El 1.º de Febrero se colocó en la plaza el rollo, y se les dió á
entender por el intérprete lo que significaba, y el fin para que se
ponia. Leyéronseles una á una las constituciones formadas en el pueblo
de Tobas por S. S., y en presencia del Sr. Arcediano, del Protector y
demas oficiales, dijeron se conformaban con todas ellas, y que prometian
su puntual observancia. Este dia llegaron de Salta dos soldados que se
habian venido solos y de paseo.
El 2 caminó la tropa partidaria de regreso á su presidio, llevando los
presidarios que se trajeron; y con estos regresaron los peones y gente
conchabada, quedando S. S. con el Sr. Arcediano, su Auditor, Mayor de
Ordenes, Proveedor, Secretario, Médico, y un piquete de 7 partidarios y
sus esclavos: con los que regresaron, y se retiró tambien el Protector
D. Juan Antonio Caro, á quien reconoció el mèdico de la expedicion estar
imposibilitado de poder viajar, por haberle postrado sus achaques.
Y porque el Proveedor D. Diego Angel de Leiba es sugeto de luces, y se
halla bastantemente impuesto en asuntos de reducciones, quien igualmente
que el otro asistió á la pasada expedicion, le nombraron SS. SS. por
Protector de indios para todos los actos ocurrentes, y en especial para
la resolucion de fundos de estas reducciones, respecto de haber
concluido las operaciones de su proveeduria.
Desde el 5 hasta el 7 se ocupó la gente que habia quedado, y los dos
prácticos Guzman y Nuñez, en formar un barco sobre dos camas que se
habian labrado, entoldándole y calafateándole, para que S. S. y los
suyos caminasen por el Rio Bermejo. Este dia llegó de Salta Silvestre
Corro, conduciendo pliegos y algunos muebles que se le encargaron.
El 9 congregó S. S. á los Mocobíes, y les exortó á la perseverancia en
su propósito; á que se portáran con juicio y amáran á sus curas
doctrineros, y que los caciques principales que quisieren venir con
S. S. á la de Corrientes, ó por tierra ó por agua, para que ayudasen á
conducir sus abastos, se les permitiria acompañarle.
Tomóse esta resolucion, así por civilizarlos, como porque tomasen
conocimiento de aquella ciudad y gentes, para que en lo futuro
ocurriesen con satisfaccion en solicitud de sus urgencias. El Señor
Arcediano resolvió caminar por tierra con los caciques que no cabian en
la embarcacion: por lo que S. S. dispuso acompañar al Señor Arcediano,
los soldados que quedaron y sus esclavos conduciendo algunas cargas.
Este dia, como á las cuatro de la tarde, despues de bendecirse el barco,
nos dimos á la vela los sugetos siguientes--El Señor Comandante General,
el P. Capellan, Fray Francisco Morillo, el Auditor, el Mayor de Ordenes,
el Secretario, el Protector, el Médico, el tambor, un práctico, otros
dos de agua, dos remeros, una negra cocinera, el sastre, dos indios
Mocobíes, el uno ladino que hacia de intérprete. Este dia solo caminamos
media legua, con sonda de dos y media varas, y por estar recargada la
embarcacion se le quitaron tres cargas de mula.
El 10, como á las nueve del dia, caminamos siguiendo el rumbo al
naciente, con algunas vueltas al S y al E. Todas las márgenes de nuestro
rio se componian de dilatadas campañas, sin montañas que estorbasen la
vista, pobladas de verdes pastos y cejas de montes, y las vegas del rio
admirablemente formadas y adornadas de sotos y sauces la sonda siempre
de dos y media varas. Este dia caminamos 10 leguas, parando bien
temprano sobre la barranca, al piè de una frondosa arboleda á la banda
del S.
El 11 celebróse temprano el santo sacrificio, y al romper el dia
caminamos, tomando por patrona para el viage á _Nuestra Señora del
Rosario_. Este dia caminamos 22 leguas por iguales campiñas, y la sonda
de tres varas, dando el rio continuas vueltas al S N y E: paramos sobre
una eminente barranca á la banda del N, donde hallamos vestigios de una
antigua rancheria.
El 12, bien temprano salimos de este real, que intitulamos del _Gato_
porque en èl se nos quedó por olvido un montesino que traia S. S. para
remitirle á S. E., por ser animalejo de estraña piel, figura y
propiedades; y aunque por todos medios se procuró su hallazgo, no se
pudo conseguir. Por iguales campos caminamos este dia; pero como
estrechase mas el rio, la sonda era de cuatro varas y en partes de
cinco. Venimos á sestear en distancia de 10 leguas, cerca de unas
rancherias de indios Tobas que están á la banda del N, cuyo caporal es
Tegnocorí, de los empadronados, que con los suyos habia venido á la
cosecha de la algarroba.
