Entretanto los cristianos tomaron á Loja, y mientras Muley-Hhacem fué á
su socorro, su hijo Boabdil, ayudado por su bando, se rebeló
abiertamente en Granada proclamándose rey; los vasallos leales del rey
acudieron á su defensa, acaudillados por el wazir y por el walí de la
ciudad: hubo un reñidísimo combate en las calles, y los rebeldes
lograron apoderarse del Albaicin. El populacho ansioso de novedades y
trastornos, se declaró por el hijo y desbarató á los que venian con
gentes á nombre de su padre. En vano algunos buenos caballeros
pretendian restablecer la paz: el rey Muley-Hhacem, dejando lo de Loja
acudió á Granada, y ayudado por su hermano el infante Zelim walí de
Almería, pudo recobrar la Alhambra á escepcion de una torre que defendia
el alcaide Aben-Comixa, que despues fué wazir de Boabdil.
Con estas ventajas el rey viejo y el infante su hermano, se atrevieron á
bajar á la llanura, pero fueron desbastados.
Encastillados el rey Chico y el rey Viejo, el uno en el Albaicin, el
otro en la Alhambra, cansados de matarse sus parciales, se suspendieron
los horrores de la guerra civil, pero sin ceder el padre ni el hijo.
Abul-Hhacem desesperado, y viendo que entretanto Loja se perdia, marchó
de nuevo en su socorro, pero apenas salió de la Alhambra, cuando se
apoderó de ella el alcaide Aben-Comixa y la entregó al rey Boabdil.
Entretanto su padre hacia levantar el sitio de Loja á los cristianos.
Pero si Abul-Hhacem habia recobrado á Loja, habia perdido á Granada.
Boabdil habia sido proclamado rey.
Abul-Hhacem, no pudiendo hacer otra cosa, por consejo de su hermano
Abdalá-al-Zagal, se retiró á Málaga, que con Guadix era de su alcaidia,
y se mantuvieron fieles al rey.