El 4 de Setiembre llegamos al Rio de Jujuy, cuyo curso gira

Produced by Chuck Greif, Adrian Mastronardi and the Online

Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This

file was produced from images generously made available

by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at

http://gallica.bnf.fr)

[Nota del transcriptor: Se conservaba la ortografía original de la obra]

DIARIO

DEL

VIAGE AL RIO BERMEJO,

POR

FRAY FRANCISCO MORILLO,

DEL ORDEN

DE SAN FRANCISCO.

=Primera Edicion.=

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO.

1837.

PROEMIO

AL

DIARIO DEL P. MORILLO.

Lo que nunca pensó hacer el poder colosal de España durante su larga

dominacion en el Nuevo Mundo, lo egecutó un pobre religioso, que en su

fragil canoa se lanzó entre un enjambre de bárbaros por una senda

desconocida.

Destinado á egercer las funciones de capellan en la expedicion

proyectada en 1780 para reconocer la posibilidad de navegar el Bermejo,

el P. Morillo, cuja relacion publicamos ahora, cargó con la

responsabilidad, y usurpó la gloria de esta empresa: y sin empeñarnos en

justificar los arbitrios de que se valió para realizarla, nos

corresponde exponer las ventajas que pueden sacarse de tan importante

descubrimiento.

Esta investigacion nos conduce á examinar una opinion de Azara sobre los

proyectos de colonizacion del Chaco, que declaró, si no imposibles,

almenos estériles en sus resultados:--opinion falsa, vertida en un

momento de irritacion contra el gobernador Alós y el obispo Cantillana

que los patrocinaban.

El crédito de este escritor ha bastado para hacer dudar de lo que nos

parece evidente, ni se necesitan muchas pruebas para impugnarlo.

Apoyaremos nuestras conjeturas en los hechos mas óbvios, porque lo que

mas importa es popularizar una idea provechosa.

Antes de engolfarnos en estos cálculos, sentimos la necesidad de

presentar en bosquejo los tres ensayos de navegacion practicados hasta

ahora en el rio Bermejo.--El mas antiguo es precisamente el que forma el

objeto del presente diario. Empezó el 17 de Noviembre, y se acabó el 16

de Febrero, cuyos meses corresponden á los de Junio, Julio y Agosto en

el otro hemisferio, y por consiguiente á la estacion mas cálida del año.

De estos 92 dias hay que rebajar 67, pasados en las reducciones de San

Bernardo el Vertiz, y de Lacangayé; quedando apenas 25 dias útiles para

el viage emprendido desde los arranques navegables del Bermejo hasta su

desembocadura en el rio Paraguay.

En este intérvalo recorrió el P. Morillo la distancia de 352-1/2 leguas,

mientras que el coronel Cornejo habia empleado 30 dias para sacar sus

canoas del rio de Ledesma, y otros 34 para llegar poco mas allá de las

juntas del rio Colorado con el de Jujuí.

En el diario que examinamos, esta distancia se halla distribuida del

modo siguiente:--

_Leguas._

________

70. Desde las juntas del rio de Jujuí con el de Tarija[1], hasta

los Caymanes.

146. Desde los Caymanes, hasta la reduccion de San Bernardo el Vertiz.

25. Desde San Bernardo, hasta la reduccion de Lacangayé.

61-1/2. Desde Lacangayé, hasta el Paso de los Guaycurús.

33. Desde el Paso de los Guaycurús, hasta el Salto de Isó.

18. Desde el Salto de Isó, hasta la confluencia del Bermejo con

el Paraguay.

________

353-1/2

[Nota 1: Este punto de reunion del Rio Grande de Jujuy con el de

Tarija ó Bermejo, se llama _Juntas de San Francisco_, ó simplemente _las

Juntas_. Dista cerca de 70 leguas de Tarija, 50 de Jujuy, y 16 de Oran.

Nos valdremos en adelante del nombre de _Juntas_ para señalar este

punto, que es tambien donde el Bermejo empieza á ser navegable.]

Las naciones, ó tribus, establecidas en ambas orillas, eran los

Mataguayos hasta los Caymanes; los Matacos, los Chunupíes, los

Malbaláes, los Sinipíes, los Atalaláes, y los Tobas, hasta Lacangayé; y

estos últimos mesclados con los Mocobíes, desde esta reduccion hasta el

rio Paraguay.

La profundidad del rio, que fué sondeado diariamente con el mayor

esmero, era (donde menos) en las orillas 6 cuartas, y en el medio, de 3

hasta 9 varas; excepto en un solo parage donde quedaba reducida á 2.--

El diario de Cornejo (cuyo viage empezó el 9 de Julio, y se acabó el 20

de Agosto de 1790) no está del todo conforme con estos detalles: en lo

que mas discrepa es en las distancias; por ejemplo:--

_Segun Morillo._ ---- _Segun Cornejo._

__________ _________

Desde las Juntas, hasta el arroyo

del Cayman 70 ---- 85-1/2

Desde este arroyo, hasta

San Bernardo el Vertiz 146 ---- 112

Desde San Bernardo, hasta Lacangayé 25 ---- 26

Desde Lacangayé, hasta el Paso de

los Guaycurús 60-1/2 ---- 88-1/4

Desde el Paso de los Guaycurús,

hasta el Salto de Isó 33 ---- 27-1/4

Desde el Salto de Isó, hasta la

confluencia del Bermejo con

el rio Paraguay 18 ---- 26-3/4

__________ _________

Distancia total, desde las Juntas hasta la

desembocadura del Bermejo en

el rio Paraguay 352-1/2 ---- 366-1/4

========== =========

La sonda, que forma la parte mas esencial del reconocimiento de Morillo,

se halla confirmada por Cornejo en la introduccion de su diario, donde

dice: "que por mucho que esplaye el rio no le falta canal, y en ella

_tres varas_ de fondo."--

El último esplorador del Bermejo ha sido el Sr. Soria, que tuvo la

desgracia de caer en poder del Dictador del Paraguay en donde permaneció

por espacio de cinco años. El informe que publicó[2] al salir de su

cautiverio, se funda en los pocos recuerdos que le quedaban de este

viage, por haber sido despojado de sus papeles: la misma suerte cupo al

Sr. Descalzi que lo acompañaba en clase de piloto. Los pormenores de

esta empresa, en lo que toca al rio, pueden reducirse á los

siguientes.--La navegacion duró 59 dias, desde el 15 de Junio hasta el

12 de Agosto de 1826, estando el rio en estado de decrecencia, á lo que

debe atribuirse la lentitud del viage. El barco era plano, de dos proas,

con 52 pies de quilla, 16 de manga, y 3-1/2 de puntal, medida de París.

