Que no es, adonde Leonor
Y yo estamos venir él,
Lance tan poco cruel,
Que permita mi valor
Dejaros.
D. JUAN.
Pues siempre os queda
Libre el paso á accion igual,
No anticipemos el mal:
Dejémosle que suceda.
Escuchémosle primero.
Retiraos de aquí.
D. CÁRL.
Sí haré;
Pero á la mira estaré.
_(Escóndese Don Cárlos, y abre la puerta Don Juan.)_
ESCENA XI.
DON PEDRO, _vestido de camino_.—DON JUAN; DON CÁRLOS, _oculto_.
D. JUAN.
¿A quién buscais, caballero?
D. PED.
Suplícôs que me digais,
Pues por caballero os toca
Honrarme, si Don Juan Roca
En casa está.
D. JUAN.
¿Qué mandais?
Que yo Don Juan Roca soy.
D. PED.
Que vuestros brazos me deis,
Pues que vos sólo podeis
Ser de mis fortunas hoy
Puerto, á cuya confianza
Todas mis penas entrego,
Cuando á vuestra casa llego
A lograr una esperanza,
Seguro de que ha de hallar
Mi infeliz tirana estrella
Todo cuanto busco en ella.
D. CÁRL.
_(Al paño.)_ ¿Qué más se ha de declarar?
D. JUAN.
(_Ap._ Sin duda que ya ha sabido
Que Don Cárlos y Leonor
Están aquí.) Yo, señor,
A mi suerte agradecido
Estoy, cuando así me honrais;
Pero es fuerza padecer
Mil dudas, hasta saber
Quién sois, y qué me mandais.
D. PED.
Sentáos, y quién soy, señor,
De aquesta sabreis primero. _(Dale una carta.)_
Luego sabreis lo que espero
Fiar de vuestro valor. _(Siéntanse.)_
D. JUAN.
Del Marqués mi señor es
La carta. (_Ap._ Dudando estoy.)
D. PED.
Lêd: sabreis della quién soy,
Y mi pretension despues.
_(Abre Don Juan la carta, y lee.)_
_El señor Don Pedro de Lara, mi pariente y amigo, va á esa
ciudad en seguimiento de un hombre, de quien importa á su honor
satisfacerse: mi poca salud no me da lugar á acompañarle; pero fío
que donde vos estais, no le hará falta mi persona; y así os digo
que su ofensa es mia, y su satisfaccion corre por mi cuenta.—Dios
os guarde.—El Marqués de Denia._
D. JUAN.
Lo que me escribe el Marqués
Mi señor, habeis oido:
Lo que yo respondo á esto
Es, que aquí para serviros
Me teneis á todo trance.
D. PED.
Guárdeos Dios; que así lo fío
De las noticias que traigo,
Y de las partes que miro
En vos: con cuyo resguardo,
Solo y secreto he venido,
En confianza no más
Desa carta, porque dijo
El Marqués, que en vos tendria
Mi honor valedor y amigo,
Por muchas obligaciones
Que á su casa habeis tenido.
D. JUAN.
Todas las confieso, y todas
Veréis en vuestro servicio
Empleadas igualmente;
Pero para esto es preciso
Saber, señor, la ocasion,
Que á Valencia os ha traido.
(_Ap._ Apuremos de una vez
Todo el veneno al peligro.)
D. PED.
Yo lo diré, si es que yo
Puedo acabarlo conmigo.
Noble soy, Don Juan, y sobre
Ser noble, estoy ofendido:
Mi enemigo está en Valencia,
Tras él vengo: harto os he dicho.
D. JUAN.
Y yo lo he entendido todo,
Tan bien ya como vos mismo.
D. PED.
Discreto sois; y así, sólo
Quiero que esteis prevenido
Para cuando yo os avise
De que de vos necesito. _(Levántase.)_
D. JUAN.
Esperad, que falta más.
D. PED.
Decid, ¿qué falta?
D. JUAN.
Advertiros
De que yo tengo en Valencia
Deudos, parientes y amigos;
Y así, sin saber quién es,
Don Pedro, vuestro enemigo,
Ni el Marqués puede mandarme
Cosa contra el valor mio,
Ni yo ofrecer favor que
Resulte contra mí mismo.
D. PED.
De vuestra sangre y cordura
Ha sido reparo digno;
Y aunque sea contra mí,
Os lo agradezco y estimo.
