¿Cómo podrás,

Si donde quiera que vas,

Se va tu Culpa tras tí?

Ni ¿dónde has de ir, si, aherrojado,

Llevas arrastrando al pié

La cadena que forjé

Del hierro de tu pecado?

HOMBRE.

Ahora ví, á su yerro atento,

Ser por quien mi desvarío,

Aplaudiendo al Albedrío,

Despeñó al Entendimiento.

SOMBRA.

Es verdad.

HOMBRE.

¿Luego no fué

Sueño?

SOMBRA.

Sí fué; que, pasada,

¿Qué ventura no es soñada?

HOMBRE.

La que pasó; bien se ve

En la distancia que haber

Suele entre cierto y fingido,

Que uno no ha sido, otro ha sido,

Aunque ha dejado de ser.

Y así, pues sé que es verdad

Que, aunque en este estado estoy,

Príncipe heredero soy,

Y que aquella majestad

No fué sueño, iré á cobralla.

SOMBRA.

Sueño fué para ese empeño,

Que toda la _Vida es Sueño_.

HOMBRE.

Luego ésta lo es: con que se halla

Tu réplica convencida,

Porque si la _Vida es_

_Sueño_, ¿no es fuerza despues

Que duerma esta triste vida,

Que á mejor vida despierte?

SOMBRA.

No, que si para estos lazos

Despertase allá en mis brazos,

Será aquí en los de la muerte.

HOMBRE.

¿Quién, para pedir aliento

Al Poder que me ha criado,

En tal lucha despeñado

No hubiera á su Entendimiento?

ESCENA XVIII.

EL HOMBRE, LA SOMBRA.—EL ENTENDIMIENTO.

ENTEND.

¿Qué importa que me despeñes

Tú, para que yo no muera,

Y en cualquier conflicto quiera

Que por mí te desempeñes?

HOMBRE.

¡Qué lealtad!

SOMBRA.

Es Vano intento;

Porque ¿qué importa á mi brío,

Si no cobra su Albedrío,

Que cobre á su Entendimiento,

El dia que merecer

Ni desmerecer podrá

Sin él?

ENTEND.

Llámale, y vendrá.

HOMBRE.

No me querrá obedecer,

Que es vasallo muy infiel.

ENTEND.

Aunque no quiera; pues...

HOMBRE.

Dí.

ENTEND.

Como él te llevó tras sí,

Tras tí puedes traerle á él;

O yo le traeré arrastrando,

Como tú el afecto des.

HOMBRE.

Sí doy.

ESCENA XIX.

EL HOMBRE, LA SOMBRA.—_Saca_ EL ENTENDIMIENTO AL ALBEDRÍO _como por

fuerza_.

ENTEND.

Pues ya está á tus piés.

ALBED.

Fuerza es que obedezca, cuando

Trocado tu afecto ví;

Pues del modo que cruel

Puedes despeñarle á él,

Puede él arrastrarme á mí:

¿Qué me quieres, pues?

ENTEND.

Que apliques

Una vez tu libre accion

Al fuero de la razon.

HOMBRE.

Que voluntario supliques

Al Poder que me crió,

Que perdone mi delito.

SOMBRA.

Siendo, como es, infinito,

Pues lo infinito ofendió,

¿Qué satisfaccion podrás

Dar tú, que infinita sea,

Por más que cobrarte vea

Tu Entendimiento, y por más

Que vea que tu Albedrío

Se sujeta á la razon?

ENTEND.

Ya que dar satisfaccion

No pueda, podrá su pío

Llanto al cielo enternecer,

Para que la dé quien pueda;

Pues poder al Poder queda,

Saber le queda al Saber,

Y amor al Amor, con que

Entera satisfaccion

Le saque de tu prision.

SOMBRA.

¿Quién ha dicho eso?

ENTEND.

La Fe.

SOMBRA.

¿Y cuándo eso será?

ENTEND.

Cuando

En este valle, que hoy ves,

Que de las lágrimas es,

Logre, gimiendo y llorando,

Que haciendo al abismo guerra,

Digan edades futuras...

MÚSICA.

_(Dentro.)_ _¡Gloria á Dios en las alturas,_

_Y paz al Hombre en la Tierra!_

SOMBRA.

