
Santa Fe, Quito, Lima, Cuzco, Charcas, Santiago y Buenos Aires. Lo que
hoy forma la República del Ecuador, fué constituído en 1564 con el
nombre de Presidencia de Quito, siendo su primer Presidente D. Fernando
de Santillán. El Virreinato del Nuevo Reino de Panamá fué fundado en
1717, y a éste perteneció desde entonces aquella Presidencia, hasta el
24 de Mayo de 1822 en que Sucre, vencedor en Pichincha, desposeyó al
último Presidente, D. Melchor Aymerich. El Ecuador fué el país de la
América española que dió primero el grito de independencia, y el 10
de Agosto de 1809 organizó la primera Junta Revolucionaria, bajo la
presidencia del Marqués de Selva Alegre.
Hasta 1830, el Ecuador formó con la Nueva Granada y Venezuela, bajo el
gobierno de Bolívar, la República de la gran Colombia. Poco antes de la
muerte del Libertador y de la disolución de esta nacionalidad, tropas
peruanas invadieron el territorio ecuatoriano, pero fueron vencidas
por las colombianas, comandadas por Sucre, en la llanura de Tarqui.
Sin embargo, la gran República no pudo consolidarse; apenas duró ocho
años. Venezuela se separó en 1829 y el Ecuador en 1830, el mismo año de
la muerte de Bolívar. Entonces se constituyó el Ecuador en República
independiente, siendo proclamado primer Presidente constitucional, por
la Convención de Riobamba, en Agosto de 1830, el general Juan José
Flores.
Del régimen conservador militarista de Flores--dice un historiador--,
pasó la República al liberal moderado de Rocafuerte, que protegió la
instrucción pública y mejoró la hacienda nacional. Volvió Flores al
poder y permaneció en él, hasta que en 1845 le derrocó la revolución
del 6 de Marzo, que hizo surgir a la Presidencia a un civil, Roca,
cuyo gobierno fué respetuoso de la ley y las libertades públicas,
económico, honrado y magnánimo. Empatadas las votaciones para
Presidente de la República en el Congreso de 1849, entre los candidatos
general Antonio Elizalde y Diego Noboa, se elevó este político a la
Presidencia en 1851, y fué depuesto por Urbina, que subió al poder
apoyado por el liberalismo. Urbina expulsó a los jesuítas. Libertó a
los esclavos. A pesar de sus buenos hechos, su gobierno ha sido acusado
de desorganizador y militarista. Se levanta después la figura de
García Moreno, notable por sus grandes virtudes como por su crueldad.
El fanatismo religioso fué ley en su gobierno y le ha hecho célebre
en Europa. Su busto está en el Vaticano. Construyó la gran carretera
de Quito, inició el ferrocarril de Guayaquil a esa capital, y dió
gran impulso a las obras públicas. Le sucedieron Carrión y Espinosa,
hombres buenos, pero no políticos de grandes energías. Vuelto a la
Presidencia García Moreno, en 1869, gobernó por el terror del patíbulo,
que no escatimó, pero administró con pureza e inteligencia los
caudales públicos. Asesinado García Moreno en 1875, ocupó Borrego la
Presidencia, elegido por gran popularidad; pero antes de que pudiera
desarrollar su programa de gobierno, un teniente suyo, Veintemilla, se
levanta, y después de sangrientas batallas se hace nombrar Presidente.
Al expirar su período quiso reelegirse, dió un golpe de Estado, pero
una coalición conservadora liberal dió con él en tierra el 9 de Julio
de 1883. La Convención de 1884 nombró a Caamaño, Presidente. En su
administración se estableció el telégrafo en toda la República, y se
constituyó el ferrocarril de Durán a Yaguachi. Su época fué de lucha
contra la revolución liberal encabezada por Alfaro. Pero alcanzó a
cumplir su período y a hacer elegir a Antonio Flores (hijo del primer
presidente), cuyo gobierno, liberal moderado, se distinguió por su paz,
su cultura, su respeto a la ley y a las libertades. Flores eligió a
Cordero, que gobernó el país hasta 1895. Dimitió Cordero y sucedióle
Alfaro. Bajo este gobierno, la nación reformó sus instituciones
desde el punto de vista ampliamente liberal, y se llevó a cabo la
construcción del ferrocarril de Chimbo a Quito. Sucedió a Alfaro el
general Plaza, cuyo acentuado liberalismo continuó la gran reforma
iniciada por aquél. Para el período siguiente fué designado García,
hombre de negocios, de honorables antecedentes. Su gobierno fué
como los anteriores, de filiación liberal, pero no tuvo tiempo para
implantar sus ideales de administración, porque el descontento de
algunos elementos del partido liberal derrocó su gobierno, y llevó
de nuevo a Alfaro a la Presidencia de la República, desde 1906. Luego
ascendió al poder D. Emilio Andrade. Y a su gobierno han sucedido
los acontecimientos que, hasta estos momentos mantienen el país en
agitación.