Y para que no dejemos
El escrúpulo indeciso,
¿Qué teneis con un Don Diego
Centellas?
D. JUAN.
Ser conocido
Mio no más.
D. CÁRL.
_(Al paño.)_ Este es
Aquel competidor mio.
D. PED.
Segun eso, ¿ya el reparo
Es ninguno?
D. JUAN.
Así lo afirmo.
D. PED.
Pues este una noche (¡ay triste!
¡Con qué dolor lo repito!)
Quedó por muerto en mi casa:
Con que no pudo mi brío
Satisfacerse; que fuera
Villano rencor, indigno
De mi valor, emplear
En un cadáver los filos
De mi vengativo acero,
Pero no tan vengativo,
Que vida no diera muerto
A quien diera muerte vivo.
Llegó justicia, y yo alcé
La mano al instante mismo
A venganzas y querellas;
Porque no fuera bien visto
Que hombre como yo tratara
De vengarse por escrito.
Entre el alboroto huyó
Una hija mia... Al decirlo
Me embaraza la vergüenza.
¡Mal haya el primero que hizo
Ley tan rigurosa, pacto
Tan vil, duelo tan impío,
Y entre el hombre y la mujer
Un tan desigual partido,
Como que esté el propio honor
Sujeto al ajeno arbitrio!
Huyó, digo, de mi casa;
Y aunque de aqueste delito
Fueron dos los agresores,
A éste con dos causas sigo.
La primera, que no sé
Del otro; y así, es preciso
Que aquel de quien sé primero,
Pruebe primero el castigo.
La segunda, que viniendo
Ahora por el camino,
Que un caballero venía
Recatado y prevenido
Con un criado y una dama,
En mil posadas me han dicho;
Y por las señas es ella;
Que habiendo él convalecido
Y ella faltado, es muy fácil
Presumir que se ha valido
Dél en su fuga. Y así,
Con este segundo indicio,
Más irritado le busco,
Y más osado le sigo,
O para que se reparen
Las ruinas del edificio
De mi honor, que está por tierra,
O para que vengativo
Haga que áun éstas no queden,
Sin que los incendios vivos
De mi pecho les abrasen.
Y pues mi agravio os he dicho,
Y ya no hay inconveniente
En ayudar mis designios,
Despues volveré á buscaros:
Que ahora de vos me retiro
A hacer otra diligencia,
De que os vendré á dar aviso,
Como á quien ya desde aquí
Mi amparo ha de ser y asilo,
No tanto porque á ello os mueva
La carta que os he traido,
Cuanto por la obligacion
En que os pone haberme visto
Dar lágrimas á la tierra,
Y dar al cielo suspiros.
_(Vase Don Pedro y sale Don Cárlos.)_
ESCENA XII.
DON CÁRLOS.—DON JUAN.
D. CÁRL.
¿Quién en el mundo se vió
En las dudas que me miro?
D. JUAN.
Vamos recorriendo, Cárlos,
Lo que nos ha sucedido.
D. CÁRL.
Vos teneis en vuestra casa
A la dama de un amigo...
D. JUAN.
Hija de un hombre, que hoy
A valer de mí se vino.
D. CÁRL.
El amigo está tambien
En vuestra casa escondido.
D. JUAN.
Y á efecto de que me ayude
A vengar agravios mios.
D. CÁRL.
El enemigo que aquél
Busca es tambien mi enemigo.
D. JUAN.
Y yo de todos prendado,
No sé á qué me determino:
De Leonor, porque es mujer;
De vos, porque sois mi primo;
Por el Marqués, de Don Pedro;
Y de mi honor, por mí mismo.
¿Qué puedo hacer?
D. CÁRL.
Resolveros
A que el tiempo ha de decirlo,
Obrando en los lances, como
Se vinieren sucedidos.
D. JUAN.
Pues si habemos de esperarlos,
Cárlos, no hay que prevenirlos;
Que ellos vendrán: y hasta entónces,
Vos en mi cuarto escondido,
Sed de mi honor centinela,
En tanto que yo advertido
Hago la deshecha fuera
De que sin cuidado vivo.
D. CÁRL.
Pues adios. ¡Piadosos cielos...
D. JUAN.
Adios pues. ¡Cielos divinos...
D. CÁRL.
Sacadme de tantas penas!
D. JUAN.
Negadme á tantos peligros!
_(Vase cada uno por su puerta, y Don Cárlos se cierra por dentro.)_
* * * * *
_Calle._
ESCENA XIII.
