JULIO.

(_3 leguas._) El 1.º de Julio, como à las 10 del dia, salimos del real

antecedente, y pasando un dilatado bosque desmontado, de mas de dos

leguas y media, pasamos un puente para salvar un cuantioso madrejon que

viene como del S, y se junta con el Dorado, ignoràndose su orígen, y à

poco trecho en unas cañadas que estàn á las màrgenes del Dorado: en

distancia de tres leguas del pasado tren vinimos à parar. En este

transito se perdieron 15 cabezas de ganado vacuno, y porque se tuvo

razon que seis de ellas habian aprovechado los indios, mandó S. S. que

en tres dias no les diesen racion.

De aquí se volvieron las reclutas que habian conducido al Sr. Canónigo,

y con ellos se volvieron 16 caballos por flacos, con carta para que los

entregaran á D. Josè Chaves, y 7 mulas. Y este dia, que fué el 2, paró

la marcha, y el General de òrdenes pasó con el Inspector y Capitan de

Migueletes al Rio Grande, à explorar el mejor plano para sacar camino

hasta la Esquina: y con la razon que estos trajeron, el dia 3 pasó el

Ayudante con los de su cargo à desmontar, parando la marcha todo este

dia.

(_3½ leguas._) El 4, como à las 11½, salimos de estas cañadas, y

siguiendo el rumbo al N por las costas del Dorado, venimos à parar al

Tren de la Esquina, que dista del pasado como tres y media leguas. En

las estrechuras del monte se perdieron 30 vacas, sin que pudiera S. S.

remediar este desgreño, ni con haberse venido con los vaqueros, ni con

haber duplicado gente: y de todas estas reses solamente una se logrò,

porque hallada la mataron y cargaron, y con ella se arracionò la gente.

Aquí se junta el nuevo con el antiguo carril.

Entre otras utilidades que nos presenta el nuevo camino, es la una

habernos manifestado con la evidencia, en obsequio de la verdad, que los

planes antiguos han errado el concepto en cuanto á la direccion del Rio

Dorado, y en cuanto á su desague, y el del Rio del Valle: porque el

primero se incorpora con el segundo poco mas arriba del _Tren de las

lluvias_, y ambos en un cuerpo, con el madrejon del S, se precian de

tributarios del Bermejo, con quien se incorporan en este paraje,

contribuyéndole no pequeño caudal.

De que se evidencia el errado computo de los que figuran uno y otro rio

terminando su cauce en una gran laguna, llamada de los _Caimanes_, cerca

de un grande palmar: siendo uno de estos el R. P. Pedro Lozano de la

extinguida Compañía, quien en el pàrrafo 3 de su Descripcion

Corogràfica, al folio 19, asì lo asienta. Padeciendo igual equívoco en

cuanto à figurarlos corriendo del E à O, siendo asì que con la aguja en

mano hemos caminado las riberas de uno y otro, y giran sin disputa de S

á N, desde que se desprenden de las ùltimas serranias que estàn al

poniente.

En este paraje de la Esquina paró la marcha el dia 5, para que se

refaccionáran las bestias en un potrerillo tan seguro como abundante de

pastos. Y teniendo noticia S. S. de que habian pasado de la otra banda

gran multitud de indios Mataguayos confinantes con los Chiriguanos, con

ánimo de invadir el ganado y mensages [Nota del transcriptor: menages],

mandó al General de órdenes doblase la gente y ronda, previniendo à

todos el peligro y encargando la vigilancia; con lo que no hemos

experimentado lesion alguna.

Hasta aquì los indios Mataguayos han acompañado nuestra marcha, ayudando

y sirviendo con fineza y lealtad: y tratando de volverse, mandò S. S. se

les diesen seis reses. Repartióles cuchillos, tabaco y gorros, dando á

los principales poncho y sombrero para distinguirlos, con lo que se

volvieron muy contentos; y mucho mas, por haberles prometido S. S.

informar al Sr. Virey acerca de su reduccion.

