010:027 Él contestó, «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con
toda tu alma, con toda tu fuerza, y toda tu mente; y a tu
prójimo como a ti mismo.»
010:028 Jesús le dijo, «Has contestado correctamente. Haz eso y
vivirás.»
010:029 Pero él deseando justificarse, le preguntó a Jesús, «¿Quién es
mi prójimo?»
010:030 Jesús le contestó, «Cierto hombre iba de Jerusalén a Jericó,
pero cayo entre ladrones, quienes lo despojaron y golpearon, y
se fueron dejándolo medio muerto.
010:031 Por casualidad cierto sacerdote estaba pasando por ese camino.
Cuando lo vio, pasó por el otro lado.
010:032 De la misma forma un Levita, cuando llegó al lugar, y lo vio,
paso por el otro lado.
010:033 Pero cierto Samaritano, mientras viajaba, llegó donde él
estaba. Cuando lo vio, fue movido por la compasión,
010:034 fue donde él, y vendó sus heridas, derramando aceite y vino.
Lo puso sobre su propio burro[85], lo llevó a una posada, y lo
cuidó.
010:035 Al día siguiente, cuando se fue, tomó dos denarios, y se los
dio al dueño de la posada, y le dijo `Cuídalo. Lo que tengas
que gastar además de esto, te lo pagaré cuando regrese.´
010:036 ¿Cuál de estos tres, piensas que pareció ser un prójimo del
que cayo entre los ladrones?»
010:037 Él contesto, «Aquel que le mostró compasión.»
Entonces Jesús le dijo, «Ve y haz lo mismo.»
010:038 Ocurrió mientras iban por su camino, que Jesús entró a cierta
villa, y cierta mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
010:039 Tenía una hermana llamada Maria, quien entonces se sentó a los
pies de Jesús, y escuchó su palabra.
010:040 Pero Marta estaba distraída, sirviendo muchas cosas, se acercó
a Él y dijo, «Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje
sirviendo sola? Pídele entonces que me ayude.»
010:041 Jesús le contestó, «Marta, Marta, estás ansiosa y preocupada
por muchas cosas,
010:042 pero una cosa se necesita. Maria ha elegido la parte buena,
que no podrá ser alejada de ella.»
11
011:001 Ocurrió, cuando Él terminaba de orar en cierto lugar, que uno
de sus discípulos le dijo, «Señor, enséñanos a orar, así como
Juan también le enseñó a sus discípulos.»
011:002 Él les dijo, Cuando ustedes oren digan,
`Nuestro Padre[86] en el cielo, Que tu nombre se mantenga
santo [87]. Que tu reino venga. Que se haga tu voluntad en la
tierra, como en el cielo[88].
011:003 Danos día a día nuestro pan diario.
011:004 Perdona nuestros pecados, Porque nosotros mismos también
perdonamos a todos los que nos han ofendido[89]. No nos
lleves a la tentación[90], Pero líbranos del malo[91].´
011:005 Él les dijo, «¿Qué hará alguno de ustedes si[92] va donde un
amigo a media noche y le dice, `Amigo, préstame tres panes,
011:006 pues un amigo mio que ha llegado a mi de viaje y no tengo nada
para ofrecerle,´
011:007 y él desde adentro contesta, `No me molestes. La puerta está
ahora cerrada y mis hijos están conmigo acostados. No puedo
levantarme para dártelos.´?
011:008 Yo les digo, aunque él no se levante a dárselos por ser su
amigo lo hará por su insistencia, él se levantará y le dará
tanto como necesite.
011:009 «Les digo, manténganse pidiendo[93], y se les dará.
Manténganse buscando y encontrarán. Manténganse golpeando y se
les abrirá.
011:010 Porque todo el que pide recibe. El que busca encuentra. Al que
golpea la puerta se le abrirá.
011:011 «¿Cuál de ustedes padres, si su hijo les pide un pan, le dará
una piedra? ¿O si le pide un pescado, no le dará una serpiente
en vez del pescado, cierto?
011:012 ¿O si le pide un huevo, no le dará un escorpión, cierto?
011:013 Si ustedes entonces, siendo malos, saben como dar buenos
regalos a sus hijos, ¿cuánto más Espíritu Santo dará su Padre
celestial a quienes le pidan?»
011:014 Estaba sacando un demonio a un mudo. Y ocurrió, cuando el
demonio se había ido, que el mudo habló; y las multitudes se
maravillaron.
011:015 Pero algunos de ellos decían, «Expulsa demonios por Beelzebú,
el príncipe de los demonios.»
011:016 Otros, lo probaban, buscando de Él una señal del cielo.
011:017 Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo, «Todo reino
dividido contra si mismo se llevado a la desolación. Una casa
dividida contra si misma cae.