DON DIEGO; GINÉS, _cojeando_.
D. DIEG.
Tú has de ir.
GINÉS.
Yo no he de ir.
D. DIEG.
¿Por qué?
GINÉS.
Porque la más singular
Razon que hay para no andar,
Es tener quebrado un pié.
D. DIEG.
¡Válgate Dios! ¡qué notable
Estás!
GINÉS.
Para entre los dos,
Me acuerda el «válgate Dios»
Cierto cuento razonable.
En un pozo un portugues
Cayó: al verlo dijo un hombre:
«¡Válgate Dios!» y el de abajo
Le respondió: «já naom pode.»
Fácil es la aplicacion,
Y á propósito ha venido,
Si es lo mismo haber caido
A un pozo que de un balcon.
D. DIEG.
¿Yo tambien no salté, y no
Me hice daño?
GINÉS.
Pues ¿qué quieres,
Si tú quebradizo no eres,
Y soy quebradizo yo?
D. DIEG.
Tu poca maña condeno.
GINÉS.
Estreno, señor, de piés:
Malo para uno es
Lo que para otro es bueno.
Con hambre y cansancio un dia
A una posada llegó
Cierto fraile, y preguntó
A la huéspeda qué habia
Que comer. «Si una gallina
No mato (le dijo ella),
Nada hay.—¿Quién podrá comella
(Respondió con gran mohina),
Acabada de matar?
—Tierna estará (replicó
La huéspeda), porque yo
Sé un secreto singular
Con que se ablande.» Y cogiendo
La polla, que viva estaba,
Vió que los piés la quemaba:
Con que á nuestro reverendo
Muy blanda le pareció;
Y aunque el hambre pudo hacello,
Atribuyéndolo á aquello,
En la cama se acostó.
Estaba la cama dura,
Tanto que le tenía inquieto;
Y él, cayendo en el secreto,
Pegarla á los piés procura
La luz. Dijo, al ver la llama
La huéspeda: «Padre, ¿qué es
Eso?» Y él dijo: «Nuestra ama,
Porque se ablande la cama,
Quemo á la cama los piés.»—
Así, no te dé mohina,
Que en los dos no haga el secreto
Su efecto, porque en efeto
Tú eres cama, y yo gallina.
D. DIEG.
Por más que tu voz me diga,
No has de escaparte, Ginés,
De ir á ver á Inés.
GINÉS.
Inés,
¿No es una fiera enemiga,
Que anoche con mil rigores,
Tras tenernos á un rincon,
Nos vació por un balcon,
Al fin, como servidores,
Yo suyo, y tú de su ama?
Pues vive Dios, de no vella
En mi vida.
D. DIEG.
Antes por ella
Se aseguró vida y fama
De Beatriz, y agradecido
Debo á la fineza ser.
GINÉS.
Yo no: que áun agradecer
No puede un hombre caido.
D. DIEG.
Ya es notable tu extrañeza.
GINÉS.
Pues ¿no quieres que me enoje,
Señor, si á los dos nos coge
Tu amor de piés á cabeza?
D. DIEG.
Por mí has de ir allá.
GINÉS.
Yo iré;
Pero por partido tomo
Traerte mal despacho.
D. DIEG.
¿Cómo?
GINÉS.
Como voy con muy mal pié.
D. DIEG.
En esta esquina te espero.
GINÉS.
Poco tendrás que esperar,
Si sólo á Inés has de hablar.
D. DIEG.
¿Por qué?
GINÉS.
Porque, á lo que infiero
Del traje, el brío y el talle,
Es ella la que salió
De su casa.
D. DIEG.
Ella es, y no
Quisiera hablarla en la calle.
Díla que en este portal
Estoy, que se llegue aquí.
_(Retírase á un portal.)_
ESCENA XIV.
INÉS, _con manto_.—GINÉS; DON DIEGO, _retirado_.
INÉS.
_(Para sí.)_ Desde la ventana ví
A Don Diego; y aunque es tal
Mi temor, le hablaré, pues
Fiada en la industria mia,
Mi ama echadiza me envía.
GINÉS.
¿Qué importa, traidora Inés,
Lo tapadillo, si el brío
Va diciendo á voces que eres
Coliflor de las mujeres?
INÉS.
¿Qué es aqueso, Ginés mio?
GINÉS.
Esto es cojear.