¿Qué lejanas voces ¡cielos!

Tan desde otro siglo suenan

Misteriosas, que áun en éste

Me afligen y me atormentan?

HOMBRE.

¡Cielos! ¿Qué lejanas voces

Tan misteriosas son estas,

Que áun á vista del peligro

Me alivian y me consuelan?

SOMBRA.

Si de Sombra pasé á Sueño,

Si de Sueño á Culpa, y de ella

A Muerte, que introducida

Me trajo á matar resuelta...

HOMBRE.

Si de miserias pasé

A dichas, si luégo de ellas

A las miserias volví...

SOMBRA.

¿Qué me acobardan suspensas

Unas dulces voces?

HOMBRE.

Bien

Puede ser de las miserias

Volver á cobrar las dichas,

Pues dulces voces me alientan.

SOMBRA.

Por más que digan sonoras...

HOMBRE.

Puesto que repitan tiernas...

MÚSICA.

_Gloria á Dios_, etc.

SOMBRA.

Y pues él queda seguro

En fe de que mis cadenas

No podrán su Entendimiento

Ni su Albedrío romperlas,

Iré á saber del Lucero,

Pues siempre fueron sus ciencias

Mi oráculo, dónde ó cómo

Se oyen, y quién las alienta. _(Vase.)_

ESCENA XX.

EL HOMBRE, EL ENTENDIMIENTO, EL ALBEDRÍO.

HOMBRE.

Pues la Sombra se retira,

Sin proseguir en mi ofensa,

¿Quién duda que nueva aurora

Con nuevo sol amanezca?

Llega, Entendimiento, tú;

Tú, Albedrío, llega, llega;

Desatadme estas prisiones.

ENTEND.

No es posible deshacerlas,

Por más que los dos pongamos

Él la maña y yo la fuerza.

HOMBRE.

¡Ay infeliz! ¡Qué venturas,

Que por mí pude perderlas,

Por mí no pueda ganarlas!

ALBED.

¿De quién, siendo así, te quejas?

HOMBRE.

De tí, villano.

ALBED.

¿Hice yo

Más que estar á tu obediencia?

ENTEND.

Sí, pues entre el bien y el mal,

Al mal le inclinaste.

ALBED.

Hicieras

Lo que ahora; que el Albedrío

Inclina, pero no fuerza.

HOMBRE.

Calla, calla, que me afliges.—

Díme tú, que me consuelas,

¿Cúya aquella voz sería?

ENTEND.

No sé; pero alguna seña,

O viso, ó rasgo, ó bosquejo,

En alegórica idea

Hoy de místico sentido,

Pienso que nos representa

Futuras venturas, pues

Dijo, si bien se me acuerda...

MÚSICA.

_(Dentro.)_ _Gloria á Dios_, etc.

ESCENA XXI.

EL HOMBRE, EL ENTENDIMIENTO, EL ALBEDRÍO.—_Fuera de la gruta_ LA

SABIDURÍA, _de peregrino_.

PEREG.

_Gloria á Dios_, etc.

ALBED.

Oid, que un galan peregrino,

Las incultas asperezas

Penetrando del desierto,

Hácia esta parte atraviesa.

ENTEND.

Fatigado del camino,

Por estar todas sus sendas

Llenas de abrojos y espinas,

Bien en el cansancio muestra

Que desnudez, hambre y sed

Le afligen.

HOMBRE.

Si es en las penas

Consuelo, bien que penoso,

Tener compañero en ellas,

Llamadle ambos.

LOS DOS.

¿Peregrino?

SABID.

Si las dos voces concuerdan,

A un tiempo, de Entendimiento

Y Albedrío, bien espera

El Hombre que á ellas responda.—

¿Quién me llama?

HOMBRE.

Quien desea

Valerse de vos en tantas

Desdichas como le cercan.

El Hombre soy, despojado

De la más feliz herencia,

Por sugestion de un delito.

SABID.

_(Ap.)_ Pues le llora y le confiesa,

¿Qué aguarda mi piedad?

HOMBRE.