(_2 leguas._) El 6, como á las 12 del dia, salimos de este tren, y

siguiendo las márgenes del Rio Grande, caminamos ya por el rumbo del

naciente, y venimos á parar en distancia de dos leguas en el tren que

titulamos de la _Conversion_, porque en èl uno de los indios gandules

Matacos, que dijimos venian de sirvientes, y se llama _Lorenzo_, pidió

se le bautizára. Prometióselo S. S. siempre que se rudimentase, y para

animarlo principiò S. S. á enseñarle à rezar, insinuándole que siempre

que en él conociese constancia en su propósito él mismo lo apadrinaria.

La descripcion de este famoso rio, que es el mayor que se halla en esta

vereda, y por eso se titula _el Grande_, se reserva colocar en la

descripcion Geogràfica.

(_4 leguas._) De aquí salimos el 7 á las 12½ del dia, y siguiendo las

màrgenes del Bermejo al oriente, venimos à parar en distancia de cuatro

leguas en el tren llamado de _Millan_; hasta donde alcanzan las

rancherías de los Mataguayos por esta vereda.

Esta nacion es numerosa, dòcil, sencilla, valiente y aplicada al

trabajo. Su situacion la tienen á las màrgenes de los rios del Valle,

Dorado, Bermejo, Centa y Pilcomayo; y principiando sus rancherìas desde

el Rio del Valle, terminan en este paraje, ocupando de S à N como 80

leguas, y de oriente á poniente 150 leguas, desde las cercanias del

curato de Humaguaca.

Es utilísima á las ciudades de Salta, Jujuy, Tucuman y Santiago del

Estero, porque colocados en el terreno que se refiere, siendo como son

hà mas de 30 años amigos y confederados nuestros, están de fronterizos

de dichas ciudades, estorbando el transito á las innumerables naciones

que ocupan este vastísimo continente. A mas de esto, bajan por familias

à servir conchabados en las obras pùblicas y particulares de Salta,

sirviendo à los partidarios de los presidios y sus mugeres en calidad de

criadas.

Y si en nuestros dias vieramos verificada su reduccion en el paraje de

San Simon sobre el Dorado, que es en donde estos la procuran, se

lograria su perpetuidad, tanto por la aptitud del terreno, cuanto por

tener à mano el Real Presidio de San Fernando, cuyo respeto los habia de

traer á raya: y mucho mas si el presidio se avanzaba à colocarse sobre

el Dorado; cuya traslacion daria sin disputa mucho ser á esta reduccion,

y mucho terreno à la provincia, estando, como está ya, casi inútil en el

sitio donde hoy se mantiene.

Y aunque esta nacion es innumerable, los que estàn en esta nuestra

vereda son en número como de 1,000 indios de àmbos sexos, entre adultos

y pequeños, y piden todos reduccion: siendo los principales ladinos los

mandones que los gobiernan, y estos son 10, à saber: Josengo cristiano,

Cayetano, Tineo, Lopez Grande, Lopez Chico, Amaya cristiano, Ignacio el

grande, Ignacio el mozo, Luis y Francisco, sin otros que mandan, y por

no ser ladinos son incognitos.

(_2 leguas._) El 8, saliendo del tren referido, como á las 10 del dia,

se adelantò de la marcha el Sr. Canónigo, y à poco de haber caminado,

encontró un indio jòven de la nacion Chunupí, à quien los suyos habian

mandado á explorar los movimientos de la marcha: y S. S. recibièndole

con mucho cariño, le asegurò ser vanos sus recelos, porque lejos de

querer ofenderles buscabamos su amistad y conversion, á cuyo fin se

dirijia esta campaña. Con lo que, viniéndose con S. S., topó la marcha,

y nuestro General le recibió con mucho agrado, practicando iguales

oficios que el Canónigo: y venimos á parar en compañía del jòven en el

_Tren de Yuchan_, que dista dos leguas del pasado.

(_2 leguas._) En este tren nos detuvimos el dia 9 hasta las 3 de la

tarde, dando tiempo à un desmonte, por haber obstruido la rapidez del

rio el cauce del antiguo carril. Y saliendo à la hora citada venimos á

parar en una vistosa vega, que dista del Yuchan como dos leguas.