011:018 Si Satanás también se divide contra si mismo, ¿Cómo se
mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso
demonios por Beelzebú.
011:019 Pero si yo expulso demonios por Beelzebú, ¿Por quién los
expulsarán los hijos de ustedes? Pues ellos serán sus jueces.
011:020 Pero si yo por el dedo de Dios expulso demonios, entonces el
Reino de Dios ha venido a ustedes[94].
011:021 «Cuando el hombre fuerte, fuertemente armado, cuida su propia
casa, sus bienes están seguros.
011:022 Pero cuando alguien más fuerte lo ataca y lo subyuga, le quita
su armadura completa, en la que él confiaba, y divide el
botín.
011:023 «El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge
conmigo, dispersa.
011:024 El espíritu impuro, cuando ha salido del hombre, pasa por
lugares secos buscando descanso y al no encontrar, dice,
`Regresaré a la casa de la que he salido.´
011:025 Cuando retorna, la encuentra barrida y ordenada.
011:026 Entonces va, y toma otros siete espíritus más malos que el
mismo, entran y habían allí. El estado final del hombre es
peor que el inicial.»
011:027 Ocurrió, mientras que decía estas cosas, que cierta mujer de
la multitud alzó su voz, y le dijo, «¡Bendito es el vientre
del que naciste, y los senos que te alimentaron!»
011:028 Pero Él dijo, «Benditos[95] son los que escuchan la palabra de
Dios y la siguen.»
011:029 Cuando las multitudes se estaban reuniendo alrededor de Él,
Jesús comenzó a decir, «Esta es una generación mala. Buscan
una señal. Ninguna señal les será dada más que la señal de
Jonas, el profeta.
011:030 Porque así como Jonas llego a ser una señal para los
Ninevitas, así también el Hijo del Hombre será para esta
generación.
011:031 La Reina del Sur se levantará en el día del juicio junto con
los hombres de esta generación, y los condenará: porque ella
vino de los confines del mundo para oír la sabiduría de
Salomón; y observen que uno más grande que Salomón está aquí.
011:032 Los hombres de Ninive se levantarán en el juicio con esta
generación, y la condenarán: porque ellos se arrepintieron con
la prédica de Jonas, y observen que uno más grande que Jonas
está aquí.
011:033 «Ningún hombre, cuando ha encendido una lampara, la pone en un
sótano[96], ni bajo un recipiente, sino en un estante, para
que quienes entren puedan ver la luz.
011:034 La lampara del cuerpo es el ojo. Entonces cuando tu ojo es
bueno, tu cuerpo entero también está lleno de luz; pero cuando
es malo, tu cuerpo también está lleno de oscuridad[97].
011:035 Entonces miren que la luz que hay en ustedes no sea oscuridad.
011:036 Si tu cuerpo entero está lleno de luz, sin tener parte oscura,
estará tan completamente lleno de luz, como cuando la lampara
con su brillo te da luz.
011:037 Mientras hablaba, cierto fariseo le pidió que almorzara con
él. Él fue y se sentó a la mesa.
011:038 Cuando el fariseo lo vio, se maravillo porque Jesús no se
había lavado antes de comer.
011:039 El Señor le dijo, «En cuanto a ustedes fariseos limpian el
exterior de la copa y los platos, pero su parte interior está
llena de extorsión y maldad.
011:040 Ustedes necios, ¿quien hizo el exterior no hizo el interior
también?
011:041 Pero den como regalos a los necesitados las cosas que están
adentro, y así, todas las cosas les quedarán limpias.
011:042 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque pagan la décima parte de
la menta, de la ruda y de toda hierba, pero ignoran la
justicia y el amor de Dios. Deberían hacer esto, y no dejar de
hacer lo otro.
011:043 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque aman los mejores asientos
en las sinagogas, y los saludos en la plaza de mercado.
011:044 ¡Pobres de ustedes Fariseos, hipócritas! Porque son como
tumbas ocultas, y los hombres que caminan sobre ellas no lo
saben.»
011:045 Uno de los maestros de la ley[98] le contesto, «Maestro, en
tus palabras también nos insultas a nosotros.»
011:046 Él dijo, «¡También pobres de ustedes maestros de la ley!
Porque cargan a los hombres con pesos difíciles de cargar, y
ustedes mismos no levantan un dedo para ayudar a cargar esos
pesos.
011:047 ¡ Pobres de ustedes! Porque construyen las tumbas de los
profetas, y sus padres los mataron.
011:048 Así dan testimonio y consienten las obras de sus padres.
Porque ellos los mataron y ustedes construyen sus tumbas.
011:049 Por esto también dijo la sabiduría de Dios, `Les envío
profetas y apóstoles; y a algunos los mataran y los
perseguirán,
011:050 que la sangre de todos los profetas, que fue derramada desde
la fundación del mundo, sea reclamada a esta generación.