Calaba 22 pulgadas, y en ninguna parte tenian las aguas menos de 25

pulgadas, elevándolas las corrientes, donde menos, hasta 4 varas. Las

lluvias empiezan en Octubre, y duran hasta fin de Marzo. Los rios crecen

desde Noviembre hasta Marzo, y decrecen desde Abril hasta Octubre. Los

meses de mayor caudal son Enero, Febrero, Marzo; y los de mas baja,

Julio, Agosto y Setiembre, sin que deje el rio de ser navegable. Sus

corrientes son mansas, y ni aun cerca del Salto de Isó pueden decirse

violentas.

[Nota 2: _Informe del Comisionado de la Sociedad del rio Bermejo á

los Sres. Accionistas._ Buenos Aires, 1831, en 4.º]

Este último trozo del Bermejo fué navegado tambien por el coronel Arias,

acompañado del P. Morillo, que se le juntó en Lacangayé; y por

consiguiente esta excursion debe considerarse como el complemento del

viage de aquel religioso. Salieron de la reduccion de Lacangayé el 9 de

Febrero de 1781, y desembocaron al rio Paraguay el 16 del mismo mes;

recorriendo en estos siete dias, (ó mas bien seis, por haber empezado el

viage á las 4 de la tarde del primer dia, y concluídose en el Bermejo al

mediodia del último) una distancia de 120-1/2 leguas, á saber:

_Leguas._

________

De Lacangayé al Paso de los Guaycurús 53-1/2

Del Paso de los Guaycurús al Salto de Isó 49

Del Salto de Isó á la confluencia del Bermejo

con el rio Paraguay 18

________

120-1/2

========

La sonda varió desde nueve cuartas hasta nueve varas, y en la

desembocadura del rio no alcanzó á su fondo. El único tropiezo de esta

navegacion fué el Salto de Isó,--banco de greda, de 6 á 7 pies de

elevacion perpendicular, formado en un punto donde se divide el rio al

rededor de un islote de cerca de media cuadra de largo. Si, como nos

parece probable, este obstáculo debe su órigen á la acumulacion sucesiva

del sedimento de las aguas, producida por algun tronco atravesado en la

canal, nada mas fácil que removerlo para dejar desembarazada en todas

sus partes la navegacion del Bermejo: aunque no pueda decirse que el

banco la estorbe, puesto que pasaron por encima de él, Morillo, Cornejo

y Soria, y los dos últimos, estando el rio en estado de decrecencia.

Para que se cotejen las épocas, y la duracion respectiva de estos

reconocimientos, las reasumiremos en la siguiente tablilla.

EMPEZÓ. SE ACABÓ. DURÓ.

_El viage de_

| |

_Morillo_--el 17 de Noviembre de 1780|el 16 de Febrero de 1781 |25 dias

| | útiles.

_Cornejo_--el 9 de Julio de 1790 |el 20 de Agosto siguiente|42 ----

_Soria_--el 15 de Junio de 182[?] |el 12 de Agosto siguiente|58 ----

Resulta, pues, que de las tres navegaciones, (que son hasta ahora las

únicas que se han emprendido en el rio Bermejo) la mas rápida fué la

primera, y la mas lenta la última, guardando un órden inverso del que

suele presentar esta clase de empresas.

En todos los diarios se pondera la extension de los campos, la feracidad

del suelo, y el aspecto pintoresco de las vegas, sombreadas de una

variedad de árboles, tan lozanos como corpulentos. Los cedros, los

vinales, los lapachos, los algarrobos, etc. ostentan dimensiones

colosales, y cuentan siglos, de existencia.

Las tribus litorales son agrestes, pero no feroces, y ninguna de ellas

se ha resistido al deseo de colonizarlos. El mal exito de estos ensayos

debe buscarse en otras causas, y algunas de ellas hemos indicado en

nuestros precedentes articulos.

Es prueba del índole dócil de estos indígenas, la facilidad con que se

prestaron á las insinuaciones de Matorras, á los planes de Arias, al

tránsito de todos los que han explorado el Bermejo, mal escoltados y sin

influjo en los gefes de estas tribus. Cornejo pasó con 32 individuos,

Soria con 21, y el P. Morillo con 4, incluso su _pagecillo_.

En el _Informe á los accionistas_, etc.[3] se hace mencion de un viage

de Azara al Bermejo:--viage, del que no se halla vestigio alguno en sus

obras, y tampoco en los papeles inéditos que dejó en manos de su amigo

Cerviño, y que forman ahora parte de nuestra coleccion. La poca

exactitud con que habla el Sr. Soria de los que le precedieron en su

navegacion, y la omision muy notable que en la reseña histórica hace del

viage del P. Morillo, nos inducen á dudar del que atribuye á Azara. No

seria estraño que hubiese equivocado las 20 leguas andadas por este

marino en el Pilcomayo, con las que supone haya navegado en el rio

adyacente. Sea de esto lo que fuere, nada agregaria este hecho á los que

hemos alegado para demostrar la posibilidad de navegar el Bermejo; y en

cuanto á su conveniencia, procuraremos dar á nuestros argumentos toda la

fuerza de una verdad demostrada.

[Nota 3: Pág. 6.]

Dos grandes caminos cruzan el territorio argentino: el uno sirve á las

comunicaciones mercantiles de Buenos Aires con las provincias de San

Luis, Mendoza, y la república de Chile: el otro, para las que la misma

ciudad mantiene con Córdoba, Santiago, Tucuman, Salta, y Jujuy, cuya

prolongacion conduce á las provincias del Alto Perú, ó Bolivia. El

primero cuenta 319-1/2 leguas de extension hasta Mendoza, ademas de

otras 104 para pasar de esta ciudad á la de Santiago de Chile por el

desastroso paso de Uspallata en la Cordillera: y el segundo, abraza una

extension de 528 leguas, hasta Laquiaca, que en esta direccion marca el

punto de contacto de la República Argentina con la Boliviana.

Esta última distancia se subdivide en el modo siguiente:

De Buenos Aires á Córdoba 192

-- Córdoba á Santiago del Estero 130

-- Santiago á Tucuman 40

-- Tucuman á Salta 89

-- Salta á Jujuy 18

-- Jujuy á Laquiaca 59

______

528 leguas.

======

Veintinueve leguas antes de llegar á Laquiaca, saliendo de Jujuy para el

Perú, se halla Humahuaca, que segun Cornejo, dista 22 leguas de las

juntas del rio de Jujuy con el de Tarija, donde ambos rios, con el

nombre de _Bermejo_, empiezan á ser navegables.

