[Resumen]
Marc Autret, diseñador gráfico, goza de diez años de experiencia como
periodista multitarea y de una formación en línea para el ámbito
editorial, multimedia y de los derechos de autor. Explica en diciembre
de 2006: "Soy un 'artesano' de la información y trabajo esencialmente
con editores. Llevan tanto retraso, están tan ajenos a la revolución
digital, que tengo trabajo para varios años. Hoy me concentro en la
asesoría, la infografía, la tipografía, la preprensa y el diseño web,
pero presiento que la parte dedicada al software irá creciendo. Los
sectores como la animación en 3D, la automatización de las tareas de
producción, la integración multisoporte, el sistema de base de datos y
todas las tecnologías procedentes de XML [eXtensible Markup Language]
van a abrirse naturalmente. Los editores necesitan esos instrumentos,
ya sea para producir mejor o para comunicar mejor. En esos aspectos
puedo percibir la evolución, o mejor dicho, la intensificación de mi
trabajo."
***
A finales de 2006, se llevó a cabo una encuesta sobre el futuro del
libro digital (ebook). Aquí están las respuestas de tres profesionales
del libro: Marc Autret, diseñador gráfico para editoriales, Pierre
Schweitzer, diseñador del proyecto @folio, un lector portátil de
textos, y Denis Zwirn, fundador de la librería digital Numilog.
# “Una especie de wiki cristalizado”
Marc Autret es diseñador gráfico para editoriales, después de diez años
de experiencia como periodista multitarea y de una formación en línea
para el ámbito editorial, multimedia y de los derechos de autor.
Explica en diciembre de 2006: "Eso constituye una base irremplazable
para mis actividades actuales, que resultan ser una prolongación
técnica de mis antiguas actividades. Soy un 'artesano' de la
información y trabajo esencialmente con editores. Llevan tanto retraso,
están tan ajenos a la revolución digital, que tengo trabajo para varios
años. Hoy me concentro en la asesoría, la infografía, la tipografía, la
preprensa y el diseño web, pero presiento que la parte dedicada al
software irá creciendo. Los sectores como la animación en 3D, la
automatización de las tareas de producción, la integración
multisoporte, el sistema de la base de datos y todas las tecnologías
procedentes de XML [eXtensible Markup Language] van a abrirse
naturalmente. Los editores necesitan esos instrumentos, ya sea para
producir mejor o para comunicar mejor. En esos aspectos puedo percibir
la evolución, o mejor dicho, la intensificación de mi trabajo."
¿Cómo ve el futuro del ebook? "Estoy convencido de que el ebook tiene
mucho futuro en todos los sectores no ficticios. Me refiero al ebook
como software, y no al soporte físico (porque las conjeturas acerca de
éste son más inciertas). Los editores de guías, de enciclopedias y de
obras informativas generalmente siguen considerando el ebook como una
declinación muy secundaria del libro impreso, sin duda porque de
momento el modelo comercial y la seguridad de esta explotación aún no
les parecen totalmente estabilizadas. Pero todo es cuestión de tiempo.
Los libros digitales no comerciales ya están emergiendo en varios
lugares y en cierto modo operan en un desciframiento de las
posibilidades. Emergen al menos dos ejes distintos: (a) una interfaz de
lectura/consulta cada vez más atractiva y funcional (navegación,
búsqueda, reestructuración inmediata, anotaciones del usuario, quizz
interactivo, etc.); y (b) una integración multimedia (vídeo, sonido,
infografía animada, base de datos, etc.) actualmente fuertemente
asociada a la web. Ningún libro físico ofrece semejantes
funcionalidades. Entonces me imagino el ebook de mañana como un especie
de wiki cristalizado, empaquetado en un formato. ¿Cuál será entonces su
valor propio? ¡La de un libro: la unidad y la calidad del trabajo
editorial!"
# “La poética de los objetos”
Pierre Schweitzer, diseñador del proyecto @folio, un lector portátil de
textos, escribe en enero de 2007: "La lectura digital llega más allá,
mucho más allá que la mera cuestión del 'libro' o de la prensa. El
libro y el diario siguen siendo y seguirán siendo por mucho tiempo
soportes de lectura técnicamente insuperables para los contenidos de
valor o para los contenidos que traspasen un umbral crítico de
difusión. Aunque su modelo económico pueda seguir evolucionando (como
los diarios gratuitos para la gran prensa), yo no veo ningún trastorno
radical a nivel de una sola generación. Más allá de esta generación,
sólo el futuro nos lo dirá. Ya veremos. Sin embargo, se desarrollan
otros tipos de contenidos en las redes. El internet lanza un reto al
documento impreso en este terreno, el de la difusión en la red
(difusión desmaterializada = coste marginal nulo) de las obras y de los
saberes, en lugares en los cuales lo impreso no logra equilibrar sus
costes y en los cuales nuevos actores pueden entrar y ocupar su lugar.