011:051 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, quien fue
asesinado[99] entre el altar y el santuario.´ Si, les dijo,
será reclamada a esta generación.
011:052 ¡Pobres de ustedes maestros de la ley! Porque tomaron la llave
del conocimiento. No entraron ustedes mismo, y se lo
impidieron a quienes estaban entrando.»
011:053 Mientras les decía estas cosas, los escribas y los fariseos
comenzaron a enfurecer terriblemente, y a criticar sus
palabras[100 ];
011:054 planeando en contra de Él y buscando atraparlo en algo que
pudiera decir, para poder acusarlo.
12
012:001 Mientras tanto, cuando una multitud de varios miles se agrupó
tanto que se pisoteaban unos a otros, comenzó Jesús a decirle
a sus discípulos primero[101], «Tengan cuidado con la levadura
de los fariseos, que es hipocresía.
012:002 Pues no hay nada cubierto que no será revelado, ni nada
escondido que no se llegue a saber.
012:003 Por lo tanto, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad
será escuchado en la luz. Lo que ustedes hayan hablado en el
oído en el recinto interno será proclamado desde los techos de
las casas.
012:004 «Yo les digo mis amigos, no tengan miedo de aquellos que matan
el cuerpo y después no tienen nada más que puedan hacer.
012:005 Pero les voy a advertir a quien le deben tener miedo. Ténganle
miedo a aquel que después de matar tiene poder para enviar a
Gehena[102] Si, les digo ténganle miedo.
012:006 «¿No son cinco gorriones vendidos por dos monedas
asarión?[103] Ninguno de ellos es olvidado[104]olvidado por
Dios.
012:007 Pero hasta los cabellos de su cabeza están enumerados. Por eso
no tengan miedo. Ustedes valen mas que muchos gorriones.
012:008 «Yo les digo todo el que me reconoce a mi ante los hombres, a
él también el Hijo del Hombre lo reconocerá ante los ángeles
de Dios;
012:009 pero aquel que me niega en la presencia de los hombres será
negado en la presencia de los ángeles de Dios.
012:010 Todo el que diga una palabra en contra del Hijo del Hombre
será perdonado, pero los que blasfemen en contra del Espíritu
Santo no serán perdonados.
012:011 Cuando los lleven ante las sinagogas, los gobernantes y las
autoridades no se preocupen sobre cómo o que van a
contestar[105], o lo que van a decir;
012:012 pues el Espíritu Santo les enseñara en ese momento lo que
deben decir.»
012:013 Uno de la multitud le dijo, «Maestro, dile a mi hermano que
divida la herencia conmigo.»
012:014 Pero Él le dijo, «Hombre, ¿Quién me hizo juez o árbitro sobre
ustedes?
012:015 Él les dijo, «¡Estén atentos! Cuídense de la codicia, porque
la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas
que posee.»
012:016 Él les contó una parábola, diciendo, «La tierra de cierto
hombre rico, produjo abundantemente.
012:017 Él razonaba consigo mismo diciendo, `¿Qué haré? pues no tengo
espacio para almacenar mis frutos´
012:018 Dijo, `Esto es lo que haré. Derribaré mis graneros, y
construiré unos más grandes, y allí almacenaré todos mis
granos y mis bienes.
012:019 Y me diré a mí mismo, «Tienes muchos bienes amontonados por
años. Toma tu descanso, come, bebe, se feliz.»´
012:020 «Pero Dios le dijo, `Tu necio, esta noche será solicitada tu
alma. ¿Para que serán las cosas que has preparado?´
012:021 Así es con quien ha amontonado un tesoro para si mismo, y no
es rico ante Dios.»
012:022 Le dijo a sus discípulos, «Por eso les digo, no estén
preocupados por su vida, con que comerán, ni por su cuerpo,
con que vestirán.
012:023 La vida es más que comida, y el cuerpo es más que vestido.
012:024 Consideren los cuervos: ellos no cultivan, no recogen, no
tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuanto más
valiosos son ustedes que los pájaros!
012:025 ¿Cuál de ustedes preocupándose puede aumentar en un codo su
estatura[106]?
012:026 Entonces si no pueden hacer siquiera las cosas mínimas, ¿cómo
están preocupados por el resto?
012:027 Consideren los lirios, como crecen. No se esfuerzan, ni tejen;
pero les digo, ni Salomón en toda su gloria estuvo adornado
como una de estas.
012:028 Pero si así es como Dios viste el pasto en el campo, que hoy
existe, y que mañana es arrojado al horno, ¿cuánto más los
vestirá a ustedes, gente de poca fe?