En este tren nos salieron dos jòvenes Chunupìes, hermanos del referido,

quienes dijeron venian mandados por los suyos à saber la causa de la

tardanza del hermano. Con este motivo descubrieron haber venido

recelosos por la otra banda del rio, y que preguntando por su hermano à

algunos Mataguayos que toparon, les avisaron como venia en nuestra

marcha con mucha paz y amistad: con lo que se habian resuelto à pasar el

rio, y presentarse en nuestro real.

Inquiriendo S. S. la distancia de sus rancherias, y movimiento de los

suyos, á lo primero dijeron, que estaban de allí como diez leguas sus

poblaciones, y en cuanto à lo segundo dijeron, que los suyos estaban

sobresaltados, y que decian que, para que se pudiesen presentar à

nosotros sin recelo, fuera á sacarlos el R. P. Lapa.

Resolvió nuestro General y el Sr. Arcediano, que caminase el P. á

convoyarlos. Propúsosele á este, que con la prontitud que siempre, y con

el celo acostumbrado dispuso caminar el dia siguiente con el interprete

Corro, los tres indios y dos Sinipés que consigo traia.

Con efecto, el 10 marchó por la mañana, encargado de satisfacer

apostólicamente á aquellas naciones, asegurándoles nuestra amistad.

Este dia paró la marcha, por haberse quebrado dos carretas, y ser

preciso refaccionarlas. Trabóse reñida contienda entre algunos

Mataguayos de arriba con los de abajo, acerca de cobrar un caballo que

habian robado los unos de los otros: pero, menos bárbaros que atentos,

pidieron vénia para ello á nuestro General, quien apreciando la

atencion, les afeó el hecho de estimar en mas sus bestias que sus

paisanos, y que como amigos del español debian imitarle en la paz y en

la union, no esgrimiendo sus armas por cosas tan ridiculas; y que él

prometia darles un caballo á su satisfaccion, á fin de que no pasasen en

su contienda. Con lo cual conformes, y como avergonzados cesaron,

dejando la riña solo en desafio.

En este real, por acaso, descubrimos tener estas selvas la caña dulce de

que se forma el azúcar, miel y alfeñiques; lo que descubrió el Ayudante

Sardina, que aislado en busca de camino, topó con un cañaveral. Y

trayendo á nuestro real una, por el zumo, por la hoja, por el peso y por

el gusto, conocimos ser caña dulce, aunque no era muy fino el sabor; lo

que talvez proviene del jugo inepto, por ser el terreno salitroso, ó por

la ninguna cultura que le asiste. Los indios dicen que hay mucha en los

montes, pero no la comen, porque, no sé porque motivo, la titulan

_flecha del Diablo_. De aquí se escapó un presidario.

(_4 leguas._) El 11, como á las 9 del dia, salimos de este tren y

venimos á parar en distancia de cuatro leguas, en un dilitado [Nota del

transcriptor: dilatado] escampado á las márgenes del rio, siguiendo el

mismo rumbo al naciente: de aquí empiezan las rancherias de los indios

Sinipés, y nuestro P. Capellan hasta hoy no ha parecido. Titulamos este

_el Tren del Yelo_, por el excesivo que tuvimos esta noche, en que se

perdieron 8 vacas y 2 caballos.

Estos indios Sinipés en la expedicion pasada prometieron al Sr. Matorras

sugetarse á reduccion, quien así les prometió egecutarlo en mas oportuno

tiempo.

(_3 leguas._) Del Tren del Yelo salimos el 12, como á las 12 del dia, y

vinimos á parar en distancia de 3 leguas, en una cañada de muchos pastos

y trebol: y aquí topamos el R. P. Lapa con 40 bizarros indios Sinipés y

un Malbalá, y segun la relacion de dicho P. le toparon los indios con

bastante recelo. Y enterándoles su R. del fin de nuestra entrada (por

medio del faraute), se entregaron y resolvieron á venir; y segun se han

explicado, adoptan siempre el proyecto de su reduccion, y de salir (en

su caso) á discrecion de los superiores. El cacique no vino por enfermo,

pero mandó recado á nuestro General, que se esforzaria á salir en su

distrito, donde trataria lo conveniente en cuanto á capítulos de paz y

reduccion: por lo que para allí se reserva estampar lo que ocurriese.

