XXXI.

Cuando el padre y el hijo se retiraron del ajimez, el maldito rey mago

habia desaparecido.

Solo quedaba en la cámara Ketirah, pero en un estado horrible.

Estaba replegada en el diván, muda, sombría, con la mirada estraviada, y

jadeante.

Tenia en la mano un pomo de oro.

De aquel pomo, salian algunas gotas de un licor verdoso.

--¡Oh! esclamaron á un tiempo su padre y su hermano corriendo hácia

ella. ¿Qué has hecho desdichada?

--¡Adúltera! ¡parricida! ¡incestuosa! esclamó con acento terrible, la

sultana Ketirah.

El padre y el hijo cayeron de rodillas.

Ketirah, continuó delirando.

--¡La vida! ¡la vida! ¿para que quiero yo esta vida de horror?

¡Maldito sea mi padre, que me abandonó!

¡Maldito sea mi hermano, que puso los ojos en mi hermosura!

Y Abd-el-Rahhaman y Ebn-Ismail, cayeron de rostro contra el suelo y

sintieron sobre sí la mano de Dios.

* * * * *

En vano los esclavos que esperaban á su señor al pie de la torre,

esperaron toda la noche; al amanecer, temerosos de ser vistos se

retiraron.

La escala quedó pendiente del ajimez.

Pero cuando subieron á la torre, los que entraron en ella, la

encontraron abandonada.

El padre y los dos hijos, habian desaparecido.

¿Qué habia sido de ellos?

Nadie volvió á ver mas ni á la sultana Ketirah, ni á Masud-Almoharaví,

ni Abd-el-Rahhaman, ni á Ebn-Ismail.

Un profundo misterio habia envuelto su suerte.

En cuanto á la torre, como muchos sabian que en ella habia estado

cautiva una doncella cristiana, que habia causado la muerte de

Abul-Walid; como habian encontrado pendiente de uno de los ajimeces una

escala, y á los pies de la torre las huellas de pisadas de caballos,

dióse por segura la fuga de la cautiva cristiana, y por aquella

singularidad, llamaron á la torre, y siguen llamándola hasta hoy por

tradicion, la torre de la Cautiva.

Algunos pretenden que durante las noches oscuras de invierno, se

iluminan con un fuego sombrio los destrozados ajimeces de la torre de la

Cautiva; que se vé, cantando lúgubremente sobre ella, una sombra negra

envuelta en una nube impura, y que se oyen dentro gemidos y ruido de

cadenas.

Nosotros creemos que estas maravillas son hijas de la imaginacion

impresionable de los andaluces; bramidos del viento contra la torre, y

efectos de la momentánea luz del relámpago que durante la tormenta la

iluminan.

Sin embargo, las gentes sencillas creen como en un artículo de fé en la

tradicion de la torre de la Cautiva.

¿Pero cómo esplicar la desaparicion de todos los personages del cuento?

Para esplicarla hay que atravesar la parte alta de la Alhambra é ir á

buscar otra tradicion en la torre cuyo nombre sirve de título á la

leyenda siguiente.

* * * * *

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La alhambra; leyendas árabes · 第 129 / 311 题