Una

Pálida, triste, funesta,

No sé si Sombra, si Culpa

Ó Muerte, que todo en ella

Concurre, en esta prision,

Amarrado á sus cadenas

Me tiene, sin que Albedrío

Ni Entendimiento romperlas

Puedan; ved si podeis vos;

Porque una vez rota, pueda

Ir en busca de mi patria,

Que su perdida grandeza,

Aunque pasó como sueño,

Como verdad atormenta.

SABID.

_(Quítale la cadena.)_

Ya estás libre, que yo solo

Quebrantarlas puedo.

HOMBRE.

Deja

Que humildemente rendido

Me eche á tus plantas, y en ellas

Confiese que tú rompiste

Las ataduras, que eran

Eslabones de mi Culpa;

Y porque en su recompensa

(Sacrificios de alabanzas)

Tu nombre invocado vea

El mundo, que, en hacimientos

De gracias, gracias te vuelva,

Voto hago... Pero no puedo

Proseguir, porque la negra

Sombra que dije, en mi busca

Vuelve; sal á detenerla

Al paso, miéntras que de estos

Montes la fuga me ausenta,

Donde, en fe de tu piedad,

Su ira de vista me pierda.—

Entendimiento, Albedrío,

Venid, de aquí huyamos.

ALBED.

Esa

Palabra gozando está

De Dios.

_(Huye con el Hombre y el Entendimiento.)_

ESCENA XXII.

SABIDURÍA.

SABID.

En fin, Hombre, dejas

Tus prisiones en mis manos,

Bien que con la diferencia

De estar en tí como propias,

Y estar en mí como ajenas.

_(Pónese la cadena, y recuéstase en la gruta.)_

Mas yo las haré tan mias,

Que á la Culpa lo parezcan,

Hallándome en tu lugar:

Sea cabal la fineza,

¡Oh Poder! ¡oh Amor! ya que

Tosca piel y basta jerga

Vistió la Sabiduría

De humana naturaleza.

ESCENA XXIII.

LA SABIDURÍA.—EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS, LA SOMBRA.

SOMBRA.

En fin, Lucero, ¿no sabes

Quién fuese el dueño de aquellas

Misteriosas voces?

PRÍNCIPE.

No,

Que sin duda aquí se encierra

Algun misterio, que Dios

Para sí solo reserva.

SOMBRA.

Ya que el dueño no me digas,

Díme lo que infieres de ellas.

PRÍNCIPE.

Que si al Hombre no le damos

La muerte, ántes que suceda

Su cumplimiento, perdido

Es nuestro rencor.

SOMBRA.

Pues muera

En su prision, ántes que

Ese socorro le venga.

PRÍNCIPE.

Llega, que rendido, ó bien

Al sueño ó á la tristeza,

Allí está.

SOMBRA.

¿No habia de estar,

Si se forjó la cadena

De su yerro y de su llama?

¿Quién habia de romperla?

PRÍNCIPE.

Toma, y pues su culpa fué

De un árbol la fruta, sea

De otro la rama el castigo.

SOMBRA.

No sé si podré.

PRÍNCIPE.

¿Ahora tiemblas?

¡Siempre pronta al daño, y tarda

Siempre á la ejecucion! Llega,

Que contigo estoy.

SOMBRA.

Si tú

Me influyes, ¿qué aguardo? ¡Muera

En su culpa el Hombre!

_(Hiere á la Sabiduría.)_

SABID.

Antes

Será para que sin ella

Viva, siendo en ambos troncos,

Dél la culpa y mia la pena.

SOMBRA.

¿Qué es esto, cielos? _(Terremoto.)_

PRÍNCIPE.

Mejor,

«¿Qué es esto, abismos?» dijeras;

Pues cielos y abismos, unos

Se obscurecen y otros tiemblan.

¿A quién heriste? _(Terremoto.)_

SOMBRA.

No sé;

Engañáronme las señas

De humano traje y prisiones;

Pero bien caro me cuesta,

Pues, muerta la vida, vino

A ser la muerte la muerta.

_(Caen á sus piés Sombra y Príncipe de las Tinieblas.)_

PRÍNCIPE.

Muerta la muerte, el pecado

Con ella morir es fuerza.

ESCENA XXIV.