Esta noche hospedamos en nuestro real á estos indios, y mandó S. S. se

les aviase de carne: repartíoles gorros, cuchillos y otras baraterias de

que quedaron muy agradecidos. Esta noche nos cayó otra helada mucho mas

rigurosa que la pasada. Titulamos á este _el Tren del Apio_, por abundar

sobremanera esta yerba en estos bajios.

(_3 leguas._) El 13, como á las 9 del dia, caminamos siguiendo el propio

rumbo, y llegamos al parage de _Santa Rosa_, en distancia de tres

leguas. Y como se adelantase de la marcha nuestro General y el Sr.

Arcediano, con el P. Capellan é indios advenedizos, llegaron á una

eminente barranca del Rio Bermejo, al frente de las rancherias de los

indios Chunupíes: y pasándole aviso S. S. al principal cacique

_Atecampibáp_ (famoso caudillo, y poderoso por las naciones que

comanda), apenas recibió el recado político que se le pasó, se puso en

camino, y metido en una balsa de cuero, acompañado de un lucido y

numeroso convoy, á pesar del sanguineo Bermejo, surcando sus corrientes

en este alado aunque tosco bajel, llegó con presteza á nuestra banda, y

sacándole en brazos los suyos, saltó á tierra.

A penas se aproximó à nuestro General, le echó este los brazos, y lo

recibió con suma gratitud, haciéndole entender por medio del faraute,

cuanto se complacia de verle, conocerle y tenerle por amigo. Igual

diligencia practicó el Sr. Arcediano y Capellan, y á todos respondió el

cacique con iguales expresiones de cariño, vertiendo en este acto

copiosas lágrimas de regocijo.

Acompañaban á este caudillo, á mas de las chusmas y _guardias de corps_,

3 capitanes como cortesanos suyos: el primero Chinchin, mandon de la

nacion Malbalá; Dupulem, cacique de los Sinipés, con Guanchil, capitan

de los Chunupíes; cuyas naciones confederadas hacen un cuerpo, siendo

su principal cabeza el expresado Atecampibáp, caudillo nunca visto ni

comunicado de los españoles: y serian por todos en número los

aparecidos, como 200 indios de ámbos sexos, quedando los demas en sus

habitaciones.

Y como el principal cacique se hallase indispuesto con una cerrazon de

pecho que apenas se le apercibia lo que hablaba, convidóle S. S. á

nuestro real, para que allí pasase la noche con los suyos, y que con

este motivo podria medicinarle el médico de la expedicion. Aceptó

gustoso, y se vino á nuestro acampamento, donde à este y los suyos mandó

S. S. proveer de carne y bizcocho para aquella noche, y el médico le

curó.

El 14 amaneció mejorado de sus dolencias, y por ser dia del Seráfico Dr.

San Buenaventura, celebróse el santo sacrificio de la misa, y luego se

formó consejo para parlamentar á estas naciones. Hízose conclave de toda

la oficialidad, presidiendo S. S. y el Sr. Canónigo. Juntamente por su

órden se sentaron todos los mandones, y por medio del faraute, Silvestre

Corro, hizo nuestro General se les hiciera preguntar ¿si querían

reducirse al catolicismo, y ponerse en reduccion? Y que determinasen el

tiempo oportuno y lugar que elegian para su pueblo, para dar cuenta de

todo al Superior Gobierno, cuyo subdito era y comisionado para dar

reduccion á los Tobas y Mocobíes: y que aunque por sí no podia resolver

en el particular, confiado en la piedad del Soberano, y de su Virey de

Buenos Aires, les aseguraba que serian atendidos en esta parte.

