En efecto, nadie negará, sin faltar á la justicia, que el idioma es
para Blanco Fombona un instrumento que produce maravillosos sonidos.
A veces nos parece inarmónico; pero el defecto está más que en la
composición, en el auditor: el acento del artista aturde y á veces
molesta, por la excesiva tensión nerviosa que produce.