012:029 No busquen lo que comerán o lo que beberán; ni estén
ansiosos[107].
012:030 Porque las naciones del mundo buscan después de todo estas
cosas, pero su Padre sabe que ustedes necesitan estas cosas.
012:031 Pero busquen el Reino de Dios, y todas estas cosas se les
añadirán.
012:032 No estén asustados, pequeño rebaño, porque es un buen placer
para su Padre darles el Reino.
012:033 Vendan lo que tienen, y den regalos a quien los necesita.
Hagan para ustedes mismos monederas que no envejecen, un
tesoro en los cielos que no falla, donde ningún ladrón se
aproxima, ni la polilla destruye.
012:034 Porque donde este su tesoro, allí estará su corazón también.
012:035 «Que su cintura esté vestida y sus lamparas encendidas.
012:036 Sean como hombres que vigilan esperando a su señor, cuando él
retorna de la fiesta de matrimonio; que cuando llegue y
golpee, que puedan abrirle de inmediato.
012:037 Benditos son esos siervos, a quienes el señor encuentre
vigilando cuando llegue. Con seguridad les digo, que él se
vestirá a si mismo, y los hará reclinar y vendrá y les
servirá.
012:038 Ellos serán bendecidos si él llega a la segunda o tercera
hora, y los encuentra así.
012:039 Pero sepan esto, si el señor de la casa hubiera sabido a que
hora llegaba el ladrón, habría vigilado, y no habría permitido
que entrará a su casa.
012:040 Por esto, estén atentos también, porque el Hijo del Hombre
viene a un hora que no lo esperan.»
012:041 Pedro le dijo, «Señor, ¿Nos estás diciendo esta parábola a
nosotros, o a todos?»
012:042 El Señor le dijo, «¿Quién es el criado[108] sabio y con fe, a
quien el señor pondrá en su casa, para darles su porción de
comida a los demás a la hora correcta?
012:043 Bendito es el siervo a quien el señor encuentre haciendo esto,
cuando llegue.
012:044 En verdad les digo, que lo pondrá sobre todo lo que tiene.
012:045 Pero si el siervo dice en su corazón, `Mi señor tardará en
llegar', y comienza a golpear a los siervos y siervas, a
comer, a beber, y a embriagarse[109],
012:046 entonces el señor de ese siervo vendrá en un día cuando él no
lo espere, y a una hora que él no conoce, y lo dividirá[110],
y pondrá su porción con los que no tienen fe.
012:047 El siervo, que conocía la voluntad de su señor, y no se
preparó, ni hizo lo que Él quería, será golpeado con muchas
correas,
012:048 pero él que no lo sabía e hizo cosas que merezcan correas,
será golpeado con pocas correas. A quien mucho se le de, de él
mucho se esperará; y a quien mucho se le confía, de él mucho
se pedirá.
012:049 «Vine a lanzar fuego sobre la tierra. Desearía que ya
estuviera encendido.
012:050 Pero tengo un bautizo con el que seré bautizado, y ¡ como
estoy de afligido hasta cumplirlo!
012:051 ¿Piensan que he venido a dar paz[111] en la tierra? Les digo,
no, por el contrario división.
012:052 Porque desde ahora, habrá cinco en una casa divididos, tres
contra dos, y dos contra tres.
012:053 Ellos se dividirán, padre contra hijo, e hijo contra padre;
madre contra hija, e hija contra su madre; suegra contra su
nuera, y nuera contra su suegra.»
012:054 Le dijo a las multitudes también, «Cuando ustedes ven una nube
levantándose desde el oeste, inmediatamente dicen `Viene
lluvia,´ y así ocurre.
012:055 Cuando un viento del sur sopla, ustedes dicen `Habrá un calor
quemador,´ y así ocurre.
012:056 ¡Ustedes hipócritas! Saben como interpretar la apariencia de
la tierra y del cielo, ¿Pero cómo es que no interpretan este
tiempo?
012:057 ¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que está bien?
012:058 Pues cuando vayas con tu adversario frente al magistrado,
durante el camino trata diligentemente de ser liberado por él,
o tal vez él podría llevarte ante el juez, y el juez te
enviaría al oficial, y el oficial te echaría a la prisión.
012:059 Les digo, no saldrán de ahí por medio alguno, hasta que hayan
pagado hasta el último centavo[112].»
13
013:001 Ocurrió que había algunos presentes en ese momento, quienes le
contaron sobre los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado
con sus sacrificios.
013:002 Jesús les contesto, «¿Piensan que estos Galileos eran peores
pecadores que todos los demás Galileos, porque sufrieron tal
cosa?
013:003 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la
misma forma.
013:004 O esos dieciocho, sobre quienes cayó la torre de Siloé, y los
mató; ¿piensan ustedes que eran peores pecadores que todos los
hombres que habitan en Jerusalén?
