IV

Alguien dijo que la mujer es espíritu de contradicción. El bofetón, bien

sonado y mejor recibido, bastó para que la chica tomara a capricho

corresponder al cigarrero, y entendido se está que si no se repitió la

serenata fué porque los billeticos y las citas misteriosas por la puerta

falsa menudeaban que era una maravilla.

Una noche encontróse doña Angustias con que la paloma había volado del

nido, y aquí fué el tirarse de las greñas y dar desaforados gritos.

--¡Hija descastada! Permita Dios que cargue con ella el _patudo_.

--¡Jesús! ¡Jesús! ¡Alabemos que alzan!--decían escandalizadas las

vecinas.--No eche, señora, maldiciones; que al fin la muchacha ha salido

de sus entrañas.

--¡Sí! ¡Sí!--insistía la inflexible vieja.--¡Que la alcancen mis

palabras! ¡Que se la lleve el demonio!

Y no hubo acabado de proferir esta frase cuando sintióse una detonación.

La cigarrería de D. Dionisio era presa de las llamas, y es fama que la

atmósfera trascendía a azufre. Para los huachanos fué desde entonces

artículo de fe que el diablo, y no un galán de carne y hueso, era el que

había cargado con la muchacha desobediente y casquivana.

V

Aunque nadie volvió a tener en Huacho noticia de Eduvigis ni de su

amante, yo te diré, lector, en confianza, que el incendio fué un suceso

casual; que no hubo tal azufre ni cuerno quemado sino en la sencilla

preocupación del pueblo; que D. Dionisio no tenía de diablo más que lo

que tiene todo mozo calavera que se encalabrina por un regular

coramvobis; y que, huyendo de las iras de doña Angustias, se dirigieron

las amorosas tórtolas a Trujillo, donde una tía del galán les brindó

generoso amparo.

Guárdame, lector, secreto sobre lo que acabo de confiarte; pues no

quiero tomas ni dacas, dimes ni diretes con mis amigos de Huacho. ¿Qué

me va ni qué me viene en este fregado para meterme a contradecir la

popular creencia? Yo no he de ser como el cura de Trebujena, a quien

mataron penas, no propias, sino ajenas. Lo dicho: D. Dionisio fué el

mismo Satanás con garras, rabo y cornamenta.

Si los huachanos creen a pie juntillas que el diablo les vendió

cigarros, no he de ser yo el guapo que me exponga a una paliza por

ponerlo en duda. ¡Sobre que un mi amigo de esa villa guarda como

reliquia un par de _puros_ elaborados por D. Dionisio!...

Las mejores tradiciones peruanas · 第 134 / 206 题