_Sobre._--A la Sacra Catholica Çesarea Magestad del ynvitísimo
Emperador Rey d'España nuestro Señor[881].
[881] Ibidem, págs. 258 y 259.--Madrid, 1877.
CARTA DEL PADRE PROVINCIAL FRAY ALONSO DE LA VERACRUZ AL PRÍNCIPE
MAXIMILIANO, SUPLICANDO SUCEDA EN EL GOBIERNO DE LA NUEVA ESPAÑA AL
VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA, SU HIJO D. FRANCISCO.--Nueva España,
1.º de octubre de 1549.
Muy alto y muy poderoso Señor:
El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente
tengo, aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva
Spaña, me fuerça á screvir á V. A, sobre lo que veo ser necesario en
estas partes, para el seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que
en el cuerpo natural á los miembros de la cabeza se les comunica su
ser, vivir y hobrar, no menos en un cuerpo místico de republica, del
bien de la cabeza á los miembros redunda.
Esta Nueva Spaña, altíssimo Señor, ha tenido y tiene al presente su
felicidad y prosperidad en estar subjecta á un tan catholico Monarca
y ser acá gobernada por D. Antonio de Mendoça; y como naturalmente
las cosas deseen su conservacion, esta republica, callando, da bozes
temiendo su _interitu_, viendo que su governador y cabeza está ya
cargado, pesado y más para descansar que para trabajar. Por tanto pide
ser socorrida y será si V. A. provea en estas partes, gobierne y sea
visorey D. Francisco de Mendoça, hijo de D. Antonio de Mendoça, el
qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios y cosas
de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don
Francisco, siete annos á no entiende en otra cosa sino en ver y en
los negocios de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Señor,
que entiendo, si no me engaño, que si á tal padre otro que su hijo
sucediesse, se daría con todo al traves; porque tengo entendido que
vendría algun rey que no conociesse á Joseph, como allá en el Exodo se
dize, y fatigaría al pueblo de Israel, que a esta natural gente no la
entendería ni amaría, y de ay sucedería lo que todos los religiosos
tememos; y pues Nuestro Señor proveyó á V. A. por gobernador en essa
vieja Spaña, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y augmente en
lo spiritual y tenporal, pues á D. Francisco de Mendoça ni le falta
saber, ni edad, ni las demás qualidades que en tales personas an de
concurrir. Nuestro Señor á V. A. prospere y estado acresciente á su
servicio. De esta Nueva Spaña, primero de octubre de 1549.
Capellán de V. A.,
FRAY ALONSO DE LA VERA CRUZ,
Provinçial.
_Sobre._--(Al) muy alto y poderoso Señor Príncipe Maximiliano.
G
CARTA DEL LICENCIADO PEDRO DE LA GASCA Á LOS PRÍNCIPES DE HUNGRÍA
Y BOHEMIA, MAXIMILIANO Y MARÍA, GOBERNADORES DE ESPAÑA, DÁNDOLES
CUENTA DEL ESTADO DE LOS ASUNTOS EN EL PERÚ. Puerto de la ciudad de
Los Reyes, 6 de diciembre de 1549[882].
[882] _Cartas de Indias_, págs. 559 y 560. Madrid, 1877.
Muy altos y muy poderosos señores:
La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste año, rescebí
á XIII de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse
Vuestras Altezas servidos de lo que acá se ha hecho en la pacificacion
desta tierra, en la qual solo de my parte ha havido la fee que de buen
vasallo de S. M. en my hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con
my particular mano guía y favoresce las cosas de S. M.; y para que
todo se atribuyese á su divina bondad de quien todo bien viene, quisso
escoger instrumento tan inutil como yo, á quien nada se puede atribuyr.