013:005 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la
misma forma.»
013:006 Él dijo esta parábola «Cierto hombre que tenía una higuera
plantada en su viña, llego buscando frutos de esta, y no
encontró.
013:007 Le dijo al viñador[113], `Observa, estos tres años he venido
buscando frutas de la higuera, y no he encontrado. Córtala.
¿Para qué gastar la tierra?
013:008 Él le contestó, `Señor, déjala sola este año también, hasta
que yo cabe a su alrededor y la fertilice.
013:009 Si trae frutos, bien; pero si no, después de esto[114], tu
podrás cortarla. ´»
013:010 Estaba enseñando en una de las sinagogas en el día sabático.
013:011 Ocurrió que había una mujer que tenía un espíritu de
enfermedad por dieciocho años, y ella estaba encorvada, y no
conseguía enderezarse de forma alguna.
013:012 Cuando Jesús la vio, la llamó, y le dijo, «Mujer, estás
liberada de tu enfermedad.»
013:013 Él puso sus manos sobre ella, e inmediatamente se levanto y
enderezó, y dio gloria a Dios.
013:014 El dirigente de la sinagoga estando indignado porque Jesús
había sanado en día sabático, le dijo a la multitud, «Hay seis
días en los que el hombre debe trabajar. ¡Así que vengan en
esos días y sean sanados[115], pero no en día sabático!»
013:015 Entonces el Señor le contestó, «¡Ustedes hipócritas! ¿Acaso
cada uno de ustedes no libera su buey o su burro de su establo
el día sabático, y lo lleva a beber agua?
013:016 en cambio esta mujer, que siendo hija de Abraham, a quien
Satanás había doblado durante dieciocho años, ¿No debió ser
liberada de su esclavitud en el día sabático?
013:017 Mientras decía estas cosas, todos sus adversarios quedaron
desilusionados, y toda la multitud se regocijó por todas las
cosas gloriosas que habían sido hechas por Él.
013:018 Dijo, «¿Cómo qué es el Reino de Dios? ¿Con qué lo compararé?
013:019 Es como un grano de la semilla de mostaza, que un hombre tomó,
y puso en su propio jardín. Creció y se convirtió en un gran
árbol, y los pájaros del cielos descansaban en sus ramas.»
013:020 Nuevamente dijo, «¿Con qué compararé el Reino de Dios?
013:021 Es como levadura, que una mujer toma y esconde en tres
medidas[116] de harina, hasta que toda queda impregnada.»
013:022 Siguió su camino por ciudades y villas, enseñando, y viajando
hacía Jerusalén.
013:023 Alguien le dijo, «Señor, ¿Son pocos lo que se salvan[117]?» Él
les dijo,
013:024 «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque muchos,
les digo, buscarán entrar, y no podrán.
013:025 Una vez el Maestro de la casa se haya levantado, y haya
cerrado la puerta, y ustedes comiencen a quedar afuera, y a
golpear la puerta, diciendo, `¡Señor, Señor ábrenos!´ entonces
Él les contestará y dirá, `No los conozco, ni se de donde
provienen.´
013:026 Entonces ustedes comenzarán a decir, `Comimos y bebimos en tu
presencia, y enseñaste en nuestras calles.´
013:027 Él les dirá, `Les digo, no se de donde vienen. Aléjense de mí,
trabajadores de la injusticia[118].´
013:028 Habrá sollozos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham,
Isaac, Jacob y a todos los profetas, en el Reino de Dios, y a
ustedes mismo siendo tirados afuera.
013:029 Vendrán del este, oeste, norte y sur y se sentarán en el Reino
de Dios.
013:030 Observen, hay algunos que son últimos y que serán los
primeros, y hay algunos que son los primeros y serán los
últimos.»
013:031 El mismo día, algunos Fariseos llegaron, diciéndole, «Sal de
aquí, y vete, porque Herodes quiere matarte.»
013:032 El les dijo, «Vayan y díganle a ese zorro, `Observa, expulso
demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día,
completo mi misión.
013:033 Sin embargo, debo seguir mi camino hoy y mañana y el día
siguiente, porque no puede ser que un profeta muera fuera de
Jerusalén.´
013:034 «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a
quienes te son enviados! Que tanto quise reunir a tus hijos,
como una gallina reúne sus polluelos bajo sus alas, ¡Y tu te
negaste!
013:035 Observa, tu casa queda desolada. Te digo, no me verás, hasta
que digas, `¡Bendito es el que viene en el nombre del
Señor!´»
14
014:001 Ocurrió que lo observaban, cuando fue a la casa de uno de los
mandatarios de los fariseos en un día sabático a comer pan.
014:002 En frente de Él estaba un hombre que tenía hidropesía.
