XXXII.

A la puerta de aquella cámara se retiraron las doncellas.

Jask adelantó solo.

La puerta se cerró silenciosamente.

Y entonces de un divan se levantó una doncella cuya hermosura deslumbró

á Jask.

Y se acercó á él y le miró, y luego se arrojó en sus brazos.

El perro, que habia seguido á Jask, que nunca se separaba de él, gruñó

dolorosamente y se echó á los pies del divan sobre la alfombra de pieles

de tigre.

La alhambra; leyendas árabes · 第 165 / 311 题