Del estado que al presente las cosas acá tienen, hago relacion á los
del Consejo de las Yndias, para que ellos, á tiempo, y con menos
pesadumbre é fastidio, le dén á Vuestras Altezas y por esso no torné yo
en esta más de qué hazerla sino que, loores á Dios, estas provincias
están en mucha paz é sossiego, y en el estado que conviene para el
servicio de Dios y de S. M.; y á los que en ellas viven, ansy españoles
como naturales, los quales, con el buen tractamiento que se les haze y
con ver que se les guarda justicia y que son defendidos de los robos
y desventuras passadas, se van cada día reformando y afficionando á
nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son los
principales señores dellos, se han tornado christianos. Plegue á
Nuestro Señor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy
altas y muy poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos
y bienaventurados años á su santo servicio, como los vassallos de S. M.
deseamos y hemos menester.
Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549.
De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa.
El licenciado
GASCA.
_Sobre._ A los muy altos y muy poderosos señores (Príncipe) y Princesa,
gobernadores de (España).
H
El P. Jesuíta Juan Ignacio Molina nació en Talca (Chile) en 1740 y
murió en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicóse al estudio de las lenguas
clásicas y también al de algunas modernas, siguió los principios
filosóficos de Newton y de Euler, desempeñó el cargo de bibliotecario
del Colegio de los jesuítas de Santiago y abandonó a Chile después de
la supresión de la compañía en las colonias españolas. Pasó a Italia en
1767, estableciéndose al poco tiempo en Bolonia, donde se dedicó a la
enseñanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas e interesantes, se
intitulan: _Compendio di storia geografica naturale e civile del Regno
del Chili_ (Bologne, 1776); _Saggio sulla storia naturale del Chili_
(Bologne, 1782), y _Saggio della storia civili del Chili_ (Bologne,
1787). Se tradujeron al inglés, al francés y al español[883].
[883] Sommervogel, S. J.--_Bibliothèque de la Compagne de
Jesús_, tomo V. columnas 1.165 y 1.166.
I
Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, nació en Novelda,
villa perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy á la provincia
de Alicante, el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan
y Canicia y D.ª Violante Santacilia Soler de Cornella residían de
ordinario en Alicante; pero D.ª Violante fué a pasar la temporada de
embarazo a una finca rústica en las inmediaciones de Novelda, donde dió
a luz al que luego había de merecer de su siglo el dictado de _Sabio
Español_.
Huérfano de padre a los tres años, quedó bajo la tutela de unos tíos
suyos, quienes le dieron excelente educación en Zaragoza. Allí estudió
la _Gramática Latina_.
Como era costumbre en aquella época que los vástagos de familias nobles
de las naciones católicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge
Juan, a los doce años, fué llevado a Malta, en cuya ciudad recibió el
hábito de dicha orden, una de las más antiguas y distinguidas. Esto le
obligó a permanecer soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el
voto que hacían los que en dicha orden ingresaban.
En Malta--según dicen los cronistas--desempeñó el cargo de paje del
Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis años, esto es, en 1729,
se dirigió a España, decidido a servir en la marina real. Expidiósele
la carta orden para su ingreso en la Compañía de Reales Guardias
Marinas de Cádiz. Durante los seis meses en que no hubo vacante,
asistió a la Academia, y allí estudió Aritmética, Geometría Elemental,
Trigonometría, Esfera, Globos y Navegación. Al comenzar el 1730 logró
plaza y salió a campaña contra los moros argelinos; después pasó a
Nápoles en la escuadra que condujo al infante don Carlos para ocupar
aquel trono, concurriendo, por último, a la expedición contra Orán.
En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continuó sus
estudios de Matemáticas elementales y superiores, alternándolos con las
campañas marítimas que sólo se verificaban durante el verano. Dióse
a conocer en esos estudios como joven de clarísima inteligencia y de
mucha aplicación.
Pronto se vió que estaban en lo cierto los que habían formado de Jorge
Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de París
resolver de un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de
la figura y dimensiones de nuestro planeta, formó con tal objeto dos
comisiones de eminentes matemáticos y académicos para medir el grado
de meridiano terrestre en las inmediaciones del Polo y del Ecuador, a
fin de que, comparando las medidas resultantes, se dedujese la forma
exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron para efectuar dichas
operaciones fueron la Laponia del Norte y la América Ecuatorial.