014:003 Jesús, dijo a los maestros de la ley y Fariseos, «¿Es legal
curar en día sabático?»
014:004 Pero ellos se mantuvieron en silencio.
Él lo tomó, lo sanó, y lo dejó ir.
014:005 Entonces Él les dijo, «¿Cuál de ustedes, si su hijo[119] o un
buey cae en un pozo en el día sabático, no lo sacaría
inmediatamente?»
014:006 Ellos no pudieron responder con respecto a estas cosas.
014:007 Él dijo una parábola a aquellos que estaba invitados, cuando
notó como escogían los mejores asientos, y les dijo,
014:008 «Cuando ustedes sean invitados por alguien a una fiesta de
matrimonio, no se sienten en los mejores asientos, porque tal
vez alguien más honorable que ustedes pudo haber sido
invitado,
014:009 y aquel que los invitó a los dos vendría y te diría, `Haz
espacio para esta persona.´ Entonces tu comenzarías, con pena,
a tomar un puesto más bajo[120].
014:010 Por el contrario cuando seas invitado, ve y siéntate en el
puesto más bajo, así cuando quien te invitó llegué, podrá
decirte, `Amigo, muévete más arriba.´ Entonces serás honrado
en presencia de todos los que se sientan a la mesa contigo.
014:011 Porque todo el que se exalte a si mismo será humillado, y
quien se humille a si mismo será exaltado.»
014:012 También le dijo al que lo había invitado, «Cuando hagas un
almuerzo o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus
hermanos, ni a tus familiares, ni a vecinos ricos, porque
quizás ellos podrían retornarte el favor, y recompensarte.
014:013 Cuando hagas una fiesta, llama al pobre, al mutilado, al
inválido, o al ciego;
014:014 serás bendecido, porque ellos no tienen los recursos para
recompensarte. Porque se te recompensará en la resurrección de
los justos.»
014:015 Cuando uno de los que estaban sentados a la mesa con Él oyó
estas cosas, le dijo, «¡Bendito es el que festejará en el
Reino de Dios!»
014:016 Pero Él le dijo, «Cierto hombre hizo una gran cena, e invitó a
mucha gente.
014:017 Envió a su siervo a la hora de la cena para decirle a quienes
estaba invitados. `Vengan, porque todo está listo ahora.´
014:018 Todos a la vez comenzaron a darle excusas.
«El primero dijo, `He comprado un terreno, y debo ir a verlo.
Por favor excúseme.´
014:019 «Otro dijo, `He comprado cinco yugos de bueyes, y debo ir a
ensayarlos. Por favor excúseme.´
014:020 «Otro dijo, `Me he casado con mi esposa, y por tanto no puedo
ir. ´
014:021 «El siervo fue, y le dijo a su señor estas cosas. Entonces el
dueño de la casa, estando de mal genio, le dijo a su siervo,
`Sal rápidamente a las calles y pasadizos de la ciudad, y trae
a los pobres, a los mutilados, a los ciegos y a los
inválidos.´
014:022 «El siervo dijo, `Señor, está hecho como ordenaste, y aún hay
espacio.´
014:023 «El señor dijo al siervo, `Sal a los caminos y resguardos, y
exhórtalos para que vengan, para que mi casa pueda estar
llena.
014:024 Porque te digo que ninguno de estos hombres a quienes he
invitado probará mi sopa.´»
014:025 Ocurrió que grandes multitudes iban a Él. Él se dio vuelta y
les dijo,
014:026 «Si alguien viene a mí, y no me ama más que[121] a su propio
padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas, si, y más
que a su propia vida también, entonces no puede ser mi
discípulo.
014:027 Quien no cargue su propia cruz, y venga tras de mí, no puede
ser mi discípulo.
014:028 Porque ¿Cuál de ustedes, deseando construir una torre, no se
sienta primero y cuenta el costo, para ver si tiene suficiente
para completarla?
014:029 O tal vez cuando ha puesto una base, y no puede terminarla,
todo el que vea comenzará a ridiculizarlo,
014:030 diciendo, `Este hombre comenzó a construir, y no pudo
terminar.´
014:031 ¿O que rey, mientras va al encuentro de otro rey en guerra, no
se sentará primero y considerará si es capaz con diez mil de
encontrarse con el que viene contra él con veinte mil?
014:032 O también, mientras el otro está aún a gran distancia, envía
un mensajes, y pide condiciones de paz.
014:033 Por tanto cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que
tiene, no puede ser mi discípulo.
014:034 La sal es buena, pero si la sal se vuelve insípida, ¿con que
sazonarán?
014:035 No sirve ni para tierra ni para fertilizar. Es arrojada lejos.
El que tenga oídos para escuchar, que escuche.»