Ahora bien, en este nuevo ámbito, los equilibrios económicos y las
lógicas de adopción son radicalmente diferentes a las que imperan en el
mundo impreso –véase, por ejemplo, la evolución de los sistemas de
validación para los archivos abiertos en la publicación científica, o
los modelos económicos emergentes de la prensa en línea–. Por lo tanto,
es vano –e incluso peligroso– querer transformar con fórceps la
ecología del papel. ¡Pues semejante forcejeo acabaría aniquilándola! Al
margen, algunos contenidos muy específicos, algunos nichos editoriales,
podrían ser transformados. Por ejemplo, la enciclopedia o la
publicación científica ya han conocido cambios. Del mismo modo, las
guías prácticas, los libros de actualidad de uso casi único y algunas
otras secciones que invaden las mesas de las librerías podrían
modificarse, para alegría de los libreros. Pero en mi opinión no se
trata de un cambio masivo ni brutal: nuestras costumbres de lectura no
cambiarán de un día a otro. Al contrario, éstas forman parte de
nuestras costumbres culturales y van evolucionando lentamente, a medida
que las adoptan (o sea, que las aceptan) las nuevas generaciones."
Según Pierre, "la suerte que compartimos todos es la de estar viviendo
desde dentro, aquí y ahora, esta fantástica transformación. Cuando yo
nací en 1963, en la memoria de los ordenadores cabían apenas algunas
páginas de caracteres. Hoy en día, en mi lector portátil caben miles de
millones de páginas; una verdadera biblioteca de barrio. Mañana, por el
efecto combinado de la ley de Moore y de la omnipresencia de las redes,
el acceso instantáneo a las obras y al saber será algo corriente. El
soporte de almacenamiento en sí ya ni siquiera presentará mucho
interés. Sólo importarán las comodidades funcionales de uso y la
poética de esos objetos."
# “Un producto comercial”
Denis Zwirn, fundador de la librería digital Numilog, explica en agosto
de 2007: "Estamos en una fecha clave en la curva de crecimiento del
mercado de los libros digitales. Tres factores se combinan para esto:
1) El desarrollo de amplios catálogos en línea que suelen proponer
funcionalidades de búsqueda en el texto completo de los libros
digitales, como los catálogos de la futura Biblioteca Digital Europea,
de VollTextSuche Online, de Google y el de Amazon. Tras haber
'sondeado' el contenido de la obra, es natural que el usuario quiera
acceder a la totalidad de la obra... en su versión digital.
(2) Avances técnicos esenciales, tales como la comercialización de
aparatos de lectura a base de tinta electrónica, mejorando radicalmente
la experiencia de lectura final para el usuario por el parecido con la
lectura en papel. Me refiero a lectores como el iLiad de Irex o el Sony
Reader, aunque también se perfilan muchos otros. Este avance también se
refiere al desarrollo de los nuevos smartphones multifunciones como los
BlackBerry o el iPhone, y por supuesto a la propuesta de software de
lectura con una interfaz muy mejorada y pensada para leer los libros
digitales en un PC, como Adobe Digital Editions, por ejemplo.
(3) Por último, un cambio de actitud fundamental por parte de los
profesionales del sector, de los editores, y pronto probablemente
también de los libreros. Los editores anglosajones universitarios han
abierto un ancho camino que todos los demás están siguiendo, al menos
en los Estados Unidos, en Europa del norte y en Francia: proponer una
versión digital de todas las obras. Incluso para los que unos años
atrás eran muy reticentes, la cuestión ya no es '¿por qué?', sino
'¿cómo?'. Los libreros no tardarán en considerar que vender un libro
digital forma parte de su oficio normal."
Según Denis, "el libro digital ya no es un tema de simposio, de
definición conceptual o de adivinación por parte de algunos 'expertos':
ahora se ha convertido en un producto comercial y en un instrumento al
servicio de la lectura. Ya no hace falta esperar no sé qué nuevo modo
de lectura hipermoderno e hipertextual enriquecido por tecnologías
multimedia que orquesten sabiamente su especificidad con respecto al
papel. Basta con proponer textos que se puedan leer con facilidad en
los soportes de lectura electrónica que utiliza la gente, con la tinta
electrónica gradualmente invadiendo todos estos soportes. Y proponer
esos textos de modo industrial. El libro digital no es, ni llegará a
ser nunca, un producto de nicho (como los diccionarios, las guías de
viaje, los libros para los deficientes visuales...). Pero se está
convirtiendo en un producto de masas, capaz de tomar formas tan
diversas como el libro tradicional."