Respondió el principal, y á su egemplo todos, que deseaban con anhelo

reducirse, y que sin novedad se sugetarian á reduccion, con tal que

nuestro General corriese con la erreccion de su pueblo, y los arreglase

sus temporalidades: á quien desde luego elegian por su Protector por el

afecto que le tenian, conociendo que ninguno los habia de mirar con mas

amor y caridad; y que al mismo tiempo pedian que el R. P. Lapa los

viniera á sacar á su tiempo, con quien saldrian á su disposicion sin

recelo alguno. Que en cuanto al tiempo, seria para el año próximo

venidero á nuestro regreso, por estar en el dia muy mal de caballos para

conducir sus chusmas. Que en cuanto al lugar, elegian desde luego la

_Cañada del P. Roque_ (que es un sitio constituido sobre el Rio del

Pasage, ó el Algarrobo, alias _Ramada_), que está sita en medio del

Piquete de Pitos, y Real Presidio de San Fernando, y en medio de 6

reducciones establecidas en nuestra jurisdiccion.

El Sr. Arcediano hízoles presente, que venia de superior de todas las

reducciones, y que dejando sus comodidades, venia sin otro objeto que

reducir almas y procurarles á los conversos todo alivio: que por lo

mismo viviesen ciertos de que los habia de proteger en lo posible,

dándoles curas doctrineros escogidos, para que con amor y cariño los

enseñasen; y que cuando así no lo cumpliesen, con su aviso estaría

pronto á mudarles pastor, dándoles un sugeto aparente.

Agradecieron muy deveras este oficio, y suplicaron á S. S. que así lo

cumpliese para que pudiesen subsistir en su conversion, estando ciertos

que de su parte no se haria novedad en lo tratado.

Y repitiendo la súplica á nuestro General, que les protegiese y

acompañase en calidad de protector para su fundacion, le respondió

S. S., que con sus bienes y con su persona, coadyuvaría gustoso al

intento; estando ciertos de que daria cuenta de todo al Superior

Gobierno, y que cuando S. E. confiase de otro sugeto esta comision, no

por eso dejaria de cooperar en cuanto le fuese posible y condugese á su

alivio: pues sin otro objeto, dejando sus negocios pendientes, y

postergando el adelantamiento de sus intereses, venia á fundar las dos

reducciones que se refieren. Quedaron gustosos y satisfechos, firmando

los capitulos de concordia S. S. y demas oficiales, por ante el

Secretario de la expedicion. El Capitan D. Juan Antonio Caro, que hace

de protector, lo firmó, haciendo personeria por los indios y el

intérprete Silvestre Corro: dióseles á los ladinos sombreros, ponchos,

gorros y cuchillos, repartiendo á las mugeres agujas, gualcas y

bizcochos. Concluyóse esta funcion con vivas y abrazos, no siendo

pequeña nuestra complacencia: batíose la real bandera, y repitiendo todos

_Viva el Rey_, cerróse esta funcion, titulando este _el Tren de la

Buenaventura_, por no ser pequeña la que hemos logrado en la conversion

de estas no menos numerosas que belicosas naciones: y todo este dia se

paró, por dar lugar al desmonte que se está allanando.

(_½ legua._) El 15, como á las 8 del dia, nos despedimos de los

indios, y mandó S. S. se les dejaran en pie ocho reses, y una para que

entregasen al Coronel Cornejo, que esperamos venga por el rio: á quien

por el mismo conducto dejó S. S. carta instructiva, y venimos á parar en

distancia de media legua en la ceja de una espesísima montaña.

No pasamos este dia mas adelante por obstar este monte, y haber robado

el rio el fulcro del antiguo carril; y S. S., para estimular al trabajo

á los partidarios, peones y presidarios, tomó el hacha en la mano y

empezó á trabajar con gran calor: siguió al General el Sr. Canónigo, y

á este toda la oficialidad, á estos toda la gente, con tanto empeño y

ardor, que en menos de tres horas se traspasó con la tala todo el bosque

que tenia mas de legua; no siendo los operarios mas que 46 en número,

inclusive nuestro General y gente voluntaria: de modo que pudieron pasar

los carros á dormir al otro lado, quedando de este la marcha con todo el

resto del tren, y titulamos esta jornada _el Tren de las fatigas_.

