Ya conoce usted la receta, y la historia ha probado que es

infalible; pruébela usted en el Rosario aunando voluntades,

pueblos, patriotismo, intereses en uno común: la República

Argentina independiente, culta y libre.

Yo siento que me flaquean las fuerzas, que el cuerpo es

débil y que debo emprender otro viajecito luego. Pero, estoy

preparado precisamente porque se necesita poco equipaje; con

lo encapillado sobra; pero llevo el único pasaporte admisible,

porque está escrito, en todas las lenguas: “servi a la

humanidad”. De pobre que era, en unos países, le mostré caminos

y mares que conducían a otros más felices, y un millón me debe

en parte haber ahorrado a sus hijos las más duras penas de la

vida, que son la destitución y el hambre. Habían vendas espesas

de ignorancia y barbarie en el pueblo y traté de arrancarlas;

oí el ruido en torno mío, el ruido de cadenas que no estaban

aún rotas y me junté a quienes forcejeaban por quebrantarlas.

Hoy trato de reunir muchos egoísmos, muchos dialectos en una

sola masa homogénea: el pueblo, y pudiera ser que un misil me

alcance, y tenga que dejar caer de la mano la espada, que,

como lo ha visto, es la pluma que usted empuña. Guárdela del

orín del negocio, suprimiendo o avanzando ideas, según sopla

el viento. Le aseguro que por todas partes nos es favorable;

con Wilson caen los negociantes, en favores; con Cleveland

se robustece la moral en la política. Con la nacionalización

de residentes habremos engrandecido la Patria. Las colonias

de Santa Fe, el Rosario con cien mil almas luego, son apenas

bosquejos de bellos cuadros de bienestar y libertad que no

hemos de ir a buscar en Europa, dejada a los que en ella moran.

Saluda a usted su affmo. amigo

D. F. SARMIENTO.

[2] Ocupándose Sarmiento de la primera parte de este episodio en casa

del presidente Avellaneda, se apoyaba en él para elogiar al general

Urquiza en forma extraordinaria. Pero antes de referir a mi manera el

juicio, prefiero transcribir la página que lo contiene, del _Número

Único_ que se publicó en homenaje de Urquiza en la ciudad de Buenos

Aires en mayo de 1901 y que dice textualmente así:

URQUIZA JUZGADO POR SARMIENTO

“Habiendo hecho conocer don Marco Avellaneda del doctor David

Peña un juicio de Sarmiento sobre Urquiza, consignado en

un interesante libro de recuerdos personales, en el que se

hallan entremezclados impresiones y juicios de otra época,

recogidos por el actual Ministro de Hacienda y por él salvados

del olvido en esta forma íntima, empeñóse el doctor Peña con

amistosa insistencia, en obtener una copia de esa página, que

textualmente reproducimos:

“En tiempo de la presidencia de mi hermano Nicolás, nos

encontrábamos reunidos una noche en su casa particular, varias

personas, entre las que estaba el general Sarmiento.

Se hablaba del talento militar del general Paz, y dirigiéndose

mi hermano a Sarmiento, le dice: ¿Cuál de los militares que

usted ha conocido tenía más talento? Urquiza--contestó sin

trepidar--y ante la exclamación de sorpresa con que fué

recibida su respuesta, agregó--“¡Sí! Urquiza tenía genio

militar y también genio político.

“Yo lo he tratado en la campaña contra Rosas, nos dijo. Voy a

referirles algunos rasgos suyos en apoyo de mi opinión.

“Desde que atravesamos el Paraná, el general Urquiza principió

a preocuparse del militar a quien Rosas confiara el mando

del ejército--recorría los nombres de todos los que a éste

acompañaban y se detenía siempre en el del general Pacheco. Era

el único que le inspiraba recelos, y se propuso anularlo.