15
015:001 Ahora todos los recolectores de impuestos y pecadores se
acercaban a Él para escucharlo.
015:002 Los fariseos y los escribas murmuraron, « Este hombre da la
bienvenida a pecadores y come con ellos.»
015:003 Él les contó esta parábola.
015:004 «¿Cuál hombre de ustedes, si tuviera cien ovejas y perdiera
una no dejaría las noventa y nueve en el bosque para ir a
buscar la perdida hasta encontrarla?
015:005 Cuando la encuentra, con felicidad la carga en sus hombros.
015:006 Cuando regresa a casa llama a todos sus amigos y vecinos
diciéndoles, `¡Alégrense conmigo, pues he encontrado mi oveja
perdida!´
015:007 Yo les digo que así habrá mas felicidad en el cielo por un
solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve
personas correctas que no necesitan arrepentirse.
015:008 O ¿Cuál mujer si tuviera diez monedas dracma,[122] si perdiera
una, no prendería una lampara, barrería la casa y buscaría
cuidadosamente hasta encontrarla?
015:009 Cuando ella la encuentra, llama a sus amigas y vecinos
diciendo, alégrense conmigo pues he encontrado mi Dracma
perdido.
015:010 Así mismo yo les digo, hay felicidad en la presencia de los
ángeles de Dios por un pecador arrepintiéndose.»
015:011 Jesús dijo, «Cierto hombre tenía dos hijos.
015:012 El más joven dijo a su padre, `Padre, dame la parte que me
corresponde de tu propiedad. ´ Él dividió sus pertenencias
entre ellos.
015:013 Pocos días después, el hijo menor junto todas las cosas y
viajó a un país lejano. Allí gasto todas sus propiedades con
una vida de excesos.
015:014 Cuando había gastado todo, hubo un hambre severa en ese país y
comenzó a tener necesidad.
015:015 Él fue donde uno de los ciudadanos de ese país y aquel lo
envió a trabajar a sus campos alimentando cerdos.
015:016 Él quería llenarse el estómago con el pienso que comían los
cerdos pero nadie le daba.
015:017 Entonces cuando cayó en cuenta dijo, `Cuantos siervos
contratados de mi padre tienen suficiente pan para guardar, ¡Y
yo muriendo de hambre!
015:018 Me levantaré e iré a la casa de mi padre, y le diré, «Padre,
he pecado contra el cielo, y ante tus ojos.
015:019 No merezco ser llamado tu hijo. Hazme uno de tus siervos
contratados.» ´
015:020 «Se levantó y fue donde su padre. Pero mientras iba y aún
estaba lejos, su padre lo vio, y fue movido por la compasión,
corrió y se arrojó a su cuello y lo besó.
015:021 El hijo le dijo, `Padre, he pecado contra el cielo, y ante tus
ojos. No merezco ser llamado tu hijo.´
015:022 «Pero el padre le dijo a sus siervos, `Traigan el mejor
vestido y pónganselo. Pongan un anillo en su mano, y zapatos
en sus pies.
015:023 Traigan el ternero engordado, mátenlo, comamos y celebremos;
015:024 porque este, mi hijo, estaba muerto y vive de nuevo. Estaba
perdido y fue encontrado.´ Entonces comenzaron a celebrar.
015:025 «Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando llegó cerca a la
casa, escuchó música y baile[123].
015:026 Llamó a uno de los siervos, y le preguntó que ocurría.
015:027 Él le dijo, `Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el
ternero engordado, porque ha recibido a tu hermano sano y
salvo.
015:028 Pero él estaba enojado, y no entraría. Su padre salió, y le
rogó.
015:029 Pero él le contestó a su padre, `Mira todos estos años que te
he servido, y nunca he desobedecido una de tus ordenes, pero
nunca me diste una cabra, para celebrar con mis amigos.
015:030 Pero cuando este, tu hijo, viene, él que se ha devorado tu
fortuna con prostitutas, matas el ternero engordado para él.´
015:031 «Él le dijo, `Hijo, siempre estás conmigo, y todo lo que es
mio es tuyo.
015:032 Pero era apropiado celebrar y estar contentos, porque este, tu
hermano, estaba muerto, y vive de nuevo. Estaba perdido, y fue
encontrado.´»
16
016:001 Jesús también le dijo a sus discípulos[124], «Había cierto
hombre rico quien tenía un administrador. Se le hizo una
acusación, que este administrador estaba malgastando sus
posesiones.
016:002 Él lo llamó y le dijo, `¿Qué es eso que escucho de ti? Dame
cuentas de tu administración, pues no puedes ser más mi
administrador.´
016:003 «El administrador se dijo a si mismo, `¿Qué voy a hacer ya que
mi amo me esta quitando el puesto de administrador? No tengo
fuerzas para cavar[125]. Me da vergüenza pedir limosna.