(_6 leguas._) El 16 salimos de este tren, y á las 3 leguas de camino,

atajándonos igual tropiezo de monte, aunque no tan espeso ni tan largo

como el pasado. Estimulando S. S. á los subalternos con su egemplo,

consiguió en dos horas allanarle, de modo que tuvimos tiempo de pasar

con todo el tren, ganados y mensages: y caminando otras tres leguas,

anduvimos seis en aquel dia, y venimos á parar en un escampado grande,

compuesto de unos eminentes palmares, y titulamos este _el Tren del

Càrmen_, por haber llegado á él la vispera de Nuestra Señora. Esta noche

se perdieron del pastoreo 36 reses, que no se pudieron hallar por mas

que se buscaron: por lo que se presume las hayan robado los Mataguayos

que andan por acá dispersos.

(_2 leguas._) El 16, saliendo de este tren, venimos à parar en distancia

de dos leguas en un grande palmar y simbolar: y no pudimos avanzar mas

camino por estorbarlo una montaña espesa de mas de legua. Pero

repitiendo S. S. el mismo afán que en el pasado desmonte, siguiendo la

oficialidad y demas concurrentes, se logró traspasarle en menos de

cuatro horas, y hubo tiempo para que pasasen las carretas á dormir al

otro lado, quedando de esta banda el resto del tráfago, ganados y

mensages, por la comodidad de los pastos y agua. Esta noche se perdieron

9 caballos.

Teniendo noticia nuestro General, que los indios Mataguayos dispersos

los habian robado, significólo á los Chunupíes amigos, que por via de

convoy venian con la marcha, y al punto se volvieron en pos de los

ladrones: cuyas resultas se colocarán en su lugar.

(_4 leguas._) El 17, como à las 11 del dia, siguiendo el mismo rumbo y

direccion del rio, venimos á parar en una loma, que dista del pasado

tren cuatro leguas, y está poco mas adelante del _Real de los Tucumanos_

(así llamado por el levantamiento que estos suscitaron allí el año de 74

en la pasada expedicion). Aquí se juntò en un cuerpo todo el congreso de

la presente campaña, y le titulamos _la Congregacion de San Alejo_, por

haber llegado aquí la vispera del santo.

Correspondió la denominacion al denominado, porque á las cinco de la

tarde, despues de haber parado, se presentó en nuestro real el Capitan

de Sinipés, Dupulem, con mas de 50 indios de su nacion, y un inmenso

número de mugeres y párbulos [Nota del transcriptor: párvulos]. Mandó

S. S. se hospedáran en nuestro real aquella noche, y que se les proveyera

de carne y bizcocho: y al siguiente dia, parlamentados acerca de su

ratificacion, no hicieron novedad, y antes dijeron, que para pruebas de

estar firmes en su proposito, salian trayendo sus chumas [Nota del

transcriptor: chusmas], como por género de política y subordinacion.

Pero que suplicaban á S. S. protegiese su reduccion, y les formalizase

sus temporalidades. Prometíoles para su consuelo, que si posible fuese

vendria con su muger é hijos á vivir con ellos cuando se tratase de su

poblacion: con lo que quedaron satisfechos; y mandó se les repartieran

gorros y cuchillos á los varones, dando poncho al principal, y á las

mugeres rosarios, gualcas y agujas; á todos bizcocho y carne,

haciéndoles dejar en pié 6 reses, de que quedaron muy agradecidos y se

despidieron con estrechos abrazos.

(_3 leguas._) Este mismo dia, que fué el 18, como á las 9 de la mañana,

salimos de este tren y venimos á parar en distancia de tres leguas, á

las márgenes de una gran laguna, que titulamos _del Cayman_, porque

herido uno de un balazo se ocultó en el agua.

De este tren dista como legua y media la Puerta de Macomita (alias la

_Encrucijada_), así llamada, porque allí se junta este nuestro carril

con el de Macomita que descubrió el General finado D. José Arias Rengél,

padre de nuestro General, en la entrada que hizo el año de 1759 en el

gobierno del Sr. Espinosa Davalos.

Este camino, aunque montuoso y escaso de agua, es tan recto, que por él

se ahorran sobre 40 leguas de camino, segun la relacion de los indios, y

de los sujetos prácticos que le han traficado. A mas de esto, es camino

sin riesgo de enemigos ni esteros; y siendo el único embarazo para que

le trafiquen las marchas, el agua y el monte, podrian removerse estos

obstáculos, el primero con quemazones y talas, y el segundo cavando

fosas y tajamares: y con este alivio en todas las estaciones del año

habria paso franco, así para la entradas, como para sufragar socorros á

las reducciones que van á crearse en el centro del Gran Chaco.