He aquí el medio de que se valió: Le escribió cartas en

términos amistosos, casi confidenciales. Leí una de ellas en

la que le anunciaba que su primer acto, después de vencer a

Rosas sería nombrarlo gobernador de Buenos Aires, conteniendo

además, frases como éstas: “como usted sabe...” “de conformidad

a lo que le comuniqué...” que indicaban que procedía de acuerdo

con él. La correspondencia era conducida por _chasques_ a

puntos en donde debían ser tomados por agentes de Rosas. Tres

o cuatro gauchos fueron degollados, pero logró su objeto.

Pacheco fué separado del ejército de Rosas. En el combate entre

las vanguardias que tuvo lugar el 31 de enero, las tropas de

Urquiza entraron a la pelea vivando a Pacheco.

En seguida Sarmiento refirió los siguientes hechos: “El día

de la batalla de Caseros, el general Urquiza, al frente de su

ejército, recorría con su anteojo de campaña la línea enemiga

hasta que llamó a un joven oficial de su escolta, diciéndole:

“--Ayúdeme a buscar las tropas del jefe N. que derrotamos el

día 31”. Una vez que fueron encontradas, inició el ataque

llevando el ataque contra ellas, que dió por resultado la

completa dispersión de esas fuerzas, que, desmoralizadas ya por

la derrota anterior, ni siquiera intentaron resistir.

Pocos momentos antes de principiar la batalla, se acerca a gran

galope un ayudante del general Virasoro, que le dice: “--El

jefe del estado mayor manda prevenir a V. E. que ha olvidado

indicarle cuál será el punto de reunión en el caso de una

contraste”--“Contéstele usted que no hay mas punto de reunión

que el campo de batalla”.

“Estas palabras, continuó Sarmiento, habían sido pronunciadas

cuarenta años antes por Napoleón; pero yo estoy seguro de que

Urquiza no las conocía, porque no era hombre para plagiar a

Napoleón ni a nadie.

“Lo que he referido me basta para pensar que el general Urquiza

tenía genio militar, y creo que también tenía genio político.

“Su programa de fusión de olvido del pasado; su llamamiento

a los federales de posición social que no se habían manchado

con crímenes, como los Anchorena, los Carreras, el doctor

Lorenzo Torres, etc., no tenía por objeto, como se ha creído

vulgarmente, ofender a los unitarios y satisfacer sus pasiones

de partido, sino que, por el contrario, eran el fruto de

un hábil y bien meditado plan político, porque creyó con

razón, que no era posible fundar un gobierno solamente con

nosotros, los unitarios, que éramos llamados advenedizos,

porque no teníamos ni fortuna, ni familia, ni relaciones, ni

vinculaciones de ningún género con la sociedad de nuestro país.

Pero, en lo que demostró más habilidad política fué en convocar

a los gobernadores al acuerdo de San Nicolás.

“Derrotado Rosas, no dejaba ninguna institución, ningún poder;

nada quedaba en pie, sino esos gobernadores de provincia,

semibárbaros todos, y asesinos y ladrones en su mayor parte.

Eso era lo único que podía servirle para formar un Congreso que

constituyera el país. Ahora estoy perfectamente convencido de

ello.

¿Qué habría sucedido si Urquiza deja que las provincias

derrocasen a sus gobernadores, antes de que se reuniese

el Congreso Constituyente? Significa decir que se hubiera

encendido la guerra civil, porque no hay que olvidar que muchos

de ellos tenían elementos para defenderse. Si pensamos en el

aislamiento en que vivían los pueblos, en el desierto que los

rodeaba, en las dificultades casi insuperables de comunicación,

lo probable es que hubiéramos vuelto al año 20, y que habrían

transcurrido largos años sin constituirse la Nación”.

Mucho tiempo después de oir esta conversación que me causó

sorpresa por las opiniones anteriores de Sarmiento sobre

Urquiza, se la referí a Pedro Goyena, quien me manifestó que

le habían asegurado que el general Mitre pensaba ahora como

Sarmiento respecto al Acuerdo de San Nicolás.

Buenos Aires, julio 31 de 1892.

MARCO AVELLANEDA.