INÉS.
Ya lo veo.
Pero ¿de qué achaque es?
GINÉS.
De un achaque tuyo, Inés.
INÉS.
Mientes como un cojifeo.
GINÉS.
Mi achaque fué tu balcon,
Luego claramente arguyo
Que es mi achaque achaque tuyo.
INÉS.
Negara la conclusion,
A no ir en cas de Violante
A un recado; y no quisiera
Que contigo hablar me viera
Nadie de casa.
GINÉS.
Al instante
Que te hable mi señor
En esta parte no más
Que una palabra, te irás.
INÉS.
Aquesto fuera peor;
Que si mi ama supiera
Que le hablaba, me matara. _(Llega D. Diego.)_
D. DIEG.
¿Por qué, Inés?
INÉS.
Porque es tan rara
Su cólera, y es tan fiera
La ira que tiene contigo,
Que no tomar me ha mandado
Papel tuyo, ni recado.
D. DIEGO.
Pues, Inés, ¡tanto castigo
Para quien la adora!
INÉS.
Darte
Quisiera ahora...
D. DIEG.
¿Por qué? dí.
INÉS.
Porque no adores aquí,
Y ofrezcas en otra parte.
GINÉS.
Si cesa la indignacion
Con decir los enojados:
«Mandaré á cuatro criados
Que os echen por un balcon»;
Y ella, con mandarlo á una
Sola criada, nos echó
Tan á la letra, que yo
Voy cojeando mi fortuna,
¿Qué más quiere?
D. DIEG.
¿Tú tambien
Eres, Inés, contra mí?
INÉS.
Esto que te digo aquí,
Sé allá disfrazar más bien;
Que sabe Dios si me cuesta
Más de dos pesares ya
Disculparte.
D. DIEG.
Pues si está
Tanto en mi favor dispuesta
Tu voluntad, haz, Inés,
Que sólo un instante vella
Pueda yo.
INÉS.
¡En eso está ella!
D. DIEG.
Y fía de mí, despues
Desto que ahora te da
Mi amor, la satisfaccion. _(Dala un bolsillo.)_
INÉS.
Para mí excusadas son
Estas cosas.
GINÉS.
Claro está.
INÉS.
Y porque veas que tengo
Gana de servirte, haré
Una cosa. Yo diré
Que ya del recado vengo;
Y pues ya empieza á cerrar
La noche, y mi amo está fuera,
Tú á solo que yo éntre espera;
Que dejándome al entrar
La puerta abierta...
D. DIEG.
¡Ay, Inés!
Hoy nueva vida me das.
INÉS.
Entrarte tras mí podrás...
Y obre fortuna despues.
D. DIEG.
Dices bien, y yo te sigo.
GINÉS.
¡Ay, Inés, lo que te quiero!
INÉS.
¿Habla vusted, caballero,
Con el bolsillo, ó conmigo?
GINÉS.
Con quien quisieres que sea;
Mas ponle á mi parte nombre.
INÉS.
Quita, que no hablo yo á hombre
Que sé de qué pié cojea. _(Vase.)_
ESCENA XV.
DON DIEGO, GINÉS.
D. DIEG.
Sígueme, Ginés.
GINÉS.
¿Yo?
D. DIEG.
Sí.
GINÉS.
¿Adónde?
D. DIEG.
Conmigo ven.
GINÉS.
El diablo me lleve, amén,
Si yo pasare de aquí.
¿Qué me quieres encerrado?
Si es por saltar uno más,
En la calle me hallarás,
Y haz cuenta que ya he saltado.
D. DIEG.
Ese temor me ha advertido
Que irme sólo es lo mejor.
GINÉS.
Es muy cuerdo ese temor,
Y haz cuenta que ya he partido. _(Vanse.)_
* * * * *
_Sala en casa de Don Juan._
ESCENA XVI.
DOÑA BEATRIZ, LEONOR.
D.ª BEAT.
Haz que pongan unas luces,
Isabel, en esa cuadra,
Y espera, en tanto que yo,
De la labor enfadada,
Me divierto en esta reja
Un rato.
LEONOR.
Haré lo que mandas.
(_Ap._ Malo es servir, y peor
Servir con desconfianza.
Recatándose de mí
Siempre Beatriz é Inés andan.
Una salió fuera, y otra
Aquí debe de esperarla.
