VIII

Sí, calumnia cobarde,

tu maldad, como un charco, ni se agita

y tu lengua maldita

se arranca finalmente, pero tarde;

porque la frase artera

que lanzas al azar y medio trunca

ya no se borra nunca,

ni aunque Dios, si hay un Dios, lo dispusiera.

Nuevas poesías y evangélicas con un estudio del Dr. Alfredo Palacios · 第 59 / 75 题