OCTUBRE.

El 1.º de Octubre, dia de Ntra. Sra. del Rosario, se enarboló el real

estandarte.

El 5 llegó un cacique llamado _Anequelcody_, con 18 grandules, 10

párvulos, 15 mugeres adultas y 7 mozas, todos cristianos de la reduccion

de San Pedro: hízoles presente S. S. lo mal que hacian en desamparar su

pueblo; á que satisfacieron con decir venian de paseo á visitar á los

Mocobíes de nuestro cargo, deudos suyos.

El 7 llegó el caporal Coytogoquí, Mocobí de nacion, con 9 indios

grandules, 59 mugeres grandes, 7 mozas y 11 párvulas, y mandó S. S. que

distinguiendo al caporal, se vistieran todos, dándoles á la mugeres á

mas del vestuario, rosarios, gualcas, sortijas y agujas. Y tras estos

llegaron los caciques Contoquí y Yatagayquí, Mocobíes, con 4 indios

grandules, 15 mugeres entre grandes y chicas y 6 párvulos, y á todos

mandó vestir S. S. con la debida proporcion.

El 8, como á las 3 de la tarde, caminó S. S. con el P. Capellan, el

Capitan de migueletes, y el médico para el Tren de Conchas, á elegir

sitios para el pueblo, y dar disposiciones para las faenas.

El 9 llegó el cacique Goytamatí con un hijo suyo, y 10 indios grandules,

25 mugeres adultas, 7 mozas, chicas 10 con 13 muchachos, todos mocobíes

que se han vestido, distinguiendo siempre al principal.

El 13 llegó el cacique Alaiquí con su familia, que se componia de 8

mugeres adultas, 2 mozas y 6 párvulos.

El 17 dió la vuelta nuestro General, trayendo la noticia de haber

elegido un famoso sitio para la reduccion de Tobas, enfrente de la

Laguna de las Perlas, donde ha puesto el real acampamento, y deja

fabricado un ramadon de 30 varas, desmontando un bosque, por donde

conducir el agua para la faena de adobes.

Ha admirado S. S. la copia de indios que han salido allí á poblacion,

que dice excederán en número á los de este pueblo en duplicada cantidad,

y que le informan los mismos, que desde muy lejos están viniendo y

vendrán, pues allí no están todavia ni la tercia parte de los de su

nacion.

Chinchin ha venido con la noticia que su General Atecampibáp, de quien

hablamos en la primera parte del diario, queda desauciado, y y [Nota del

transcriptor: y] que ya le contempla difunto en el dia: que estando en

esta situacion, juntó á los suyos, y les hizo en sustancia el siguiente

parlamento. "Conociendo estoy, carísimos y leales vasallos, que mi vida

se acaba, y que mis dias se han cumplido sin apelacion. Y porque

vosotros sois testigos de las paces estipuladas con el español nuestro

amigo, os suplico cumplais sin defecto: lo que yo á nombre de vosotros

prometí, porque conosco que el cristiano nos quiere bien, y su amistad

nos es muy útil. Por esto pues os encargo, os suplico y os ruego, que

sin perder tiempo, alguno de vosotros con la competente escolta pase á

Lacangayé, donde se halla el General Arias, y le haga presente mi

infausta situacion, para que no extrañe mi defecto en el caso de su

regreso; y que aunque yo fallezca, dejo á vosotros los capitanes y

principales mandones para que cumplan lo mismo que yo prometí en cuanto

á reduccion: y que en cuanto al sitio de ella, acordé despues con

vosotros que el elegido era perjudicial á nuestros ganados y haciendas,

porque aquerenciadas en esta costa del rio, removerlas á distinto pais

era perderlas.

"Y que supuesto que á los Tobas y Mocobíes se les ha dado en la costa

del rio, desde luego suplico á nombre de todos, que á continuacion de la

reduccion de Tobas se nos dé á nosotros, y que allí se congregarán las

tres naciones unidas de Malbaláes, Chunupíes y Signipés, lo mismo que os

encargo á vosotros cumplais y guardeis: pues ya será esta la postrera

vez que os mande; y porque deseo vuestro alivio, y lo he deseado

siempre, quiero que hasta la muerte conoscais la gratitud de vuestro

moribundo General."

En esta virtud Chinchin y los suyos me hicieron presente todo lo

acaecido, y enterado, suplíqueles esperasen el regreso de nuestro

General, que ya por dos horas lo esperaba, para que con S. S. se

acordase lo conveniente.

El 19, reconociendo S. S. en los Mocobíes muchísimo desaliento para el

trabajo, juntó á los principales de ellos, y les hizo en substancia el

parlamento siguiente.

"El Rey, mi Señor natural y superior, y su Virey de Buenos Aires, me han

mandado á poneros reduccion: á este fin, como ya varias veces os he

dicho, han librado á vuestro favor cuantiosas cantidades de dinero: y

esto para què?--no con otro fin que civilizaros, cristianaros y

reduciros á vida racional. Y sino dejais vuestros antiguos desórdenes,

¿con qué conciencia podré sufragaros graciosos donativos, cuando estos

son condicionales, y vosotros no poneis la condicion? ¿Con qué verdad

informaré á los Tribunales á vuestro favor, cuando vosotros no dais

mérito para ello?"........