LA SABIDURÍA.—LA SOMBRA Y EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS, _á sus

piés_.—_Salen, como asombrados_, HOMBRE, ENTENDIMIENTO Y ALBEDRÍO.

HOMBRE.

¿Qué mortal terror ó eclipse

Los Elementos alteran

Segunda vez contra mí?

ENTEND.

Toda la naturaleza

Sentimiento hace.

ALBED.

¡Qué asombro!

HOMBRE.

Si es porque rompí la fiera

Prision, á ella volveré;

Mas ¿qué es lo que miro en ella?

ALBED.

Al Peregrino abrazado

A un cruzado leño, y puesta

La Sombra á sus piés, y el fiero

Príncipe de las Tinieblas.

HOMBRE.

¿Quién me dirá si teatro

Que á la vista representa

Viva muerte y muerta vida,

Es victoria ó es tragedia?

SABID.

Victoria y tragedia es, puesto

Que porque no te se siguiera,

Y tú pudieras salvarte,

En tu prision, con tus señas,

Ellos me han dado la muerte,

Y yo á ellos; de manera,

Que es tragedia y es victoria;

Pues que, supliendo tu ausencia,

He dado á infinita culpa

Infinita recompensa.

SOMBRA.

Ya que sincopado el tiempo,

En representable escena,

El término de tres dias

A sólo un instante abrevias,

Volviendo de mí triunfante

A segunda vida, vuelva

Tambien yo á segunda ira.

PRÍNCIPE.

Y yo á segunda soberbia.

¿Cómo su culpa en tu muerte

Pudo quedar satisfecha,

No pudiendo el Hombre en culpa

Merecer satisfacerla?

SABID.

Pudiendo en Gracia; pues siendo

Verdadero Hombre, á quien ella

Ni llegó, ni llegar pudo

El que hizo propria la ajena,

Bien el Hombre por el Hombre

La deuda pagada deja.

PRÍNCIPE.

Si corrompida la masa

De su formacion primera,

Comprende su primer culpa

A toda su descendencia,

¿Cómo, si es deuda pagada,

Queda obligado á la deuda?

SABID.

Como contra la comun

Mancha de esa triste herencia,

Habrá Elemento que dé

A la Gracia tal materia,

Que en el umbral de la vida

Esté á cobrarla á la puerta.

SOMBRA.

Si todos los Elementos

Se amotinan y rebelan

Contra él, ¿qué Elemento habrá

Que estar en su favor quiera?

SABID.

Vuelto él á la Gracia, todos

Volverán á la obediencia.

ESCENA XXV.

DICHOS.—LA LUZ, _con el hacha encendida_.

LUZ.

Con que volviendo á vivir

La Luz que dejaste muerta,

Pues ya es materia de Gracia,

Dé la Gracia la respuesta.

El Agua es el Elemento,

Y porque mejor lo veas,

Ella misma lo dirá.—

¡Armonïosa Sirena

De las ondas del Jordan!...

ESCENA XXVI.

DICHOS.—_Sale_ EL AGUA CON UNA CONCHA.

AGUA.

Esta clara, pura, tersa,

Natural Agua, que yo

Del Jordan en las riberas

En esta concha cogí,

Lave del Hombre la ofensa.

_(Canta.)_

_Pues que santificadas_

_Sus ondas bellas,_

_A mejor paraíso_

_Le abren las puertas._

PRÍNCIPE.

Cuando esa primera mancha

Lavarse con Agua pueda,

¿Quién de la culpa actual

Librarle podrá, si es fuerza

Volverle ella á la prision,

Siempre que él á pecar vuelva?

PODER.

Pues es obra del Poder

Dar poder á quien le absuelva,

Como él su culpa confiese,

Elemento habrá que tenga

Materia tambien, en quien

Otro Sacramento sea

Preservacion de este daño,

Dando al espíritu fuerzas;

Con que en aumentos de Gracia,

Pueda durar en la enmienda.

SOMBRA.

¿Qué materia ó qué Elemento

Puede ser?

ESCENA XXVII.

DICHOS.—LA TIERRA.

TIERRA.

El de la Tierra,

Que en las espigas y vides

Dará remota materia

Al más alto Sacramento,

Diciendo cuando la ofrezca...