Quiero dar lugar, pues sé
En qué estos secretos paran,
A que hablen. Yo me acuerdo
Cuando solia en mi casa
Tener el mismo recato,
Y la misma confianza,
De unas y de otras, que entónces
Me servian. Basta, basta,
Memoria; y pues ahora sirves,
Leonor, oye, mira y calla.) _(Vase.)_
ESCENA XVII.
INÉS.—DOÑA BEATRIZ.
INÉS.
No dirás que me he tardado.
D.ª BEAT.
Por saber lo que te pasa
Con Don Diego, estoy, Inés,
Esperando en esta sala.
¿Qué ha habido?
INÉS.
Que mi papel
No ha echado á perder la traza.
Tras mí viene, sin que entienda
Que tú, señora, le llamas.
No hay sino hacer ahora el tuyo,
Mostrándote muy airada,
Y conmigo la primera.
D.ª BEAT.
_(Alzando la voz.)_ Inés, mira quién andaba
Ahí fuera.
INÉS.
¡Ay, señora! Un hombre.
D.ª BEAT.
¿Quién así?...
ESCENA XVIII.
DON DIEGO.—DOÑA BEATRIZ.
D. DIEG.
Quien á tus plantas,
Hermosa Beatriz, ofrece
Una y mil veces el alma.
D.ª BEAT.
¿Qué es esto, Inés?
INÉS.
Yo, señora,
La puerta dejé cerrada.
D.ª BEAT.
Mientes, que esta es traicion tuya.
No has de estar una hora en casa.
D. DIEG.
¿Para qué riñes á Inés,
Beatriz, si yo soy la causa
De tu enojo? En mí tus iras
Se rompan y se deshagan;
Que yo no quiero más premio,
Que solo darte venganzas.
D.ª BEAT.
Señor Don Diego, bien estas
Demasías excusadas
Pudieran estar, sabiendo
Cuánto es hoy vuestra esperanza
Para conmigo imposible.
D. DIEG.
Siempre lo fué; que mis ánsias
Nunca, Beatriz, presumieron
Que mereciesen lograrla.
D.ª BEAT.
Sí, mas nunca ménos que hoy.
D. DIEG.
¿Por qué?
D.ª BEAT.
Porque es muy contraria
Política del amor,
Que merezca quien agravia.
D. DIEG.
Disculpar esa sospecha
Pretendo.
D.ª BEAT.
Mal disculparla
Podreis.
D. DIEG.
Quizá bien.
D.ª BEAT.
Don Diego,
La hora es muy aventurada.
Aquesa puerta está abierta,
Muy dispuesta mi desgracia:
Idos, no querais perderme
De dos suertes.
D. DIEG.
Ya que alcanza
Esta ocasion mi deseo,
No tengo de despreciarla.
En oyéndome, me iré.
D.ª BEAT.
Inés, esa puerta guarda,
Ya que es fuerza que le oiga,
A precio de que se vaya.
_(Va Inés hácia la puerta.)_
D. DIEG.
Yo salí, Beatriz hermosa,
De Valencia... _(Vuelve Inés, muy asustada.)_
INÉS.
¡Ay desdichada!
D.ª BEAT.
¿Qué es eso?
INÉS.
Mi señor viene.
D.ª BEAT.
¡Triste de mí!
INÉS.
Ea, ¿qué aguardas?
Del aposento de anoche
Hoy el sagrado nos valga.
D. DIEG.
¡Qué desdichado que ha sido
Siempre mi amor! _(Escóndese.)_
D.ª BEAT.
¡Qué tirana
Ha sido siempre mi estrella!
INÉS.
¿Qué te turbas y desmayas?
No temas, que mi señor
No trae recelo de nada,
Pues entra en su cuarto ántes
Que en el tuyo.
D.ª BEAT.
¡Ay, Inés, cuánta
Es mi pena!
ESCENA XIX.
DON JUAN, DON CÁRLOS.—DOÑA BEATRIZ, INÉS; DON DIEGO, _al paño_.
D. JUAN.
_(Ap. á Cárlos.)_ Yo venía,
Cárlos, como digo, á casa.
Cuando ví que un hombre en ella
Entró: en la calle me aguarda,
Y por ventana ni puerta
Dejes que ninguno salga.
D. CÁRL.
Entra y fía, que seguras
Tienes, Don Juan, las espaldas. _(Vase.)_
D. JUAN.
Beatriz...
D.ª BEAT.
Hermano.
D. JUAN.
¿Qué hacias?