Las Provincias Argentinas no tienen mas medios de conduccion que los

carros, de los que hay grandes talleres en Tucuman; y á pesar de la

buena calidad de las maderas que se emplean en esta clase de obras, asi

como de su fuerte construccion, no duran arriba de dos años, por la

aspereza de los caminos, y la accion alternativa del sol y de las

lluvias, á que quedan expuestos continuamente. Puede sentarse que en

este bienio una carreta hace cuatro veces el camino de Buenos Aires á

Salta, (dos de ida y dos de vuelta, lo que llaman en el pais _dos viages

redondos_). No todos los meses del año son á propósito para estos

viages, aunque ninguno esté exceptuado para emprenderlos. Los troperos

prefieren salir de Salta en el mes de Abril, ó Mayo, en que disminuyen

los arroyos y las cañadas, y evitan hacerlo en los de Julio, Agosto,

Setiembre y Octubre, por la suma escasez de aguas y pastos.

Es muy notable que no sigan la misma regla en su regreso: por que el

tiempo que consideran mas á propósito para cargar en Buenos Aires, es

desde Abril hasta mediados de Noviembre. Talvez se explique esta

anomalia por la necesidad de aprovechar el tiempo y de no aumentar los

gastos de cada viage _redondo_, como sucederia si se tuviese que

aguardar en Buenos Aires los meses mas favorables.

Estas expediciones suelen hacerse en _tropas_ de 14 carretas, cuyo

número adoptaremos por base de nuestros cálculos.

El precio ordinario de una carreta, comprada en Tucuman, es de 50

pesos[4], y por consiguiente el costo total de las 14 carretas será de

700 pesos, las que, segun digimos, quedan inutilizadas al cabo de dos

viajes _redondos_: y por consiguiente cargaremos á cada uno de ellos la

mitad, ó $350

El viage de Salta á Buenos Aires se hace con tres _mudas_ de bueyes. La

1.ª de 100 animales, de Salta á Tucuman; la 2.ª de 130, de Tucuman á los

arroyos de Buenos Aires; y la 3.ª de 84, de los arroyos á la capital. La

segunda de estas _mudas_ suele ser propiedad del tropero, y cuesta á su

dueño 910 pesos, á razón de 7 pesos cada buey: cuyo interes, al 1-1/2

por ciento al mes, suman en cada año 163 6

Los demás bueyes los obtiene, fletándolos al precio de 2 pesos cada uno;

y por consiguiente, por los 184 que le faltan, tendrá que desembolsar

368 pesos para llegar á Buenos Aires, y otros tantos para volver á

Salta, total en cada viage redondo 736

Entre animales extraviados ó muertos, y el salario de los peones para

devolver los que quedan á sus respectivos dueños, debe calcularse,

cuando menos, un quebranto de 500

Salario de 21 sirvientes, incluso el capataz 1,210

Importe de 60 reses para su manutencion durante un viage

_redondo_ 300

Derechos de peages, pasaportes, etc. 266

________

$3,525 6

========

[Nota 4: Todos los gastos estan regulados en pesos fuertes, de á 20

reales de vellon cada uno.]

[Nota 5: El flete de 14 carretas de Buenos Aires á Salta, inclusos

los derechos de tránsito, es 2,800 pesos, y 2,100, á la vuelta.--Importe

de los fletes de un viage _redondo_ 4,900.]

En el viage de Salta á Buenos Aires se emplean de 80 á 90 dias, y algo

menos en la vuelta. Sin embargo, las paradas, las _invernadas_, los

descansos, absorven otros seis á siete meses: asi es que en último

resultado se tiene que invertir un año entero en cada viage redondo,

cuyos beneficios para el tropero, á pesar de ser muy subidos los

fletes[5], no corresponden ni á sus erogaciones, ni á sus afanes.

Agregúense las dificultades que ofrecen en estos viages, el paso de

infinitos arroyos, las averias que ocasionan, y á veces los peligros que

presentan, y se convendrá en la necesidad de arbitrar medios de

conduccion mas prontos y menos costosos.

No es posible calcular con la misma precision los trasportes por agua,

por ser insuficientes los datos que nos han transmitido los navegadores

del Bermejo. Ninguno de estos reconocimientos lleva el carácter de

científico, y vano seria buscar en ellos los elementos necesarios para

determinar el estado normal del rio, las causas y los efectos de sus

alteraciones, la fuerza de las corrientes, los vientos periódicos ó

dominantes, los auxilios ú obstáculos que presentan á la navegacion;

siendo hasta problemática la verdadera profundidad de las aguas, que

Morillo y Cornejo regulan, cuando menos, en 3 varas, mientras que Soria

y Descalzi la reducen de 20 á 25 pulgadas.

En la imposibilidad de verificar estos cálculos, nos vemos obligados á

preferir los mas desfavorables, aunque dudamos de su exactitud: y por

consiguiente á los barcos de 8,000 arroba, que los primeros exploradores

del Bermejo consideraron á propósito para esta navegacion,

substituiremos las balandras de 25 á 26 toneladas, que necesitan menos

fondo que el indicado por Soria.

Talvez convendria adoptar el principio, recien admitido en Francia por

la _Compañia general de la navegacion de los rios_, etc., de aplicar á

los trasportes maritimos las fuerzas locomotivas de los terrestres;

estableciendo convoyes, ó _tropas_ de barcos, como las hay de carretas,

y poniendo al remolque de un buque de vapor muchos otros de carga, del

mismo modo que un carro de vapor arrastra á los _waggons_ en los

carriles de fierro. De este modo se obtendria un grande ahorro en los

gastos, y podrian reducirse notablemente las dimensiones de los barcos.

Pero, aun cuando tuviesemos que circunscribirnos á los medios ordinarios

de conduccion, siendo susceptibles los barcos (en nuestra hipótesis de

ser de 25 á 26 toneladas) de recibir la carga de 14 carretas,[6]

resultará que el flete de una balandra deberia subir á 3,525 pesos 6 rs.

metálico, para igualar el de una tropa de carretas, lo que no necesita

demostracion para probar que es imposible.

[Nota 6: Cada 80 arrobas componen una tonelada, y por consiguiente

un barco de 26 toneladas admitirá 2,080 arrobas, carga casi igual á la

que recibe una tropa de 14 carretas.]

El costo principal de un barco de 25 toneladas, es de 4,500 pesos, al

que no daremos mas duracion que 15 años, en los cuales se necesitarán

otros 400 pesos anuales para conservarlo en buen estado de servicio.

