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_Trovadores y Trovas_, hondamente sugestivo, por cuanto cada página
revela el entrañable amor del artista á la expresión selecta, á la
escritura elegante y rítmica, está muy lejos de ser una _confesión
general_ del autor.
Falta allí el temperamento, el carácter, el _yo de la vida_, como
escribió el psicólogo. No deploro esto; antes bien lo celebro. Imaginad
á este escritor implacablemente sincero, quiero decir, vencido del
natural impetuoso y soberbio que tanto lo distingue como hombre, en los
afanes y luchas de la vida; imaginad esto por un momento, y al punto,
como al poder de un conjuro, romperíanse los dulces lazos que nos atan
á su ingenio y á la obra de su ingenio. Arrebatado por sus pasiones
nativas externaría su intelectualidad y sus impresiones anímicas en una
tormenta de frases, deslumbrando con la hipérbole. Frente á Martí, por
ejemplo, tan sólo habría dicho de los tiranos, de la libertad, de los
pueblos, de la fraternidad social, de los derechos humanos. Jamás se le
habría ocurrido esa página que avalora el volumen, tan delicada, tan
bella, presea gloriosa del artista, digna del grande hombre.