(_2 leguas._) El 19 salimos de la laguna, y vinimos á parar en distancia

de dos leguas al pié de la barranca del rio, donde, aunque las

crecientes habian robado el antiguo fulcro, habian formado un cómodo

potrerillo, en que se aseguraron todas las bestias esta noche.

(_2 leguas._) Y porque robado el antiguo carril era preciso peinar la

eminente barranca que se objeta, y allanar un retazo de monte que

subsigue, el 20 repitió S. S. y oficiales la fatiga de los pasados

desmontes, y con igual ardimiento talaron mas de media legua de montaña,

y concluyendo temprano, tuvimos tiempo de pasar al otro lado con todo el

tráfago, y en distancia de dos leguas venimos á acamparnos en una

cañada.

El 21, como á las 7 del dia, nos alcanzaron 8 indios Sinipés con el

capitan Dupulem, trayendo los caballos que se robaron los Mataguayos.

Agradecíoles S. S. accion tan bizarra, y para estimularlos á continuar

en operaciones tan recomendables, les mandó repartir carne, ropa, yerba,

tabaco y bizcocho. Con estos indios llegó el Sr. Canónigo, que por

haberle tomado la noche con sus carros, en distancia de media legua mas

atras, paró allí á dormir: y titulamos à este _el Tren de los caballos_.

(_3 leguas._) Del que salimos el propio dia, como á las 12, y vinimos á

parar en el totoralcito que dista tres leguas de aquel tren.

Aquí paramos todo el 22, dando tiempo á la apertura de un dilatado

bosque, que fué preciso romper por haber faltado el plano del antiguo

carril.

Y teniendo noticia nuestro General que las dos naciones que son el

objeto de esta espedicion [Nota del transcriptor: expedicion] se

hallaban turbulentas, y maquinando temores y recelos, por los maléficos

influjos que les habian prestado contra nuestro intento la gente de la

parte del Paraguay; en tanto grado que les habian hecho creer veniamos á

pasarlos á cuchillo con capa de paz y reduccion, confederándonos con los

de Santa Fé para tomarlos en medio y hacer seguro el sacrificio; por lo

que intentaban ponerse en fuga cuanto antes: deseando nuestro General

poner remedio en tan pernicioso cisma, acordó seria conveniente

despachar adelante al P. Misionero, para que este apostolicamente les

satisfaciese, y quitase los recelos, informándoles de la realidad del

suceso.

Significó nuestro General al Sr. Arcediano este pensamiento, y

adoptándolo S. S., resolvieron hacerlo como lo pensaron. Propusiéronle

al R. P. Lapa; y conociendo en su religiosa prontitud no haber embarazo,

aviándole de lo preciso, le despacharon á las tres de la tarde para

Lacangayé, en consorcio de Silvestre Corro el intérprete, de tres indios

Tobas y dos Pasaynes: y como distan estas rancherias sobre 70 leguas de

este acampamento, las resultas se colocarán en su lugar.

(_5 leguas._) El 23 celebró misa el Sr. Canónigo al romper el dia, y

salimos de este real como á las 7 de la mañana; y siguiendo siempre el

rumbo al naciente, venimos á parar en distancia de cinco leguas sobre la

barranca del rio en un monte ralo.

(_6 leguas._) Aquí el 24, en honor del glorioso Apóstol del Chaco, _San

Francisco Solano_, celebró misa al alba el Sr. Canónigo, y le titulamos

_el Real de San Solano_: del que salimos como á las 7 del dia, y venimos

á parar en el _Tren del Sr. Espinosa_, por haber llegado hasta allí

dicho Gobernador en la campaña que hizo el año de 1759.