Gastará pues el empresario de un barco, cada año:

Interes de los 4,500 pesos invertidos en la compra del barco, al 1-1/2

por ciento al mes 810

Gastos de manutencion del barco 400

Salario, y víveres de la tripulacion[7] 1,500

Derechos de peages, pasaportes, etc., para dos viages

(suponiéndolos iguales á los que paga un tropero) 532

__________

3,242

Los que multiplicados por 15

__________

Dan un total de 48,630

==========

Mientras el tropero, en el mismo periodo, tendrá que desembolsar

cada ano 3,525 6

Los que multiplicados por 15

__________

Dan un total de 52,886 2

==========

[Nota 7:

Sueldo del patron 300 al año

-- del práctico 300

-- de 4 marineros 480

-- provisiones 500

_____

Por cada dos viages 1,580

=====

]

Pero con esto hará 15 viages redondos, cuando al otro realizará 30. Y

no solo se conseguirá mas actividad en las transacciones mercantiles, lo

que es de suma importancia en un pais donde el interes del dinero es tan

alto, sino que se evitarán las averias tan frecuentes como perjudiciales

en el actual sistema de conduccion.

Si no nos retrajese el temor de fastidiar con detalles minuciosos á los

que solo se fijan en los resultados, probariamos que en esta larga y

penosa travesia de Buenos Aires á Salta, casi no hay paso que no sea un

tropiezo.

Sin poner en cuenta los temporales, los huracanes, las _polvaderas_ por

un lado, la falta de agua, de abrigo y de recursos por otro, son

imponderables las dificultades que presenta el vado de los infinitos

arroyos y cañadas que inundan todo el camino; sobre todo el de los rios

de Santiago, del rio Pasage, del Tercero de Córdoba en el verano, de los

arroyos de Buenos Aires en el invierno. Hay cañadas que no pueden

transitarse en un dia, y en que los animales tienen que trasnochar,

hundidos en el agua hasta el vientre. Cuando el viage es feliz se

descargan dos veces las carretas en la provincia de Santiago, una

tercera vez en Tucuman, y muy pocas son las tropas que llegan á su

destino sin que se le vuelque algun carro, cuyos accidentes, ordinarios

ó fortuitos, ocasionan crecidos gastos, trabajos y quebrantos.

Pero ¿de qué serviria ponderar mas los inconvenientes de los transportes

terrestres, cuando son palpables las ventajas que ofrecen los marítimos?

Los comprenderemos en pocos renglones para hacerlas mas evidentes.

Un tropero gasta 52,886 pesos 2 rs. para hacer 15 viages _redondos_ de

Buenos Aires á Salta; _y_ un barquero, 48,630 para duplicarlos: en otros

términos, la conduccion de 2,100 arrobas costará

---- en carretas 3,525 ó

---- en barco, la mitad de 3,242, ó 1,621

Lo que importa un ahorro de mas de la mitad en los fletes.

Pero estos cálculos por demasiado rigurosos son inexactos. Ninguna

reduccion puede hacerse en los gastos de una tropa de carretas, mientras

que todo es susceptible de economia en un barco. Su capacidad, por el

nuevo sistema de construccion adoptado en esta clase de embarcaciones,

puede ser casi doble; y con el auxilio del vapor los seis meses que

hemos asignado á cada viage redondo, talvez alcancen á emprender tres.

La vida de un barco es tambien mas larga que la que le hemos supuesto,

sobre todo si se emplean, (como es natural) en su construccion las

exquisitas maderas de Corrientes, ó del Paraguay. Queda por último el

casco del que puede sacarse una tercera parte de su costo en su mayor

deterioro.

De esta empresa pende en gran parte el porvenir de estas provincias. El

primer buque que descargue á la vista de las serranias de Centa,

producirá un cambio total en las relaciones mercantiles de esta parte

del globo. La facilidad de extraer del corazon del Perú los ricos

productos que abriga, fecundizará muchos gérmenes de prosperidad,

desatendidos ó ignorados; la civilizacion se difundirá con la industria,

y una y otra mejorarán la suerte de tantos pueblos sumidos aun en su

primitiva barbarie. El aislamiento en que yacen es un obstáculo

insuperable á sus progresos. Los Abipoues, los Tobas, los Chiriguanos,

los Juracares, vagan ahora, como vagaban en los primeros años de la

conquista, por los hermosos campos que se desplegan desde las orillas

del Paraná, hasta las fuentes del Mamoré y del Guapay. Insensibles á los

encantos de la naturaleza, se arrastran tristemente por aquellas

soledades, que solo aguardan la mano del hombre inteligente para

convertirse en una mansion deliciosa.

Cuando esto suceda, se preguntará, ¿Quien fué el audaz argonauta que

surcó primero las aguas del Bermejo? ¿Qué fruto recogió de sus trabajos?

y ¿dónde está el monumento que se levantó á su memoria...?

Hemos interrogado á varios contemporaneos del P. Morillo, y todos los

datos que nos ha sido posible adquirir acerca de su persona se reducen á

los siguientes.

Nació en el reino de Andalucia, y vistió temprano el hábito de los

Recoletos. Movido del deseo de emplearse en la conversion de los

infieles, pasó á América, donde llegó á ser prelado de su órden en la

provincia de Salta. La parte que tomó en la expedicion del Coronel

Cornejo aparece en su diario, y por mas fundadas que sean las quejas de

este gefe, no bastan á arrebatarle la gloria de un importante

descubrimiento.

La enemistad de un rival poderoso le obligó á separarse de sus hermanos

de Salta, y fue á buscar un asilo á Montevideo, donde acabó su vida en

el claustro al rayar de la presente centuria.

Si algun pensamiento mundano se mezcló á las últimas efusiones de su

corazon religioso, el recuerdo de la navegacion del Bermejo debió

llenarlo de esperanzas, y arrancarle el grito consolador de

_Non omnis moriar_............

=PEDRO DE ANGELES.=

_Buenos Aires, Julio de 1838._

DIARIO DE MORILLO.

El año del Señor de 1780 de la era vulgar, salí con el capitan

subalterno, D. Adrian Cornejo, del nuevo astillero del Rio de Ledesma,

distante de la ciudad de Salta 38 leguas, y de la de Jujuy 26, en

compañia de 20 individuos, que era el número de esta fluvial

tripulacion: en un barco de ocho varas de quilla y dos canoas; siendo

nuestra derrota hasta la ciudad de Corrientes, descubriendo este camino

hasta hoy no descubierto. Dicha expedicion era á costo; y costas del

referido Cornejo, por haberlo así prometido al Soberano, salvo á mi su

Capellan, que venia sin pré alguno.

