Y la doblez, la astucia, la codicia;
La vileza del sable que amenaza;
La insidia ruín que a la virtud deshonra
Y a las turbas conturba y maniata;
La evidencia del mal, su negro imperio
Sojuzgando las cosas y las almas,
Cual si fuera la torpe levadura
Que lleva la creación en sus entrañas,
La genésica fuerza incontrastable,
El fiat inicial del protoplasma,--
Ésas son la verdad, Dios de los pueblos,
A cuyos pies la humanidad se arrastra
Como van los rebaños trashumantes
Hacia donde los vientos los arrebatan,
Los pluviales arroyos a los ríos,
¡Y a las aguas del mar todas las aguas!