AQUÍ FABLA DEL PECADO DE LA VANAGLORIA

[304] Yra é vanagloria traes, non a el mundo tan maña:

Más orgullo é más bryo tyenes que toda España;

Sy non se faz' lo tuyo, tomas yra é saña;

Enojo é malquerençia anda en tu conpaña.

[305] Por la grand vanagloria Nabucodonossor,

Donde era poderoso, de Babylonia señor,

Poco á Dios preçiava nin avía dél temor:

Tyról' Dios su poderío é todo su honor.

[306] É ffué muy vil tornado, de las bestias egual:

Comía yervas montessas, como buey paja é ál;

De cabellos cobyerto, como bestia atal,

Uñas crió mayores que águila cabdal.

[307] Rencor é homeçida criados de ti son:

"¡Vos ved que soy fulano, de garçones garçón!"

Dizes muchos baldones, asy que de rrondón

Mátanse los baviecas, desque tú estás, follón.

[308] Con la grand yra Sanssón, la su fuerça perdió,

Quando su mujer Dalyla los cabellos le cortó,

En que avía la fuerça; é desque la byen cobró,

A sy mesmo con yra é otros muchos mató.

[309] Con grand yra é saña Saúl, el que fué rey

Primero, que los jodíos ovieron en su ley,

Él mesmo se mató con su espada; pues vey

Sy devo fyar en tí; á la fe non le crey.

[310] Quien bien te conosçiere, de ty non fyará,

El que tus obras viere, de ty se arredrará,

Quanto más te usare, menos te preçiará.

Quanto más te provare, menos te amará.

[Nota 305: Nisi praecessisset latens superbia, non sequeretur

libidinis manifesta luxuria (S. ISIDORO, _Sum. bono_, 2, 39). La

altivez convirtió en bruto á Nabucodonosor y la torpeza pega a los

carnales condición de bestias: efectos bien parejos. La soberbia le

desterró de entre sus vasallos, echándole á pacer en el campo, y la

deshonestidad priva al vicioso del común vivir público, dejándole

tratar con animales. "Et quia elatione cogitationis se super homines

extulit, ipsum, quem communem cum hominibus habuit, sensum hominis

amisit", dice á este propósito San Gregorio (_Moral._, l. 5, c. 8).

Véase el cuento en _Daniel_, c. 4. SANTO TOMÁS (Op. 20 _Regim.

princip._, l. 2, c. últ.) dice que esto se cumplió con la fuerza de la

imaginación, cual suelen tener los frenéticos, por lo cual le parecía

que era bestia y dió en tratarse como tal, andando por el campo y

paciendo como las demás bestias.]

[Nota 307: _Vos ved_, pinta al matón y rufián.--_Follón_ es aquí

cobarde: después que estás tu hecho un cobardote, los bobos de ellos

se matan por daca las pajas: _de rrondón_, como si tal cosa. J. GIL.,

_Abej._, f. 51: Son de gente follona, regalona y flegmática. A. PÉREZ,

_Viern. dom., 1 cuar._, f. 221: No de la ociosidad ni de la mano sobre

mano, como dicen por acá los follones, monstruos diformes de la

naturaleza, según la cual el ocio antes es pesadilla. Esta cobardía y

flojera del follón es la del que por otro nombre llaman marica:

_follarse_, en Andalucía, es ventosear, y se lleva también á lo peor;

de _fuelle_, del soplar.]

[Nota 308: Tan valiente de ánimo, que con la quijada de un jumento

mató á mil filisteos; tan forzudo, que para salir de la ciudad de

Gaza, estando atrancadas las puertas, no hubo menester más llaves que

sus uñas, y aun le pintan las puertas al hombro, llevándoselas no sé

adónde, como un ganapán; tan industrioso, que en un ojeo cazó

trescientas zorras, que es como decir que su zorrería era trescientas

veces mayor que la de los zorros; tan poco fanfarrón, que, yendo de

camino con sus padres, ni siquiera les contó que acababa de

desquijarrar á un león. Pues de este hombrazo dió mal cabo la mala

hembra Dalila, dejándose dormir como un cordero en su regazo, atándole

sus enemigos de él y naturales de la nación de ella, los famosos

filisteos, y echándole como mula a dar vuelta a la tahona, en fin,

cortándole ella su rica mata de pelo en que estaba el misterio de su

fuerza. Murió abrazándose á las columnas del templo, desplomándose

sobre sus enemigos y sobre sí mismo. _Jueces_, c. 16.]

[Nota 309: Viéndose desbaratado en la triste batalla de Gelboé,

por no caer en manos de sus enemigos, mandó á su criado de lanza que

le matase. No lo queriendo hacer el paje, temiendo quitar la vida al

rey, y ungido del Señor, echando él mismo mano á su propia espada,

calándola por los pechos, se arrojó sobre ella. Y por el estilo hemos

visto con no poca risa mezclada de lástima al otro furioso, que no

acertando á meter la llave por la cerradura de la puerta por el afán

de abrir corriendo, pateaba y mordía la llave, como si así la puerta

se hubiese de abrir por arte de encantamento y de desapoderada rabia.

Pues véase lo del airado león, copla 311. (_Samuel_, l. 1, c.

31.)--_Vey_, ved, forma hoy vulgar.]

[Nota 310: _Te usare_, te tratare.]

Clásicos Castellanos: Libro de Buen Amor · 第 35 / 213 题