Suecia quiso que su famoso astrónomo Celsio acompañase a la comisión
francesa encargada de operar allí, y España solicitó que los Guardias
Marinas de Cádiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen también con la
comisión destinada a trabajar en territorio español[884]. Contaba a
la sazón Jorge Juan veintiún años y Antonio Ulloa diez y nueve. Para
suplir esa falta de edad y para darles mayor representación y carácter,
fué preciso conferirles el empleo de teniente de navío, saltando por
encima de alférez de fragata, alférez de navío y teniente de fragata,
es decir, dándoles cuatro ascensos de una vez. Resolución semejante
revela bien a las claras el concepto que por su saber merecían aquellos
jóvenes marinos, así como el atraso de los demás elementos de la
sociedad española.
[884] Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan García del
Postigo; pero como el último se hallaba navegando y se
retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el también
guardia marina Antonio Ulloa.
Los académicos franceses designados para hacer sus estudios en la
América Ecuatorial eligieron como lugar más a propósito el territorio
de Quito, que se halla bajo la línea equinoccial.
A bordo del navío _Conquistador_ y de la fragata _Incendio_, salieron
de Cádiz el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con
ellos fué también el nuevo virrey del Perú, en cuyo distrito habían
de verificarse los trabajos científicos. El día 9 de julio fondearon
en Cartagena de Indias, donde esperaron cinco meses la llegada de la
comisión francesa. Mientras tanto, se dedicaron a estudiar el país en
todos sus aspectos. Para conocer el mérito de los trabajos realizados
por ambos, bastará leer la siguientes obras: _Disertación histórica
y geographica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios
de España y Portugal, y los parajes por donde passa en la América
Meridional, conforme a los tratados y derechos de cada Estado_. Madrid,
MDCCXLIX.--_Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar
y político de los reynos del Perú y provincias de Quito, costa de Nueva
Granada y Chile._ Londres, 1826. _Relación histórica del viaje á la
América Meridional hecho de orden de S. Magestad para medir algunos
grados de meridiano terrestre, y venir por ellos en conocimiento
de la verdadera figura y magnitud de la tierra, con otras varias
observaciones astronómicas y phisicas._ Madrid, 1743. Las mencionadas
obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros.
Habiendo terminado sus trabajos la comisión francesa el 1745, diez años
después de haber salido de España nuestros jóvenes marinos, los dos
marcharon por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya
para buscar embarcación y regresar a la Península. Decidieron hacer el
viaje por el Cabo de Hornos y no por la vía tan trillada del istmo de
Panamá. Fueron tan cautos, que determinaron hacer el viaje en buques
diferentes, pues así evitaban el riesgo de que yendo en uno mismo, si
se perdiese, desaparecerían documentos de trabajos científicos tan
interesantes.
Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo
hizo Antonio Ulloa, quien fué apresado por los ingleses el 13 de agosto
de 1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra.
Como era de esperar, no se le trató como prisionero de guerra, antes
al contrario, se le hizo cariñoso recibimiento y mereció toda clase
de consideraciones en la Real Sociedad de Londres, que presidió el
inmortal Newton.
Por su parte Jorge Juan llegó felizmente a Brest (31 octubre 1745) y se
dirigió a París, mereciendo el alto honor de que le nombrasen _Socio de
la Real Academia de Ciencias_. Allí supo que la expedición enviada a
Laponia no había dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rígido
de aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida
del grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medición del
meridiano de París, resultó que la Tierra era una esferoide achatada
hacia los polos.
Jorge Juan llegó a Madrid a principios del año 1746, cuando todavía
no se conocían bien sus trabajos. Además, después de once años de
ausencia, halló cambiada completamente la corte. A Felipe V le había
sucedido Fernando VI y al ministro que le diera la comisión, el marqués
de la Ensenada, excelente ministro de Marina y hombre de superiores
dotes; pero--sin que conozcamos los motivos--poco dispuesto a favorecer
la publicación de los estudios del _Sabio Español_.
Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a España y volverse al servicio de
Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general
D. José Pizarro, con quien trabó amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro
procuró disuadirle de resolución tan extrema y habló a Ensenada,
logrando obtener los recursos suficientes para la publicación de
aquellas obras, recibidas con gran aplauso en toda Europa.
La Marina de Guerra española necesitaba adelantos y mejoras que
las extranjeras poseían. Con el encargo de estudiar los métodos de
construcción y tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra
marina, Jorge Juan, después que hubo ascendido a Capitán de Fragata,
salió para Inglaterra en noviembre de 1748. Los constructores ingleses
encontraron en el marino español, no aprovechado discípulo, sino
excelente maestro.
A su vuelta a España fué ascendido a Capitán de Navío y nombrado
Director de los Arsenales. Entonces proyectó y dirigió las obras de
los del Ferrol y Cartagena, que aún hoy son admirados por su solidez
y perfección, pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de
aquellos establecimientos de construcción naval. En ellos emprendió las
nuevas construcciones y de ellos salió aquella poderosa armada, que
pocos años después había de surcar los mares en el reinado de Carlos
III.
Obedeciendo órdenes del gobierno recorrió la Península de un extremo
a otro, visitando todos los puertos y establecimientos marítimos,
levantando planos para ejecución de obras (las que muchas, por
desgracia, no se realizaron), y siendo por todos consultado acerca de
obras hidráulicas, laboreo de minas y proyectos de canales y riegos.
Se le dió la comisión de estudiar la liga y afinación de monedas
y cuanto con su fabricación se relaciona. Sus trabajos fueron el
fundamento de la instalación de la fábrica de la moneda de Madrid con
arreglo a los últimos adelantos: Jorge Juan puede ser considerado como
el fundador de la Casa de la Moneda que hoy existe en la Corte. Por
esta razón, cuando se edificó el barrio de Salamanca, se dió el nombre
de _Jorge Juan_ a la calle que, partiendo del paseo de Recoletos, con
ella confina la fachada del mediodía de la Casa de la Moneda.
Habiendo sido nombrado el 1751 Capitán de Guardias Marinas con
residencia en Cádiz, entonces publicó el _Compendio de Navegación_, en
cuya obra se halla todo cuanto había adelantado dicha ciencia hasta su
tiempo. Aprovechó su estancia en Cádiz para establecer el _Observatorio
de San Fernando_, único que durante mucho tiempo existió en España.
En Cádiz, y en su propia casa, dió habitación a los fundadores de una
_Asamblea amistosa literaria_, que fué como ensayo para la Academia
de Ciencias que se trataba de fundar en Madrid. Allí leyó algunas
memorias, de las cuales una le sirvió de base para la gran obra que
debía inmortalizar su nombre, _El examen marítimo_, publicada el 1771,
dos años antes de su muerte. El Instituto Real de Francia hubo de decir
que era el tratado más profundo y más completo que se había escrito
sobre la materia.
Nuestro querido discípulo D. Tomás Abad Amorós (curso de 1913 a 1914)
escribe lo que a continuación copiamos: «Esa obra nunca bastante
encomiada, que constituye el honor más preciado de la cultura de
nuestra patria y de nuestra Marina militar, marca el período más
culminante de la labor científica de Jorge Juan, pues en ella creó
una rama importantísima de la Ciencia de la mecánica. Hasta entonces
la construcción de los buques y su manejo había sido un arte deducido
de la práctica y perfeccionado por ella; pero nuestro sabio les dió
carácter científico, estableciendo por primera vez las bases teóricas
de la Arquitectura naval y de la Mecánica de los buques, con fórmulas
tan exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas
nuevas ciencias y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha
tenido la construcción de los buques. Resulta, por tanto, _El examen
marítimo_, una producción verdaderamente genial que causó completa
revolución en la ciencia naval, colocó a nuestro Jorge Juan a la altura
de los hombres de ciencia más eminentes de Europa y consolidó el
epíteto de _Sabio Español_ con que venía siendo conocido.»