El 25, dia del glorioso Apóstol _Santiago_, mandó S. S. se enarbolase la

real bandera con la salva acostumbrada, y que formada la gente

partidaria, asistieran al santo sacrificio de la misa, que se celebró

con la posible celebridad, llenàndose los árboles de diversos

gallardetes, y haciendo las competentes descargas. El Sr. Arcediano oró

una erúdita oracion, parando la marcha todo el dia por dar descanso á

las bestias, y porque toda la gente se lavára, para cuyo efecto se les

mandó repartir jabon.

(_4 leguas._) El 26, saliendo de este tren, venimos á parar al paraje

nominado _Lataruec_, que dista como cuatro leguas del pasado.

Aquí encontramos algunos indios Vilelas, que venian de Lacangayé para

Petacas, de cuya reduccion dicen que son. Preguntados por los Mocobíes y

Tobas, dicen se han retirado tres dias de camino mas abajo de Lacangayé.

Del P. Lapa no dan razon alguna, y solo dicen que viene á toparnos el

indio Lachiquitin, Mocobí, con algunos de su nacion. Y como estos

pasasen á su destino, dirigió S. S. por este conducto letras al Gobierno

de Salta, dándole noticia de los sucesos hasta aquí acaecidos.

(_5 leguas._) El 27, como á las 8 de la mañana, salimos de Lataruec, y

vinimos á parar en los zanjones que distan 5 leguas. Y aqui topó S. S.

algunos Tobas que trageron cartas del P. Lapa, quien expone vá caminando

en pos de los Mocobíes; y que los que deja atras estàn muy conformes

esperando nuestra marcha.

(_4 leguas._) De aquí salimos el 28, y vinimos á parar en la _Cañada de

la Princesa_, distante 4 leguas: se intitula asi por el encuentro que

en ella tuvo la pasada expedicion con la hermana del famoso Paikin.

(_3½ leguas._) El 29, como á las 11 del dia, salimos de esta Cañada,

y vinimos á parar en otra igual, que dista de aquella tres leguas y

media.

Aquí nos encontró el R. P. Lapa, de regreso con el cacique Lachiquitin,

y otros indios Tobas que le acompañaban: dió razon dicho Padre haber

encontrado estos indios bien cerca de Lacangayé, y que, anoticiándoles

del fin de nuestra marcha, tuvieron por conveniente venirse con el Padre

á toparla: y porque los suyos estaban abajo convocados para presentar

batalla á los Abipones sus enemigos, tuvieron á bien hacerles chasque,

para que, noticiosos de la marcha, omitieran aquella perniciosa

hostilidad, tratando solo de disponerse para reducirse: con lo que

suponemos se haya deshecho la conspiracion. Y habiendo llegado á nuestro

real, recibió S. S. y el Sr. Canónigo al cacique referido y sus

acompañados con mucho júbilo, abrazos y cariño, mandándoles repartir

carne para aquel dia.

(_5 leguas._) El 30, salimos de este tren como á las 10 del dia,

acompañados de los dos caciques é indios de su comitiva: venimos á parar

en distancia de cinco leguas en el _Tren de Lachiriquin_, así nominado,

por el encuentro que con él tuvo la marcha de la pasada expedicion, tan

feliz como deseada, por la alianza que con este famoso caudillo de los

Mocobíes se consiguió, de que resultó todo el alivio de los

concurrentes.

(_5 leguas._) El 31, salimos de este tren como á las 10 del dia, y

venimos á parar en la Laguna de las Perlas, que casi formadas en su seno

matriz se encontraron en la expedicion pasada, pegadas en algunas,

semejantes á las que se encuentran en las ferias y pesquerias:

confrontando con esta relacion lo que en el particular escribió el

R. P. Lozano de la extinguida Compañía, quien al párrafo 2.º fòlio 11 de

su Descripcion Corográfica, afirma haberlas en algunas lagunas de este

vasto continente, citando diversos autores que lo apoyan. Cuya

profundidad, y el ningun tráfico de los españoles por estos lugares,

hasta hoy no han descubierto su formal existencia, y en la presente

campaña esperamos averiguar su realidad. Dista este tren del pasado

cinco leguas.

Diario de la expedicion reduccional del ano 1780, mandada practicar por orden del Virey de Buenos Aires · 第 32 / 40 题