Desde el punto de vista legislativo, el Ecuador es uno de los países
más adelantados del mundo. Tiene las leyes de Registro y Matrimonio
civil, con divorcio por causales que garantizan los derechos del
hombre, la mujer y la descendencia; el Fisco administra los bienes de
las comunidades católicas, con cuyo producto paga el culto, invirtiendo
el saldo en obras de beneficencia. La Constitución garantiza la vida,
la honra y la propiedad; en consecuencia, no hay pena de muerte,
esclavitud, recluta forzosa, impuestos ni servicios no establecidos por
la ley, fueros ni privilegios, juzgamientos por comisiones especiales
ni por leyes posteriores, prisión por deudas, incomunicación por
más de veinticuatro horas, ni tormentos; hay libertad de conciencia
o de cultos, de prensa, de asociación, de enseñanza, de industria,
de tránsito, de defensa y petición; es inviolable el domicilio y la
correspondencia epistolar y telegráfica; existe la igualdad ante la
ley, el derecho que uno sea considerado inocente mientras no se le
declare culpado, en debida forma, y de que no se le exija testimonio
en juicio criminal contra sí mismo o contra sus parientes, dentro del
cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.
La extensión territorial de la República es de 700.000 kilómetros
cuadrados, incluyendo las islas Galápagos, archipiélago que, al ser
abierto el Canal de Panamá, será de los más ricos centros comerciales
del Pacífico. Aunque la población es apenas de dos millones de
habitantes, la agricultura y la minería están en un estado floreciente.
Los metales que más se exportan son el oro de las minas y lavaderos de
la provincia de Esmeraldas; plata, de la provincia de Cañar; cobre,
carbón de piedra, lignita, azufre, mármoles, alabastros, piedra pómez
y para construcción de edificios, y petróleo. El sombrero de paja
toquilla o de Jipi-japa, llamado equivocadamente Panamá, es objeto
de un activo comercio con el exterior. Y como esta industria, otras
muchas han adquirido gran incremento en el país. Hay ingenios de
azúcar que tienen actualmente una capacidad productora de siete mil
toneladas anuales, y que puede decuplicarse sin más que apropiar
nuevos terrenos al cultivo de la caña, y establecer más maquinaria.
Existen también grandes fábricas de cerveza, de lienzos y bayetas, de
velas, jabón, fósforos, embarcaciones de madera y hierro, a la vela
y a vapor, de cigarros y cigarrillos, de perfumes, de calzado, de
chocolates, fundiciones, aserríos de madera, tenerías, etc., etc. Las
entradas fiscales se calculan en 15.500.000 sucres, y las constituyen:
los derechos de importación a las mercaderías extranjeras, cobrados
al peso; los derechos de exportación a los productos nacionales; los
estancos de sal y pólvora; contribución general; impuestos de timbres,
alcabalas, aguardientes, marcas de fábrica, minas y utilidades de
bancos. El total de la deuda pública, al 30 de Junio de 1909, era
de 43.142.392 sucres. La antigua deuda externa se convirtió en los
llamados _Bonos cóndores_ del ferrocarril de Guayaquil a Quito, que
ganan 4 por 100 de interés y 1 por 100 de amortización, y está reducida
ahora a 722.000 sucres. La deuda interna asciende a 11.000.000 de
sucres, de modo que las obligaciones del país con el exterior son
una mera garantía por la diferencia, 32 millones, y esto en forma
de garantía subsidiaria por el 6 por 100 de interés y 1 por 100 de
amortización de los bonos ferrocarrileros.
La intelectualidad de ese bello país ha tenido príncipes en el
continente. Baste con nombrar a Olmedo y a Montalvo. Otros han
ilustrado también la mentalidad de la República, entre ellos, los Mera,
el tan ingenioso Federico Proaño, el ilustre Numa Pompilio Llona,
Marieta Veintemilla y Eudófilo Alvarez.