[3] En unos apuntes relativos al doctor don Carlos Tejedor, que me

fueron facilitados por su esposa, figura el dato de que en aquellos

primeros días de su reincorporación a la ciudad, el doctor Tejedor se

pasaba sentado largas horas de la noche solo y reflexivo, junto a la

pirámide de Mayo.

[4] Obras completas, t. XIV, pág. 69.

Es sensible que esta carta no figure entre las editadas por el Museo

Mitre. La carta que se inserta en el libro editado por don Alejandro

Rosa no es igual a la presente.

[5] Conversación íntima de Rosas con don Santiago Vasquez,

representante del gobierno de Montevideo, el mismo día que ocupa el

mando por primera vez (diciembre de 1829). (Revista del Río de la

Plata, tomo V, pág. 599).

Rosas se adelanta y coincide en la clasificación científica de los

elementos sociales: _La foule et la élite. (La cité moderne, por Jean

Izoulet_).

[6] SARMIENTO-MITRE. Correspondencia 1846-1868. Págs. 33-34 y 35.

(Edición de Museo Mitre).

[7] Esta publicación contiene literalmente las conferencias que he

dado en la Facultad de Filosofía y Letras. He tratado en lo posible

de consultar las obras originales; no he podido, sin embargo, hacerlo

siempre.

[8] A. Einstein: Zur Elektrodynamik der bewegten Korper, Annalen der

Physik, 1905.

[9] Más tarde pienso tratar de la misma manera los otros conceptos

fundamentales de física, como masa, energía, etc.

[10] Espacio lo identifican siempre con el espacio “vacío”.

[11] No cabe duda que en la formación de la noción _idea_ influyen

en el espíritu de Platón los conceptos fundamentales de geometría

(formas), que no representan los objetos del mundo empírico (objetos

de la naturaleza) y tienen únicamente la existencia en nuestro

pensamiento, pues, por ejemplo, el punto, la línea, la superficie, no

existen de hecho en el mundo físico y son una abstracción de nuestro

espíritu. Además el origen psicológico de la idea platónica hay que

buscarlo en las leyes lógicas y en las normas de ética.

[12] Esta obra es también una especie de resumen de toda la filosofía

platónica.

[13] Muchos representantes de la filosofía idealista ven en este

hecho una cierta contradicción de Platón y hasta quieren negar la

autenticidad de la parte de Timeo en que se trata del espacio _eterno_.

A nosotros nos parece muy plausible que el fundador de la teoría de dos

mundos distintos introduzca también un modelo para el espacio.

[14] Influencia sobre Kant y Schopenhauer. Recuerdo que Schopenhauer

empieza una de sus obras con las palabras: “Platón el divino”, etc.

[15] Por _forma_ entiende Aristóteles no sólo la forma corporal, sino

también el conjunto de las propiedades que caracterizan a un cuerpo,

(color etc.).

[16] “No la _esfera_, no el _metal, sino la esfera metálica_ se

_forma_”.

[17] “Categorías” es una obra no sólo de carácter lógico gramatical,

sino también una especie de introducción a la _metafísica_

aristoteliana. Pues aunque en el primer momento aparecen como una

clasificación de palabras--la obra empieza: “Las _palabras_, cuando

están aisladas, sólo pueden expresar una de las cosas siguientes,

etc.”--en el fondo las 10 categorías corresponden a los _distintos

modos de ser_, contenidos en las palabras.

[18] Es ya una conclusión de la definición.

[19] Desde Galileo y Newton sabemos que efectivamente todos los cuerpos

caen en el vacío con la misma velocidad.

[20] Véase página 398 en el número de noviembre de 1918 de esta Revista.

[21] A esta clase de generalización, que se suele llamar inducción

aristotélica, conviniendo todo el mundo en que no es inducción,

pertenecen las que Stuart Mill califica de generalizaciones no

dependientes de causalidad; pero tal vez sin advertir su naturaleza no

inductiva.