Luego que nos sintieron, vinieron al barco, donde mandó S. S. se
repartiera bizcocho y tabaco; y porque nos faltó la carne nos vendieron
estos una oveja. Saliendo de esta sesteada, venimos á dormir en el Paso
de los Guaycurúes: y todo este dia por una y otra banda nos salian
indios Tobas y Mocobíes á las barrancas, admirados con las canoas, y
queriendo les dieramos conversacion, nos gritaban que parasemos. El
General, cierto de la legalidad de estos, no siendo posible parar el
barco por lo eminente de las barrancas, mandaba al de la proa tirase el
cable á los indios para que ellos le sugetasen: y con efecto, agarrados
de él, con mucho júbilo y algazára le sugetaban. Repartíaseles bizcocho,
tabaco, abaloríos y yerba: dábaseles razon de nuestro viage, y ellos muy
contentos de ver al _Apo_, que así llaman en su idioma al superior, nos
soltaban la cuerda, despidiéndose muy agradecidos.
En este dia el rio dió muchas vueltas al N: anduvimos 21 leguas hasta el
paso referido, que le llaman de los _Guaycurúes_, por ser tránsito
preciso de esta nacion, cuando pasa á invadir al Abipoa; y allí
encontramos algunos aparejos, de los que habian dejado, y se dividian
diversas sendas trilladas. La sonda de este dia de nueve cuartas, y de
diez por lo comun.
El 13 salimos de este paso al romper el dia: caminamos por el rumbo del
E y S, con doce cuartas de sonda. En varias partes el rio forma crecidos
remolinos, y una herradura ó tajamar, tan grandioso y quieto que parece
una mar muerta. Al cabo de las 25 leguas venimos á parar en una eminente
barranca muy abundante de mosquitos, (como toda esta vereda): en partes
no alcanzaban sonda los remansos de este dia.
El 14, junto con el dia caminamos; y á la legua de haber salido se
encontró á la banda del N un madrejon que se ceba del rio, y presumiendo
seria el _Arroyo de las Conchas_, pasamos algunos sugetos á reconocerle,
y hallamos que dimanaba del rio. Y en distancia de 16 leguas, dando el
rio una vuelta hácia el E, se divide en dos brazos, uno que gira directo
al naciente, en cuya puerta está acopiada gran multitud de trozos, y no
lleva tanto caudal como el brazo que gira al E, cuyo giro seguimos y al
cabo de 4 leguas, venimos á parar á la banda del N, sobre una eminente
barranca. Este dia tuvo la sonda por lo comun tres varas, y en partes
seis. Las márgenes del rio por una y otra banda se veian graciosamente
pobladas de árboles de tajibo, laurel, canela, que llaman _brava_,
quebracho, pacará, urundey, chalchal, mollelentisco, chirimoya, murtas
de arrayán, sotos, sauces y cañas tacuaras, con otros que no pudimos
conocer. Este dia caminamos 21 leguas.
El 15, con la luz del dia caminamos al rumbo del naciente, y reconocimos
que nuestro rio se iba enangostando; y apresurando su movimiento y
formando continuos laberintos, sin que alcanzára la sonda. Al cabo de
tres leguas, sin poderlo remediar, nos hallamos en un estrecho
conflicto. Dividíose el rio en dos canales, la una al naciente, y por
allí el rio parecia precipitarse en algun despeño: el mayor trozo del
agua giraba al S; y apenas se pudo sugetar el barco para que tomára esta
vereda, por donde habia la agua mas pausada: pero dimos en un undoso y
fuerte remolino, que nos estuvo dando vueltas por espacio de media hora,
forcejeando a tirarnos al precipicio. Los remeros y prácticos trabajaban
sin turbacion contra el agua, aunque sin mas fruto que no dejarse
llevar; hasta que S. S. invocó el patrocinio de Nuestra Señora de Itaty
con una promesa, y al instante nos dió el agua paso franco.
Y antes de narrar los demas sucesos de este día, haremos una útil y
conveniente digresion. Para evadir este remanso hay dos remedios: el
primero, echar por tierra aquella isleta, que es tan corta que no tiene
media cuadra, y es de tierra gredosa, y luego se juntan estos brazos. El
segundo es, tomando aquel brazo, que dejamos referido se separa hácia el
naciente, y que en distancia de 20 leguas vuelve á nuestro rio. Lo que
dió mérito á poner esta advertencia; aunque pudiera por tiempos escasear
el agua: por lo que contemplamos mas seguro el primer arbitrio, por ser
copiosa esta canal.