EL SALVADOR
[Ilustración]
A no dudarlo, es el Salvador uno de los países más interesantes,
más laboriosos y más bellos de la América española. Sus pobladores,
dedicados en su mayoría a la agricultura y al comercio, le han hecho
alcanzar un gran desarrollo, no obstante su espíritu revolucionario,
por desgracia propio de casi todo el continente.
Fué El Salvador la primera tierra centro-americana que dió el grito de
libertad, el 5 de Noviembre de 1811, siendo gobernador español de la
provincia D. Antonio Gutiérrez de Ulloa, y capitán general del Reino
de Guatemala D. José de Bustamante y Guerra. Las ciudades de Metapán,
Zacatecoluca, Usulután y Chalatenango, unidas a la de San Salvador,
quisieron rebelarse contra el dominio de España y apoderarse de armas y
tesoros reales. Los iniciadores del movimiento fueron los presbíteros
D. Nicolás Aguilar y don Matías Delgado, D. Vicente Aguilar, D. Juan
Manuel Rodríguez, D. Manuel Aguilar y D. Manuel José Arce, quienes,
deponiendo al gobernador Ulloa, realizaron algo del plan libertador;
pero no fueron ayudados por las otras ciudades provinciales y se
desalentaron. El ayuntamiento de Guatemala envió en Diciembre del mismo
año a los regidores D. José M. Peinado y D. José de Aycinena, y ellos
pacificaron la capital, quedando el primero al mando de la provincia.
Más tarde, en 1814, Rodríguez y Arce quisieron rebelarse de nuevo, pero
fracasaron en este segundo intento, siendo encarcelados y permaneciendo
presos hasta un año antes de que los demás patriotas coronaran su
empeño y quedara hecha la Independencia nacional, el 15 de Septiembre
de 1821. El centenario de ese primer movimiento acaba de celebrarse con
toda brillantez.
En los últimos tiempos, la nación se ha encaminado por una vía de
progresos y de reformas. El doctor Zaldívar, a pesar de sus errores
políticos, fué un gobernante civilizador. El general Menéndez ha dejado
el recuerdo de su labor patriótica y de su actividad proba; y hoy, el
doctor Manuel E. Araujo ha iniciado su gestión gubernativa, inspirado
en los mejores propósitos y dando un ejemplo único de desinterés, de
voluntad, de concordia y de verdadera comprensión del destino a que
está llamado su pueblo valiente y trabajador. No hace mucho emitió, en
un mensaje a la Cámara Legislativa de la República, conceptos como los
siguientes, en que pueden apreciarse sus bien orientadas miras, siendo
El Salvador tierra esencialmente productiva, cuyo continuo desarrollo
agrícola se impone como primera condición de grandeza en el porvenir.
Decía el presidente Araujo, después de varias consideraciones:
«Estas máximas fecundas de la ciencia agronómica, que he tenido ocasión
de meditar y comprobar en las experiencias de mi vida de agricultor,
me hicieron pensar que, en un país esencialmente agrícola como el
nuestro, uno de los mayores bienes que el poder público puede hacer
a la sociedad, es la protección decidida y eficaz y la dirección
inteligente y científica de la agricultura nacional. La conservación y
el desarrollo de la riqueza pública, y base de la prosperidad general,
están a ese precio.
»Por eso fué que al organizar el Gabinete, el día mismo que tomé
posesión de la Jefatura suprema del Estado, mi primer cuidado fué la
creación del Ministerio de Agricultura, como órgano del Gobierno en sus
relaciones con esa industria importantísima, y llamé para su desempeño
a un ciudadano distinguido y agricultor muy prestigioso.
»El primer cuidado que se tuvo para la institución de este nuevo centro
orgánico del Estado, fué la fijación de su esfera de acción, por el
deslinde de sus atribuciones, conforme a los altos fines que, por
medio de él, intentó realizar en beneficio del país. A este propósito
obedeció el Decreto legislativo de 30 de Marzo del año anterior,
atribuyendo las funciones propias de su índole al Ministerio de
Agricultura.
»Para procurar mayores fondos aplicables a los servicios agrícolas
estaduales, se dictó, con fecha 8 del propio mes de Marzo, el acuerdo
que suprime el 6 por 100 que inmotivadamente devengaban los tesoreros
municipales por la recaudación de los fondos de agricultura, se
suprimieron algunos empleos innecesarios y se rebajaron sueldos
desproporcionados.