_(Canta.)_

_Creced, vides y espigas,_

_Pues os espera_

_La ventura de veros_

_Viandas eternas._

PRÍNCIPE.

¿Qué es ser eterna vianda?

¿Vides y espigas sustentan

Más que al cuerpo?

SABID.

Sí, que al alma

Sustentan tambien.

SOMBRA.

¿Cuándo esa

Maravilla será?

ESCENA XXVIII.

DICHOS.—EL AIRE.

AIRE.

Cuando

Esa remota materia

Sea próxima, y al Aire

Formar y pronunciar veas

Tan misteriosas palabras,

Que el pan en carne convierta;

Y el vino en sangre, la voz

De la Sabiduría inmensa;

El dia que diga...

SABID.

¡Esto es

Mi Carne, y mi Sangre mesma!

PRÍNCIPE.

Que el vino que es vino, el pan

Que es pan, carne y sangre sea,

Es dura proposicion.

AIRE.

No es.

PRÍNCIPE.

¿Por qué razon?

AIRE.

Por ésta.

_(Canta.)_

_¿Qué mucho de una cosa_

_Que otra hacer pueda,_

_Voz que de nada hizo_

_Cielos y tierra?_

SOMBRA.

¿Y quién me dirá en qué forma

Maravilla tan inmensa

Se manifestará?

ESCENA XXIX.

DICHOS.—EL FUEGO, EL AMOR.

FUEGO.

El Fuego,

Si atiendes, si consideras

Que el Fuego es Amor. _(Sale el Amor.)_

AMOR.

Y Amor

El que hace la fineza,

Puesto que amando hasta el fin,

Dejó ese tesoro en prendas;

Y pues la forma preguntas,

La forma, Sombra, es aquella.

FUEGO.

Debajo de cuya blanca

Nube de cándida oblea,

El Fuego de Amor contiene,

Con real divina asistencia,

En carne y sangre, alma y vida;

Porque mires, porque adviertas...

_(Canta.)_

_Si en finezas várias_

_Amor se muestra,_

_¿Qué será en la fineza_

_De las finezas?_

SOMBRA.

De suerte, ¡ay de mí!...

PRÍNCIPE.

¡Ay de mí!...

SOMBRA.

Que en Aire, Agua, Fuego y Tierra...

PRÍNCIPE.

Concha, espiga, voz y afecto...

SOMBRA.

Tiene, goza, incluye y sella...

PRÍNCIPE.

Perdon, vénia, amparo, asilo...

SOMBRA.

Piedad, refugio y clemencia...

LOS DOS.

¿El Hombre en su culpa?

TODOS.

Sí.

SOMBRA.

Pues ¿qué aguarda?...

PRÍNCIPE.

Pues ¿qué espera?...

SOMBRA.

¡Mi ira!

PRÍNCIPE.

¡Mi rabia!

SOMBRA.

¡Mi furia!

PRÍNCIPE.

Que á no mirar no se ausenta...

LOS DOS.

¿La Luz de la Gracia viva,

Cuando va la Culpa muerta?

_(Vanse Sombra y Príncipe.)_

ESCENA ÚLTIMA.

EL PODER, LA SABIDURÍA, EL AMOR, LA LUZ, EL HOMBRE, EL ALBEDRÍO, EL

ENTENDIMIENTO, LOS ELEMENTOS.

HOMBRE.

Absorto y confuso estoy,

Gran Poder, Amor y Ciencia;

Si esto tambien es dormir,

A nunca despertar duerma.

PODER.

Hombre que hice á imágen mia,

Yo te saqué de la tierra;

En real alcázar te puse;

Perdióte tu inobediencia;

A la tierra te volví,

Y vuelvo á buscarte en ella,

Donde, cobrado en mi Gracia,

Quiero que tu esposa sea.

Mira, pues, lo que me debes.

SABID.

Mira lo que á mí me cuestas.

AMOR.

Mira lo que yo te amo.

PODER.

Y pues cuanto vives sueñas,

Porque al fin la _Vida es Sueño_,

No otra vez tanto bien pierdas;

Porque volverás á verte

Aun en prision más estrecha,

Si con culpa en el letal

Último sueño despiertas.

HOMBRE.