Mas abajo de esta separacion, como á la media legua, vuelve el rio á
dividirse, formando otra isleta como de media legua, y luego se
incorpora un brazo con otro. Como á las cinco leguas hace nueva
division, y en este dia salen 4 brazos de nuestro rio al rumbo del S,
pero nosotros seguimos siempre la canal mas copiosa que giraba al
naciente y S: y aunque con tanto desague pensamos nos faltára el agua,
siguió la canal bien copiosa con sonda de 12 cuartas, y al cabo de las
16 horas vinimos á parar á la banda del S: habiendo experimentado tener
las márgenes del rio los mismos árboles que se han notado, muchas frutas
silvestres, cañas de baston, micos y monos, con mucha copia de volatiles
y caza de loros, patos, papagayos, anseres, charatas y pavas, con otras
aves de las canoras, y de plumas extrañas y vistosas. Este dia nos
asomaron dos feroces tigres á la barranca, el uno con ademanes de
furioso, y aunque se le tiró con una escopeta, no hizo movimiento.
El 16 con la aurora comenzamos á marchar, y á poco trecho salimos de los
bosques á unos campos dilatados, y eminentes palmares de una y otra
banda, y conforme fué aclarando el dia fuimos observando que todos los
brazos que se habian separado de nuestro rio iban tornando á él como á
su centro: y extrañando que solo el brazo primero no habia vuelto, (que
es el mismo que dió mérito á la digresion) habiendo caminado como 10
leguas, bien cerca del mediodia le vimos incorporarse con crecida copia
de raudales, por la banda del N, y en las márgenes encontramos 5 tigres
juntos que habian salido á la barranca, y á poco divisamos otro por la
banda del S, y al cabo de las 12 leguas venimos á dar al mediodia en la
junta de nuestro Bermejo con el famoso Rio Paraguay; aquel caminando de
N á S, y el nuestro de poniente á oriente; aquel cristalino, y este
turbio y sanguineo; aquel un rey coronado en su grandeza, y este un
mínimo vasallo pechero y tributario suyo: pero habiendo tirado la sonda
le hallamos con 9 varas de agua.
Aquí paramos á sestear, y luego como á las 3 de la tarde le pasamos,
buscando la banda contraria por sí tomaba cuerpo el aquilon que estaba
soplando con pausa: y habiendo caminado como 3 leguas paramos á pasar la
noche en la banda del naciente.
El 17, como á la una de la mañana, reconociendo el agua muy tranquila,
caminamos por la costa del naciente, y al cabo de cuatro leguas
devisamos la fortaleza del Curupayety. Al llegar á ella hicieron la
salva nuestros cañones, saludando la plaza, y correspondiendo, salió el
capitan de la fortaleza con algunos soldados, y haciendo á nuestro
General los honores correspondientes, le introdujeron en la plaza.
Aquí paramos el 18 y 19, esperando al Sr. Arcediano, y los nuestros que
vienen por tierra, sin tener la menor noticia de ellos.
El 20 caminamos, y á la media legua nos detuvo una fuerte marejada que
nos embargó hasta las 5 de la tarde, y pasando adelante, completamos 3
leguas de navegacion.
El 21, aunque con trabajo, caminamos por las costas, y venimos á parar
una legua mas abajo del Paraná-Miní.
El 22 atravesamos el Paraná, y tomando la banda del naciente, llegamos á
Corrientes como á las cinco de la tarde, y á vista de la ciudad se
enarboló la bandera y gallardetes: saludóse la plaza con los cañones y
tambor, y á las orillas nos recibió el Sr. Vicario con su clero, el
Mayor de la plaza con algunos vecinos que lo acompañaban. Pasamos á la
iglesia matriz á rendir las gracias al autor de nuestras felicidades, y
se cantó el _Te Deum_, con lo que nos retiramos á la casa de nuestra
habitacion: dando fin á nuestro itinerario que hemos firmado los
concurrentes.
_Francisco Gavino Arias._--_Dr. José Antonio Arias Hidalgo._--_Jayme
Nadal y Guarda._--_Antonio Gutierrez del Castillo._--_Diego Angel
Leiba._--Ante mí, _Gerónimo Tomas de Matorras_, Secretario.