016:004 Ya se lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la
administración ellos me reciban en sus casas.´
016:005 Llamando a cada uno de los deudores de su amo le dice al
primero, `¿Cuánto le debes a mi amo?´
016:006 Él dice, `cien batos[126] de aceite.´ Le dijo `Toma tu recibo,
siéntate rápido y escribe cincuenta.´
016:007 Entonces le dijo a otro, `¿Cuánto debes?´ Él dijo, `cien
cores[127] de trigo.´ Él le dijo, `Toma tu recibo y escribe
ochenta.´
016:008 «Su amo reconoció al administrador deshonesto porque había
actuado sabiamente, porque[128] los niños de este mundo son,
en su propia generación, mas sabios que los niños de la luz.
016:009 Les digo, háganse amigos por medio de riquezas injustas, así
cuando caigan, los podrán recibir en los campamentos eternos.
016:010 Aquel que es honesto en lo poco es honesto en lo mucho. El que
es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho.
016:011 Así, si ustedes no han sido honestos con el dinero injusto,
¿Quién les confiará las riquezas verdaderas[129]?
016:012 Si no han sido honestos con aquello que es de otro, ¿Quién les
dará lo que es propio de ustedes?
016:013 Ningún siervo[ 130] puede servir a dos maestro, porque bien
odiará uno y amará al otro; o bien se apegará a uno, y
despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las
riquezas.»
016:014 Los fariseos, que era amantes del dinero, también escucharon
estas cosas, y se burlaron de él.
016:015 Él les dijo, «Ustedes son aquellos que se justifican ante los
ojos de los hombre, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo
que es exaltado entre los hombres es abominable ante los ojos
de Dios.
016:016 La ley y los profetas fueron hasta Juan. De ahí en adelante la
Buena Nueva del Reino de Dios es predicada y todos están
forzando su camino hacia él.
016:017 Pero es más fácil que el cielo y la tierra dejen de existir, a
que un pequeño trazo de tinta[131] caiga de la ley.
016:018 Todo aquel que se divorcie de su esposa y se case con otra
comete adulterio. Aquel que se casa con una que está
divorciada de su esposo comete adulterio.
016:019 «Había cierto hombre rico que vestía de púrpura y con ropas
finas, vivía lujosamente todos los días.
016:020 Cierto mendigo llamado Lázaro se postró en su puerta lleno de
llagas,
016:021 deseoso por alimentarse de las boronas que caían de la mesa
del rico. Sí, hasta los perros llegaban y le lamían las
llagas.
016:022 Sucedió que un día murió el mendigo y fue llevado por los
ángeles al cuidado de Abraham. Él rico también murió y fue
enterrado.
016:023 En el hades, estando en el tormento, levantó sus ojos, y vio a
Abraham lejos, y a Lázaro a su cuidado.
016:024 Lloró y dijo, `¡Padre Abraham, ten piedad de mí, y envía a
Lázaro, para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque
mi lengua! porque estoy sufriendo en estas llamas.´
016:025 «Pero Abraham le dijo, `Hijo, recuerda que tu en tu vida,
recibiste cosas buenas y Lázaro, mientras tanto, cosas malas.
Pero ahora aquí él está confortado y tu en sufrimiento.
016:026 Además de esto, entre nosotros y tu hay un gran abismo fijado,
quienes quieren pasar de aquí hacía ti no pueden, y nadie
pueda cruzar de allá hacía nosotros.´
016:027 «El le dijo, `Entonces te pido, padre, que lo envíes a la casa
de mi padre;
016:028 porque tengo cinco hermanos, para que él pueda darles
testimonio, para que no vayan a llegar a este sitio de
tormento.´
016:029 «Pero Abraham le dijo, `Ellos tienen a Moisés y a los
profetas. Que los escuchen.´
016:030 «El le dijo, `No, padre Abraham, pero si uno va desde la
muerte, ellos se arrepentirán.´
016:031 «Él le dijo, `Si no escuchan a Moisés ni a los profetas,
tampoco los persuadirá uno que se levante de la muerte.´»
17
017:001 Jesús dijo a sus discípulos, «Es imposible que no lleguen
ocasiones para tropezar[132], ¡Pero pobre de aquel por quien
llegan!
017:002 Sería mejor para él si una piedra de un molino[133] se le
colgara al cuello y fuera lanzado al mar, en vez de que haga
que alguno de estos pequeños tropiece.
017:003 Ten cuidado. Si tu hermano peca contra ti, repréndelo. Si se
arrepiente, perdónalo.
017:004 Si peca en tu contra siete veces al día y regresa siete veces
diciendo, `Me arrepiento[134],´ perdónalo.»