017:006 El Señor dijo, «Si tuvieran fe como la semilla de un grano de
mostaza, le podrían decir a este sicómoro[135],
`Desentiérrate, y plántate en el océano´ y les obedecería.
017:007 ¿Pero quién es entre ustedes, el que teniendo un siervo para
sembrar o cuidar ovejas, le dirá cuando vuelva del campo, `Ven
inmediatamente y siéntate a la mesa´
017:008 en lugar de decirle, `Prepara mi sopa, vístete apropiadamente,
y sírveme, mientras como y bebo. Después podrás comer y
beber´?
017:009 ¿Agradece al siervo porque hizo las cosas que le fueron
ordenadas? Pienso que no.[136]
017:010 Incluso ustedes también, cuando hayan hecho todo lo que tenían
ordenado, digan, `Somos siervos que no lo merecemos. Sólo[137]
hemos hecho nuestra labor.´»
017:011 Ocurrió mientras estaba en su camino a Jerusalén, pasando por
los bordes de Samaria y Galilea[138].
017:012 Cuando entraba a cierto pueblo, diez hombres que eran
leprosos, lo encontraron, y se detuvieron a cierta distancia.
017:013 Elevaron sus voces, diciendo, «¡Jesús, Maestro, ten piedad de
nosotros!»
017:014 Cuando Él los vio, les dijo, «Vayan y muéstrense ante los
sacerdotes.» Ocurrió mientras que iban, que fueron limpiados.
017:015 Uno de ellos, cuando vio que estaba sano, se dio vuelta,
glorificando a Dios con fuerte voz.
017:016 Cayó con su rostro frente a los pies de Jesús, agradeciéndole;
él era un Samaritano.
017:017 Jesús contestó, «¿No fueron limpiados diez? ¿Pero donde están
los nueve?
017:018 ¿No se halló ninguno, regresando a dar gloria a Dios, excepto
este extranjero?
017:019 Entonces le dijo, «Levántate, y sigue tu camino. Tu fe te ha
sanado.»
017:020 Siendo cuestionado por los fariseos sobre cuando vendría el
Reino de Dios, Él les contesto, «El Reino de Dios no viene con
la observación;
017:021 ni dirán, `¡Miren, aquí!´ o, `¡Miren allá!´ porque sepan que
el Reino de Dios está entre ustedes»[139]
017:022 Le dijo a los discípulos «Vendrán los días, que desearán ver
uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo verán.
017:023 Les dirán, `¡ Miren, aquí!´ o `¡Miren, allá!´ No vayan, ni los
sigan,
017:024 porque como el rayo, cuando se enciende en una parte del
cielo, brilla la otra parte del cielo[140]; así será el Hijo
del hombre en su día.
017:025 Pero primero, debe sufrir muchas cosas y ser rechazado por
esta generación.
017:026 Como ocurrió en los días de Noé, así será en los días del Hijo
del Hombre.
017:027 Comían, bebían, se casaban, se entregaban en matrimonio, hasta
el día en que Noe entró al arca, y la inundación vino, y los
destruyó a todos.
017:028 De la misma forma, como ocurrió en los días de Lot: comían,
bebían, compraban y vendían, plantaban, construían;
017:029 pero en el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre
del cielo, y los destruyó a todos.
017:030 Será de la misma forma el día que el Hijo del Hombre sea
revelado.
017:031 En ese día, el que esté en la parte alta de la casa, y sus
bienes estén en la casa, que no baje a tomarlos. De la misma
forma, quien esté en el campo que no regrese.
017:032 ¡Recuerden a la esposa de Lot!
017:033 Quien busque salvar su vida, la pierde, pero quien pierda su
vida la preserva.
017:034 Les digo, en esa noche de dos personas en una cama, uno será
tomado, y el otro será dejado.
017:035 De dos mujeres que estén moliendo granos juntas[141]. Una será
tomada, y la otra será dejada.»
017:036 _[142]
017:037 Ellos preguntaron, «¿Dónde, Señor?»
Él les dijo, «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán
los buitres.»
18
018:001 También les dijo una parábola para que siempre rezaran, y no
se rindieran,
018:002 dijo, «Había un juez en cierta ciudad que no temía a Dios y
que no respetaba a los hombres.
018:003 Una viuda estaba en la ciudad, y con frecuencia iba a él y le
decía, `¡Defiéndeme de mi adversario!´
018:004 Por un tiempo él no lo haría[143], pero después se dijo,
`Aunque yo no temo a Dios ni respeto a los hombres,
018:005 como esta viuda me incomoda, la defenderé, o de lo contrario
me desgastará con sus visitas continuas[144].´»
018:006 El Señor dijo, «Escuchen lo que el juez injusto dice.
018:007 ¿No defenderá[145] Dios a sus escogidos, quienes están
gritándole día y noche sino que ejercerá paciencia con
ellos[146]?
018:008 Yo les digo que Él los defenderá[147] rápidamente. Sin
embargo, ¿Encontrará el hijo del hombre fe en la tierra cuando
venga?»
018:009 Jesús contó está parábola a ciertas personas que estaban
convencidas de su propia rectitud y despreciaban a todos los
otros.
018:010 «Dos hombres fueron al templo a rezar; uno era un fariseo y el
otro un recolector de impuestos.
018:011 El fariseo se puso de pie y rezó de la siguiente forma:`Dios,
te agradezco que no soy como el resto de los hombres,
extorsionadores, injustos, adúlteros ni como este recolector
de impuestos.
018:012 Ayuno dos veces a la semana. Doy el diezmo de todo lo que
recibo.´
018:013 Pero el recolector de impuestos que estaba lejos ni siquiera
levantaba los ojos hacia el cielo, se golpeaba el pecho
diciendo, `¡Dios, se piadoso conmigo que soy pecador!´
018:014 Yo les digo, este hombre regresó a su casa perdonado[ 148] en
lugar del otro; pues todo aquel que se exalta será humillado
pero aquel que se humilla será exaltado.»
018:015 También le estaban llevando niños para que los tocara. Pero
los discípulos vieron esto y los reprendieron.
018:016 Jesús los llamó diciendo, «Permitan que los niños vengan a mi,
no se los impidan pues el Reino de Dios pertenece a los que
son como ellos.
018:017 Con seguridad les digo, quien no recibe el Reino de Dios como
un niño, no entrará en él de ninguna manera.»
018:018 Cierto dirigente le preguntó diciendo, «Maestro bueno, ¿Qué
debo hacer para heredar la vida eterna?»
018:019 Jesús le preguntó, «¿Porqué me llamas bueno? Nadie es bueno
con excepción del único Dios.
018:020 Tu conoces los mandamientos:`No cometas adulterio,´ `No
mates,´ `No robes,´ `No des falsos testimonios,´ `Honra a
padre y madre.´»