D.ª BEAT.
Aquí con Inés estaba.
D. JUAN.
Está bien.
D.ª BEAT.
¿Adónde vas?
D. JUAN.
¿Es novedad que en mi casa
Éntre yo donde quisiere?
D.ª BEAT.
No lo es; pero extraño...
D. JUAN.
Aparta.
D.ª BEAT.
El modo de hablarme.
D. JUAN.
Quita
De delante.
D.ª BEAT.
_(Ap.)_ ¡Pena extraña!
D. DIEG.
_(Ap. al paño.)_ Hácia este aposento viene;
Salida tiene á otra cuadra:
Quiero ver si más seguro
Lugar mis recelos hallan. _(Vase.)_
D. JUAN.
Desta suerte he de salir
De una vez de dudas tantas. _(Saca la espada.)_
D.ª BEAT.
_(Ap.)_ Para entrar al aposento
(¡Ay de mí!) la espada saca.
_(Entra Don Juan en el cuarto donde estaba Don Diego.)_
INÉS.
Muertes de hombres ha de haber.
D.ª BEAT.
Inés, la suerte está echada.
INÉS.
Y echada á perder, señora.
D.ª BEAT.
Sin vida estoy y sin alma.
INÉS.
Pues cualquiera dellas es
Importantísima alhaja.
Huyamos.
D.ª BEAT.
Aun para huir
Aliento y valor me falta.
INÉS.
Don Diego del aposento
Salió, pues que no le halla
En él.
ESCENA XX.
LEONOR, _y luego_ DON DIEGO.—DOÑA BEATRIZ, INÉS.
LEONOR.
_(Dentro.)_ ¡Ay de mí infelice!
D.ª BEAT.
Pasando de cuadra en cuadra,
Dió adonde estaba Isabel.
Ella de verle se espanta,
Y huyendo dél, hasta aquí
Viene... A este lado te aparta.
_(Retíranse las dos, y sale Leonor con luz, y tras ella Don Diego.)_
LEONOR.
Hombre, que más me pareces
Sombra, ilusion ó fantasma,
¿Qué me quieres? ¿No bastó
El echarme de mi casa,
Sino tambien de la ajena?
D. DIEG.
Mujer, que más me retratas
Fantasma, ilusion ó sombra,
¿Mis desdichas no me bastan,
Sin las que tú ahora me añades,
Pues segunda vez me matas?
Pero no, pues hoy...
ESCENA XXI.
DON JUAN.—LEONOR, DON DIEGO; DOÑA BEATRIZ É INÉS, _retiradas_.
D. JUAN.
En vano
Aunque el centro en sus entrañas
Te esconda, podrás, Don Diego.
D. DIEG.
Detened, Don Juan, la espada;
Que aunque vuestra casa está
En esta parte agraviada,
No vuestro honor; y si puedo
Satisfacer con palabras
Al empeño, mejor es;
Pues es cosa averiguada
Que es la venganza mejor
No haber menester venganza.
D. JUAN.
_(Ap.)_ Don Diego Centellas es.
Con Leonor está: aquí hallan
Mis sospechas el mejor
Desengaño. Albricias, alma;
Que aunque esta es desgracia, es
Más tolerable desgracia.
D.ª BEAT.
_(Ap. á Inés.)_ Suspenso el acero, al verle,
Se quedó. Oye lo que hablan.
D. DIEG.
Yo, Don Juan, amé en la corte
A Leonor, que es esta dama,
En cuya casa una noche
Me sucedió una desgracia.
Viene á Valencia, y teniendo
Noticia que en vuestra casa
Estaba...
LEONOR.
_(Ap.)_ ¡Ay de mí!
D. DIEG.
Esta noche
Me atreví á entrar aquí á hablarla.
D.ª BEAT.
_(Ap. á Inés.)_ ¡Qué buena disculpa, Inés,
Si ahora Isabel conformara
Con ella! Haz señas que diga
Que sí, que es ella la dama.
_(Hace Inés señas á Leonor.)_
LEONOR.
Don Juan, cuanto aquí has oido,
Es verdad; Don Diego es causa
De mi fortuna, y por quien
Desterrada de mi patria,
De mi padre aborrecida,
De mi esposo despreciada,
En este estado, este traje
Vivo, sirviendo á tu hermana.
INÉS.
_(Ap. á su ama.)_
La seña entendió.
D.ª BEAT.