La enmienda ofrezco á tus plantas.

ENTEND.

Yo, aconsejarle á la enmienda.

ALBED.

Yo, inclinarle á lo mejor.

LUZ.

Yo, á que siempre en mi Luz tenga

Auxilios que le iluminen.

FUEGO.

Pues en feliz norabuena...

AGUA.

Porque á todo el universo...

AIRE.

Conste en todas cuatro esferas...

TIERRA.

Se publique cómo el Hombre...

LAS CUAT.

_(Cantan.)_

_En Aire, Agua, Fuego y Tierra,_

_Concha, espiga, voz y afecto,_

_Tiene, goza, incluye y sella,_

_Gracia, vénia, amparo, asilo,_

_Piedad, refugio y clemencia._

HOMBRE.

Y pues es de perdon dia,

Nuestros defectos le tengan,

Para que puedan mejor

Repetir las voces nuestras.

MÚSICA.

_¡Gloria á Dios en las alturas,_

_Y paz al Hombre en la Tierra!_

_(Tocan chirimías, y cerrándose los carros se da fin al auto.)_

A DIOS POR RAZON DE ESTADO.

PERSONAS.

EL INGENIO, _galan_.

PENSAMIENTO, _loco_.

LA GENTILIDAD.

LA SINAGOGA.

ÁFRICA.

EL ATEISMO.

SAN PABLO.

EL BAUTISMO.

LA CONFIRMACION.

LA PENITENCIA.

LA EXTREMAUNCION.

EL ORDEN SACERDOTAL.

EL MATRIMONIO.

LA LEY NATURAL.

LA LEY ESCRITA.

LA LEY DE GRACIA.

TRES MUJERES, _que cantan_.

_Coros de Música._

A DIOS POR RAZON DE ESTADO.

_Suenan instrumentos, y miéntras se canta la primera copla, salen al

tablado_ EL PENSAMIENTO, _vestido de loco, como huyendo de_ EL INGENIO,

_que procura detenerle_.

MÚSICA.

_Gran Dios, que ignoramos,_

_Abrevia el tiempo,_

_Y haz que te conozcamos,_

_Pues te creemos._

INGENIO.

¿Dónde, Pensamiento, vas?

Detente.

PENSAM.

Si eres tan necio,

Que haces pretension de que

Se detenga el Pensamiento,

¿Cómo de sabio blasonas,

Y altivamente soberbio

Ingenio te llamas?

INGENIO.

Como

Una cosa es que el Ingenio

Pararte quiera, y otra es

Que tú te pares; y puesto

Que son actos encontrados

Tu libertad y mi afecto,

Pues cuando te he menester

En las esferas del cielo,

Sabes bajarte al abismo;

Y si en el abismo quiero

Hallarte, estás ya de esotra

Parte del mar, revolviendo

De uno á otro instante la inmensa

Fábrica del Universo,

Tan veloz, que el viento áun no

Te alcanza, con ser tú el viento:

Con todo, esta vez permite

Que tenga, no digo imperio

En tí, sino voluntad,

Y conmovido á mi ruego,

Párate, porque tú quieras

Pararte, no porque quiero

Pararte yo.

PENSAM.

Sí lo haré,

Persuadido, no sujeto;

Que quiero aquesta vez, dócil,

Hacer verdad el proverbio

De que no hay loco tan loco,

Que no esté algun rato cuerdo:

¿Qué me quieres, pues?

INGENIO.

Saber

Adónde vas, que violento,

Hoy más que nunca, me llevas

Tras tí.

PENSAM.

Los dulces acentos

De una métrica armonía

(Que es en repetidos ecos

Sonoro enigma del aire,

Cuyo sentido no entiendo)

Me arrebatan á saber,

Qué quieren decir, diciendo:

_(Música.)_

_Gran Dios, que ignoramos,_

_Abrevia el tiempo,_

_Y haz que te conozcamos,_

_Pues te creemos._

INGENIO.

La misma duda que tienes

Es tambien la que yo tengo,

Y la misma confusion

Que tú padeces, padezco;

¿A Dios, que ignoran, aclaman

Esas gentes?

PENSAM.