[22] Véase en Wundt. LOGIK en el tomo primero la interesante exposición

que hace de la evolución del concepto de Causalidad.

[23] Véase la exposición de esta cuestión en el _Traité de Logique

Générale et de Logique Formelle_, de REVOUVIER, T. II, Cap. XXXVIII.

Letra D. _Du principe du calcul des probabilités_. Véase también la

definición del azar en el libro de Poincaré, _Calcul des Probabilités_.

[24] Sr. D. Nicolás Besio Moreno.--Mi querido amigo:

Estoy más asombrado que usted, si cabe, del desatino aparecido en

mi artículo “La moral de Ulises”. La explicación, sin embargo, es

sencilla. Obligado a abreviar el texto para que cupiese en las 24

paginitas de la colección “América” que lo editó, le hice varios

cortes, en pruebas de imprenta que no volvieron a mis manos.

Cayó en los cortes un largo párrafo relativo a Ulises en Dante; y

para restablecer la continuidad del texto, donde decía “_No en vano_,

releyendo esa parte del poema dantesco, buscamos entre los fraudulentos

al divino Ulises, arquetipo clásico de todos los simuladores. _Y habría

sorprendido_ la ausencia...”, tuve el poco tino de corregir: “_En

vano_, etc.,... _Y sorprende_ la ausencia”. Esta modificación, sugerida

por mi propio corte al texto, resultó disparatada con relación al texto

del poema (cuyo Infierno aprendí de memoria en la niñez y del que aun

puedo recitar cantos enteros).

Con las mismas pruebas de imprenta, ya corregidas (!) por mí, se

compuso el texto publicado en la _Revista de Filosofía_, que acaso yo

no habría vuelto a leer, ni habría rectificado nunca, sin la oportuna

advertencia de usted, que muy sentidamente le agradezco.

Como no tengo pequeña vanidad literaria, ni me avergüenzo de esta

_gaffe_--que no es la primera ni será la última en mi obra escrita--le

ruego me autorice a publicar su interesante carta en el próximo número

de la _Revista_.

Muy afectuosamente le saluda, su amigo.--_José Ingenieros._

[25] Conferencia pronunciada, bajo los auspicios del “Centro Liberal”,

en La Rioja, el 20 de febrero de 1919.

[26] Los que descendemos de fundadores de la independencia

argentina--como Rodríguez Peña; los que pertenecemos a familias que

desde sus más remotos antepasados han gozado del concepto social de

lo que se llama aristocracia, tenemos sobrada autoridad para hablar

de este modo, y hacemos esta manifestación con el solo propósito de

evitar el seguro argumento de los “aristócratas”, empedernidos, que nos

tratarán de parciales suponiendo somos “mulatos”.--C. R.

[27] Taine, _Filosofía del arte_.

[28] Gauckler, _Lo bello y su historia._

[29] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._

[30] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._

[31] Henniquin, _La crítica científica._

[32] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_.

[33] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_.

[34] Ver “_Una rápida ojeada a la evolución filogenética de los

mamíferos_”, 1889; “_Visión y Realidad_”, 1889; “_La Argentina al

través de las últimas épocas geológicas_”, 1897; “_Sinopsis_”, 1898;

“_Sinopsis_”, 1910.

[35] En la revista “La Pirámide”, editada en La Plata.--Con el título

_Espacio_, _Materia y Movimiento_, fueron reimpresos en la “Revista de

Filosofía”, Buenos Aires, Enero de 1918.

[36] El texto de _Mi Credo_ dice literalmente, en términos

_deliberadamente_ equívocos: “y sólo entonces se habrá cumplido lo que

dice el profético versículo de la Biblia . . . que el hombre sea la

imagen y semejanza de Dios”. Es sabido que la palabra Dios equivale

en labios de Ameghino a Naturaleza, como en todos los filósofos

panteístas.--Sobre la analogía intrínseca entre el ateísmo y el

panteísmo, ver mis escritos _Hacia una moral sin dogmas_ (Capítulo III)

y _Proposiciones_, Cap. II, “La hipocresía de los filósofos”.