Salimos, pues, del astillero citado, á medio acabar el barco, y

caminando por dicho Rio de Ledesma, por espacio de treinta dias,

avanzamos tan solo tres leguas de camino por lo pobre de sus aguas, é

igual pobreza de peones.

El 4 de Setiembre llegamos al Rio de Jujuy, cuyo curso gira de S. á N,

en el que se incorpora dicho Rio de Ledesma: siendo su nacimiento de una

sierra así llamada, á la parte del poniente; y á sus márgenes á la parte

del S, distante dos leguas, se halla una reduccion llamada _San Ignacio

de Tobas_, á cargo de los religiosos de mi orden; y un presidio llamado

_San Bernardo_: y á la parte del N, en distancia de una legua, se halla

el Fuerte de Nuestra Señora del Rosario de Ledesma, construidos uno y

otro en la jurisdiccion de Jujuy.

Caminando á las 6 leguas, llegamos á las juntas del Rio de Ocloyas,

habiendo caminado tres dias para avanzar dichas 6 leguas; y el dia 7 de

Setiembre llegó Cornejo á dichas juntas. A la sazon me hallaba yo en

este sitio á la expectativa de dicha embarcacion, y al cuidado de los

víveres que aquí estaban: y el mismo dia de su arrivo se bendigeron por

mí el barco y canoas: y cargando los mantenimientos, avisó el práctico

Guzman, de nacion paraguayo, ser cortos, y el camino dilatado: á lo que

respondió el capitan Comandante, _que en la entrada que habia hecho

Pizarro su gente se habia mantenido con perros: que en Lacangayé le

proveeria el Comandante General Arias_.

Este Rio de Ocloyas es de mas aguas que el de Ledesma: debe su origen al

famoso Cerro de Calilegua, que está á la parte del poniente, y su curso

va al naciente.

El 8 de Setiembre, á la una de la tarde, salimos de la incorporacion de

este rio con el de Jujuy; y navegando por este, al cuarto de legua se

encalló el barco, y fué preciso sacar la carga y parar hasta el

siguiente dia.

El 9, como á las once del dia, se puso el barco en franquia, y caminando

aquel dia y tres mas.

El 13 llegamos á las juntas del Rio de Sora, observando en nuestro Rio

de Jujuy continuas vueltas de poniente á oriente; y en sus riberas

sauzales y cejas de montes de pacaráes, cedros, lapachos, &a. Este Rio

de Sora se hace famoso por sus aguas; son gustosas y saluberrimas, á mas

de ser tan delgadas y esquilmadas. Nace este, como el antecedente, del

Cerro de Calilegua, y dista ocho leguas de las antecedentes juntas, las

que caminamos en cinco dias. Aquí paramos hasta el dia 16, y en este

parage se calafateó parte del barco, y se le puso techo de palos de

sauces y cueros. Dista el Rio de Sora del de Ocloyas, por tierra, 4

leguas. Tiene el Rio de Sora su ingreso al oriente en el de Jujuy.

El 17, como á las once del dia, salimos de las juntas de Sora, y

caminando este con cinco dias mas, y encontrando dilatadas playas el 23,

llegamos al rio que llaman _de las Piedras_: habiendo observado en estas

márgenes pasadas los mismos cañaverales, sauzales y montes, que antes se

han notado en los demas rios, y á sus riberas mucha palizada, que

arrebata en tiempo de sus crecientes, distando estas juntas de las

pasadas 13 leguas. Hasta aquí ha tenido de sonda el Rio de Jujuy, (que

es el de nuestra navegacion) media vara de agua, siendo sus playas

continuadas. Debe este Rio de las Piedras sus caudales al citado Cerro

de Calilegua: dista del de Sora 7 leguas por tierra.

El 24 salimos de estas juntas de nuestro rio. El 27 llegamos al Rio

Seco: no tributa este anuales pechos al de Jujuy, porque siendo sus

arenales excesivos por donde pasa, convierte sus aguas en propia

substancia, dando mérito á llamarle _Seco_, pues solo pecha en tiempo de

crecientes; debiendo su origen al ya citado Cerro de Calilegua. Dista

este rio 9 leguas por agua del de las Piedras, y cinco por tierra. A la

entra de este rio con el de Jujuy, á la parte del poniente, observamos

una barranca de tierra gredosa y colorada, de altura de 16 varas, y de

longitud de media cuadra. En las márgenes de nuestro rio se hallan

famosas cejas de montes de todas maderas: continúan sus playas, y la

sonda de estas poco mas de media vara.

El 27, saliendo de esta jornada, y siguiendo nuestro rio, el dos de

Octubre llegamos al rio que llaman _Colorado_. Debe este su ser al

expresado Cerro de Calilegua, y al tributar este aguas al de Jujuy,

forma una grande laguna al lado del poniente. Tiene á sus riberas gran

copia de maderas que arrebata el rio en sus crecientes: es este rio muy

pantanoso, y con dificultad lo pasan á caballo en sus pasos. Su sonda en

la entrada tiene poco mas de cuarta de agua, y esta es encarnada como

sangre: dista esta junta de la antecedente 8 leguas por agua, y por

tierra 5.

En estas juntas paramos dia 3 y 4, sin haber podido aventurar mas camino

que dos cuadras, pues la sonda de sus playas no llegaba á cuarta de

agua. Esta noche determinó el Capitan comandante, que fuese uno á

reconocer la distancia que habia al Rio de Tarija, y las playas del

nuestro de Jujuy; y ofreciéndome yo á esta empresa, y pidiéndole me

diese alguna regalia para gratificar los indios que encontrase,

respondiome: _no traia mas que pólvora y balas_. Y haciéndole presente

ser preciso el cebo del regalo para sosegar á los indios, respondió:

_que si los demas entraban en sus conquistas con regalos, él no_.

El 5, como á las ocho de la mañana, salí con el práctico Francisco

Miguel Guzman, en una pequeña canoa, quedando en este lugar dicho

Capitan comandante, con ánimo de caminar paulatinamente, y siguiendo

aguas abajo el Rio de Jujuy: á las nueve de la noche llegué á las juntas

del Rio de Tarija, con distancia de 12 leguas de donde dejé el barco.

El 6, habiendo reconocido las juntas de dichos rios, caminé dos leguas

mas abajo, ya incorporados, reconociendo sus playas, y en estas tenian

de sonda seis cuartas; y en los demas, de á cuatro y cinco varas.