Y lo finge
Tan bien, que áun á mí me engaña.
LEONOR.
Pero diga él si yo aquí
Ni allá le di...
D. JUAN.
Calla, calla.
LEONOR.
Ocasion...
D. JUAN.
No te disculpes.
(_Ap._ ¿Hay mujer más desgraciada?)
INÉS.
_(Ap. á Beatriz.)_ Mucho la debes, señora,
Pues se culpa por tu causa.
D.ª BEAT.
Sólo que lo haya creido
Mi hermano, es lo que nos falta.
D. JUAN.
_(Ap.)_ ¿Qué haré? que aunque esté seguro
Yo, que lo esté Cárlos falta.
ESCENA XXII.
DON CÁRLOS.—DICHOS.
D. CÁRL.
_(Ap. desde la puerta.)_
Habiendo en la calle oido
Ruido acá dentro de espadas,
Dejo la puerta, y á hallar
Vengo á Don Juan... Mas las armas
Tienen suspensas los dos.
Desde aquí oiré lo que tratan;
Que quizás será su honor
Conveniencia á la desgracia.
D. DIEG.
Esta es vuestra ofensa, y pues
A ser agravio no pasa,
Mirad si os estará bien,
O remitirla ó vengarla.
D. JUAN.
Don Diego, vuestras disculpas
Convienen con señas várias
Que yo tengo de Leonor.
D. CÁRL.
¿Qué escucho? ¡Pena tirana!
A Leonor nombró, y Don Diego...
D. JUAN.
Pero una pregunta falta.
¿Es esta la primer noche
Que aquí habeis entrado á hablarla?
D. DIEG.
(_Ap._ Malicia trae la pregunta.
Por sí ó por no he de salvarla.)
No, que anoche entré por esa
Puerta, y por esa ventana
Salí: sabida la culpa,
¿Qué importa la circunstancia?
D. JUAN.
Importa más que pensais.
D. CÁRL.
_(Ap.)_ Contra mí es contra quien paran
Los celos de Don Juan, ¡cielos!
D.ª BEAT.
(_Ap._ Ya que lo ha creido, salga
Yo ahora.) Pues, ten de mí, _(Sale.)_
Don Juan, la desconfianza,
Y mira lo que me envía,
Para servirme, tu dama.
_(Aparte á Leonor.)_
Perdona, amiga, y prosigue.
LEONOR.
_(Ap. á Doña Beatriz.)_
No entiendo lo que me mandas.
D. JUAN.
No es tiempo deso, Beatriz,
Pues aunque con señas tantas
Me satisfaga Don Diego,
Estar Leonor en mi casa
Por órden de quien á ella
La envió, á mí no me saca
De la obligacion en que
Me pone mi sangre hidalga;
Y así, aunque por ella venga,
Y no por tí, eso me basta
Para que el atrevimiento
Castigue yo. _(Sale Don Cárlos.)_
D. CÁRL.
Aquesa instancia
Pues me toca á mí el sentirla,
Tambien me toca el vengarla.
LEONOR.
_(Ap.)_ ¡Qué miro! ¿Cárlos aquí?
Esto sólo me faltaba.
D. DIEG.
Pues ¿quién sois vos, que quereis
Tomar ahora la demanda?
D. CÁRL.
Bien pudierais conocerme;
Que razones teneis hartas.
Yo soy aquel que por muerto
Os dejó; y ahora trata
Acabar lo que empezado
Dejó entónces.
LEONOR.
¡Pena extraña!
D. DIEG.
Antes pienso que venís
A que yo tome venganza
Hoy de todo.
D. JUAN.
A vuestro lado,
Cárlos, estoy.
D. DIEG.
No me espanta
La ventaja de los dos. _(Riñen.)_
ESCENA XXIII.
GINÉS, GENTE.—DICHOS.
GINÉS.
_(Dentro.)_ Aquí son las cuchilladas.
Entrad todos. _(Salen Ginés y gente.)_
GIN. Y GENTE.
¿Qué es aquesto?
D.ª BEAT.
_(Ap. á Inés.)_ Inés, esas luces mata,
Por si podemos así
Excusar desdichas tantas.
_(Apaga la luz, y riñen.)_
GINÉS.
Nadie tire, estando á oscuras.
D. JUAN.
Ved todos que esta es mi casa.
GINÉS.
Encienda usted una luz,
Y lo verán.
LEONOR.