Sí, pues vemos

Cuán claramente sus voces

Lo publican, repitiendo:

_(Música.)_

_Gran Dios, que ignoramos,_

_Abrevia el tiempo._

INGENIO.

¿Pues cómo es posible que

Den, ó bárbaros, ó ciegos,

Culto á Dios, de quien no saben

Qué Dios sea, prosiguiendo:

_(Música.)_

_Haz que te conozcamos,_

_Pues te creemos_?

PENSAM.

Eso es lo que yo no sé,

Y saber quisiera.

INGENIO.

¿Luego

Yendo á un mismo fin los dos,

Así no iremos opuestos?

PENSAM.

Claro está, pues á un fin mismo

Van Ingenio y Pensamiento,

Fuerza es por aquel instante

Avenirse.

INGENIO.

Segun eso,

Ya por este instante amigos,

Juntos hoy los dos, ¿podremos

Penetrar lo enmarañado

De ese monte, en cuyo centro

Las voces se escuchan?

PENSAM.

Sí,

Y de mi parte te ofrezco

Asistirte, hasta que apures

De sacrificio tan nuevo

La causa, pues á los dos

En alcance del misterio,

A mí me toca el pensarlo,

Y á tí te toca el saberlo.

INGENIO.

Pues para que con mejor

Noticia pueda el concepto

(Que en embrion del alma, áun no

informa órganos al cuerpo)

En lo que ha de discurrir

Hacerse capaz; primero

Que lo discurra, á esta parte

Ocultos, examinemos

Voces y acciones.

PENSAM.

Bien dices,

Y es á propósito el puesto,

Que ya de aquí se descubre

En el más oculto seno

De esa bárbara montaña

Un edificio soberbio.

_(Descúbrese una montaña, y vese la fábrica de un templo abierto á

todas partes, y en el frontispicio esta letra: _Ignoto Deo_.)_

INGENIO.

Rústica caja sus riscos

Son de la joya de un templo,

Que en sus entrañas construye

La gentilidad de aquestos

Ingeniosos moradores

De la Grecia.

PENSAM.

Y aunque abierto

A cuatro vientos está,

Ni ara, ni altar tiene dentro,

Ni imágen, ni simulacro,

De quien se intitule dueño

De su culto.

INGENIO.

Solamente

En el frontispicio veo

Por clave á su medio punto,

De un tarjeton el letrero,

Como inscripcion, que dedica

La fábrica de su bello

Edificio.

PENSAM.

¿Y cómo dice

La inscripcion?

INGENIO.

_Ignoto Deo._

PENSAM.

¿Al Dios ignorado?

INGENIO.

Sí.

PENSAM.

¿Pues cómo puede ser eso?

Dios ignorado, ¿no implica

Contradiccion?

INGENIO.

Y es tan cierto,

Que á no ser comunicable

Dios, no fuera Dios: lo pruebo

Con que imperfecto el bien fuera

No comunicado: luego

No pudiendo el sér de Dios

Ser nunca bien imperfecto,

Ha de ser comunicado:

Hable allá entre los Hebreos

Aquel texto de Abacúe,

En que le espera su pueblo,

No sólo como hoy le adora

En tantas obras inmenso,

Pero tan comunicable,

Que le trate el alma y cuerpo:

Pero esto es de otro lugar,

Y así desde éste escuchemos

Qué género de Hostia dan

Al Dios ignorado éstos

Que, ignorándolo, le aclaman,

Y ya alumbrados y ciegos,

De su templo á los umbrales,

Dicen cantando y tañendo:

_Salen la_ MÚSICA _cantando, y los hombres que puedan y mujeres

vestidas á lo romano, bailando, y detras_ LA GENTILIDAD, _con corona de

laurel, manto imperial, espada y bengala, y miéntras cantan va hácia el

templo_.

MUJER 1.ª

_(Cantando.)_ Dios no sabido hasta ahora,

Pues solamente por fe

La Gentilidad te cree,

Entre los dioses que adora;

Permite que quien te ignora

Te conozca, á cuyo efecto:

_(Bailando cruzados atravesados.—Música.)_

_Gran Dios, que ignoramos,_

_Abrevia el tiempo._

MUJER 2.ª

Sér, que sólo imaginado,

Te adivina la noticia,

Tal vez Dios de la justicia,

Y tal vez Dios del agrado;

Permite que declarado

Te merezca el amor nuestro.