Regresé á buscar mi expedicion, rio arriba de Jujuy, y paramos entre

unos sauzales á hacer noche.

El 7, á las cinco de la tarde, llegué á donde estaba el barco, que solo

habia caminado una legua escasa. A mi llegada, con las nuevas favorables

que dí de ser el rio navegable desde las juntas con el de Tarija, se

hizo una salva. Dijo el práctico Guzman al Capitan que de allí en

adelante, hasta llegar á las juntas del Rio Tarija, por causa de sus

playas, gastaria cerca de un mes: que ya no habia mas que una petaca de

bizcocho y otras dos menos de media, y de charque muy poco: que el

camino era dilatado, que precisaba proveerse de comida, porque en

adelante no habia esperanzas de hallar auxilios, y que le avisaba esto,

porque era de su obligacion.

Impuesto de todo el Capitan comandante, con consejo de los demas,

determinó mandar letra al capitan del real Presidio de Centa, D. Rafael

Arias, para que le diese socorro. No sabimos de cierto donde caia dicho

presidio; y haciéndome cargo de la presente necesidad, me ofrecí á

practicar esta diligencia: y el dia 8, al romper el sol, salí en una

canoita en compañia de dicho práctico y un muchacho llamado Quinteros.

Tiré con estos rio abajo, buscando las juntas del Rio de Tarija, para

que por él me pudiese conducir rio arriba á mi destino.

El 9 llegamos al Rio de Tarija como á las once del dia, y caminando rio

arriba, observamos á su entrada tener á la parte del N una sierra alta.

A la legua otra sierra al lado del S, una y otra montuosas; y por el

medio de ellas corre este rio. Se registran á una y otra márgen

cuantiosas maderas de nogales, laureles, cedros, quina-quina, pacaràes,

lapachos, &a. La sonda de este dia, de á cinco cuartas en lo menos, y lo

restante de tres varas, salvo una canal de á tres cuartas su sonda: aquí

paramos en un recodo à la parte del S, habiendo caminado este dia 5

leguas.

El 10 salimos de este parage, y caminando hácia el poniente, dá el rio

dilatadas vueltas de N á S, y á la parte de este le entra un rio llamado

_Santa Cruz_, que debe su origen al dicho Cerro de Calilegua. Hállense

en medio de este rio unas piedras pómez: divídese el rio en dos brazos,

uno á la parte del S, y este tiene de dichas piedras; su sonda, de mas

de dos varas, y otro á la parte del N, que fué por donde pasamos; su

sonda tres cuartas de agua. Hállanse diferentes piedras en medio del

rio, pero dan seguro paso. Al ponerse el sol paramos en una de estas

piedras, junto á una barranca que está al lado del N: caminamos este dia

6 leguas. Su sonda, de mas de tres varas, salvo las dichas canales:

tiene el rio barrancas altas y maderas de las ya dichas.

El 11 caminamos al salir el sol: reconocimos bojeaba el rio con mucha

variedad, y tenia en sus márgenes barrancas tan eminentes que pasaban de

treinta varias de altura; y á la legua encontramos una rápida canal que

entraba por el N, y traia piedras menudas. Su sonda, de cuatro cuartas;

y á la parte del S está una vistosa isleta, llena de árboles y laureles

y otros árboles: tenia esta isleta como una legua de largo. Observamos

ser tanta la copia de tigres este dia, que de cinco y de seis paseaban

las riberas. Se encuentra en medio del rio una piedra pómez, de altura

de dos varas, y de longitud doce, y de ancho dos y media varas;

dividiendo el rio en dos brazos: el del S con menos agua, y el del N con

tres varas de agua.

Caminabamos escasos de comida, por habersenos mojado la pólvora, que la

caza era nuestro alimento; y sin saber como, de lo alto de una barranca

cayó, al pasar, al rio una cierva, y atracando la canoa, la tomamos

viva, sin mas lesion que estar desquijarada, quizá de la caida. Acordéme

con este prodigio, de la promesa de mi Seráfico Patriarca, y le rendí

las gracias con el _Te-Deum_ al Supremo Proveedor de todas las cosas.

Paramos este dia à puestas del sol, al lado del S, junto á unas

saucerias; y la sonda de este dia, salvo las canales, fué de mas de tres

varas. Anduvimos 5 leguas.

El 12, al salir el sol, seguimos nuestra navegacion: á la legua

encontramos una canal; la sonda de á vara. Hace aquí una vistosa isla de

monte al S y N: aquí se divide el rio en dos brazos; el del S es de mas

aguas. Observamos una barranca que mira al poniente, de desmedida

altura; su cimiento de piedra pómez: aquí paramos. La sonda de tres

varas; salvo las expresadas canales. Anduvimos este dia tres leguas, por

haber parado á mediodia.

El 13 caminamos al salir el sol, y á poco paré, por haber enfermado, y

me mantuve el 14.

El 15 caminé á las diez del dia: á la legua se halla una canal, con

sonda de menos de vara: sigue una encumbrada barranca al lado del N,

como de una legua. Hace una isla de famosa arboleda, de largo media

legua: dá aquí el rio una vuelta al S de legua; vuelve al N, que es su

giro. Hace el rio dos brazos, y en medio forma una isla de nogales; el

del lado del N es de mas agua. Vuelve á la legua á dividirse en dos

brazos; el del N de mas agua: su sonda dos varas; y lo demas de este

dia, salvo la expresada canal, de á tres varas. Anduvimos este dia 4

leguas.

El 16, salimos al salir el sol: dá el rio vueltas de N á S, y al

poniente á una y otra márgen hay elevadas barrancas con algunas cuevas,

criaderos de tigres; y los hay con tal abundancia, que los veiamos de

cinco y seis, pero sin hacer daño. A la parte del N vimos una indiada;

vino uno de ellos á la canoa, y díjome ser chiriguano. Los demas con la

novedad se quedaron admirados: diéronme paso. A la media legua se divide

el rio en tres brazos: el del medio es de mas agua, pues tiene cinco

cuartas: aquí hace una dilatada playa, y aquí finalizan las dos sierras

de N á S. A la media legua, á puestas del sol, llegamos al Rio de Centa,

que hasta este parage llaman _Grande_ al Rio de Tarija.