¡Qué desgracia!
D. DIEG.
_(Ap.)_ La puerta hallé: esto no es
Volver al riesgo la cara,
Sino fiar á mejor
Ocasion mis esperanzas. _(Vase.)_
D.ª BEAT.
_(Ap.)_ A mi cuarto me retiro
Llena de confusas ánsias. _(Vase.)_
INÉS.
_(Ap.)_ Tan buena hacienda hemos hecho,
Que de puro buena, es mala. _(Vase.)_
GINÉS.
Señor, ¿dónde estás, que ya
El cirujano te aguarda?
D. CÁRL.
¡Muere, traidor!
GINÉS.
Muerto soy,
Que mandarlo vusted basta.
(_Ap._ El diablo que más espere,
A que de véras lo hagan.) _(Vase.)_
UNO.
Muerto está uno: por si viene
Justicia, de aquesta casa
Salgamos. Huyamos todos. _(Vase la gente.)_
D. JUAN.
¡Hola! Aquí unas luces saca...
Mas yo por ellas iré. _(Vase.)_
LEONOR.
_(Ap.)_ De confusa y de turbada,
Tropezando en mis desdichas
De aquí no muevo las plantas.
D. CÁRL.
El puesto he de sustentar;
Que aunque siento que se vayan
Todos, no he de faltar yo
De donde saqué la espada.
ESCENA XXIV.
DON JUAN, _con luz_.—LEONOR, DON CÁRLOS.
D. JUAN.
Ya hay luz aquí.
LEONOR.
Cárlos, tente.
D. JUAN.
¿Solos los dos?
D. CÁRL.
¿Qué te espantas?
Porque si yo á mi enemigo
No puedo volver la espalda,
Hallándome con Leonor,
Con mi enemigo me hallas;
Pero enemigo de quien
La victoria es huir.
_(Quiere irse, y detiénele Don Juan.)_
D. JUAN.
Aguarda.
D. CÁRL.
Déjame, que en seguimiento
De esotro, huyendo á este, salga.
D. JUAN.
Ya no hay tras quien.
LEONOR.
¡Quién pudiera
Rasgarse el pecho, y que hablara
El corazon con acciones,
Y no la voz con palabras!
D. CÁRL.
Fuera el corazon tambien
Traidor; que ser tuyo basta.
LEONOR.
Fuera leal, por ser mio.
D. CÁRL.
¡Bien el lance lo declara,
Que acabo de ver! ¡Ay fiera!
Cuando no consideraras
Las finezas que me debes,
Consideraras que estabas
En casa de Don Juan.
LEONOR.
Pues
¿Qué culpa contra mí hallas
En las locuras de un hombre?
D. CÁRL.
Ninguna. Ahorremos demandas
Y respuestas.—Primo, amigo,
Pues tan felizmente acaba
Para tí aquella ocasion,
Que detuvo mi jornada,
Cuanto infeliz para mí,
Adios; que aunque con infamia
Salga de Valencia, es fuerza
Que della esta noche salga.
Diga mi enemigo que huyo;
Que no quiero honor ni fama.
A esa mujer, porque en fin
La quise bien, te la encarga
Mi amistad, no para que
La tengas más en tu casa,
Sino para que la dejes
Que en cas de Don Diego vaya.
Logre él felice su amor;
Y ella gustosa... Mas nada
Digo. Adios, Don Juan.
LEONOR.
¡Ay, cielos!
Espera, Cárlos.
D. CÁRL.
¿Que áun hablas?
LEONOR.
Si yo supe...
D. CÁRL.
No prosigas.
LEONOR.
Que aquí...
D. CÁRL.
No me digas nada.
LEONOR.
¿No? Pues yo... sí... Hablar no puedo.
Vista y aliento me faltan.
¡Jesus mil veces! _(Desmáyase.)_
D. JUAN.
Cayó
En mis brazos desmayada.
D. CÁRL.
Tenla, Don Juan. ¡Ay, Leonor!
Que te adoro, aunque me matas,
Y es muy distinto sentir
Tu traicion que tu desgracia.
D. JUAN.
En lágrimas y gemidos
Se le han vuelto las palabras.
Esperad, Cárlos, á que
Entre al cuarto de mi hermana
Con ella.
D. CÁRL.
Sí, Don Juan, id.
Algun remedio se le haga...
Mas dejadla que se muera,
Pues para otro amor se guarda.
D. JUAN.