[Resumen]
En 2000, el libro digital tiene casi 30 años, ya que nació en julio de
1971 con el primer eText del Proyecto Gutenberg. Señal de los tiempos
que corren, la British Library pone en línea en noviembre de 2000 una
versión digitalizada de la Biblia original de Gutenberg, que fue el
primer libro impreso. Aquella Biblia, datada de 1454, fue impresa por
Gutenberg en 180 ejemplares en su taller de Maguncia, en Alemania. En
2000, 48 ejemplares existirían aún, aunque algunos incompletos. Dos
ejemplares completos pertenecen a la British Library. En marzo de 2000,
diez investigadores y expertos técnicos de la Universidad de Keio, en
Tokio (Japón), y de NTT (Nippon Telegraph and Telephone Communications
– Teléfonos y Telégrafos Nipón) llegan a trabajar durante dos semanas
para escanear ambas versiones, ya que presentan algunas diferencias.
Una bella versión digitalizada está disponible en línea algunos meses
después, en noviembre de 2000.
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Casi treinta años desde el primer libro digital. Señal de los tiempos
que corren, La British Library pone en línea en noviembre de 2000 una
bella versión digitalizada de la Biblia original de Gutenberg, que fue
el primer libro impreso.
# El primer libro impreso en línea
En 2000, el libro digital tiene casi 30 años, ya que nació en julio de
1971 con el primer eText del Proyecto Gutenberg.
El libro impreso tiene cinco siglos y medio. Datada de 1454, la primera
Biblia impresa fue impresa por Gutenberg en 180 ejemplares en su taller
de Maguncia, en Alemania. En 2000, 48 ejemplares existirían aún, aunque
algunos incompletos. Dos ejemplares completos pertenecen a la British
Library. En marzo de 2000, diez investigadores y expertos técnicos de
la Universidad de Keio en Tokio (Japón) y de NTT (Nippon Telegraph and
Telephone Communications – Teléfonos y Telégrafos Nipón) llegan a
trabajar durante dos semanas para escanear ambas versiones, ya que
presentan algunas diferencias. Una bella versión digitalizada está
disponible en línea algunos meses después, en noviembre de 2000.
Otros tesoros de la British Library ya están disponibles en línea, por
ejemplo Beowulf, joya de la literatura inglesa del siglo 11, la Magna
Carta, el primer texto constitucional inglés firmado en 1215, los
Lindisfarne Gospels, una obra del año 698, el Diamond Sutra, un tesoro
del año 868, las Sforza Hours, tesoros del Renacimiento de los años
1490-1520, el Codex Arundel, un cuaderno de Leonardo da Vinci con notas
de 1478 a 1518, y el Tyndale New Testament, primer Nuevo Testamento en
lengua inglesa, impreso en 1526 en las imprentas de Peter Schoeffer, en
Worms (Alemania).
# La situación a finales de 2000
A finales de 2000, además de estos tesoros, miles de obras del dominio
público están en acceso libre en la web en bibliotecas digitales.
La mayoría de los librerías y de las editoriales tienen su propio sitio
web. Algunas nacen directamente en línea y hacen todas sus
transacciones a través de la red.
Además de sus tareas cotidianas, como prestar libros y documentos de
todo tipo o mantener una colección de obras de referencia, los
bibliotecarios guían a los usuarios por el internet, seleccionan y
organizan la información para ellos y crean su propio sitio web con un
catálogo en línea y una biblioteca digital.
Se van multiplicando los libros y las revistas que sólo están
disponibles en versión digital, evitando así los gastos que implica una
publicación impresa. La información ha pasado de tener un estado
“estático” en los libros impresos a tener una gran “fluidez” en el
internet, con la posibilidad de actualizarse regularmente.
Los editores científicos y técnicos empiezan a reestructurar su trabajo
y a orientarse hacia una difusión en línea, y a hacer tiradas impresas
sólo a petición. Algunas universidades difunden manuales "a medida" que
se componen de una selección de capítulos y artículos sacados de una
base de datos, complementados por los comentarios de los profesores.
Muchos autores reconocen los beneficios del internet para la búsqueda
de información, la difusión de sus propias obras, los intercambios con
los lectores y la colaboración con otros creadores. También crean sus
propios sitios web para autopublicarse con éxito.
Algunos escritores apasionados por las tecnologías digitales exploran
las posibilidades que abre el hipervínculo para dar origen a nuevos
géneros: novela multimedia e hipermedia, narrativa hipertextual, obra
de hiperficción, sitio web de escritura hipermedia, email-novela, etc.
Una literatura digital –llamada también literatura electrónica,
ciberliteratura o literatura HTX (HyperTeXt)– empieza a sacudir la
literatura tradicional aportándole un nuevo aliento, e integrándose a
la vez a otras formas artísticas ya que el soporte digital favorece la
fusión del escrito con la imagen y el sonido.
El internet ha llegado a ser imprescindible para informar, comunicar,
acceder a documentos y extender los conocimientos. Ya no necesitamos
correr tras la información que nos hace falta. La información que nos
hace falta ya está a nuestro alcance, en cantidad, incluso para
aquellos que estudian por correspondencia, que viven en pleno campo,
que trabajan a domicilio o que están confinados en la cama.
La web se convierte poco a poco en una gigantesca enciclopedia, una
enorme biblioteca, una inmensa librería y un medio de comunicación
completo.
Algunas personas empiezan a leer libros en un ordenador, en una PDA o
en una tableta de lectura (aunque todavía son demasiado caras).