El Rio de Tarija corre del N: pasa por una elevada sierra, y es su curso

muy despeñado hasta incorporarse al de Centa, que viene del poniente, á

quien contribuyen sus aguas los rios de San Andres, San Ignacio é Iruya,

cuyas vertientes vienen del Perú, y juntos componen el de Centa, así

llamado: porque antes de llegar al frondoso Valle de Centa se llama de

_San Andres_; y aquí pierde el nombre este, y toma el de Centa, en cuyas

márgenes está construido un fuerte y reduccion de vistosa fabrica, que

el año de 1779 hizo el Señor D. Andres Mestre, actual Gobernador y

Capitan General de la provincia del Tucuman: tiene este fuerte 40

plazas. La reduccion es de indios Mataguayos y Orejones, que estan al

cargo de religiosos de mi órden.

Y caminando rio arriba de Centa, sin saber donde estaba dicho fuerte y

reduccion, á la media legua encontré una senda. Aquí atamos la canoa, y

salí á pié con el práctico à reconocer terreno: á poco encontramos con

un paso del rio y lo pasé desnudo; á poco encontramos con otro paso é

hice lo mismo; y al otro paso me quedé á dormir esta noche.

El 17 al amanecer roguéle al práctico Guzman fuera á ver si encontraba

dicho fuerte, y que me trajése caballo para conducirme, pues me hallaba

algo enfermo. Salió en dicha solicitud, y á las ocho de la mañana

trajéronme caballos dos partidarios, y á la legua de camino llegué á

dicho fuerte, que dista de las juntas del Rio de Tarija con el de Centa

dos leguas. Entregué á mi llegada á dicho capitan la carta de mi

comision, y enterado de ella, dijo: que dicha carta contenia condujose

seis reses vivas al mismo sitio donde estaba el barco; y no pudiendo

verificar esta remesa, respondió en carta dicho capitan no podia ser por

causa de los montes. Que en aquel fuerte daria las que necesitase, pues

estaba pronto al socorro, como obra de servicio del Rey su Señor; pues

conducirlas donde ordenaba no era posible.

Esta carta, con otra que yo escribí, remití á mi Capitan comandante, en

la que le decia, que distaba su casa 50 leguas de este fuerte, que

suspendiese el viage y se proveyese de manutenciones, que en doce dias

le era fácil proveerse. Esta carta la entregué al práctico Guzman, y

habiendo conchabado dos indios ladinos, acompañaron por tierra al dicho

práctico, y por las señales que les dimos vinieron en conocimiento donde

estaba el barco, y de su distancia, que serian 12 leguas. Salieron con

las cartas á las diez del dia: aquella tarde extendíose un rumor entre

los indios, que venian en el barco indios Tobas, sus contrarios: y

armados unos 50 indios, fueron en alcance de dicho Guzman, al que no

permitieron llegase al barco sin que primero ellos lo bombeasen, y

registrasen qué gente venia en el barco: y habiendo visto no venian

indios Tobas, lo condujeron al sitio del barco.

El 18 llegó dicho Guzman donde estaba el barco, y habiendo tirado un

tiro antes de llegar, viendo el acompañamiento de indios, los soldados

de la expedicion se asustaron, á caso por ser los primeros indios que

habian visto. Entregó las cartas que llevaba; las leyó dicho Capitan

comandante, y leidas dijo á dicho práctico, "caminemos, y mas que se

quede el P. Capellan y la comitiva." A que respondió el práctico:--"yo

no camino, á no dar providencias de comida; pues ya no tiene mas que

petaca y media de bizcocho: que dejase el barco, que él se quedaria

custodiándolo con dos peones, interin se proveia de todo lo necesario."

Pasado tiempo escribió dos cartas, la una para el capitan de dicho

fuerte, en que le pedia caballos y mulas para conducir al fuerte su

gente y equipaje; y otra para mí, en que me suplicaba intercediese con

dicho capitan para que con brevedad las despachase: estas dos cartas las

trajo dicho práctico.

El 19 llegó al fuerte dicho práctico, y entregando la carta al capitan,

sin aguardar mas oficios, despachó con dos partidarios y dicho práctico

las cabalgaduras que le pedia: y con ellas, puesto en camino dicho

Capitan comandante y algunos de los suyos, llegó al presidio el dia 21,

y su equipaje el 24, donde se mantuvo hasta el 26.

Hablé á dicho Capitan comandante, animándole á la secuela de nuestro

fluvial viage, haciéndole presente, qué dirian de nosotros en asunto de

tanto honor. Que despachase á Salta por comestibles; que sentia hubiese

arrojado el barco y canoa sin dejar custodia alguna, que nos

mantuviesemos en aquel fuerte. A lo que me respondió con bastante

enfado; _que él sabia lo que debia de hacer_: por lo que, no pudiéndolo

persuadir, busqué caballo y me vine al Fuerte de Ledesma, que dista 30

leguas del de Centa.

El 29 llegó al Fuerte de Ledesma dicho Capitan comandante con sus hijos

y el Asesor; y volviéndole á instar á la secuela de nuestro viage, y á

hacerle cargo como habia dejado arrojado al práctico Guzman en el de

Centa, y que habia fletado un caballo para venirse; que lo llamase, y se

hiciese cargo que no encontraria otro práctico; que ¿como no dejaba

quienes custodiasen el barco?--- Respondíome á esto, "que ya habia

gastado bastante, y que no se le habia olvidado lo que habia de hacer."

A lo que respondí, que tomaba el camino á descubrir el rio, y cumplir

con las órdenes de capellan y licencia de mis prelados. Fúese este dia

para su casa, y nos dejó allí á mí y al práctico.

Reflexionando hallarme con despachos del Superior Gobierno, con patentes

de mis Prelados regulares, y que á costa de los reales erarios habia

sido conducido de Europa à estas Américas el año de 1771, con el objeto

de emplearme en la conversion de infieles; y que me hallaba _ex-lege_,

sin asignacion conventual, resolví por estos motivos el caminar, aviarme

de lo preciso y seguir la navegacion iniciada, con el fin de reconocer

los indios y descubrir si el Rio Bermejo era navegable; para que

descubiertas y conocidas las naciones de sus orillas, pudiesen entrar

misioneros apostólicos á cultivar la copiosa mies de la viña del Señor,

y otras utilidades que pudiesen resultar á favor del Rey, Nuestro Señor.

