La Roma patricia, como hemos visto, no conoció clases privilegiadas
de ciudadanos. En la Roma patricio-plebeya encontramos, como tales,
aunque ciertamente en muy diversas épocas y bajo muy distintas formas,
el patriciado, la nobleza, el orden de los Senadores y el de los
caballeros. Todas ellas tienen de común que no revisten carácter
corporativo ni poseen el derecho de tomar resoluciones, ni tienen jefe;
por tanto, la comunidad conservó frente a ellas su unidad interna con
tanto rigor como frente a las partes componentes de la ciudadanía
(pág. 15): las indicadas categorías se distinguen por los privilegios
personales o hereditarios que disfrutan, esto es, porque los individuos
pertenecientes a ellas son ciudadanos de mejor derecho.