»Comprendiendo que un país que goza de un suelo tan fértil y apropiado
a múltiples cultivos remuneradores no debía limitarse a los ramos de
producción ya conocidos, se hizo al Poder Legislativo una iniciativa
para que dictara el decreto de 6 de Abril, que declara libre la
introducción al país de semillas para el cultivo del algodón, y de
maquinaria para la fabricación de tejidos y de otras industrias que se
relacionan con ese importante producto agrícola, debiendo celebrarse
cada cinco años exhibiciones de tejidos y otros productos extraídos del
algodón, y señalando premios a los mejor calificados en los concursos
respectivos.
»Por su parte, el Ejecutivo impulsará y acogerá todas aquellas
iniciativas tendientes al ensanche y perfeccionamiento de la industria
agrícola, que exige, especialmente, abandonar las rutinas y el
empirismo que la estacionan y comprimen.
»Para estimular la mejora de ciertas industrias agrícolas, se han
dictado disposiciones pertinentes. Para la selección de las razas
bovinas se prometió a un particular ayudarle con 50 pesos, por cabeza
de ganado de las razas llamadas Holstein o Durban, que introduzca
al país; y se ordenó la concesión de otras primas pecuniarias a los
introductores de ganado fino, vacuno o caballar.»
Como se ve, el actual gobernante salvadoreño presta lo mejor de
su atención al problema agrario, que es la más firme base de
engrandecimiento y de fortuna en nuestros países. Seguramente, la paz
de que goza el país, a pesar de incomprensibles tentativas de desorden,
da campo abierto a las iniciativas y trabajos del presidente. El
pueblo salvadoreño tiene razones para estar fatigado de vanas guerras
civiles, y es época de que lo dirijan hombres tan sanos y tan bien
orientados como el doctor Araujo, conocedores inmediatos de sus
necesidades, y que sepan expresar y realizar patrióticamente ideas para
el bien colectivo y nacional. Un país cuyo mandatario se funda «en las
experiencias de su vida de agricultor» para aconsejar, dirigir y obrar,
marcha, desde luego, con decisión, por vías de prosperidad.
En un esbozo de la reciente administración salvadoreña, dice una
autorizada pluma: «El doctor Araujo ha empezado una evolución lenta,
moderada, sin grandes sacudimientos, pero eficaz. Él, como los
ingleses, cree que el ejemplo y la costumbre nos llevarán al orden y a
la prosperidad; se desprende de las muchas facultades y prerrogativas
concedidas por el uso, aunque negadas por la ley, y uno de sus
propósitos más firmes ha sido el de seleccionar, como en efecto lo ha
hecho, el alto personal del gobierno, buscando el mérito en todas las
clases sociales, hasta encontrarlo tal vez en el apartado y modesto
gabinete de trabajo».
En cuanto a instrucción pública, los gobiernos recientes del Salvador
han puesto firme empeño en la propaganda de la cultura general, y puede
decirse que en este país no hay analfabetos. Con planteles escolares
de primera enseñanza para ambos sexos--montados según los métodos de
pedagogía más modernos--cuenta la República, y el actual gobierno les
presta todo el apoyo necesario, tanto como a la enseñanza secundaria y
a la facultativa, y los institutos, los colegios y la Universidad han
adquirido nuevos elementos y profesorado selecto, que atiende, sobre
todo, a la dignificación de los alumnos. Ultimamente, el gobierno ha
pedido a la república del Uruguay profesores, para el establecimiento
de una Escuela Normal.
El importante ramo de Obras públicas recibe asimismo en la actualidad
el laudable impulso del gobierno, y se trata de formar una asociación
de capitalistas del país para que tome a su cargo las obras nacionales.
Ello redundará en provecho propio, ejercitando y acreciendo las
energías domésticas.
La República del Salvador es el país más rico y más densamente poblado
de toda nuestra América, dada la poca extensión de su territorio que
mide a lo largo, de Este a Oeste, 160 millas geográficas, y a lo
ancho, de Norte a Sur, 60 millas, y lo habitan 1.100.000 almas. Las
finanzas de la nación, a pesar de las revueltas civiles que la han
envuelto con lamentable frecuencia, demuestran la prodigalidad del
suelo y el espíritu de laboriosidad de sus pobladores, puesto que la
exportación sobrepuja a la importación, como lo demuestra el cuadro
siguiente, que llega hasta hace seis años:
Importación. Exportación.