En 1766 ascendió a Jefe de Escuadra y se le concedió el tratamiento de
_Excelencia_.
El Rey le nombró Embajador extraordinario en la Corte del Sultán de
Marruecos, para donde salió el 15 de febrero de 1767 en compañía de
Sidi-Amed-el-Gacel, que había venido a España con igual carácter
por orden del soberano marroquí. Seis meses permaneció en Marruecos
desempeñando con tino y prudencia su cometido.
A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educación de la nobleza,
le confió la dirección del _Real Seminario de Nobles_, de la que tomó
posesión el 24 de Mayo de 1770.
Una vida de tanta actividad mental y física cayó prematuramente en
postración profunda. Hacía ya algunos años que venía padeciendo de
cólicos biliosos que frecuentemente interrumpían sus tareas científicas
y le ponían en trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 años
de edad, como herido por un rayo, murió por una parálisis cerebral.
España entera lloró la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus
funerales en la parroquia de San Martín fueron suntuosos. Depositado
su cadáver en una de las bóvedas de dicho templo, se trasladó después
a la Capilla de Nuestra Señora de Valbanera, que fué destruída
durante la invasión francesa de 1808. El gobierno de José Bonaparte
proyectó erigir en San Isidro un panteón donde reposasen los restos de
españoles ilustres. En espera de que el panteón llegara a terminarse,
los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo a la Casa
Municipal. Al erigirse, año 1845, en la ciudad de San Carlos, provincia
de Cádiz, el panteón de Marinos ilustres, allí fueron llevados los
restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Española y de su
patria.
J
CARTA DE FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE Y DE OTROS RELIGIOSOS DE
LA ORDEN DE SAN FRANCISCO AL EMPERADOR DON CARLOS, EXPONIENDO LA
NECESIDAD DE ADOPTAR DISPOSICIONES PARA EVITAR COMPETENCIAS ENTRE
EL VIRREY Y LA AUDIENCIA DE LA NUEVA ESPAÑA.
México, 20 de octubre de 1552.
Sacra, Catholica, Çesarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos
ha sido mandado que, de lo que se ofreciere tocante á vuestro Real
servicio y conciencia y al buen gobierno destas dos repúblicas
española é indiana, demos relación. Ayuntados en nuestra Congregacion
capitular, é confiriendo sobre lo dicho, pareció hazer saber á V. M.
como al presente ay gran confusion en esta tierra, asi entre indios
y españoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque él, como
governador, quiere prover lo que le parece que más conviene á la
utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por vía de
appellacion, desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde
se sigue que los negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan
á los yndios se haze pleyto ordinario dellos, y como no se saben
defender, redunda en daño dellos. Lo otro, que la persona del visorrey,
que representa la vuestra, pierde gran parte de la auctoridad; lo qual
parece causar gran detrimento en los yndios, á causa de tener ellos
grande acatamiento y repecto al que representa la persona de V. M.,
y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el visorrey ha
proveydo. Por lo qual, supplicamos á V. M. mande declarar á qué se
estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo
él como governador, ha lugar la appellacion, de lo que él proveyere,
para vuestra Real Audiencia; porque acá parece en esto aver los
ynconvenientes ya dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos
sentido ni conocido de vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y
voluntad de favorecer y defender á estos pobres naturales, y cumplir lo
que V. M. le tiene encargado y mandado. Cuya Real Persona y felicissimo
estado Nuestro Señor prospere y acreciente en su santo servicio, con
augmento de su Santa Fee Catholica. De Mexico, XX de Octubre de 1552.
De V. M. menores siervos que sus Reales é Imperiales manos besan.
FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE,
Comisario general.
FRAY JUAN DE SANT FRANCISCO,
Minister provincialis.
FRAY DIEGO DE OLARTE,
Guardian de México.