El 23, como al mediodia, llegó el indio Quedegody, que fué acompañando

al chasque que se retiró á Corrientes, quien trajo razon de haberle

acompañado hasta las orillas del Rio Paraguay, y que de allí, dando

aviso á la gente que estaba á la otra banda, vinieron a pasarle en una

canoa. Que Portal y el indio Juan Pablo pasaron á la otra banda, y le

dijeron á este los esperára dos dias: que temeroso de los Abipones y de

los españoles de Corrientes, se habia venido luego; pero que Portal no

podia ya tardar en su regreso.

No solo no se diò asenso á esta noticia, sino que imaginamos haber

habido en esto alguna traicion; porque casi lo propio dió por razon el

mismo indio que fué acompañando al Mayor General de Ordenes, D. Jayme

Nadal y sus consocios, sin que hasta hoy se sepa cosa alguna de su éxito

á la de Corrientes: sin embargo de que confiesan los indios no haber mas

que 60 leguas de distancia, y todo camino llano. Por lo que mandó S. S.

se le entretuviera algunos dias con arte, hasta saber la realidad por

algun camino.

Y con efecto, el 25 llegó Portal, y con su dicho confirmó la realidad de

cuanto el indio expuso: por lo que S. S. le dió las gracias de la

fidelidad con que le habia guiado y acompañado. Y con lo que responde el

Mayor de Ordenes en la suya quedamos satisfechos.

"Que ya tiene el ganado á las orillas del Paraná, y que en término de 16

dias estaria con nosotros, siendo la fecha de sus cartas el 19 de

Octubre. Asimismo ha remitido el diario que formó á la ida; del que se

colije distar Corrientes de nuestro real campamento de Lacangayé 76

leguas: que lo mas del camino es campo abierto, con palmares y algunos

de datiles: que no tiene mas tropiezo que algunos madrejones con agua:

que ha sido generalmente recibido de los indios Mocobìes de su tránsito

con mucha humanidad y cariño, y en especial del cacique Amelcoy, quien

le ha franqueado los auxilios convenientes, y escolta de indios para su

guia, resguardo y seguridad, acompañándole tambien personalmente: y

añade, que es un indio en quien concurren las mas bellas prendas que

puede tener el mas noble y racional: que habiendo llegado á una laguna

de alguna magnitud, pasó en una pelota de cuero hasta la otra banda.

"Y reconociendo que en la banda del rio que se objetaba, habia una

poblacion de españoles, hizo señas dando voces: que los habitadores

quedaron sorprendidos, imaginando serian indios enemigos que venian á

asaltarles; hasta que, reconociendo ser gente española, pasó uno de

ellos en una canoa: que avistado con él le preguntó: ¿Qué rio era aquel?

¿què poblacion aquella? ¿y qué lugar era donde se hallaban? Satisfizo,

diciendo--Que el era teniente de aquel presidio que habian puesto poco

hace los Correntinos para resguardo de los insultos de los Guaycurús:

que aquella fortaleza se llamaba _Curupayetí_ [Nota del transcriptor:

_Curupaytí_], que aquel rio era el del Paraguay: que aquel lugar era el

Paso de los Guaycurús: que de allí, rio abajo, distaba Corrientes 10

leguas, y que por allí podia pasar todo su tráfago:--como lo hizo, y

llegó á la de Corrientes el dia 13 de Octubre, habiendo tardado en

camino once dias, á causa de esperar los indios que le habian de

conducir, para lo que se detuvo cinco dias en las rancherias de Amelcoy

y Curupayetí."

Bien se vé cuanto seria nuestro consuelo al saber el feliz suceso de los

nuestros, que ya contabamos difuntos, resultando de esta nueva

expedicion tantas utilidades como se irán anotando.--La primera, verse

descubierto este camino, que hasta hoy por cómputos matemáticos solo se

conceptuaba traficable; estando tan recomendada su apertura por

repetidas órdenes reales: cuya felicidad ha logrado en sus dias nuestro

Comandante General, mediante su desvelo y aplicacion, hasta haber dado

tan acertada disposicion, y haber encomendado su egecucion al referido

Mayor de Ordenes, que con su celo, actividad y talento ha desempeñado

esta confianza con la pureza que se deja ver. La segunda, queda este

continente todo descubierto, habitable y andable; mayormente si á

continuacion de esta apertura y descubrimiento se acalora su tráfico

continuo con el yuvamen de un presidio de la parte de Corrientes, como

lo acordó la Junta Reducional de Propaganda, el año de 1779, y como ya

lo expuse en otro lugar. La tercera, se ha descubierto que los planes y

mapas antiguos erraron el concepto en cuanto al desemboque del Rio

Bermejo, que le figuran incorporado con el Paraná, casi en las dereceras

de Corrientes, sin incorporarse con el Paraguay. Véase el que trae por

cabeza la Historia Corográfica del R. P. Lozano, que creo fué sacado por

otros iguales ejemplares, en los que se notan en este punto dos yerros

notables; porque avisan los nuestros, que para llegar á Corrientes han

pasado el rio Paraguay 10 leguas mas arriba del Paraná, sin pasar el

Bermejo, que han llevado desde aquí á mano izquierda en todo el viage:

de que se infiere, que mas arriba se incorpora con el Paraguay, talvez

en distancia de 20 leguas de Corrientes á la parte del poniente, cuyo

yerro geográfico, con otros que se notan en dicho mapa y su descripcion,

esperamos enmendar con la exactitud debida en la Descripcion Geográfica

que se dará por conclusion de este diario.

Diario de la expedicion reduccional del ano 1780, mandada practicar por orden del Virey de Buenos Aires · 第 36 / 40 题