AÑOS Pesos plata. Pesos plata.
---- ------------ -------------
1902 6.181.816,43 10.278.315,98
1903 6.949.073,47 14.173.865,11
1904 8.123.348,18 16.588.611,77
1905 9.778.628,22 14.098.833,15
1906 9.368.299,35 16.308.554,32
Del progreso alcanzado por las rentas nacionales dan una idea concisa
los siguientes datos: la renta de importación produjo en 1911,
6.909.109,61 de pesos, contra 5.333.600,59 pesos en 1910, lo que acusa
un alza de más de un millón y medio de pesos. La renta de exportación
en 1911 rindió 989.678,23 pesos, y en 1910, 886.649,55 pesos, lo que
demuestra un aumento de cien mil y pico de pesos. La renta de licores
montó en 1911 a pesos 2.683.568,89, y en 1910, a 2.602.958,33 pesos,
dando un aumento de ochenta mil y pico de pesos. La renta de papel
sellado y timbres ascendió en 1911 a 335.575,28 pesos, y en 1910 a
397.912,24 pesos, dando un margen de treinta y siete mil y tantos pesos.
Los aumentos en el producto total de los impuestos, que equivalen al
16,29 por 100 alcanzado en sólo un año, son un guarismo que pone de
relieve la potencia productora del país. Mientras Francia en épocas
florecientes aumenta sus contribuciones indirectas en 2.30 por 100,
Inglaterra en 1,85 por 100, Alemania en 5,50 por 100, y Austria en 5,86
por 100, el Salvador da la alta proporción de 16,29 por 100.
En lo que respecta al ramo de telégrafos y teléfonos, la República
salvadoreña está muy bien servida. La red telegráfica, que contaba
con 2.386 millas, tiene hoy 187 más, y la telefónica, que tenía
1.783, tiene 329 más. Han sido instaladas estaciones de inalámbrico,
con fuerza suficiente para comunicarse a una distancia de 16 a 20
millas, alcanzando en tiempo favorable hasta 80. Por medio de estas
instalaciones modernas, el Salvador estará en comunicación directa con
las repúblicas de Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que cuentan también
con torres potentes. Pronto habrá estaciones, asimismo, en las costas
al Pacífico, de Guatemala y de Méjico, siendo todas ellas de gran
significación para el comercio internacional de los países centrales.
El sistema monetario salvadoreño también ha sido objeto de
modificaciones ventajosas. Ha aparecido recientemente un proyecto de
decreto, que regula y establece el talón de oro, teniendo por base la
unidad _colón_.
HONDURAS
[Ilustración]
Honduras es el país centro-americano más sujeto a su tradición. Lo
que pudiérase llamar su índole nacional, es inconfundible con la de
los otros países del centro de América, que han estado siempre en más
frecuente contacto con corrientes y elementos extraños.
Don Bartolomé Colón, hermano del gran Almirante descubridor del Nuevo
Mundo, se posesionó del territorio hondureño en Agosto del año 1502,
en nombre del soberano español. Desembarcó D. Bartolomé en un punto
que llamó Punta Coxinas, que hoy se llama Cabo Honduras. Se piensa,
generalmente, que el nombre del país es debido a la profundidad del
mar Caribe, que baña sus costas del Norte. Cuando el conquistador de
Méjico, Hernán Cortés, realizó su expedición a Honduras, atravesando
las selvas de los mayas, los españoles llamaban Hibueras o Higueras
a la comarca y, en recuerdo de la metrópoli europea, también la
designaron con el nombre de la Nueva Extremadura. Fué ardua la
expedición de Cortés. Este conquistador sometió a los indígenas, y
fundó la vieja ciudad que hoy es el puerto de Trujillo. Esforzados
conquistadores como Córdoba y Cristóbal de Olir continuaron las
expediciones, beneficiando la comarca con fuerza civilizadora que,
por el año de 1540, contaba con ciudades de significación, y con la
Audiencia, que poco más tarde fué trasladada a Guatemala. De aquel
tiempo a la época de la Independencia, Honduras fué una provincia
de la Capitanía General o Reino guatemalteco, con Nicaragua, Costa
Rica y el Salvador. Estas provincias se separaron de España en 1821 y
constituyéronse en estados soberanos, adoptando una forma confederal
que se llamó República de Centro-América. Después de un revoltoso
período, los estados soberanos se separaron en 1839, quedando, como
están hoy, constituidos en cinco repúblicas independientes.