_(Música.)_

_Y haz que te conozcamos,_

_Pues te creemos._

GENTILID.

_(Cara á cara.)_ Dios de pocos prevenido

Y de muchos esperado,

A cuyas aras postrado

Todo este pueblo ha venido;

Ya que el Templo te ha ofrecido,

Ven á poseer el Templo.

_(Música.)_

_Y haz que te conozcamos,_

_Pues..._

INGENIO.

Deteneos,

Suspended los regocijos,

Las músicas y los versos,

Que al viento entregados, leve

Patrimonio son del viento;

Y permitid á un errado

Peregrino, á quien suspenso

Trae del acento el iman

(Si es que es iman el acento)

Una razon de dudar

En vuestros ritos, oyendo

Que á un Dios, de quien no sabeis,

Dais religiosos obsequios:

¿Cómo es posible que haya

En la ignorancia pretexto

Que á eso os persuada?

GENTILID.

¿Quién eres,

Advenedizo extranjero,

Que sacrílego en dudarlo,

Eres curioso en saberlo?

INGENIO.

Si de dudar la razon

No lo ha dicho, pues es cierto

Que la razon de dudar

Sólo le es dada al Ingenio,

El dia que duda, á fin

De saber, á cuyo efecto

Trae, no sin causa, hoy así

Aplicado el Pensamiento;

El Ingenio soy humano,

Cuyo nombre compusieron

De tres etimologías

Tres idiomas, pues el griego

Dice que el Ingenio es

Extension de entendimiento;

Y por la divinidad

Del alma dice el hebreo,

Que es un no engendrado sér

Del alma misma; añadiendo

El latino, á que es del alma

Parte, no engendrado, siendo

El ingénito, de adonde

El nombre toma; supuesto

Que ingénito y no engendrado

Viene á traducir lo mesmo;

Cuyo acento, corrompido

En hispanismos del tiempo,

De aquel infinito sér

Hizo síncopa el Ingenio.

Y para que nada os quede

Que dudar al argumento

Que he de poneros en sacra

Objecion del rito vuestro,

Amante soy de las ciencias,

Por cuyo rendido afecto,

Siendo Philos el Amor,

Y Sophia la Ciencia, puedo

Decir que Philosophía

Es la dama que más quiero.

Desta, pues, enamorado,

Es mi nombre, ó ha de serlo

En la nueva alegoría

Del acto que hoy represento,

Yendo de historial sentido

Y alegórico compuesto,

Dionisio, que significa

Lo acendrado y lo supremo

De aquella divinidad

Del alma, como diciendo

Que es quinta esencia del alma

El nombre de que me precio.

Y si de curiosa acaso

No lo crees, fácil es verlo,

Que aquel que dijo Dionisio,

Dijo (hable el Sacro Texto)

Divinidad destilada,

Que es decir, lo más intenso

De la porcion de divina

Que goza el alma, y si esto

No basta para saber

Quién soy, aunque fué mi empleo

La escuela de Apolo, Marte

Me admite entre sus estruendos,

Cuando entre los aparatos

De sus máquinas de fuego,

No es el ménos estimado

El arte del ingeniero;

Y así, de Pago, que es

Posesion ó heredamiento,

Y de Aris, que es Marte, tomo

El sobrenombre, añadiendo

Al Dionisio que ántes dije,

Pago y Aries, con que haciendo

A Dionisio Aries y Pago

Cabal mi nombre, á ser vengo

A dos luces por los dos

Sentidos, en el primero

El de Dionisio Areopago,

En el segundo el Ingenio:

El Pensamiento, ese loco

Que pocas veces atento

Se ve á obedecer, me asiste;

Con él y mi ciencia vengo

Deseoso de saber

Qué culto, qué rendimiento

Es este que dais á un Dios,

Si á la aclamacion atiendo,

Que ignorais; porque quisiera

Saber con qué fundamento

Se da al templo, y no al altar

Ni al simulacro.

GENTILID.

Teatro selecto, tomo 4 de 4 · 第 17 / 19 段