Ayudóme á esta resolucion el ver al práctico Guzman determinado á venir

conmigo sin interes alguno, y al práctico D. Juan Nuñez con el

estipendio de 80 pesos, y D. José Parrilla europeo, y mi pajecillo: y

habiendo suplicado á unos amigos me habilitasen de avios y regalias para

los indios, lo egecutaron con presteza, y haciéndome una remesa de seis

cargas, clavos y herramientas para hacer una canoa, llegué al Fuerte de

Centa, y sacando certificacion del desistimiento de dicho Capitan

comandante, de los oficiales de dicho fuerte, llegué el 15 de Noviembre

de 1780 al mismo sitio, donde habia dicho Cornejo dejado el barco con mi

gente, cargas y cuatro arrieros, con el fin de trabajar mi canoa: cuando

hallé la canoa que traia dicho Cornejo hacheada en un lado, y habiéndola

compuesto, determiné caminar en esta. A las cuatro de la tarde seguí por

el Rio de Jujuy, y á poco trecho me salieron como unos 100 Mataguayos de

la reduccion de Centa, y dándoles unas regalias me despedí de ellos. Dá

el rio vueltas de naciente á poniente, y sus orillas pobladas de sauces

y montes: habiendo andado 7 leguas, paramos entre unos sauces al lado

del poniente. En estas 7 leguas se forman diversas playas, y sus sendas

algunas de dos cuartas: en una fué preciso descargar la canoa. Hallamos

en una canal unas piedras, que son las únicas que tiene este rio, de

media vara de alto; estas están al lado del naciente. Esta noche cayó

una fuerte tormenta de agua y viento, y me llevé el sombrero que lo

necesitaba: pero en recompensa díole al rio lo que le faltaba para

darnos paso franco.

El 16 salimos al ser de dia, y encontramos tres playas; su senda de tres

cuartas: dejábanse ver por una y otra orilla vistosas cejas de montes

con famosas maderas. A la parte del naciente salíome una indiada de mas

de 300 de toda chusma, de nacion Mataguaya, un ladino llamábase

_Mariano_. Exortéles á que abrazasen la Fé de Jesu-Cristo, ponderándoles

las ventajas que lograban, y los males de que salian: á que me

respondió, queria reduccion en el parage llamado _Mayjol_, próximo de

allí: díles buenas esperanzas, y regalándoles tabaco, cuchillos, gualcas

y ropas, seguí mi camino.

A las ocho del dia llegué al Rio de Tarija, que por el poniente se

incorpora con el de Jujuy, que viene del S. En estas juntas hace una

anchurosa playa el rio, que al lado del S está poblada de sauces y

cañaverales: al lado del N es monte alto: aquì se acaban los montes, y

desde aquí se llama este rio el _Bermejo_, ó _Colorado_. Da el rio

diversas vueltas de N á S: divisamos entre unos sauces, al lado del N,

un indio á caballo, quien, para llamar los suyos, tocó una corneta: y

como no viniesen, se desapareció de nuestra vista, por mas que lo

llamamos. Hay á la parte del N una laguna grande. Anduvimos este dia por

el Rio de Jujuy; 4 leguas, y por el Bermejo 7. Paramos á puestas del

sol: la sonda de este dia por la playa, seis cuartas, y lo restante de

tres y cuatro varas; á una y otra orilla todo es campo.

El 17 salimos de esta jornada, caminamos 19 leguas hasta que paramos en

un recodo, y en este espacio de navegacion observamos que nuestro rio dá

diversas vueltas y revueltas al S, N y O. A las 6 leguas de camino entra

un rio llamado _Santa Rita_, ó _Mais Gordo_, que debe su nacimiento á la

Sierra del Alumbre, ó Santa Bárbara. A las 2 leguas, dejando el rio su

natural vereda, rompe por estraño giro, y caminando poco mas de legua,

vuelve á la madre natural. Hay diversas cejas de montes y campañas de

una y otra banda. Al lado del N nos salió una indiada Mataguaya de unos

350, y entre ellos algunos Orejones; y habiendo practicado con ellos el

mismo evangélico y piadoso oficio que con los pasados, é instándoles se

redujesen, todo era decir: _dáme_, _Padre_. Díles taladro, cuchillos y

gualcas, y me dieron paso franco: se arrojaron 6 indios de estos al

rio, diciendo, no les habia dado á ellos: regalélos, y uno algo ladino

se fué embarcado con nosotros como dos leguas. Al ponerse el sol, por la

parte del N nos salió otra indiada Mataguaya, de unos 200 indios de toda

chusmas: arrojáronse al rio, y tomando la canoa la llevaron á donde

estaban. Repartíles algunas cosas, y habiendo dado unas varas de ropa á

uno que al parecer era el que mas mandaba, le dije: _toma capitan_; y

cuantos habia querian ser capitanes, porque les diese mas: dos de estos

se vinieron embarcados con nosotros como una legua. La sonda de este dia

en las playas, de mas de á seis cuartas, y lo demas de tres varas: y

habiendo parado de noche junto á unos sauces al lado del S, ví cenar á

mis cuatro convidados, y habiendo llovido esta noche, se valieron de la

obscuridad para robarme mis gergas, unos calzones de un peon y otras

cosas.

El 18 salimos de aquí como á las ocho del dia, y caminando como 4

leguas, entraba en nuestro rio, entre unos sauzales, otro por la parte

del S con sonda de media vara, que dicen ser el _Dorado_, que debe sus

vertientes al Cerro del Alumbre. De esta entrada, á la media legua, el

rio, dejando su antigua madre, se extraña hácia la parte del S por

espacio de una legua, y vuelve á su natural cajon. A la parte del N

registramos una rancheria, en la que se dejó ver un indio, y al vernos

echó á huir. Aquí topamos algunos _tilbes_ armados para pescar: su

construccion es de palos parados, tejidos con juncos, y les dejan una

puerta, y entra por ella el pescado, y cerrada la puerta le toman con

abundancia.

Encontramos á la parte del N una laguna grande, cuyas aguas, aunque en

pequeña copia, se entran en el rio. A la parte del N encontramos cinco

rancherias desiertas. Paramos esta noche en una península: anduvimos

este dia 15 leguas. La sonda en la playa es de seis cuartas; lo demas

del rio, de mas de tres varas: sus márgenes todo campos y sauzales. Bien

anochecido, pasaron 10 indios de la banda del S á la nuestra. Repartíles

algunas cosas: me dijeron que su ladino era _Amaya_, y contentos se

despidieron.

El 19 caminamos siguiendo nuestro rumbo al oriente, y de allí á corta

distancia se divide el rio en dos brazos, que se juntan á las dos

cuadras. A la parte del S se halla una rancheria grande despoblada, que

se supone ser de indios Mataguayos: á la parte del N se incorpora un rio

con el nuestro, que llaman unos de _San Antonio_, y otros de las

_Conchas_, cuyo giro viene del N, y su nacimiento totalmente incógnito:

en la entrada tiene de sonda media vara.

Diario del viaje al rio Bermejo · 第 1 / 3 段