[37] Publicada en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Noviembre de

1917, con la siguiente nota:

“Hace algunos años, una delegación de una biblioteca de Chivilcoy fué

a visitar al eminente sabio, que ya era director del Museo de Historia

Natural de Buenos Aires, y le invitó a colaborar en un número único que

esa institución se proponía editar.

“El sabio accedió, y, para no escribir una página de paleontología,

escribió _Noción de Dios y noción de espacio_, que completa otros

tres trabajos breves (“Los infinitos”, “El infinito materia” y “La

constitución de la materia y el infinito movimiento”) que había

escrito, accediendo a colaborar en una revista intitulada “La

Pirámide”, que se editaba en La Plata.

“La biblioteca chivilcoyana debió estremecerse ante el presente griego

que le resultaría el trabajito enviado por el sabio, y, sin duda, para

no hacerlo público sin ofender al director del Museo, renunció hasta

hoy a publicar el número único.

“Así es cómo quedaron inéditas hasta ahora estas pocas páginas que el

señor Alfredo J. Torcelli, compilador de las obras de Ameghino, entrega

a la publicidad por intermedio de esta _Revista_”.

[38] Publicado en los “Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines”, La

Plata, Octubre de 1911, con la siguiente advertencia: “Trabajo póstumo

y sin terminar, escrito a fines de 1910 y a principios de 1911”.--Los

originales (acaso no enumerados por el autor) no han sido bien

ordenados para esa publicación, que aumentaría en interés y claridad

con una ordenación distinta.

[39] El editor de las _Obras Completas_ prestaría un servicio a

los lectores de Ameghino si al reimprimir este bosquejo variase la

disposición de sus párrafos y la distribución del material, buscando

una ordenación más lógica.--En la forma actualmente conocida, el

trabajo es de difícil intelección.

[40] Publicado en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Marzo de 1918,

con la siguiente nota del editor de sus _Obras Completas_:

“_Origen y persistencia de la Vida_” es un trabajo que Ameghino había

empezado a redactar antes de su salida del Museo de La Plata.

Parecería que el sabio condensó el propósito de esa obra en este

pensamiento, que después fué más claramente expuesto en “_Mi Credo_”:

“Yo no pretendo haber encontrado la causa del movimiento: el Movimiento

en sí mismo es un Infinito comparable al Infinito Tiempo y al Infinito

Espacio; es comparable a la Materia en que es como ella transformable,

pero no extinguible.--Lo que creo haber encontrado es la ley a que

obedece: esto es, que la cantidad de Movimiento está en relación

inversa de la masa”.

Entre los papeles del sabio han sido hallados dos planes de la obra:

uno, que parece previo y comprende nueve títulos; y otro, más amplio,

que comprende quince títulos. El capítulo que hoy se entrega a la

publicidad es el undécimo.

La continuación sistemática y metódica de _Origen y persistencia de

la Vida_ debió ser dejada de mano por Ameghino, sin duda esperando

disponer alguna vez de tiempo y de tranquilidad para conducirla a

término. Pero a través de los años ha ido depositando en las tapas

de los cuadernos que le servían de carpetas esbozos de ideas y hasta

simples títulos de asuntos.

De las apuntaciones de pensamientos que existen en la carpeta

denominada “Prólogo”, resulta que era propósito del autor escribir su

obra en francés, tratando la evolución en conjunto.

“Quien crea en los dogmas--dice--y profese como artículos de fe la

creencia en la existencia del alma, en la inmortalidad futura y en la

muerte como fin o término de todo ser, tiene bastante con lo que sabe y

no tiene necesidad de aprender más: está en posesión de toda la ciencia

que es capaz de asimilarse. No precisa leerme. Que sea feliz con su

saber”.--ALFREDO J. TORCELLI.

Revista de Filosofía, Año V - Nº 3 - May/1919 Cultura—Ciencias—Educación · 第 16 / 16 段